La abdicación del rey Juan Carlos I

Sin duda alguna estamos ante lo que puede ser la noticia del año en España, la abdicación del rey Juan Carlos I.

Es el tercer monarca europeo que renuncia en los últimos meses. En nuestro país, su abuelo, el rey Alfonso XIII tuvo que abdicar en 1931. Esta es la segunda vez que un monarca español tiene que dejar el cargo en menos de un siglo.

La Historia nunca se repite en las mismas condiciones pero sí hay unos detalles que me gustaría destacar. Cuando Alfonso XIII dejó el trono, lo hizo sobre todo por los efectos de una crisis política, (había apoyado al dictador Primo de Rivera entre 1923 y 1930), y una crisis económica, la de 1929, y que se empezaba a notar en nuestro país.

En aquel momento, el monarca pensó que cesando al dictador al mismo tiempo que nombraba al general Berenguer como primer ministro e instaurando de nuevo la Constitución de 1876, la situación se solucionaría por si sola.

Esto no fue así. El desgaste de  la monarquía y la derrota de las candidaturas monárquicas en las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 motivaron a Alfonso XIII a tirar la toalla y a marcharse al exilio en Roma, donde murió en 1941.

Juan Carlos, nacido precisamente allí unos pocos años antes, tuvo que esperar hasta 1969 hasta ser reconocido sucesor por Franco, pero no pudo reinar hasta la muerte del dictador en noviembre de 1975. Ha sido un reinado, hasta el pasado 2 de junio, de 39 años. Y en democracia. Pero ojo, no se debe asimilar democracia y monarquía como si fueran lo mismo y como si no existieran  alternativas. Actualmente, la mayor parte de las democracias que hay en el planeta son repúblicas.

La realidad siempre es compleja, y pienso que las causas que han llevado a Juan Carlos I a anunciar su abdicación pueden ser las siguientes:

-Una crisis económica mucho más fuerte que la de 1929, que ha dejado al país en la pobreza y con casi 6 millones de parados, mientras una minoría entre la que se encuentra la familia real sigue con su nivel de vida anterior a la crisis (la caza de elefantes en Botsuana es un ejemplo).

-Una corrupción generalizada, y que ha afectado también a la monarquía a través del caso Urdangarín (el yerno del rey) y el presunto trato de favor que está recibiendo una de las hijas del rey, la princesa Cristina en todo este asunto.

-El anquilosamiento del régimen nacido en 1978, que no es válido para 2014 y que al ser muy rígido, cuesta reformarlo. La vuelta de la democracia fue organizada “desde arriba” y eso se nota en momentos como este.

-La influencia de los movimientos sociales (15M, las Mareas) y una nueva forma de hacer política surgida tras las elecciones europeas del 25 de mayo, que han supuesto un varapalo para el bipartidismo.

-El relativo fin de la “protección” que gran parte de la prensa tenía a la familia real, lo que ha permitido que los ciudadanos de este país sepan de las actuaciones del yerno del rey o unas demandas de paternidad del propio soberano.

Digo relativo porque en las manifestaciones que se han dado en cerca de 60 ciudades españolas pidiendo una consulta entre monarquía y república, los grandes medios han dedicado escasa cobertura a dichas manifestaciones (que 20.000 personas se manifestaran en Madrid y 8.000 en Granada es algo que no se debería ningunear), mientras dedicaban todo tipo de alabanzas y ninguna crítica al rey saliente.

Puedo extenderme en las causas todo lo que sea necesario, pero creo que con las que he destacado aquí es más que suficiente.

Sin duda alguna, el rey ha abdicado con la intención de salvar la monarquía, muy dañada por las causas a las que me he referido unas líneas más arriba, o por lo menos de lavar su imagen. Hay monárquicos que se preguntan si lo ha hecho a tiempo. Su hijo, que será coronado como Felipe VI en unas semanas, tendrá que gestionar en su reinado una situación muy difícil para el país.

En cuanto a lo que pienso; estoy a favor que se celebre esa consulta, ningunear el republicanismo en nuestro país bien sea por desconocimiento, o criminalizar el pasado republicano en otros casos no hará ningún bien a nadie. No pasará nada malo porque se pregunte a los ciudadanos y ciudadanas sobre el tipo de régimen que quieren para nuestro país. Italia lo hizo en 1946 cuando cambió su monarquía por una república de forma tranquila y no ocurrió nada negativo.

Prefiero una república como sistema de gobierno para España. Es un sistema más democrático y representativo que una monarquía y tiene más mecanismos de control hacía el poder. Por supuesto, tiene que ser una república con fuerte contenido de lo social, y que respete los derechos humanos de sus habitantes. Una república neoliberal no sirve.

No seamos tímidos ni tengamos miedo en pedirlo.

Bibliografía:

– Diversos artículos de elpais.com, publico.es, eldiario.es, y andalucesdiario.es

– Diversos artículos de Vicenç Navarro (vnavarro.org)

– Casanova, J y Gil Andrés, C. “Historia de España en el siglo XX” Ariel Historia, Madrid 2009.

– Fernández, A. “Historia Universal: Edad Contemporánea” (Vol IV)   Vicens Vives, Barcelona 1994.

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