“La Nueve”: Los republicanos españoles que liberaron París. “La Nueve” The Spanish Republicans that freed Paris.

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Los componentes de La Nueve durante su estancia en Inglaterra.

This post is dedicated to the soldiers of the Ninth Company (La Nueve), a group of Spanish Republican who were the first allied troops to enter and freed Paris, on the 24th August 1944. On the afternoon of that day, Allied troops entered Paris, a city that had been under German occupation during the last four years. The population exploded in jubilation and excitement flowed freely. Among the many happy Parisians surprised to see names like “Don Quixote”, “Teruel”, “Guadalajara” or “Guernica” and the flag of the Second Spanish Republic in the first tanks arrived in the French capital.

Este post está dedicado a los soldados de La Nueve, un grupo de españoles republicanos que fueron las primeras tropas aliadas en entrar y liberar París, el 24 de agosto de 1944. En la tarde del 24 de agosto de 1944 las tropas aliadas entraron en París, una ciudad que había estado bajo la ocupación alemana durante los últimos cuatro años. La población estalló de júbilo y el entusiasmo corrió a raudales. Entre los alegres parisinos a muchos les sorprendió ver nombres como “Don Quijote”, “Teruel”, “Guadalajara” o “Guernica” y la bandera de la II República española en los primeros tanques que llegaron a la capital francesa.

¿Cómo llegaron estos españoles que combatían en el ejército francés a ser la vanguardia aliada que entraron en París aquel día? Para saberlo tenemos que retroceder cinco años atrás.

Desde febrero de 1939, y con la guerra civil ya perdida para la República, los refugiados españoles empezaban a cruzar la frontera en cientos de miles. La mayoría de ellos terminó en Francia, donde les sorprendió el inicio de la II Guerra Mundial. Muchos se enrolaron en batallones de trabajo o en unidades del ejército francés para evitar que se les deportara a España, donde les esperaba una más que segura condena en las cárceles de la dictadura (o algo peor).

Otros que habían huido por barco se encontraban en campos de refugiados en Argelia y Marruecos, y allí, fueron reclutados por las tropas francesas afines al general Charles De Gaulle tras el desembarco aliado en el norte de África el 8 de noviembre de 1942.

Como ya tenían experiencia de combate en la guerra civil española,  a muchos de ellos nos los encontramos en batallas en Bizerta o Argel, por poner un par de ejemplos. Con el fin de la guerra en el norte de África, fueron trasladados a Marruecos, a un campamento cerca de Rabat. Tiempo después, entre finales de la primavera y durante el verano de 1943, quedaron encuadrados en la 9ª Compañía de la 2ª División Blindada bajo el mando del general Philippe Leclerc y, entre otros, del capitán Raymonde Dronne.

Permanecieron en Marruecos hasta que fueron llevados para entrenarse al Reino Unido en abril de 1944, donde estuvieron en las regiones de Yorkshire y de Humberside. Su escaso tiempo libre lo repartían entre las ciudades de Leeds, Hull y York. Cerca de esta última ciudad, en la localidad de Pocklington, tuvieron su cuartel general.

Con el desembarco en Normandía el 6 de junio de 1944 (ver la siguiente entrada para más información https://blogdehistoriaderafa.wordpress.com/2014/06/14/republicanos-espanoles-en-el-desembarco-de-normandia/), a los soldados de La Nueve se les puso en alerta, siendo llevados a dicha región del norte de Francia en la noche del 31 de julio al 1 de agosto de 1944. En esa zona del país vecino libraron duros combates contra los ejércitos alemanes. Especialmente intensos fueron las de la localidad de Écouché, donde tuvieron muchas bajas entre sus filas.

La rivalidad entre franceses y estadounidenses acerca de quiénes iban a ser los primeros en entrar en París les hizo entrar en la Historia. El 19 de agosto la población parisina se sublevó contra los ocupantes, y De Gaulle ordenó a Leclerc que entrara en la ciudad antes que las tropas de Patton. Tras unos tiroteos con alemanes, los republicanos españoles de La Nueve alcanzaron París a última hora de la tarde, siendo el tanque “Guadalajara” al mando del teniente Amado Granell el primero que llegó a la plaza del ayuntamiento de París a las 21:22 horas. Otros vehículos, con nombres como Madrid, Teruel, Belchite, Brunete, Guernica o Don Quijote, y con la bandera republicana pintada en ellos, fueron los siguientes en entrar en la capital francesa. En total, casi 150 hombres en 22 vehículos militares. Unos veinte minutos después la columna de soldados al mando del teniente Amado Granell alcanzaba la Plaza del Ayuntamiento parisino. La ya exiliada Victoria Kent, estuvo entre los que les dieron la bienvenida a los liberadores de la ciudad. Fueron casi 150 republicanos españoles (148 según Pons Prades) los primeros soldados aliados que llegaron a París. Estaban muy contentos por la hazaña que habían hecho, y pensaban que el siguiente paso iba ser liberar España, como ya dije en la entrada anterior, esto no fue así. (ver Republicanos españoles en el desembarco de Normandía).

El periodista Charles C. Werterbaker, del New York Times, recogió en un artículo del 26 de agosto la presencia de los republicanos españoles en la liberación de París. Ese día, el general Dietrich Von Choltiz (1894 – 1966), que era el gobernador alemán de París, se rindió a los soldado republicanos españoles de La Nueve Amado Granell y Antonio Gutiérrez, poco después, este oficial alemán sería trasladado hasta el cuartel general de Philippe Leclerc (1902 – 1947), que había sido instalado en la estación parisina de Montparnasse. En ese lugar firmó su rendición.

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Un tanque de republicanos españoles.

El periodista Alejandro Torrús escribió hace poco para el periódico digital publico.es lo siguiente sobre cómo estaban París y sus habitantes ese día:

“Era el 26 de agosto de 1944. París era libre y la gente se lanzó a la calle para aclamar a sus liberadores. La Nueve recibió honores y fue saludada militarmente por el general De Gaulle, como reconocimiento a las primeras fuerzas militares que habían entrado en la capital”.

Jacqueline Cazaban, una mujer parisina que entonces tenía poco más de veinte años el día que se produjo la liberación de París, relataba a eldiario.es los sentimientos que tuvo aquel día de finales de agosto de 1944:

“Enseguida estuve muy contenta, pero luego regresé a casa porque no sabía qué iba a pasar. Quedaba todavía mucha Francia por liberar donde aún permanecían los nazis”.

Después de París, los republicanos de La Nueve continuaron hacia Metz y Estrasburgo, que fue liberada el 8 de septiembre de ese año. Llegaron también a Dachau, y en marzo del 1945 les encargaron la rendición de la bolsa de Royan. A principios de mayo de 1945, conquistaron Berchtesgaden, el refugio personal de Hitler, y, de nuevo en pugna con los estadounidenses, que querían ser los primeros en llegar.

Poco después de la derrota alemana, La Nueve fue disuelta, y sus supervivientes (unos 16 en total) junto con otros exiliados, se prepararon para liberar España en una ofensiva que se realizaría por el valle de Arán el 19 de octubre de 1944, que fracasó tras dos semanas de combates. Muchos de ellos no pudieron volver al país debido a la dictadura de Franco y terminaron residiendo en Francia, donde desempeñaron diversos oficios. Rafael Gómez fue uno de los que no pudo volver y murió en la localidad francesa de Perpignan, donde residía.

Nombres como Amado Granell (Burriana 1898 – Sueca 1972), Ramón Gualda (1910 – 1994), Fermín Pujol, Manuel Lozano, Faustino Solana, Luis Royo, Rafael Gómez, Daniel Hernández, Manuel Fernández Arias, Victor Lantes, Antonio Cariño o Miguel Campos son apenas conocidos en la historia de nuestro país, y su gesta no fue reconocida oficialmente hasta muchos años después. Es más, muchos de ellos se sintieron traicionados porque los aliados no les ayudaron a derrocar la dictadura de Franco en España. En palabras de Pedro Bonal, sobrino del granadino Ramón Gualda:

“Se sintieron traicionados. Era una espina que tenían clavada todos los que habían estado en la Nueve. Los republicanos españoles tenían un sentido internacionalista de la lucha, de la política, de la libertad…”,

Hoy en día existen en Francia placas y calles dedicadas a este logro. En el mes de marzo de 2015, se inauguraron unos jardines dedicados a la memoria de estos combatientes. En este homenaje estuvieron los actuales reyes, cosa que fue criticada, ya que todavía no han reconocido a las víctimas de la dictadura de Franco en nuestro país. En la España de hoy aun no son muy conocidos, sin embargo, es bueno saber que existe ya un número considerable de publicaciones sobre el tema, documentales sobre ellos, e incluso comics, como el de ‘Los surcos del azar’ del dibujante Paco Roca(Ver en la bibliografía que he incluido).

01-24_08_04 La Nueve

Homenaje a los liberadores de París, entre ellos se puede ver la bandera republicana española.

Bibliografía:

-Santos, F. “Españoles en la II Guerra Mundial”,  Madrid, Fundación Españoles en el Mundo, 1995

-Gimenez, L. “Agosto 1944: Los españoles en la liberación de París”

-Mesquida, E “La Nueve” (edición digital en 2008)

-Pons Prades, E “Españoles en la liberación de París” Historia16, Madrid 1985

-Artículos de periódicos: Álvaro Calleja “Ramón Gualda, el caballero que liberó París” (granadaimedia.com), Carlos Huerga y Alejandro Torrús (publico.es), http://www.24-aout-1944.org, Manuel Pinto (andalucesdiario.es), Manuel Tor (eldiario.es), Gabriela Cañas, Pablo Obelleiro y Juan Antonio Campos (elpais.com), tmex.es, Irene Velasco (elmundo.es), Félix Población (lamarea.com), http://www.buscameenelciclodelavida.com/

-Las fotos han sido sacadas de la Wikipedia y del blog http://memoriarepressiofranquista.blogspot.co.uk/

-Se puede ver la ruta que siguió La Nueve en París en http://paris.rutascervantes.es/ruta/lanueve/itinerario

– El documental “La Nueve: Los olvidados de la Historia se puede ver completo en http://www.youtube.com/watch?v=RBDxOePswng

-Se puede leer una reseña sobre el comic de Paco Roca ‘Los surcos del azar’ en esta web http://www.lasprovincias.es/20131126/mas-actualidad/cultura/paco-roca-exiliados-paris-201311261613.html

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5 responses to ““La Nueve”: Los republicanos españoles que liberaron París. “La Nueve” The Spanish Republicans that freed Paris.”

  1. Sira says :

    La maraña nunca engaña xD

  2. Fer says :

    Emocionante y estremecedor…

  3. rafaeldegranada says :

    A conituanción pongo un texto autobiográfico del jerezano Manuel Pinto, que aquel 24 de agosto de 1944 entró en París con el general Leclerc. Este texto puede leerse completo en: http://www.andalucesdiario.es/ciudadanxs/a-mi-me-van-a-fusilar-pero-a-mi-hijo-no-lo-cogeran-nunca-y-no-me-cogieron/

    “Mi verdadero nombre es Manuel Pinto Queiroz Ruiz. Nací en Jerez de la Frontera el día 14 de abril de 1916. Mi familia era de allí. Mi madre murió cuando yo tenía 5 años. Cayó enferma, le salieron unos bultos y no pudimos hacer nada para curarla porque no teníamos dinero. Sólo recuerdo de ella que poco antes de morir me dijo: «Haz caso de tu padre, Manuel, escúchalo siempre». Mi padre era anarquista. Un hombre muy serio, muy buena persona y muy anticlerical. Era camarero. En Andalucía había muchos anarquistas.

    En mi pueblo, la gente se sentaba al atardecer en las puertas de las casas y hablaba y discutía, mientras pelaba y comía higos chumbos. Había un ambiente muy fraternal. A pesar de que eran muy pobres, se ayudaban unos a otros, estaban siempre dispuestos a echar una mano. Había mucha lucha sindicalista, muy bien organizada. Yo trabajé en las viñas y luego en una fábrica de destilería. Entré muy joven en el sindicato de arrumbadores y en las juventudes libertarias. En aquella época, los jóvenes se reunían para hacer periódicos y revistas, para ir a conferencias, para hacer teatro. Muchos de esos jóvenes recorrían kilómetros y kilómetros a pie para dar clases y charlas en los cortijos, donde se reunían los peones agrícolas tras una dura jornada de trabajo, a la luz de un candil. Yo sabía leer y escribir y pertenecía a uno de los grupos que iba a dar clases y a comentar textos de escritores libertarios.

    Cuando llegaron los rebeldes de Franco y ocuparon Jerez, mi padre me dijo que tenía que marcharme enseguida y me ayudó a escapar. Él no quiso venirse y poco después lo fusilaron. Según un tío mío, antes de morir dijo: «A mí me van a fusilar pero a mi hijo no lo cogerán nunca». Y no me cogieron.

    Yo era muy joven, pero en aquellos momentos, viviendo tanta tragedia, nos hicimos mayores enseguida. Llegué a Granada por las montañas, haciendo ya la guerra contra los que habían dado el golpe de Estado. Estuve en Almería, en Murcia y en Alicante. Desde allí me marché a África del Norte en un barco de pesca que se llamaba La joven María. Con él llegamos hasta Argelia. En el puerto de Orán había un montón de barcos cargados de refugiados y las autoridades no les permitían bajar ni les suministraban ayuda. Nosotros nos las arreglamos para desembarcar y gracias a un viejo pescador que nos dio una dirección conseguimos un hotel para dormir una noche. La única noche que tuvimos libertad.

    Al día siguiente, en plena calle, fui detenido por la policía y, como muchos otros españoles, encerrado en un campo reservado a los clandestinos, en un gran hangar de los muelles. El hangar estaba rodeado de alambre de púas y vigilado por la guardia móvil y senegaleses armados. Era un verdadero campo de concentración. El mismo director del campo pronunció este nombre, riéndose, cuando le pedí que nos diera una toalla. «Esto no es un hotel, es un campo de concentración».

    De allí me llevaron a otros dos campos y luego a Colomb–Béchar, siempre a pico y pala, aplastando piedra y vigilado por los guardianes, entre los que había algunos nazis. Un día dejé caer una carretilla cargada de piedras contra uno de los jefes alemanes que se encontraba un poco más abajo, un tipo de una gran crueldad. No sobrevivió. Sólo un par de españoles se dieron cuenta de que había sido yo. Estaban muy contentos.

    Cuando desembarcaron en África los aliados, nos liberaron a todos. Poco después me enrolé en los Cuerpos Francos de África para luchar contra los alemanes en la guerra de Túnez. Una guerra que dirigía el general alemán Rommel. Sus tropas estaban consideradas como fuerzas de elite. Conseguimos derrotarlos y siempre me he preguntado cómo pude sobrevivir a aquel infierno. Y cómo pude sobrevivir a lo que siguió después. Mientras estuvimos en Argelia nos decían que no pasáramos a la zona árabe, pero yo pasaba todos los días, me paseaba tranquilamente, iba a los cafés, me invitaban a tomar té. Los otros me decían que estaba loco por hacer eso, pero yo les decía que eran ellos los locos porque aquella gente era estupenda.

    Después de la guerra de Túnez me enrolé en las fuerzas de la Francia Libre, con Leclerc. Entré en lo que llamaban todavía, creo, el Regimiento de Marcha del Chad. Después estuvimos en Skira, donde se creó la Segunda División Blindada, hasta que salimos para ir al combate, a Europa. Embarcamos en Mers el–Kebir, en Argelia, en mayo de 1944. El barco se llamaba Franconia. Cuando llegamos a Inglaterra, la gente nos trató muy bien también. Las mujeres nos preferían a los franceses. Todo el mundo nos trataba bien. Los ingleses tenían mucha más simpatía por los españoles que por los franceses. Las inglesas preferían siempre bailar con nosotros.

    Los oficiales franceses tenían miedo de los españoles. Decían que éramos unos salvajes. Es verdad que cuando un oficial no nos gustaba, le hacíamos la vida imposible. No aceptábamos sus órdenes. Sin embargo, Leclerc, el capitán Dronne después y sobre todo el coronel Putz se ganaron nuestras simpatías. Eran gente que nos comprendía y aseguraban que nos ayudarían a luchar contra Franco.

    Yo he ido siempre con los blindados de mando. Mi tanqueta se llamaba Los Cosacos. Le pusimos ese nombre porque el capitán Dronne, que mandaba la unidad, un día nos dijo que éramos una banda de cosacos. Uno de los capitanes españoles le dijo: «Ha cometido usted un grave error. Tiene usted que rectificar ante la compañía». Y rectificó. El coronel Putz también le llamó la atención un día porque le oyó gritar contra los españoles. Le dijo que si se comportaba así, no conseguiría que los españoles le obedecieran. Dronne lo tuvo en cuenta. Lo que Putz le dijo era totalmente cierto.

    Después de Inglaterra y del desembarco en Francia fuimos enfrentándonos con los alemanes, siempre en primera línea. Los enfrentamos por toda Normandía, en Alançon, Ecouché, hasta París y después en Alsacia, hasta Berschtesgaden. Fue una guerra dura, perdimos a muchos compañeros pero no nos hicieron retroceder nunca.

    Cuando llegamos a París, yo iba en las primeras tanquetas que llegaron hasta la plaza del Ayuntamiento. Fue nuestra compañía, La Nueve, la primera que entró en París. Éramos casi todos españoles. La gente se sorprendía mucho cuando nos oía hablar. No paraban de abrazarnos y besarnos. Aquello fue algo extraordinario. Dos días después, cuando el general De Gaulle desfiló por los Campos Elíseos, nosotros fuimos los que le servimos de escolta. A muchos militares franceses esto no les hizo ninguna gracia.

    Cuando bajábamos por la avenida de los Campos Elíseos, con De Gaulle, Leclerc y otros oficiales, a medio paseo empezaron a tirar desde un edificio y enseguida paramos el half-track, empujamos a algunas personas para que se escondieran detrás y disparamos contra la zona de donde llegaron los tiros. Terminamos con ellos y el desfile pudo desarrollarse sin grandes problemas. Recibimos bastantes felicitaciones. Yo no tuve miedo nunca pero trataba de no exponerme demasiado. No me volví nunca atrás pero siempre mantuve una cierta prudencia.

    Luego seguimos luchando hasta que llegamos al mismo refugio de Hitler. Allí terminó la guerra, lamentablemente. Nosotros esperábamos la ayuda para seguir la lucha y liberar España. En La Nueve, todos estábamos dispuestos a irnos y teníamos bastante material preparado. Habíamos estudiado un plan para llegar hasta Barcelona con una gran cantidad de camiones cargados de material. Campos, que era jefe de la 3.ª sección, tomó contacto con los guerrilleros españoles de la Unión Nacional que combatían en los Pirineos. Nos dimos cuenta enseguida de que los guerrilleros estaban totalmente controlados por los comunistas y que no llegaríamos a nada. Tuvimos que renunciar.

    Me desmovilizaron a finales de agosto de 1945. Nunca volví a España”.

  4. rafaeldegranada says :

    06/04/2017 Carmena y la alcaldesa de París inaugurarán el jardín de «La Nueve» en Madrid el 20 de abril

    http://www.abc.es/espana/madrid/abci-carmena-y-alcaldesa-paris-inauguraran-jardin-nueve-madrid-20-abril-201704060131_noticia.html

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