La guerra civil española. The Spanish civil war (1936 – 1939)

Capa,_Death_of_a_Loyalist_SoldierEl miliciano Federico Borrell, herido de muerte en el frente de Córdoba, foto de Robert Capa.

Today’s post is the logical continuation of last week’s post. Last week I spoke about the coup d’état on 18th July 1936, and in this one I will speak about how the civil war developed, and which ended in victory for the rebels on 1st April 1939. In this post, I will concentrate on the different stages of the war. I’ll talk a bit about the repression, the International Brigades and the terrible work done by the No Intervention Committee, which will become the topics for future posts.

La entrada de hoy es la continuación lógica de la hecha la semana pasada. Si en ella hablé del golpe de Estado del 18 de julio de 1936, (https://blogdehistoriaderafa.wordpress.com/2014/07/17/el-golpe-de-estado-del-18-de-julio-de-1936/)en esta hablaré del desarrollo de la guerra civil, que terminaría con la victoria del bando sublevado el 1 de abril de 1939. En esta entrada me centraré en las etapas de la contienda. Mencionaré aspectos como es el caso de la represión, las Brigadas Internacionales o de la desastrosa labor del Comité de No Intervención, de los que hablaré en entradas posteriores.

Decía la semana pasada que el golpe militar comenzó en la zona del protectorado de Marruecos en la tarde-noche del 17 de julio de 1936, triunfó en zonas de Andalucía occidental (donde el general Queipo de Llano estaba destinado), Extremadura, la meseta norte y Galicia, parte de Aragón y las islas (excepto Menorca).

La división del ejército y de las fuerzas de seguridad y el que en muchas ciudades la gente se echara a la calle, (tras dudas iniciales los gobiernos de José Giral y luego de Largo Caballero repartieron armas para frenar a los golpistas) impidió el triunfo de la rebelión en todo el país.

Con el apoyo italiano y alemán, y una vez consolidado el dominio de Queipo de Llano en Andalucía occidental, las tropas rebeldes dirigidas por Franco saltaron a la península a partir del 28 de julio. En estas primeras semanas de la guerra, diversas columnas de uno u otro bando se encargaron de controlar el territorio en el que se encontraban o  bien de enviar refuerzos hacia las zonas en las  que se necesitaba su presencia. Son momentos en los que los milicianos y soldados leales a la República se enfrentaron con el escaso armamento disponible al muy preparado ejército del protectorado, que, como ya  he mencionado antes, se encontraba apoyado con armas, dinero y todo tipo de recursos por Hitler y Musollini.

Mola junto al General Franco en una aparición en Burgos el 27 de agosto de 1936, recogida por el periódico Berliner Illustrierte Zeitung. Mola es el de lsa derecha.

Los generales golpistas Franco y Mola en la portada de un diario alemán en los días de la guerra civil

Para el historiador Fernando Puell de Vella se distinguen 3 etapas en la guerra civil.

Una primera etapa de la guerra iría desde julio de 1936 hasta marzo de 1937. En ella los rebeldes van avanzando por un territorio conquistado al mismo tiempo que se va desarrollando una represión brutal y muy planificada (como fue el caso de Badajoz). Hay un plan ideado por el general Mola con lo que hay que hacer y se llegan a elaborar listas negras de las víctimas.

Los rebeldes tienen éxitos como la muy propagandística toma del Alcázar de Toledo en los primeros meses de la guerra (y digo propagandística porque incluso hubo oficiales sublevados que cuestionaron la estrategia de Franco de ir a Toledo a ayudar a los sitiados en ese edificio en vez de ir a Madrid, que en ese momento estaba prácticamente indefensa) o la toma de Málaga en febrero de 1937. En estos momentos el gobierno democrático de la República tiene que hacer frente a la amenaza de los rebeldes y a reconstruir el vacío de poder creado por el golpe, y que, entre otras consecuencias, ha dado lugar a una represión espontánea.

Es también en esta primera fase de la guerra cuando se crea el nefasto Comité de No Intervención, por el cual los países firmantes se comprometían a no intervenir en el conflicto. Sin embargo esto supuso en la práctica un bloqueo para la República, que tuvo muchas dificultades para conseguir armamento mientras los rebeldes compraban armamento sin ningún problema, incluso crearon compañías como HISMA o ROWAK para hacer sus intercambios comerciales con Alemania o Italia.

Tras diversos fracasos de los rebeldes en tomar Madrid, en los que se iban alternando ataques frontales y envolventes (especialmente duros fueron en torno a la Ciudad Universitaria) y donde las Brigadas Internacionales tuvieron su bautismo de fuego, el Estado Mayor del ejército rebelde cambió de estrategia y se encaminó a la conquista de la cornisa cantábrica.

Esta segunda etapa de la guerra iría desde marzo a octubre de 1937. En ella los sublevados se lanzaron a la conquista del norte de España, donde se encontraba la mayor parte del tejido minero e industrial del país. Primero se avanzó por el este, atacando Euskadi, con fuertes bombardeos de la aviación alemana de la Legión Cóndor en Durango y Gernika, (entre otras ciudades) que causaron cientos de muertos. A continuación conquistaron Asturias y luego Cantabria.

Desde el gobierno, el general Vicente Rojo, con el apoyo de Juan Negrín que ya era presidente del gobierno diseñó diversas ofensivas con el fin de distraer la presión de los rebeldes en el norte, que, si bien tuvieron cierto éxito como por ejemplo las batalles de Guadalajara en marzo de 1937 y de Brunete en julio de ese mismo año, no frenaron el avance de los sublevados y sus aliados en esa zona del país.

negrinel general vicente rojo

Izquierda: El primer ministro Juan Negrín    Derecha: El general Vicente Rojo.

La tercera fase de la guerra va desde noviembre de 1937 hasta el final de la guerra, en abril de 1939. Si bien ya el Ejército Popular de la República (EPR) tiene experiencia y lanza algunas ofensivas para conseguir la iniciativa en la guerra (como en Belchite, en septiembre de 1937). No conseguirá su objetivo debido a que continuaba la dificultad para comprar armas (los suministros de la URSS seguían llegando pero los que venían de México, Checoslovaquia o Francia lo hacían con irregularidad por el bloqueo), la excesiva superioridad del ejército rebelde y sus ayudas y la caída de la moral la zona leal.

La estrategia del general Vicente Rojo consiguió sorprender a los rebeldes en Teruel, que fue conquistada por el EPR en diciembre de 1937. La reacción de Franco fue sorprendente, canceló todas las ofensivas que había en ese momento y lanzó a su ejército contra la ciudad, que para febrero del 1938 ya la había recuperado.

En ese momento el EPR se retiró de forma muy desorganizada, permitiendo a los rebeldes y a sus aliados avanzar hasta llegar al Mediterráneo con la toma de Vinaroz por las tropas del general Aranda el 15 de abril, aislando a Catalunya del resto de la España republicana y poco después tomando Castellón. También se ha hablado mucho sobre la toma de esta decisión.

Como respuesta, el Estado Mayor de la República ya con el general Rojo a la cabeza, diseñó una ofensiva que supusiera frenar la presión de los rebeldes y ganar tiempo para la Conferencia de Munich, donde las potencias democráticas se reunieron con Hitler para (en teoría) disuadirle de sus planes sobre Austria y Checoslovaquia.

La batalla del Ebro fue entre julio y noviembre de 1938 y fue la más larga y dura de toda la guerra civil, con cerca de 40.000 muertos y 100.000 heridos. Empezó el 25 de julio de 1938 con el cruce del rio del XV Cuerpo al mando de Tagüeña y del V de Lister que otra vez consiguieron sorprender a los rebeldes.

De nuevo la superioridad de los rebeldes se dejó notar, y tras cuatro meses de fuertes combates, el EPR se retiró de las posiciones que había conquistado. Las noticias de vinieron de Munich en las que a Hitler se le concedió todo lo que se pedía, hundió más todavía la moral republicana.

Los ejércitos republicanos, totalmente desmoralizados, iniciaron una retirada que culminó cuando las tropas rebeldes alcanzaron la frontera con Francia en febrero de 1939. El gobierno de Negrín aun confiaba en enlazar el conflicto español con una guerra mundial que pensaba estallaría en cualquier momento, pero lo peor estaba por llegar.

En la noche del 4 al 5 marzo de 1939, los generales Casado, Miaja, junto a Cipriano Mera y Julián Besteiro lideraron un golpe de Estado en la zona que todavía controlaba la República. Habían estado en contacto con agentes de Franco y se creían en que una rendición negociada era posible. Hubo combates para controlar a los que se opusieron a su golpe y además no consiguieron ese acuerdo que buscaban con los sublevados.

En esos agónicos días del final de la República miles de refugiados salieron del país como podían y muchos se suicidaron para evitar ser capturados. Madrid cayó el 28 de marzo de 1939 y Alicante lo haría 3 días después. El 1 de abril de 1939 Franco hacía oficial el final de la guerra.

La dura represión que luego hicieron los rebeldes, con más de 50.000 fusilados entre 1939 y 1943 (el propio Besteiro fue uno de ellos), junto con las otras formas de represión que hubo, (social, económica, cultural y hasta de robo de niños) mostró de forma clara que los rebeldes no querían ningún tipo de pacto.

En palabras del historiador Julián Casanova, la derrota de la República española fue también una derrota para las democracias europeas. El apaciguamiento que habían hecho con Hitler concediéndole todo lo que les pedía no serviría para nada, pues pocos meses después de terminar la guerra civil empezaría un nuevo conflicto, esta vez a escala mundial.

Sigo diciendo lo mismo que he comentado en entradas anteriores, el de la República fue un gobierno democrático y su derrota en la guerra civil supuso una larga dictadura que no se recuperaría hasta 1975 – 1977. Puedo entender a los partidarios de una democracia dentro de una monarquía pero no que se pueda justificar un golpe militar y la guerra que vino después por el simple hecho que no les guste una república como sistema de gobierno. El desconocimiento que muchos españoles tienen sobre su historia y la propaganda repetida a lo largo de la dictadura es un lastre para este país.

Conozcamos nuestro pasado para evitar que los que causaron tanto dolor a nuestro país sigan dando su manipulada versión de la Historia como si fuera la única y verdadera. Y eso, entre otras cosas, pasa por reconocer  a la dictadura como lo que fue y la labor del democrático período republicano en la Historia de España.

1024px-Barcelona_bombing_(1938)

Guernica, Ruinen

Arriba: Foto de Barcelona hecha desde un avión italiano que intervino en un bombardeo. Abajo: Gernika después del bombardeo de la Legión Condor alemana

Bibliografía:

– Casanova, J y Gil Andrés, C. “Historia de España en el siglo XX”  Ariel Historia, Madrid 2009

-Aróstegui, J “La guerra civil (1936-1939): La ruptura democrática”  Cuadernos de Historia16, Madrid 1996

-Viñas, A (ed) “En el combate por la Historia”  Pasado y Presente, Barcelona 2012

-Sánchez, F (ed) “Los mitos del 18 de julio”  Crítica, Barcelona 2013

-Vilar, P “La guerra civil española”  Grijalbo Mondadori, Barcelona 1986

-Preston, P. “La guerra civil española”  DeBolsillo, Madrid 2013

-Preston, P. “La República asediada”  Península, Barcelona 2001

-Blanco Escolá, C. “La incompetencia militar de Franco”  Alianza editorial, Madrid 2000

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