Las Brigadas Internacionales

 Simbolo de las brigadas internacionalesposter brigadas

Arriba: El símbolo de las Brigadas Internacionales. Abajo: cartel relativo a dichas brigadas

Today’s post is dedicated to the soldiers of the International Brigades, a group of volunteers who, during the Spanish civil war came to our country to fight against fascism and to defend democracy. In the group there were approximately 35,000 men and women (mainly communists, socialists and anarchists) from over 50 different countries.

La entrada de hoy está dedicada a los combatientes de las Brigadas Internacionales, un grupo de voluntarios que en plena guerra civil española vinieron a nuestro país a luchar contra el fascismo y en defensa de la democracia. Fueron aproximadamente un grupo de 35.000 hombres y mujeres (comunistas, socialistas y anarquistas en su mayoría) provenientes de unos 50 países de todo el mundo.

Venís desde muy lejos… Mas esta lejanía
¿qué es para vuestra sangre que canta sin fronteras?
La necesaria muerte os nombra cada día,
no importa en qué ciudades, campos o carreteras.

De este país, del otro, del grande, del pequeño,
del que apenas si al mapa da un color desvaído,
con las mismas raíces que tiene un mismo sueño,
sencillamente anónimos y hablando habéis venido.

No conocéis siquiera ni el color de los muros
que vuestro infranqueable compromiso amuralla.
La tierra que os entierra la defendéis seguros,
a tiros con la muerte vestida de batalla.

Quedad, que así lo quieren los árboles, los llanos,
las mínimas partículas de la luz que reanima
un solo sentimiento que el mar sacude: ¡Hermanos!
Madrid con vuestro nombre se agranda y se ilumina.

Poema de Rafael Alberti dedicado a los brigadistas  (Madrid, diciembre de 1936).

 

El 8 de noviembre de 1936, la batalla de Madrid parecía totalmente perdida para la República, con los rebeldes a las puertas de la capital y el miedo campando a sus anchas. Se produjo un  hecho insólito. Unos 3.000 voluntarios extranjeros de la XII Brigada Internacional, que unas pocas semanas antes habían llegado a España, llegaban a la ciudad (ante el entusiasmo de los madrileños) para defenderla del ataque de los sublevados, apoyando a los casi 30.000 soldados que el EPR tenía en Madrid en ese momento.

Brigadas Internacionales en formacion en la Casa de Campo. Madrid. 1936.

Miembros de las Brigadas Internacionales en la Casa de Campo, Madrid

El origen de la creación de estas brigadas está en el fracaso de la política de no intervención que las democracias occidentales proclamaron a partir de agosto de 1936, cuando se vio que Alemania e Italia ayudaban con total impunidad a los rebeldes, ya fuera a saltar de la zona del protectorado de Marruecos a la península o con tropas y armas mientras avanzaban hacia la capital del país. Fue sobre todo una iniciativa soviética.(Ver https://blogdehistoriaderafa.wordpress.com/2014/08/23/la-farsa-del-comite-de-no-intervencion-durante-la-guerra-civil/)

Aunque ya se había hablado en agosto sobre la creación de un cuerpo de voluntarios, no fue hasta una reunión del Komintern (la Internacional Comunista) del 18 de septiembre de 1936 cuando se decidió la creación de dicho cuerpo. Poco después, el 22 de octubre, un decreto del entonces primer ministro Francisco Largo Caballero encuadraba esta unidad militar dentro del Ejército Popular de la República (EPR), aunque conservaron bastante autonomía.

Los primeros voluntarios eran extranjeros que ya se encontraban en España y otros vinieron por su cuenta, como el mexicano Juan Miguel de Mora. En París se organizó un centro de reclutamiento, donde trabajaban entre otros André Marty (Partido Comunista Francés), Luigi Longo (Partido Comunista Italiano) o el futuro líder yugoslavo Josip Broz “Tito”, aunque hay que decir que no todos los voluntarios eran comunistas.

En París, fueron alojados en diversos hoteles,se les examinaba físicamente y se comprobaba que no fuesen espías. El viaje a España lo podían hacer de dos formas, una de ellas era ir en tren hasta Perpignan, cruzando la frontera en Figueres (donde los policías franceses hacían la vista gorda, así relataba el brigadista británico David Lomon) y la otra forma era llegar a Marsella, desde allí embarcaban hasta Barcelona o Valencia. Una vez en territorio español, los voluntarios iban en autobús hasta Albacete, donde estaba el cuartel general de las Brigadas Internacionales. En esta ciudad alejada del frente y con facilidad de comunicaciones se estableció este cuartel que en su momento de máxima actividad llegó a contar con 40 edificios, pistas de entrenamiento y una burocracia muy desarrollada. En abril de 1938, y ante el avance de los rebeldes, su central fue trasladada a Barcelona, donde permaneció hasta casi el final de la guerra.

Eran trabajadores en su mayoría, pero también hubo intelectuales (como el poeta Bill Aalto), médicos (Norman Bethune), periodistas (Robert Capa), escritores (George Orwell), futuros líderes como Willy Brandt, etc. Les movía su rechazo al fascismo, la idea de revolución, el pacifismo, el afán de aventura o simplemente que no soportaban la injusticia que se estaba cometiendo con la democracia española, prácticamente atada de pies y manos mientras los golpistas eran ayudados por Hitler y Mussolini.

Aunque los autores pro-Franco han exagerado el número de los brigadistas, podemos decir que su número fue de unos 35.000 (Remi Skoutelski), de los cuales fallecieron unos 9.000. Franceses, británicos, italianos y alemanes fueron las nacionalidades que más voluntarios aportaron, pero hubo estadounidenses, chinos, canadienses, suecos, árabes, checos, polacos y así hasta 50 países. 7.000 de esos brigadistas eran de origen judío y unos 200 eran negros. A ello hay que sumar unos 2.000 soviéticos, de los cuales unos 600 no eran combatientes. En cuanto a las mujeres, si bien no realizaron operaciones de combate (salvo excepciones), nos las encontramos como traductoras (el caso de Elizabeta Parshina), fotógrafas (Gerda Taro), periodistas, doctoras, profesores o enfermeras. Frente a estas cifras, hay que sumar los 78.000 italianos, 70.000 marroquíes, 19.000 alemanes y 10.000 portugueses que combatieron en los ejércitos sublevados, eso sin contar la ayuda militar.

A lo largo de la guerra civil, los distintos voluntarios se organizaron de la siguiente forma: La XI Brigada, con tres batallones: Edgar André, Commune de París y Garibaldi. Mandados por Émile Kleber.  La XII Brigada se creó con los batallones Ernst Thälmann, André Marty y, posteriormente desde la XI Brigada, el Garibaldi (italianos). Liderados por Máté Zalka. La XIII Brigada estaba constituida por los batallones Chapaiev, Henri Vuillemin y Louise Michel. El jefe de la Brigada fue Wilhelm Zaisser. La XIV Brigada, a la que se conoció como La Marsellaise (franceses). La XV Brigada, formada por voluntarios británicos y estadounidenses. Las Brigadas 129ª  y la 150ª, se formaron con los restos de otros batallones.

Interbrigadistas de la XI Brigada Internacional descansando en una retaguardia.

Brigadistas descansando en el frente, cerca de Guadalajara.

Como dije antes, nos los encontramos ya en la batalla de Madrid, haciendo su primera intervención el 8 de noviembre de 1936, rechazando los ataques de los soldados rebeldes (principalmente marroquíes) del general Varela. Muy intensos fueron los combates en torno a la ciudad universitaria, donde la XII Brigada tuvo muchas bajas. Posteriormente nos los encontramos en la batalla de Lopera (Jaén), en diciembre de 1936, al tratar de tomar (sin éxito) dicha localidad, en esta batalla falleció el poeta John Cornford, un bisnieto de Darwin. En enero de 1937 fueron reagrupados y enviados a Madrid, donde intervinieron el mes siguiente en la batalla del Jarama, con especial protagonismo para la XV Brigada, que sufrió numerosas bajas.

En Marzo de 1937 intervienen en la batalla de Guadalajara, donde los brigadistas del batallón Garibaldi rechazaron los ataques de los soldados de Mussolini y de los rebeldes, lo que supuso una victoria defensiva para el EPR y los brigadistas. En julio de este mismo año encontramos a los voluntarios internacionales en el intento de ofensiva sobre La Granja (donde Maurice Lamp sustituyó a André Marty como responsable) y en batalla de Brunete. Ambas operaciones tenían que ser un intento para aliviar la presión de los rebeldes sobre la Madrid y el norte del país. En agosto, combatieron en una fallida ofensiva sobre Zaragoza, en torno a unas fortificaciones de inspiración alemana en torno a la localidad Quinto y ya en septiembre en la toma de Belchite.

A finales de 1937 y principios de 1938 participaron en la batalla de Teruel junto a las tropas del EPR. Tras la derrota final en dicha ciudad y tras la debacle que vino después, los voluntarios internacionales fueron reorganizados y participaron en la batalla del Ebro (de julio a noviembre de 1938), donde realizaron sus últimas operaciones de combate. Especialmente intensos fueron los combates de la XV Brigada en torno la colina 705, así como en el resto de posiciones de las Sierras de Pándols y Cavalls.(Ver https://blogdehistoriaderafa.wordpress.com/2014/08/02/la-batalla-del-ebro-de-julio-a-noviembre-de-1938/)

En pleno desarrollo de la batalla y al amparo de la Conferencia de Munich, el gobierno de Juan Negrín anunció en un discurso en la Sociedad de Naciones (SDN) el 21 de septiembre de 1938 que repatriaba a los brigadistas internacionales. Se hicieron los preparativos y el 28 de octubre hicieron un desfile de despedida en Barcelona. Especialmente emotivo fue el adiós de los habitantes de la ciudad y los refugiados que se encontraban allí. El primer ministro Juan Negrín y Dolóres Ibárruri (La Pasionaria) dieron unos discursos en los que agradecían su participación y les invitaban a volver en el futuro en mejores condiciones. Muchos de ellos siguieron combatiendo al fascismo en la guerra mundial que estallaría poco después.

Cabe decir que unos 6.000 voluntarios se quedaron hasta el final de la guerra al no poder volver a sus países de origen. Eran sobre todo alemanes, italianos, portugueses y checoslovacos.

Los brigadistas capturados por los rebeldes y sus aliados, a partir de 1937 y hasta 1944, fueron internados en campos de concentración como el de Miranda de Ebro (Burgos), donde estuvo Carl Geiser y la mayoría de los brigadistas británicos, el de San Pedro de Cardeña (Burgos), donde estuvo prisionero el recientemente fallecido (con 97 años) Gerhard  Hoffmann. Otras prisiones fueron la cárcel del seminario de Belchite y el batallón disciplinario 75 de Palencia. Sus condiciones de internamiento fueron muy duras (especialmente para los voluntarios judíos), aunque conforme la 2ª Guerra Mundial iba evolucionando en contra de Alemania y en favor de los aliados, éstas mejoraron un poco. La dictadura de Franco esperaba un trato benévolo por parte de los países que vencieron finalmente en la guerra mundial.

1238855_591798634212381_92609235_nMonumento a los brigadistas ingleses en Londres

Placa y estatua de homenaje a los brigadistas británicos en Glasgow y Londres respectivamente.

Sobre el impacto que tuvieron las Brigadas Internacionales en la guerra civil, hay que reconocerles un moderado aporte militar y sobre todo una gran impacto psicológico, ya que su llegada coincidió en un momento de verdadero pánico para los republicanos (recordemos, Madrid estaba a punto de caer y la No Intervención les había abandonado en la práctica mientras los rebeldes recibían armas ningún problema), por lo que fueron recibidos como héroes.

En palabras de Matilde Eiroa “eran voluntarios extranjeros que se enrolaron en unidades militares para defender la República durante la guerra civil. Fue un movimiento internacionalista sin precedentes en la Historia basado en el antifascismo y la solidaridad de clase”.

Ninguneados e insultados durante la dictadura, empezaron a recibir los homenajes que se merecían cuando la democracia volvió a España. Los supervivientes recibieron la nacionalidad española en 1995, y las conmemoraciones se han repetido desde entonces. Recordemos a estos valientes hombres y mujeres que vinieron a ayudar a nuestro país y su democracia en un momento tan triste como fue el de la guerra civil.

 

Bibliografía:

– Vilar, P.  “La guerra civil española”  Grijalbo Mondadori, Barcelona 1986

– Preston, P. “La guerra civil española”  DeBolsillo, Madrid 2013

– Viñas, A. “La República española en guerra – La soledad de la República” Crítica, Barcelona 2006

– Requena, M. (ed) “Las Brigadas Internacionales” monográfico en Ayer, núm 56, Madrid 2004

– Casanova, J y Gil Andrés, C. “Historia de España en el siglo XX”  Ariel Historia, Madrid 2009

– Eiroa de San Francisco, M.  “Brigadas Internacionales. La solidaridad de la izquierda” en Viñas, A (ed) “En el combate por la Historia”  (pags 266 – 277) Pasado y Presente, Barcelona 2012

– Avni, H. (ed) “Las Brigadas Internacionales y sus voluntarios judíos” Universidad hebrea de Jerusalén, Madrid 2003

– Artículos de nodo50.org, ecorepublicano.es y público.es. Las fotos, de una búsqueda en google y blogs (si me olvido de alguien por favor decírmelo).

Monumento a las Brigadas Internacionales.Madrid800px-Lincoln_Brigade_Memorial_San_Francisco

Homenajes a los brigadistas en Madrid y San Francisco respectivamente.

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One response to “Las Brigadas Internacionales”

  1. rafaeldegranada says :

    No lo he puesto antes por falta de espacio, pero como es muy emotivo allí va.

    Despedida a los voluntarios de las Brigadas Internacionales
    Dolores Ibárruri “Pasionaria”

    Es muy difícil pronunciar unas palabras de despedida dirigidas a los héroes de las Brigadas Internacionales, por lo que son y por lo que representan.
    Un sentimiento de angustia, de dolor infinito, sube a nuestras gargantas atenazándolas.

    Angustia por los que se van, soldados del más alto ideal de redención humana, desterrados de su patria, perseguidos por la tiranía de todos los pueblos.

    Dolor por los que se quedan aquí para siempre, fundiéndose con nuestra tierra y viviendo en lo más hondo de nuestro corazón aureolados por el sentimiento de nuestra eterna gratitud.

    De todos los pueblos y todas las razas, vinisteis a nosotros como hermanos nuestros, como hijos de la España inmortal, y en los días más duros de nuestra guerra, cuando la capital de la República española se hallaba amenazada, fuisteis vosotros, bravos camaradas de las Brigadas Internacionales, quienes contribuisteis a salvarla con vuestro entusiasmo combativo y vuestro heroísmo y espíritu de sacrificio.

    Y Jarama y Guadalajara, y Brunete y Belchite, y Levante y el Ebro cantan con estrofas inmortales el valor, la abnegación, la bravura, la disciplina de los hombres de las Brigadas Internacionales.

    Por primera vez en la historia de las luchas de los pueblos se ha dado el espectáculo, asombroso por su grandeza, de la formación de las Brigadas Internacionales para ayudar a salvar la libertad y la independencia de un país amenazado, de nuestra España.

    Comunistas, socialistas, anarquistas, republicanos, hombres de distinto color, de ideología diferente, de religiones antagónicas, pero amando todos ellos profundamente la libertad y la justicia,vinieron a ofrecerse a nosotros incondicionalmente. Nos lo daban todo; su juventud o su madurez o su experiencia; su sangre y su vida, sus esperanzas y sus anhelos… Y nada nos pedían. Es decir, sí: querían un puesto en la lucha, anhelaban
    el honor de morir por nosotros.

    ¡Banderas de España! ¡Saludad a tantos héroes, inclinaos ante tantos mártires!
    ¡Madres! ¡Mujeres! Cuando los años pasen y las heridas de la guerra se vayan restañando; cuando el recuerdo de los días dolorosos y sangrientos se esfume en un presente de libertad, de paz y de bienestar; cuando los rencores se vayan atenuando y el orgullo de la patria libre sea igualmente sentido por todos los españoles, hablad a vuestros hijos; habladles de estos hombres de las Brigadas Internacionales.

    Contadles cómo, atravesando mares y montañas, salvando fronteras erizadas de bayonetas, vigiladas por perros rabiosos deseosos de clavar en ellos sus dientes, llegaron a nuestra patria como cruzados de la libertad, a luchar y a morir por la libertad y la independencia de España, amenazadas por el fascismo alemán e italiano. Lo abandonaron todo: cariños, patria, hogar, fortuna, madre, mujer, hermanos, hijos y vinieron a nosotros a decirnos: ¡Aquí estamos!, vuestra causa, la causa de España es nuestra misma causa, es la causa de toda la humanidad avanzada y progresiva.

    Hoy se van; muchos, millares, se quedan teniendo como sudario la tierra de España, el recuerdo saturado de honda emoción de todos los españoles.
    ¡Camaradas de las Brigadas Internacionales! Razones políticas, razones de Estado, la salud de esa misma causa por la cual vosotros ofrecisteis vuestra sangre con generosidad sin límites os hacen volver a vuestras patrias a unos, a la forzada emigración a otros.

    Podéis marcharos orgullosos. Sois la historia, sois la leyenda, sois el ejemplo heroico de la solidaridad y de la universalidad de la democracia, frente al espíritu vil y acomodaticios de los que interpretan los principios democráticos mirando hacia las cajas de caudales o hacia las acciones industriales que quieren salvar de todo riesgo.
    No os olvidaremos, y, cuando el olivo de la paz florezca, entrelazado con los laureles de la victoria de la República española, ¡volved!

    Volved a nuestro lado, que aquí encontraréis patria los que no tenéis patria, amigos, los que tenéis que vivir privados de amistad, y todos, todos, el cariño y el agradecimiento de todo el pueblo español, que hoy y mañana gritará con entusiasmo: ¡Vivan los héroes de las Brigadas Internacionales!

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