La dictadura de Franco y su relación con la comunidad judía en España/ Franco’s dictatorship and its relationship with the Jewish community in Spain.

Ángel Sanz Briz, llamado el Ángel de Budapest ( 1910 –  19800

El diplomático Ángel Sanz Briz (1910-1980), que salvó a miles de judíos de los nazis

Today, I’m going to speak about the relationship between Franco’s dictatorship and the Jews. In the first years and because of its affinity with Hitler, Spain was very anti-Semitic. The dictatorship closed synagogues and created a list with the name of Spanish Jews to give to the Nazis. After the Second World War, Franco’s propaganda tried to say that this was something different in order to avoid problems with the Allied forces.

Durante los primeros años de la dictadura de Franco, se desarrolló un fuerte antisemitismo que llevó al cierre de sinagogas e incluso se entregó a los nazis una lista con los nombres de los judíos españoles. Posteriormente se procedió a un “lavado de cara”, en el cual se empleó toda clase de propaganda  para decir que habían ayudado a los judíos (cosa que no hicieron), llevarse bien con los aliados y negar su vinculación con la Alemania de Hitler. La entrada de hoy está dedicada a desmontar esta propaganda y a explicar la relación del régimen dictatorial español con la comunidad judía de nuestro país.

A mediados del siglo XIX, el tradicional antisemitismo de los gobiernos españoles empezó a disminuir (al igual que en otros países europeos), y, especialmente los sectores más liberales, empezaron a desarrollar una política a favor de los judíos sefardíes (los sefardíes son los descendientes de los judíos que vivieron en la península ibérica en la Edad Media). Con ese objetivo, estos gobiernos promulgaron diversas leyes que anulaban el decreto de expulsión de 1492, invitándoles vivir a España, a practicar de forma libre su religión y cultura (recogido por las constituciones de 1869, 1876 y 1931) e incluso conseguir la residencia y la nacionalidad española para ellos. Este se publicó en diversas normativas de los años 1924 y 1931.

Estas medidas y otras en el mismo sentido se fueron promulgando desde 1854 y luego en 1868, 1881, 1924 (durante la dictadura de Primo de Rivera, un primer intento de propaganda mezclada con el nacionalismo hispano de la época en opinión mía) y durante la República Española, especialmente entre los años 1931 y 1933, estas últimas debido a iniciativa del ministro socialista vinculado a Granada, Fernando de los Ríos.

Con estas iniciativas se fueron asentando poco a poco familias judías en nuestro a país. Los momentos de fuerte emigración fueron a finales del siglo XIX, los momentos posteriores a la I Guerra Mundial (1914-1918) y ya en la década de 1930, huyendo de los fascismos europeos, especialmente de Alemania. Para 1936, se calcula que en nuestro país, había unas 6.000 – 7.000 personas de origen judío, la mayor parte de ellas en las ciudades de Madrid, Barcelona y Sevilla, si bien es verdad que se distribuyeron por todo el territorio.

Sin embargo, el sector más fundamentalista del catolicismo español nunca renunció al discurso del odio contra la comunidad judía. En los preparativos del golpe de Estado del 18 de julio de 1936, el antisemitismo estuvo muy presente, Franco y otros creían ciegamente en los postulados que decía “El protocolo de los sabios de Sión” (un libro publicado originalmente en la Rusia zarista a principios del siglo XX para justificar los pogromos) y otra literatura antisemita parecida. Así, en los discursos y proclamas que daban para justificar el golpe y luego la guerra, era frecuente el que se señalara a los judíos (junto con los comunistas y los masones) como culpables de todos los males del país. En los primeros días de la contienda, la comunidad judía de las ciudades de Ceuta, Melilla y Tetuán fue atacada y sus libros y negocios asaltados. Uno de los militares golpistas, Queipo de Llano (1875-1951) llegó a decir:

“Esta lucha no es una guerra civil, es una lucha de la civilización occidental contra los judíos”.

Este militar sublevado, también obligó a cerrar la sinagoga de Sevilla y multó a los miembros de su comunidad. Poco después los judíos sevillanos huyeron de la ciudad y se refugiaron en Gibraltar. Esta huida se produjo también otras partes del país debido a la guerra.

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Con la guerra de España ya prácticamente finalizada, se produjeron asaltos y saqueos a las sinagogas de Madrid, Sevilla y Barcelona (en este último caso el cónsul británico en la ciudad fue testigo de ello) por parte de soldados sublevados de Franco y elementos de la Gestapo. Ademásn en dichas ciudades se repitieron los actos de quemas de libros ocurridos en la Alemania nazi en 1933 y años sucesivos. Tras la victoria en la guerra civil, en el discurso que el ya dictador Franco (1892-1975) pronunció en el desfile de la Victoria el 19 de mayo de 1939, dijo lo siguiente:

“No nos hagamos ilusiones: el espíritu judaico que permitía la gran alianza del gran capital con el marxismo, que sabe tanto de pactos con la revolución antiespañola, no se extirpa en un solo día y aletea en el fondo de muchas conciencias”.

Se prohibió la práctica del culto judío y otros como los protestantes o los Bahá’i, y se cerraron sus edificios y templos. Por la afinidad con el nazismo, se difundió el cine,  prensa, proclamas religiosas y literatura antisemita (incluso escolar), al mismo tiempo que se entregaban a Alemania a los brigadistas internacionales judíos que habían sido capturados (y que estaban prisioneros en campos de concentración como el de Miranda de Ebro, en la provincia de Burgos). El propio dictador, utilizando el pseudónimo de Jakin Boor en artículos escritos en el diario “Arriba” definía a los miembros de la comunidad judía como “fanáticos deicidas” y “ejército de especuladores”.

En estos momentos de plena colaboración con los nazis, se produjo la creación del Archivo Judaico. El 5 de mayo de 1941, el gobierno de la dictadura lanzó una circular a los gobernadores provinciales de todo el país para que recopilasen datos de la población judía que residía en cada provincia española. La orden venía firmada por José Finat, conde de Mayalde (1904-1995), aunque un colaborador cercano al dictador, Serrano Súñer (1901-2003), también tuvo que ver en ello.  El objetivo final de la creación de este archivo era luego entregarlo a los nazis, cosa que parece ser se hizo, aunque la población judía del país no se vio afectada debido a la derrota alemana en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

archivo judaico Fuente Israel Garzón J

Uno de los documentos del Archivo Judaico.

Rompiendo con el antisemitismo oficial, Ángel Sanz Briz (1910-1980), desde la embajada franquista en Budapest, logró salvar a unos 5.200 judíos del holocausto entregándoles pasaportes en los que les daba la nacionalidad española (amparándose en decretos previos que daban la nacionalidad hispana). Éste informó a finales de agosto de 1944 de sus actividades al entonces ministro de exteriores Félix de Lequerica (1890-19630, que no hizo nada incluso a sabiendas que los asesinatos que se estaban produciendo, y que el propio diplomático incluyó en su informe. Para más información sobre la labor de Sanz Briz, ver el siguiente enlace https://blogdehistoriaderafa.wordpress.com/2014/09/14/angel-sanz-briz/

Pese a lo que dijo la dictadura años después (en 1963 Sanz Briz fue obligado a mentir en una entrevista a un periodista israelí y decir que Franco en persona estaba detrás de este plan), fue el propio diplomático actuando por su cuenta y riesgo quien salvó de morir a tantas personas. Giorgio Perlasca, Julio Palencia y José Ruiz Santaella emplearon sistemas parecidos para salvar a judíos de otras partes de la Europa ocupada por los nazis. Mientras tanto, en esos primeros años de la dictadura, las hermanas Touza (en Galicia) formaban parte de una red que se dedicaba a ayudar a personas de origen judío para pasar por nuestro país de forma clandestina para evitar que fueran detenidas por las autoridades franquistas y entregadas a Alemania.

Uno de los visados expedidos por el diplomático Ángel Sanz Briz y sus colaboradores

Uno de los pasaporte que utilizó Sanz Briz para salvar judios desde la embajada en Budapest.

Pese de la propaganda desplegada durante la duración tan larga del régimen dictatorial español, el historiador Luciano Casali dice “Franco, hizo poco o nada para proteger a los judíos con pasaporte español cuando los expulsaron de Francia o de otros países ocupados por los nazis. Las investigaciones de Bernd Rother, Isabelle Rohr y Danielle Rozenberg, lo han demostrado claramente”. Ya con la guerra perdida para los nazis, la dictadura permitió el paso de judíos (pero no la estancia) por el país de refugiados y empezó a promulgar decretos con fines propagandísticos que buscaban suavizar este racismo y su conocimiento del holocausto ante las potencias vencedoras de la II Guerra Mundial. Fue una de las estrategias empleadas para camuflar su vinculación con los nazis y mantenerse en el poder.

El Fuero de los españoles (1945), que decía que la única religión oficial del país era el catolicismo, autorizaba el culto privado del judaísmo y otras religiones. Poco después se permitía regresar a familias judías y se producía la reapertura de un oratorio en Barcelona (1946).

La dictadura de Franco nunca reconoció la independencia de Israel ni la apertura de consulados, pero eso no impidió al dictador continuar con la misma política, en 1949 se publicaron folletos en francés e inglés sobre la “ayuda” del régimen a los judíos durante la pasada guerra, pero estas publicaciones no fueron tomadas en serio por los aliados. Al mismo tiempo se instalaban de nuevo comunidades judías en Madrid y en Barcelona, a pesar que estaban sometidas a vigilancia, y en 1954 se abrió otra vez la sinagoga barcelonesa. La de Madrid se hizo en 1968. El colmo de la propaganda, y que sirvió para alimentar por un tiempo el falso mito de Franco como filosefardí exagerado por sus partidarios, fue la reapertura de la Sinagoga del Tránsito (en realidad fue un proyecto de la  República Española que fue interrumpido por la guerra civil) y la firma, el 16 de diciembre de 1968 por parte de Antonio Oriol, entonces ministro de justicia, de un decreto que anulaba el edicto de expulsión de 1492.

Pese a estas medidas destinadas a lavar la imagen de la dictadura en el exterior de su antisemitismo (en el interior, el monopolio de la información aseguraba que se transmitiera toda esta propaganda sin dificultades),  este discurso nunca desapareció. En la última aparición pública del dictador, el 1 de octubre de 1975, Franco insistía que el “contubernio judeo-masónico-comunista internacional amenazaba nuevamente a España” e invitaba a “estar alerta contra él”.

Hubo que esperar al retorno de la democracia a España, para que se desarrollara una verdadera política de reconocimiento hacia la comunidad judía española, que culminó en enero de 1986 ya con Felipe González como presidente del gobierno, del reconocimiento de Israel y de la apertura de embajadas entre ambos países. En 1992, y de forma simbólica, se condenaba el decreto que había expulsado a los judíos cinco siglos antes.

Bibliografía:

-Williamsburg,V. “Spanish anti-Semitism? The Jews in Spain under Francisco Franco” (2013)

-Álvarez Chillida,G. “Presencia e imagen judía en la España contemporánea” en la obra de Schammah Gesser, Silvina y Raanan Rein.(eds) “El otro en la España contemporánea”  (Pags 123-160) Tres Culturas, Sevilla 2011

-Pérez, J. “Los judíos en España” Marcial Pons Historia, Madrid 2005

-Israel Garzón, J “El archivo judaico del franquismo” en revista Raíces, número 33, 1997

-Rozenberg, D. “El regreso de los judíos a España”

-Rozenberg, D. “Minorías religiosas y construcción democrática en España”

-Otros: xaviercasals.wordpress.com (entrevista a Luciano Casali), elpais.com (Juan Diego Quesada y Jorge M. Reverte), publico.es, eldiario.es, clarín.com y tarbutsefarad.com, 20minutos.es, elmundo.es

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One response to “La dictadura de Franco y su relación con la comunidad judía en España/ Franco’s dictatorship and its relationship with the Jewish community in Spain.”

  1. LaVerdadOfende says :

    Reblogueó esto en Verdades que ofenden...

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