Ángel Sanz Briz

estatua sanz briz en la plaza con su nombre

 

Estatua dedicada a Ángel Sanz Briz en Zaragoza.

In 1944, the diplomat Ángel Sanz Briz arrived in Budapest, the capital of Hungary, to take his place in the business section of the Spanish embassy in that city. He was soon horrified by the persecution and deportation that Jews and other ethnic minorities were subjected to, due to which, together with a loyal group of collaborators, he developed a plan off his own back and at great risk to himself, to save as many people as possible. Throughout this entry I hope to tell you about the feat he undertook.

En 1944, el diplomático Ángel Sanz Briz llegaba a Budapest, la capital de Hungría, para ocupar su puesto como encargado de negocios en la embajada en esa ciudad. Muy pronto queda horrorizado ante las persecuciones y deportaciones a las que eran sometidas los judíos y otras minorías étnicas, por lo que junto a un leal grupo de colaboradores desarrolló un plan por su cuenta y riesgo, para salvar al mayor número posible de personas. A lo largo de las siguientes líneas voy a tratar de contar como lo hizo.

Angel Sanz Briz sello 1998

Ángel Sanz Briz había nacido el 28 de diciembre de 1910 en Zaragoza, en el seno de una familia dedicada al comercio. Sus padres se llamaban Felipe y Pilar. Estudia Derecho y posteriormente se inclina por la carrera diplomática, la cual termina en junio de 1936, un mes antes del golpe de Estado. Participa en la guerra civil como conductor de camiones en las filas del ejército rebelde.

Poco después de terminar la contienda, se casa con la que será su mujer, Adela Quijano en 1942. Ese mismo año parte hacia la embajada en El Cairo donde desempeña el puesto de 2º Secretario de la misma, donde permanecerá, como he indicado antes, hasta 1944, cuando marche hacia Budapest. Tiene ahora 34 años.

En estos momentos, Hungría es una dictadura pro-alemana al mando de Miklos Horthy, que gobernaba el país desde 1920. A pesar de la guerra mundial, la situación está relativamente tranquila, pero cambió en marzo de 1944 cuando Hitler decidió ocupar el país (sospechaba de una retirada unilateral de la guerra por parte de Hungría y eso llevó a invasión) y el nefasto Adolf Eichmann fue nombrado como responsable de las deportaciones. En octubre, Miklos Horthy sería apartado del poder y sustituido por Ferenc Szálasi, un fundamentalista católico y el jefe del partido fascista húngaro Cruz Flechada.

Desde su puesto en la embajada, Sanz Briz es testigo de los desmanes tanto de los miembros de la Cruz Flechada como de la Gestapo. Desde mayo de 1944, envía documentos a sus superiores en Madrid indicando estos abusos. El 25 de junio escribe un informe en el que dice que a los judíos se les restringen los movimientos por la ciudad, el uso del transporte público, les dan palizas en mitad de la calle, etc. En otro enviado el 16 de julio, habla de las detenciones y las deportaciones al campo de Auschwitz-Birkenau. Desde el ministerio de exteriores con Gómez Jordana al frente llega el silencio como respuesta.

Ante esta situación Sanz Briz decide reaccionar (se encuentra al frente de la embajada ya que su titular, Miguel Ángel Muguiro, ha sido llamado a Madrid). Con la complicidad de varios subordinados suyos, entre los que se encuentra Giorgio Perlasca y de la colaboración de otros diplomáticos como el sueco Raoul Wallenberg, crea un plan con el que piensa puede evitar deportaciones y salvar vidas.

Aprovechando sus buenos contactos con el gobierno húngaro, cuenta a varios de sus funcionarios de la existencia de un decreto de 1924 por el cual se podía conceder la nacionalidad española a los extranjeros y descendientes de los judíos sefardíes. Es una actuación arriesgada, ya que dicho decreto que había dejado de tener validez en 1930 y las medidas en este sentido proclamadas por la República fueron suprimidas y por tanto no las podía tener en cuenta. El gobierno húngaro accedió, pero sólo concedió permiso para 200 pasaportes. Sin embargo, esto no detuvo a Sanz Briz en su empeño de salvar vidas humanas.

Como los números de los pasaportes no se podían repetir, Sanz Briz pensó en un sistema de series que iban del 1 al 200, con la idea de proteger al mayor número posible de personas. Por ejemplo si alguien tenía un pasaporte que tuviera el número 1, se continuaba con el 1-A, 1-B, 1-C…. y así con todo, de forma que la protección que daba el tener la nacionalidad española pasaba de personas individuales a familias enteras. Se calcula que entre 5.200 – 5.300 las personas beneficiadas por este sistema, de los cuales, sólo unas 200 eran de origen sefardí. (En teoría la España de Franco fue neutral en la II Guerra Mundial, aunque simpatizaba con los nazis).

Uno de estos documentos extendidos por Sanz Briz en Budapest con fecha del 14 de noviembre de 1944 decía lo siguiente:

“Certifico que Mor Mannheim, nacido en 1907 y residente en Budapest en la calle de Katona Jozse número 41, ha solicitado a través de sus parientes en España, la adquisición de la nacionalidad española. La legación de España ha sido autorizada a extenderle un visado de entrada en el país antes de que se concluyan los tramites que dicha solicitud deber seguir”.

Uno de los visados expedidos por el diplomático Ángel Sanz Briz y sus colaboradorespasaporte de judios salvados por sanz briz

Visados expedidos para los judíos en Budapest.

Para alojarles mientras se les buscaba la forma que salir del país, Ángel Sanz Briz alquiló con su propio dinero hasta 11 edificios repartidos por Budapest y se les suministra comida  y medicamentos. Al frente de cada edificio había un “encargado”, que solía ser otro de los refugiados y que coordinaba las necesidades de los residentes de las casas. Se colocaba también una placa en español, alemán y húngaro que decía “Anexo a la legación de España. Edificio extraterritorial”. Con ello se buscaba protección frente al acoso de los nazis húngaros y alemanes, aunque más de una vez, el propio diplomático tenía que ir a enfrentarse a los que querían detener a los judíos de los que vivían en esos edificios o ir hasta la propia estación ferroviaria y sacarlos literalmente de los vagones de tren que los iban a llevar hasta Auschwitz.

En España, Gómez Jordana había fallecido en agosto de 1944 y su puesto lo ocupaba Jose Félix de Lequerica, un fuerte antisemita (aunque en el ministerio lo disimulaba) que no hacía caso de los informes que Ángel Sanz Briz seguía enviando y que veía con cierto nerviosismo sus actividades. En uno de ellos con fecha del 26 de agosto, y a pesar que explicaba del holocausto que se estaba produciendo, el ministerio se limitó a poner un sello en el que se leía “no mostrar”. En otros informes enviados el 15 de septiembre y el 18 de noviembre la reacción desde Madrid fue muy parecida.

En diciembre de 1944 las tropas soviéticas estaban muy cerca de Budapest (que fue tomada el 12 de febrero de 1945), por lo que el ministerio de exteriores ordenó a Ángel Sanz Briz que saliera de la ciudad. No se marchó hasta que dejó todo planificado en su ausencia, dejando en manos de Raoul Wallenberg los asuntos y papeles de la embajada y con Giorgio Perlasca continuando con su trabajo, entre otros.

Posteriormente continuó su trabajo como diplomático en Estados Unidos, Bélgica, Perú y China, donde fue nombrado embajador en 1973. Tres años después, en 1976 marchó a la embajada española en el Vaticano, donde permanecería hasta su muerte, el 11 de junio de 1980. El diario El País recogía su muerte con una breve nota.

“Ángel Sanz Briz, de 69 años de edad, embajador de España ante la Santa Sede, murió ayer en Roma como consecuencia de un cáncer. El embajador, que iba a jubilarse el próximo mes de septiembre, fue operado hace seis meses y reanudó su vida normal. El señor Sanz Briz inició su carrera diplomática en 1933. Desde entonces ocupó diferentes cargos en las legaciones de Egipto, Perú, Suiza, EE UU, Guatemala, Holanda y China.”

No hay que olvidar que Ángel Sanz Briz actuó por su cuenta, tal y como se puede observar en una carta enviada a Perlasca fechada en 1946 y en la que decía que: “no olvide usted que la decisión de meter gente en los locales de la Legación fue de mi propia iniciativa, sin permiso previo de Madrid”.

Ya que su iniciativa disgustó a la dictadura,  se dieron órdenes desde finales de la guerra para convencer a los aliados que su labor y la de otros diplomáticos (como Julio Palencia, Bernardo Rolland, Sebastián Romero, José Ruiz Santaella y su mujer Carmen Schrader o las hermanas Touza, que pasaban a refugiados judíos) había sido idea del propio Franco. Así en 1949 se editaron panfletos siguiendo dichas órdenes y en 1963 Sanz Briz fue presionado para que dijera lo mismo en una entrevista al periodista israelí Isaac Molho, e incluso se le prohibió en 1966 recibir un homenaje por su labor humanitaria.

¿Por qué actuó así el gobierno de Franco? En primer lugar, por su vinculación a Italia y Alemania desde los tiempos de la guerra civil y luego en la guerra mundial. En segundo lugar por el antisemitismo de la dictadura. Franco nunca reconoció a Israel y Fernando Castiella, su ministro de exteriores entre 1957-69 era un antisemita que se opuso también a ese reconocimiento. En tercer lugar, por supervivencia. Sus acciones estaban orientadas a “lavar la cara” al régimen dictatorial para que éste pudiera sobrevivir tras la derrota de los fascismos en 1945.

Su enorme trabajo humanitario realizado pasó desapercibido para el conjunto de los españoles hasta fechas muy recientes. No fue hasta 1987, cuando se publicó un libro de Antonio Marquina y luego con trabajos de Antonio Lisbona o Diego Carcedo, cuando se empezó a saber. Los homenajes se han repetido desde entonces. En 1991 y a título póstumo fue nombrado Justo entre las Naciones. En 1994 el gobierno húngaro colocó una placa de homenaje en el número 35 del parque de San Esteban de Budapest,  y hubo otro de nuevo en 1998. En España ese mismo año se emitió un sello conmemorativo y en su Zaragoza natal hay una calle y un instituto que llevan su nombre. Finalmente, quiero recomendar el documental que Antena 3 hizo en su día, así como la película producida por TVE en 2010 en la que el actor Francis Montesinos encarnó a Ángel Sanz Briz, la persona que se jugó la vida en Budapest por salvar a gente de las manos de los nazis.

angelbudapest

Cartel sobre la película de Sanz Briz

Bibliografía empleada:

-Fernández, A. “Historia Universal: Edad Contemporánea” (Vol IV) Vicens Vives, Barcelona 1994

-Williamsburg, V. “Spanish anti-Semitism? The Jews in Spain under Francisco Franco” (2013)

-Álvarez Chillida, G. “Presencia e imagen judía en la España contemporánea” en la obra de Schammah Gesser, Silvina y Raanan Rein.(eds) “El otro en la España contemporánea”  (Pags 123-160) Tres Culturas, Sevilla 2011

-Carcedo, D. “Un español contra el holocausto”  Temas de Hoy, Barcelona 2005

– Diego Quesada, J  “Franco lo supo” en elpais.com (21/03/10)

-González, I “Las razones de un olvido” (24/06/02) y “El silencio y la soledad” (03/10/10) en elpais.com

-Reverte, M. J. “Desmontando mentiras del franquismo” (21/07/12) en elpais.com

-Otros artículos de público.es, elconfidencial.com, esefarad.com, etc.

-Documentos RNE  “Ángel Sanz Briz: las cinco mil vidas de un hombre justo”. (28/09/13)

-Las fotografías han salido de una búsqueda por Google.

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