El Patronato de la Redención de Penas por el trabajo y los trabajos forzados en la dictadura. Forced work employed during Franco’s dictatorship

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Presos republicanos trabajando en la construcción del canal del Bajo Guadalquivir

Today’s post is dedicated to a little known topic in Spain’s history, the system of forced work employed by the rebels at the start of the civil war, which was an idea from Franco himself and the priest Pérez del Pulgar. These workers, in almost slave-like conditions and work days that lasted from dawn till dusk, were employed to help the rebel army to win the war and after the war had ended to build infrastructure (motorways, dams, train lines, etc.). The system existed until 1970.

Mi entrada de hoy está dedicada a otro tema poco conocido de la historia de España, el del sistema de trabajos forzados empleado por los sublevados en los primeros momentos de la guerra civil a idea del propio Franco y del sacerdote Pérez del Pulgar. Estos trabajadores, en condiciones de casi esclavitud y jornadas de trabajo que iban desde el amanecer hasta que se ponía el sol, fueron empleados para el esfuerzo bélico de los rebeldes durante la guerra, y, tras ella en la construcción de infraestructuras (carreteras, embalses, vías de tren, etc). El sistema no sería suprimido hasta 1970. canal de los presos merinales eldiariopuntoes

Otra foto del canal del Bajo Guadalquivir (eldiario.es)

En los primeros meses de la guerra, todos los prisioneros que se capturaban (los que no eran fusilados) eran encerrados en campos de concentración a lo largo del territorio que controlaban los rebeldes  (https://blogdehistoriaderafa.wordpress.com/2014/09/29/los-campos-de-concentracion-de-la-dictadura-de-franco/). Debido a su elevado número, pronto se dijo que había que hacer algo con ellos. La idea, si bien ya estaba presente en las mentes de los líderes de los sublevados, tomó forma en el plan creado por el sacerdote Jose Agustín Pérez del Pulgar, utilizar a los presos republicanos como mano de obra barata y organizarla en un sistema de trabajos forzados.

La casi imposibilidad de invertir en obras públicas junto con la enorme deuda contraída con Alemania e Italia también motivó a los rebeldes a usar este sistema.

El trabajo forzado formaba parte del aparato represivo y reeducativo del régimen, Pérez del Pulgar pensaba que los prisioneros se “redimirían” de su pasado si trabajaban en el sistema inventado por él. Casi a la vez que se crearon los campos de concentración, el 6 de julio de 1937, la Comisión de Obras Públicas se dirigió a la Junta Técnica de los sublevados para sugerir un plan de trabajos para los presos políticos republicanos. La propuesta se aprobó el 13 de julio, aunque el organismo que regularía el trabajo forzado, el Patronato de la Redención de Penas por el Trabajo, no fue creado hasta el 11 de octubre de 1938. El coronel Máximo Cuervo Radigales y una comisión de seis personas estaban al mando de esta nefasta institución. En reformas posteriores, tuvo una vicepresidencia, un departamento de contabilidad, de ingenieros, representantes de los tres ejércitos, del departamento de Regiones Devastadas, el Servicio de Colonias Penitenciarias, las compañías privadas que colaboraba, la iglesia y dos vocales femeninas. Hasta que este organismo se cerró en 1970, estos fueron algunos de sus presidentes (Fuente, Jose Luis Gutiérrez Molina): Máximo Cuervo Radigales (octubre 1938 – julio 1942) Jose María Sentís Simeón (julio 1942 – abril1943) Ángel Bernardo Sanz Nogués (abril 1943 – julio 1945) Francisco Ayglas Alonso (julio 1945 – mayo 191) Jose Luis Herrero de Tejada Azcona (mayo 1951 – julio 1965)

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Documentos del Patronato que servían para identificar y clasificar a los presos (fuente, lacomarcadepuertollano.com)

El Patronato organizó todo lo relativo al empleo de los presos republicanos como mano de obra barata y abundante, administración, iglesia y empresarios privados les pagaban la mitad que un trabajador libre. Unas 90 empresas (60 de ellas privadas más la iglesia católica) se beneficiaron del trabajo forzado de los presos republicanos. Además la corrupción estaba muy extendida, había empresarios que desviaban alimentos, medicinas y materiales que tenían que ir a los presos y a sus familias para el mercado negro, vendiéndolos a un precio superior al que tenían. Cuando llegaban a un campo de concentración los presos eran divididos en varias categorías: Afectos, dudosos, desafectos, jefes y oficiales del ejército republicano y presos comunes.

Los afectos solían ser liberados pero tenían sus movimientos restringidos. Solían ser los dudosos y algunos desafectos (cuando no eran ejecutados) los destinados a trabajados forzados, primero creando fortines y trincheras en el frente, y después, al terminar la guerra, en reparaciones de edificios dañados, en la construcción de carreteras y embalses, etc. Sin incluir a los 10.000 prisioneros que fueron enviados a trabajar a Alemania durante la II Guerra Mundial, aproximadamente 150.000 republicanos (es posible que fueran más) fueron trabajadores esclavos durante el régimen dictatorial español (Fernando Mendiola y Cecilio Gordillo). Trabajaron en múltiples sectores:

-Minería: Almadén (Ciudad Real), Asturias, León, Bizkaia, Teruel, Albacete, Peñarroya (Córdoba) y Cartagena (Murcia).

-Embalses: Ebro, Entrepeñas, Riosequillo, Revenga, Mansilla de la Sierra, Muedra, Tranco de Beas, etc.

-Reconstrucción de pueblos y ciudades: Belchite, Brunete, Oviedo, Teruel, Lleida, Huesca, Toledo, Gernika, Sabiñánigo, Figueres, etc.

-Infraestructuras: Ferrocarriles entre Madrid-Burgos (1941-1957), Madrid-Zaragoza (1939-1943), Girona-Figueres (1940-1942), Badajo-Sevilla (1938-1940), Algeciras-Bobadilla (1942-1945), Sukarmeta-Bermeo, Soria-Castejón, los puertos de Castellón y Vinaroz, el canal del bajo Guadalquivir (1940-1962) y otros trabajos agrícolas, aeropuertos de Sondika y Lavacolla, la carretera del valle del Roncal (1939-1941), la tumba de Franco en el valle de los caídos (1940-1958), etc.

-Reparaciones de monasterios, conventos, iglesias y catedrales.

-Construcción de fortines e infraestructuras militares destinadas a invadir Gibraltar al principio de la década de 1940, y entre 1945-1946 en la zona de los Pirineos, cuando la dictadura temía una intervención aliada que al final no se produjo.

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Fotos relativas a la construcción del valle de los caídos, la tumba del dictador.

Hicieron también trabajos de desescombro, como las que realizaron algunos batallones en ciudades destrozadas tras las batallas, como el caso de Teruel. Ángel Santisteban recordaba lo siguiente:

 “Y en Teruel nos pegamos 8 meses. Entramos allí por la noche y había habido una batalla tremenda, estaba todo plagao de muertos, el suelo y todo, las casas ardiendo, y allí estábamos despistaos, todo a oscuras y andando pisando los muertos; nos metimos en las casas semiderruidas y así hasta que amaneció; y allí nos mandaron a coger muertos de una parte y otra, ¡aquello fue de espantar! Parecíamos perros, teníamos que olfatear para ver dónde estaban los muertos y cuando los encontrabas tenías que escarbar y sacarlos. Estuvimos 8 meses enterrando y desenterrando muertos”.

En Linares, mi ciudad, entre 1939 y 1950, los presos políticos republicanos fueron empleados en la pavimentación de treinta calles por toda la ciudad, en la reconstrucción de colegios, en obras en presas para el abastecimiento de agua, en el matadero, el ayuntamiento y en trabajos en las iglesias de santa María y san José. Entre las empresas y organismos que se beneficiaron de este sistema nos encontramos con Dragados y Construcciones,  Hermanos Banús, Huarte, San Román, Hermanos Nicolás Gómez, Constucciones ABC, cementos Portland, Asland, Ferrocarriles MZA, Jose María Padró, Metro de Madrid, Carbones Asturianos, Talleres Murga, Minas del Bierzo, Duró Felguera, etc. En 2003 The Financial Times Magazine y en 2013 eldiario.es se quisieron poner en contacto con algunas de estas empresas para preguntarles por el papel en el pasado de estas compañías, con respuesta desigual. Era un negocio que movía muchísimo dinero, sin el cual no se podrían haber construido todas las obras públicas y que contribuyó a la recuperación de los niveles de vida y de la producción agrícola e industrial a partir de 1958. Sólo para hacer una idea, Franco dedicó más dinero a la construcción del valle de los caídos que al apartado de educación en todos los años de su dictadura (2421 millones de pesetas frente a 2339). Se cree que con este sistema, el régimen llegó a ahorrarse hasta 800 millones de euros (130.000 millones de pesetas) entre 1939 y 1970. El padre Pérez del Pulgar, alma del franquista Patronato para la Redención de Penas por el Trabajo, en una imagen propagandística

El sacerdote Pérez del Pulgar, el ideólogo del sistema de los trabajos forzados de la dictadura.

Las condiciones de trabajo de los prisioneros eran muy duras, y llevaban a la apatía y depresión en muchos casos. Aunque la propaganda del régimen decía que solo trabajaban ocho horas y que tenían su salario y seguro (y que encima eran voluntarios), la realidad no era así. Las jornadas de trabajo eran de doce horas diarias y en algunos campos se prolongaban hasta las quince, el agotamiento era habitual. El escaso sueldo recibido se les retenía en parte como “gastos de manutención”, las familias lo recibían en caso de buen comportamiento del “trabajador”, las fugas eran castigadas de forma extrema. Cuando se terminaba el trabajo en un sitio y el prisionero era llevado a otro lugar (normalmente en trenes o camiones masificados), las familias iban detrás de ellos, por lo que en muchos casos las mujeres que estaban trabajando para mantener a sus familias tenían que renunciar a sus empleos y buscar otros nuevos, teniendo que aguantar además el ser la esposa de un “rojo”, ya que eran marcadas socialmente. Se ponían muchas trabas a las visita. Un prisionero y su familia podían pasar meses o años sin verse. Se distribuyeron en Batallones de Trabajadores, luego en Batallones Disciplinarios de Soldados Trabajadores y finalmente en Batallones de Penados.

Cada batallón en teoría estaba formado por 1.016 prisioneros, aunque en la práctica no solían pasar de los 700 o 750. Se les organizaba en secciones de unos 140 hombres, eran vigilados por el ejército y tenían asignados capellanes para la propaganda y el adoctrinamiento. Antiguos prisioneros como Domingo Martínez y Tasio Rubio recordaban las palizas y los insultos como algo frecuente, y era normal encontrarse con presos que tuvieran piojos o enfermedades como la sarna, el tifus o la viruela, lo que unido a una alimentación muy mala, hacía que las mortandades fueran muy altas. La comida era una obsesión, el recientemente fallecido Félix Padín  decía que “saber si comerían o no era la preocupación de más de un día para quienes trabajaban en las afueras de Vidángoz. Un plato de agua con un garbanzo era la comida” y en las memorias de Mariano Cantalapiedra, que había localizado un patatal a las afueras del campo de concentración en el que estaba prisionero contaba lo siguiente:

“Me asomo y miro hacia donde está el caldero de los guardianes. Hay dos arrimados al calor de la fogata y salgo para acercarme a las alambradas sin decir nada. Todo está más negro que la boca de lobo. Siguen los guardianes junto al fuego. Me meto la manga en el brazo derecho y me tumbo en el suelo tripa arriba. Arrastro el trasero hasta meter los pies en la alambrada. Levanto el primer alambre de espinos por encima de mis ojos. Me arrastro con mis codos hasta el segundo alambre que levanto y sigo arrastrándome. Tropiezo y se engancha una bota en el tercer alambre, giro un poco el pie y se suelta, continúo hasta salir del otro lado. No me levanté; escucho, sigue el mismo silencio, me doy vuelta, casi a rastras me alejo de la alambrada. Camino agachado, despacio hasta el patatal. Hago un nudo a la boca de la manga y meto los dedos en la tierra (…). Me doy prisa para llegar a la alambrada (…), y me tumbo para hacer la misma operación que cuando vine, pero a la inversa; saliendo en el interior del campamento”.

Cuando terminaba su condena, en muchos casos les esperaba el silencio y ser señalados en los pueblos o ciudades donde el prisionero y su familia terminaban residiendo. Con el retorno de la democracia a España, estas personas no recibieron ninguna compensación ni homenaje por el sufrimiento padecido, al contrario que en otros países que han tenido regímenes dictatoriales similares al español, y que si tuvieron por lo menos un reconocimiento por parte de sus gobiernos o incluso algunos herederos de los empresarios que les “contrataron”. Esto no se trata de venganza ni de rencor, pero, como he mencionado otras veces, nuestra democracia tendrá unos límites muy rígidos mientras no nos hagamos entre todos una idea del papel negativo de la dictadura de Franco ni se haga un digno homenaje a quienes fueron sus víctimas. Batallon Trabajadores nº 11 Gerona construyen un puente en 1941

Presos republicanos consruyendo un puente en Girona.

Bibliografía empleada:

-Gómez Bravo, Gutmaro “Venganza tras la victoria: la política represiva del franquismo 1939-1948” (pags 575-591) en Viñas, A (ed) “En el combate por la Historia”  Pasado y Presente, Barcelona 2012

-Lafuente, Isaías “Esclavos por la patria: La explotación de los presos bajo el franquismo”  Temas de Hoy, Barcelona 2002

-Torres, Rafael “Los esclavos de Franco” Oberón, Madrid 2000 -Gutiérrez Molina, José Luis “Trabajos forzados en Andalucía durante la guerra civil” (2004) y “El trabajo esclavo en Andalucía” en VI Jornadas de Campos de Concentración y trabajo esclavo en Andalucía”, Sevilla 26 – 28 de noviembre de 2010

-González Cortés, Ramón y Rodríguez López, Antonio “Esclavizar para ganar la guerra”

-Acosta Bono Gonzalo, Gutierrez Molina Jose Luis, Martínez Macías Lola y Del Río Sánchez Ángel “El canal de los presos” Crítica, Barcelona 2004

-Mendiola, Fernando y Beaumont, Edurne “Esclavos del franquismo en el Pirineo” Txalaparta, Tafalla (Navarra) 2006

-Mendiola, Fernando “El trabajo esclavo en infraestructuras ferroviarias (1936-1941)” en el X Congreso Internacional de la AEHE, UPO Carmona (Sevilla) 8 – 10 octubre de 2011

-Programa de radio de la cadena SER Punto de Fuga “Los trabajos forzados”

-Otros datos y fotos han sido sacados de la bibliografía empleada, de publico.es (Alejandro Torrús), elpais.com (Texeira Constenla), eldiario.es, infolibre.es, lacomarcadepuertollano.com y artículos varios de Jordi García Soler y de Cecilio Gordillo.

En http://www.youtube.com/watch?v=BZj8Vj2tcd8 se puede ver la obra de teatro EL CANAL (escrita por Antonio Morillas Rodríguez) que trata sobre los presos del campo de Los Merinales que trabajaron en la construcción del Canal del Bajo Guadalquivir.

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