La represión en España durante la dictadura de Franco

Carabanchel símbolo de la represión franquista

La antigua cárcel de Carabanchel (Madrid), construida por presos republicanos entre 1940-1944. Fue demolida en 2008

Today’s entry is dedicated to the repression instilled by Franco and his followers in Spain from the very first days of the civil war and which lasted throughout the entire dictatorship. The repression was perfectly organised, with its very own laws for this purpose, and which affected hundreds of thousands of people, and which included measures which went from going to jail, to concentration camps, mass murders (150,000), communal graves, the extraction of assets, fines, firing teachers from their jobs and stealing children who would then be given to pro-dictatorship families (some 30,000). Many of the victims did not receive any kind of recognition once democracy returned to Spain after the death of the dictator which can be interpreted as a consequence of a transition which lacked many things.

La entrada de hoy está dedicada a la represión que Franco y sus partidarios hicieron en España desde los primeros días de la guerra civil y durante toda la dictadura. Fue una represión perfectamente organizada, con leyes hechas a propósito para este fin, y que afectó a cientos de miles de personas, y que incluyó medidas que fueron desde las cárceles, los campos de concentración, los fusilamientos (150.000), las fosas comunes, las expropiaciones de bienes, las multas, la depuración de docentes o el robo de niños para ser entregados a familias simpatizantes de la dictadura (unos 30.000). Muchas de las víctimas no recibieron ninguna clase de reconocimiento tras el retorno de la democracia a España tras la muerte del dictador, lo que se puede interpretar como una consecuencia de una transición hecha con muchas deficiencias.

las13rosas

Las jóvenes (algunas de ellas menores de edad) c0nocidas como las 13 Rosas. Fusiladas por un crimen que no cometieron el 5 de agosto de 1939

El origen de esta represión hay que buscarlo en los primeros días de la guerra civil. El golpe de Estado de julio de 1936 había fallado en parte del país, y los golpistas desencadenaron una verdadera ola represiva en los territorios que iban controlando con el objetivo de eliminar cualquier forma de oposición en su retaguardia. Pronto empezaron los fusilamientos y el encarcelamiento de republicanos (especialmente dura fue la represión en el medio rural, donde los caciques andaluces hacían listas negras con nombres de jornaleros que se habían destacado por sus ideas, y contra la clases trabajadoras y medias que apoyaban la República), ya fuera en cárceles, o en los más de 180 campos de concentración que las tropas de  Franco levantaron por todo el país. Estas acciones eran llevadas a cabo por patrullas de militares, falangistas, civiles ultraderechistas y contaban con el apoyo de los grandes propietarios agrícolas y de muchos sacerdotes, estos últimos se encargaban del adoctrinamiento de los prisioneros y de sus familias. La paranoia de los golpistas les llevaba a pensar que cualquier cosa que se alejara de su idea de España o de los valores católicos tradicionales tenía que ser castigada inmediatamente, tal y como el militar golpista Emilio Mola solía decir.

Conforme la guerra avanzaba, los rebeldes buscaron la necesidad buscar un marco legal para así justificar toda la represión que estaban haciendo. Hubo un primer intento tras la matanza que las tropas del general Yagüe llevaron a cabo en Badajoz a mediados de agosto de 1936 (más de 2.000 asesinados en un par de días, aunque la cifra puede ser mayor), pero las primeras medidas como tales se hicieron a partir de del 27 de agosto, cuando Luis Bolín publicó un documento en el que hablaba de “castigar a los rojos por los crímenes que habían cometido en Andalucía” y de declaraciones en el mismo tono del general Queipo de Llano. A partir de la primavera de 1937, y conforme los golpistas (y sus aliados) fueron ocupando el norte de país, fueron surgiendo otras leyes.

En palabras del fiscal del ejército golpista Felipe Acedo Colunga:

 

“Hay que desinfectar el solar patrio. Y he aquí la obra encomendada por azares del destino a la justicia militar”.

 

Con la guerra civil prácticamente terminada, Franco hizo pública el 9 de febrero de 1939 la Ley de Responsabilidades Políticas, con la cual prácticamente declaraba culpable a todos los partidarios de la República y les hacía responsables de todo lo que había pasado en el país desde julio de 1936, en algunos casos, incluso antes. A los declarados culpables se les castigaba de varias formas: destierro, embargos, internados en unas masificadas cárceles, multas e incluso restricciones de movimientos, el no poder trabajar en algunos sectores. Muchos fueron ejecutados (el Foreign Office británico calculó que  entre 60.000 y 80.000 republicanos podían haber sido fusilados entre 1939 y 1944). A los funcionarios se les exigía una declaración de lealtad a Franco si no querían perder sus empleos (en Catalunya, de los 15.000 funcionarios que había, solo 753 conservaron sus empleos) esta depuración estuvo dirigida por González Oliveros y Enrique Súñer entre otros. Especial dura fue la depuración de profesores, ya que la Iglesia católica veía en ellos una amenaza. Esta ley fue derogada en 1945 aunque parte de los 125.000 expedientes abiertos estuvieron en trámite hasta 1966.

Otras leyes fueron la Ley de Represión de la Masonería y el Comunismo (1940), creadora de los Tribunales de Orden Público (los famosos TOP, vigentes hasta 1977),  la Ley de Seguridad del Estado (1941), derogada en 1947 y sustituida por la Ley de Represión del Bandidaje y el Terrorismo (el Estado de guerra no fue levantado hasta 1948), la creación del Código Penal (1944) y la Ley de Orden Público (1959). Homosexuales y lesbianas fueron castigados con las leyes de Vagos y Maleantes (1954) y la de Peligrosidad y Rehabilitación Social (1970). Para 1940 había cerca de 270.000 personas internas en cárceles, cifra que bajó a 100.000 en 1943 (no se incluyen los que estaban haciendo trabajos forzados).

Habla-español catalunya 1940

 

La represión cultural. Pintada de los partidarios de Franco contra el uso del catalán, gallego y euskera. (Esta se hizo en Catalunya,1940).

Como dijo en su día Dionisio Ridruejo, «la represión adquirió el carácter y el volumen de una purga de adversarios, intencionalmente exhaustiva, no con miras a la seguridad presente, sino destinada a retirar para el futuro todo obstáculo posible, toda veleidad de oposición, todo rebrote de las fuerzas y significaciones condenadas»

La represión se organizó en torno a la Dirección General de Seguridad (creada en 1939), el Servicio de Recuperación de Documentos, dirigido por Marcelino Ulibarri, que llegó a manejar más de 3 millones de fichas, la Brigada Político-Social, dirigida por el coronel golpista José Ungría y, la llamada Causa General, vigente entre 1940 y 1969. Un sistema de investigación sobre el pasado de los desafectos al régimen y que fomentaba  la delación, que,  podía ser anónima. A los detenidos se les llevaba por grupos a unos juicios en los que ya eran culpables de antemano.

En pocas palabras, para Franco y sus partidarios ser un chivato se convirtió en un claro ejemplo de ser un buen español. Denunciar pues se convirtió en una obsesión. En Valencia se formaban colas para hacer esas denuncias y en Barcelona el diario La Vanguardia publicaba la dirección donde en cada distrito de la ciudad se podía ir a delatar a los desafectos. No hacía falta siquiera denuncia escrita. Carmen Caamaño, comunista y profesora de Historia, supo de su sentencia en una calle de Alicante, cuando oyó: «detener a esa, que la conozco de la Universidad». De inmediato fue detenida, con su marido y un hijo pequeño, y la llevaron a la cárcel. La juzgaron por auxilio a la rebelión y le pidieron 12 años y un día. Ni siquiera el estar muerto libraba a la víctima del castigo, que entonces lo sufría su familia. Fue el caso de José Enciso Amat. En 1940, en aplicación de la Ley de Responsabilidades Políticas, fue condenado a pagar 12.000 pesetas de multa. Como había fallecido en 1938, su familia debía pagar por él. Su viuda no pudo pagar la sanción y la farmacia que regentaba fue intervenida por la dictadura de Franco, quien colocó un administrador al frente del negocio familiar, que pasó a cobrar 10 pesetas diarias. La familia estuvo pagando la multa hasta el año 1951 en pagos fraccionados de 3.000 pesetas. Hasta entonces las cuentas bancarias, créditos y demás pertenencias estuvieron inmovilizados.

Los funcionarios y cargos electos republicanos fueron los más afectados por castigos como las depuraciones (se piensa que fueron unos 300.000 en total), los trabajos forzados y los fusilamientos, especialmente afectados fueron los del PSOE y UGT, seguidos por la CNT, los partidos republicanos y el PCE. El alcalde republicano de Lanjarón y su familia fueron fusilados por los sublevados en diferentes momentos. En Granada, dos de sus alcaldes republicanos, Manuel Fernández Montesinos y Jesús Yoldi también fueron ejecutados. Se daba además el caso que la dictadura negaba a las familias el derecho de inscribir a sus fallecidos en el registro de defunciones o bien se falseaba la causa de la muerte, por ejemplo, en la provincia de Huelva a los ejecutados por los partidarios de Franco se decía que habían muerto de anemia aguda.

cementerio de badajoz

Cementerio de Badajoz. Fusilados republicanos por las tropas del general Yagüe

Hubo cerca de 200.000 documentos de incautaciones de bienes. Muy activo en este campo fue Jesús Agustín Calzada, jefe de Falange de la ciudad de Ciudad Rodrigo (Salamanca); gracias a la mediación del director de La Gaceta de Salamanca robó y extorsionó sistemáticamente a la población republicana de la comarca. Este personaje sería después condenado por quedarse con lo que expropiaba a sus víctimas. El profesor de la universidad de Granada Francisco Cobo Romero ha calculado en 240 millones de euros el valor de las incautaciones hechas por la dictadura.

DSC_1236 Imagen del taller de la prisión de Alcalá de Henares, en 1956.LA SEXTA

Mujeres republicanas presas.

Las mujeres sufrieron la doble represión de ser mujeres y republicanas. En esto caso eran castigadas porque habían roto con el ideal que los fascistas españoles tenían de las mujeres (la virgen María, la reina Isabel de Castilla o Teresa de Ávila) y por ser parejas de líderes republicanos. Solían ser humilladas con castigos como el ser rapadas al cero, beber aceite de ricino por lo que al poco tiempo se hacían sus necesidades en público, etc. Había otras formas más crueles como el quitarles a los niños (se calcula que fueron unos 30.000 niños los robados para entregarlos a familias simpatizantes de la dictadura), los abusos sexuales (los casos en los que se quedaban embarazadas de sus violadores eran comunes) o el ser fusiladas mientras estaban esperando un hijo, como pasó en algunas zonas de la provincia de Badajoz y en las cárceles de Zamora y Zaragoza.

La represión de Franco también se extendió al extranjero. Con la ayuda de agentes nazis, se detuvo, se torturó y se deportó a España a multitud de exiliados republicanos, donde fueron juzgados y condenados a muerte (Pedro Urraca y Melitón Manzanas fueron dos de los polícias que llevaron a cabo esta labor) como fue el caso de Lluis Companys, Julián Zugazagoitia o Joan Peiró, entre muchos otros. Manuel Azaña murió antes de ser capturado y Largo Caballero fue internado en un campo de concentración nazi.

A la hora de establecer este sistema represivo, influyó mucho la afinidad que Franco y los fascistas españoles sentían hacia los nazis. En las superpobladas cárceles (no era raro que algunas multiplicasen por 10 o 15 la capacidad para la que fueron construidas), se torturaba y se adoctrinaba con el beneplácito de la Iglesia católica. El hambre era otro elemento represivo, ya que se les daba a los presos escasa comida y de mala calidad, las enfermedades y las mortandades eran muy altas (se cree que murieron unos 50.000). El transporte se hacía en trenes borregueros sin comida ni agua y no solía haber médicos. Hasta el clima se utilizó con esta idea, a los presos del sur del país se les llevaba al norte y viceversa, sufriendo las consecuencias de un clima al que no estaban acostumbrados. El psiquiatra favorito de Franco, Antonio Vallejo-Nájera, se encargaba de hacer experimentos que no estaban muy lejos de los que hacían los nazis en ese momento. La quema de libros, que tantas vemos hemos visto en documentales sobre la Alemania nazi, fue algo que también se hizo en la dictadura de Franco.

Salvador_Puig_Antich

Salvador Puig Antich, ejecutado en 1974

Por citar a Julián Casanova, la represión y la violencia fueron la médula espinal de la dictadura de Franco. Si bien los primeros años fue muy intensa, ésta no desapareció en ningún momento. Ahí tenemos el asesinato de Julián Grimau en 1963, la ejecución de Salvador Puig Antich en 1974 o los 5 ejecutados en 1975. Con ello el dictador no sólo buscaba eliminar al mayor número posible de personas, también buscaba sembrar el miedo suficiente para impedir cualquier reorganización republicana y de conseguir una población sumisa que no protestase ni ayudase a quien había sido castigado (el ser condenado por “rojo” fue considerado motivo de vergüenza) para que así su poder no estuviera en peligro. Como he dicho antes, con la vuelta de la democracia, no se ha compensado ni reconocido a estas personas que sufrieron la violencia de una de las dictaduras más crueles de Europa (ahí tenemos las actuales investigaciones en Argentina sobre los crímenes de este régimen, como el caso de los torturadores Antonio González Pacheco, alias Billy el niño o Jesús Muñecas). Al igual que en el caso de los desaparecidos en fosas comunes, el reconocimiento a estas personas no tiene que ver con el odio ni ajustar cuentas, tiene que ver devolver el respeto y la dignidad perdida y, en mi opinión, corregir unos errores que se cometieron en la mitificada transición. Ganaremos mucho cuando podamos investigar nuestro pasado y homenajear a estas personas, tal y como se ha hecho en países que han sufrido una dictadura similar a la padecida en España.

Bibliografía empleada:

– Casanova, Julián y Gil Andrés, Carlos. “Historia de España en el siglo XX”  Ariel Historia, Madrid 2009

– Casanova Julián (ed) “Morir, matar, sobrevivir: La violencia en la dictadura de Franco” Crítica, Barcelona 2002

– Gómez Bravo, Gutmaro “Venganza tras la victoria: la política represiva del franquismo 1939-1948” (pags 575-591) en Viñas, A (ed) “En el combate por la Historia”  Pasado y Presente, Barcelona 2012

-Espinosa, Francisco “Los orígenes de la Causa General” Revista Pasado y Memoria, num4 (2005)

– Preston, Paul “The Spanish Holocaust” Harper press, London 2013

-González Duro, Enrique, “El miedo en la postguerra” Oberón, Madrid 2003

-Díaz-Balart Núñez, Mirta (ed) “La gran represión” Flor del viento ediciones, Barcelona 2009

-Artículos de periódicos: Radiogranada.es, andalucesdiario.es (María Serrano y Amina Nasser), publico.es (Rafael Guerrero, Diego Barcala, Patricia Campelo, Emilio Silva y Alejandro Torrús), diarioprogresista.es (Victor Arrogante), elpais.com (Isabel Obiols). Las fotos han salido de una búsqueda en google, lasexta.com, Esperanza García Roja y buscameenelciclodelavida.blogspot.com. Si me olvido de alguien mis disculpas y que me lo recuerde.

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