La represión en Andalucía

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Today I’ll speak about the repression that Franco and his followers carried out in Andalusia during the civil war and then later during the dictatorship, with a particularly intense period from 1936 to 1951. It was the most affected region in the country, with almost 50,000 people executed and 614 mass graves. The majority of the victims belonged to political parties, unions and representatives of the working and middle classes who had supported the Republic. The perfectly organised repression by Franco’s men (the coup d’etat general Emilio Mola insisted on it), was exactly the same as what was carried out in the rest of the country, given that it included beatings, torture, restrictions on movement, being forbidden from doing certain jobs and fines. Also, from August 1936, Queipo de Llano commanded gangs to seize assets.

Hoy hablaré de la represión que Franco y sus seguidores llevaron a cabo en Andalucía durante la guerra civil y la dictadura, represión que fue especialmente intensa entre 1936 y 1951. Fue la región más afectada de todo el país, con cerca de 50.000 fusilados y 614 fosas comunes. La mayoría de las víctimas eran pertenecientes a partidos políticos, sindicatos y representantes de las clases trabajadora y media que habían apoyado a la República. La represión perfectamente organizada por los sublevados (el general golpista Emilio Mola insistió en ello), fue igual a la realizaba en el resto del país, ya que incluyó palizas, torturas, restricciones de movimientos, prohibición de desempeñar ciertos trabajos y multas. Además desde agosto de 1936, Queipo de Llano dictó bandos para realizar expropiaciones de bienes.

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Represión en Andalucía. Presos republicanos construyendo el Canal del Bajo Guadalquivir.

Al igual que en el resto de España, la represión en Andalucía fue la principal estrategia que los rebeldes aplicaban en los territorios que iban ocupando. Esta una acción perfectamente organizada que tenía como fin no sólo eliminar físicamente a los partidarios de la República, sino también de sembrar el miedo suficiente en los supervivientes como para impedir una posible reorganización en el futuro. Especialmente en la zona occidental, destacaron Queipo de Llano y las columnas de militares, carlistas, falangistas, etc. que iban ocupando el territorio y ejecutando a cualquier simpatizante republicano. Conocidas por su crueldad fueron las columnas de Ramón de Carranza, Buiza, Antonio Castejón y Mora-Figueroa, que sembraron el terror en las provincias de Sevilla, Cádiz y Huelva al principio de la guerra civil. Las ejecuciones se hacían en caliente, las famosas sacas o paseos al amanecer. También las hubo en mitad de la calle, cuando columnas como las que he mencionado antes llegaban a un pueblo, como fue el caso del Fuentes de Andalucía, un pueblo de la provincia de Sevilla en el que no hubo lucha. Con el paso del tiempo y para dar “legalidad” a las ejecuciones que se estaban haciendo, se crearon los llamados Consejos de Guerra, verdaderas farsas de juicios en los que el acusado o el grupo de acusados ya estaban condenados de antemano. Para hacernos una idea de las ideas tan claras que tenían sobre la represión, basta leer los bandos de guerra que publicaba Queipo de Llano y en los que decía cosas como esta:

“En todo gremio que se produzca una huelga o un abandono de servicios que por su importancia pudiera considerarse como tal, serán pasadas por las armas inmediatamente todas las personas que compongan la directiva del gremio y, además, un número igual de individuos de éste, discrecionalmente escogidos”.

En otro bando del 4 de agosto de 1936, Queipo de Llano escribió a su subordinado López-Pinto a que acelerara la represión contra la izquierda en Cádiz con frases como esta: «¡Esto se acaba! Lo más que durará son diez días. Para esa fecha es preciso que hayas acabado con todos los pistoleros y comunistas de esa [plaza]».

Hubo testigos extranjeros de esta represión, Robert Neville, que era cronista del periódico New York Herald Tribune, que estaba en Granada al principio de la guerra civil, decía lo siguiente. “Hoy, cuatro de nosotros jugábamos al bridge en la habitación del hotel cuando pasaron dos camiones. Desde abajo habría parecido que todos los hombres en aquellos enormes camiones fuesen soldados, pero hoy lo vimos desde arriba y observamos que en el centro de cada camión había un grupo de paisanos… Hoy los camiones subieron con aquellos paisanos. En cinco minutos, oímos los disparos. A los cinco minutos bajaron los camiones y, esta vez, no había paisanos. Aquellos soldados eran el pelotón y aquellos paisanos iban a ser fusilados”.

Piedad, monumento inaugurado en 2011 en el patio de San José del cementerio de Granada, en memoria de las víctimas de la Guerra Civil Española. Obra del escultor Eduardo Carretero.

 Estatua de homenaje a los fusilados en el cementerio de Granada.

Al igual que el resto de España, en Andalucía hubo apoyos sociales a los sublevados. Hubo numerosas manifestaciones de apoyo, pero el sometimiento a los golpistas y la denuncia, que, podía ser anónima y no hacía falta presentar pruebas, también se convirtieron en pruebas de adhesión. Los sublevados representaban el tradicionalismo católico más fundamentalista y el nacionalismo español más antidemocrático, conservador y centralista, por lo que vieron en sindicalistas y políticos liberales y de izquierda una amenaza a la idea que ellos tenían del país, ellos eran la “esencia” y tenían los “verdaderos valores”, por lo que tenían que eliminar a cualquier simpatizante de la democracia republicana. No dudaban en exagerar la represión que hubo en la zona leal o en inventarse sucesos para justificar sus propias acciones. Tenían, por citar al historiador Francisco Cobo Romero, muy clara la idea que tenían que borrar toda huella en torno a la experiencia democrática republicana.

Fue muy importante el papel jugado por las clases rurales en los valores de “cruzada” y de “salvar a España”. Los individuos pertenecientes a este grupo no sólo ingresaron en las filas del ejército rebelde, sino que organizaron la represión en la retaguardia con escuadrones de la muerte, que, fueron financiadas por terratenientes y contaban con el visto bueno de muchos sacerdotes. Un ejemplo de ello fue el cura Martín Torrent que en 1942 llegó a decir que colaboraba en las penas de muerte porque así “se salvaban almas”.

Junto con el encarcelamiento y los tragajos forzados en campos de concentración y en prisiones, hubo otros métodos de represión, las palizas y las torturas fueron frecuentes, y en la provincia de Cádiz se obligaba a los presos a beber aceite de ricino o alcohol industrial mezclado con serrín y migas de pan, muchas mujeres fueron rapadas y violadas impunemente.

La represión económica jugó un papel fundamental. Normalmente eran multas que pagaban por haber jugado un papel destacado durante la República o simplemente ser un simpatizante político. También eran normales las expropiaciones de bienes. Para dar cobertura legal, el 18 de agosto de 1936 Queipo de Llano publicó un bando donde se ordenaba la incautación de bienes a “los que afirmaron en sus propagandas de carácter político o social la desaparición del Estado Español”. Hubo medidas similares en 1936, 1937 y en la dictadura.  Alejandro Torrús ha publicado que entre 1936 y 1945, el bando franquista realizó en Andalucía 61.958 expedientes de incautación de bienes y responsabilidades políticas, con los que recaudó 115 millones de pesetas. A esta cifra hay que sumarle el valor de las fincas y las más de 9.500 incautaciones de bienes registradas. Los bienes muebles eran posteriormente almacenados, dejados en manos de depositarios o vendidos en subasta. Los importes se ingresaban en una cuenta del Banco de España.

Un par de ejemplos, los bienes del alcalde de Benacazón (Sevilla), José Ortiz Garrido, que había sido fusilado, fueron incautados en su totalidad y los animales de que disponía (2 mulos, 1 yegua, 1 cerdo y 5 lechones) fueron expropiados y subastados en 1938, por los que se recaudaron unas 1850 pesetas.

Otro caso, y en el que ni siquiera por estar muerta la víctima se libró del castigo. Antonio Hernández Muñoz, que había sido alcalde del PSOE en Rociana (Huelva), fue condenado en 1940 a pagar 750 pesetas en aplicación de la Ley de Responsabilidades Políticas, como ya había fallecido, fue su viuda, Francisca Moreno Villarán la que pagó la multa.

En cuando a políticos andaluces multados económicamente fueron Niceto Alcalá-Zamora, al que se condenó con una multa de 3 millones de pesetas y que fue rebajada luego a 1,2 millones. Como murió exiliado en Argentina, la multa fue pagada por sus herederos en 1967. Fernando de los Ríos, diputado del PSOE por Granada fue multado con 200.000 pesetas.

Portada de Time de 1931 en la que aparece Niceto Alcalá-Zamora como nuevo Presidente de España. elcultural.es

Portada de la revista Time con Niceto Alcalá Zamora, que fue multado por la dictadura.

En estas cifras no cuento las depuraciones de funcionarios, los condenados a trabajos forzados ni los niños robados, de todos estos temas hablaré más adelante.

En Sevilla la represión empezó tras hacerse Queipo con el control de la ciudad (para ello empleó a la guarnición local, unos 4.000 soldados). Fueron fusilados los cargos electos republicanos y numerosos obreros, especialmente dura fue la represión en el barrio de Triana. Los detenidos fueron encarcelados en toda clase de campos de concentración y prisiones, incluso en barcos como el “Cabo Carvoeiro”. En total, serían cerca de 12.500 los sevillanos fusilados.

En la provincia de Cádiz fueron unos 3.000 los ejecutados por los golpistas. La represión fue muy dura en la zona del estrecho (Algeciras fue bombardeada), el campo de Jerez, donde los terratenientes buscaron a los campesinos más comprometidos políticamente y en la capital, con más de 1.000 víctimas. En la sierra de Grazalema hay varias fosas comunes.

En Málaga la represión se desató tras la conquista de la ciudad por las tropas italianas que luchaban al lado de Franco el 7 de febrero de 1937 (las ejecuciones duraron hasta 1957). Aquí la represión estuvo bajo el control de Arias Navarro, que luego llegó a ser presidente del gobierno de la dictadura. Hay fosas comunes por toda la provincia, la mayor es la del cementerio de san Rafael en la capital, con cerca de 4.500 cuerpos. Hay que mencionar que hubo 3.000 muertos (pueden ser más) en la desbandá, cuando los refugiados que huían de la ciudad  hacia Motril o Almería fueron disparados desde aviones italianos y desde barcos como el Cervera o el Baleares. Manuel Espada Cordón, lo recuerda con estas palabras: “Pasamos por la carretera del Palo y escuchábamos los tiroteos en el cementerio, después la marina, la aviación y la artillería nos bombardeó por toda la carretera hasta llegar a Motril. Antes de llegar allí, le dieron larga a las compuertas de un río y varios cientos se ahogaron”.

La provincia de Jaén se mantuvo casi en su totalidad leal a la República hasta el final de la guerra. Hubo combates en la zona de Lopera y la capital fue bombardeada el 1 de abril de 1937 por la legión cóndor alemana, dejando 159 muertos. Otras localidades como Andújar y Linares también sufrieron bombardeos. En los primeros años de la dictadura llegó a haber hasta casi 21.000 presos en las cárceles provinciales. Se calcula que entre 1939 y 1950 fueron ejecutadas unas 3.300 personas. Hay fosas comunes en la capital, Andújar, Martos, Linares y Úbeda.

En Córdoba destacó por su dura represión la columna de Gómez Cobian, que ocupó la zona de Los Pedroches. En Fuenteobejuna, la junta municipal nombrada por los rebeldes al mando de Manuel Gómez Pulgarín nombró a dos concejales que organizaron la represión en la zona, hubo 400 ejecutados en la zona y casi unos 10.000 en toda la provincia.

En la provincia de Granada pueden ser hasta 8.500 los represaliados. Aquí estuvo dirigida por José Valdés Guzmán, que tras el golpe se autoproclamó gobernador civil de Granada. Hubo cerca de 3.900 fusilados en el cementerio de la ciudad, con casos de crueldad como el del periodista Constantino Ruiz. Había muerto por las palizas a las que fue sometido en prisión, por lo que los golpistas decidieron fusilar su cadáver antes de enterrarlo. Junto a él, durante los primeros meses de la contienda fueron fusilados, entre otros, los alcaldes Manuel Fernández Montesinos y Luis Fajardo Fernández, así como algunos catedráticos de la Universidad de Granada como Joaquín García Labella (Derecho político), Rafael García Duarte (Pediatría) o José Palanco Romero (Historia). El último fusilado se llamaba Ricardo Beneito Sopena y fue ejecutado en 1956. Hay fosas comunes por toda la provincia, en el cementerio de la capital, unos 900 por Alfacar (donde se cree está el poeta García Lorca) y unos 5.000 en diversas fosas en la zona de Órgiva.

En Huelva, a pesar que casi no hubo combates, las distintas columnas y la posterior represión dejaron más de 6.000 fusilados. Especialmente dura fue la represión en la zona minera de Riotinto. Hay fosas comunes en el cementerio de la capital, Aracena, Aroche, Riotinto, por citar algunas.

Para la provincia de Almería Paul Preston da la cifra de 343 ejecutados, especialmente difícil de creer hoy en día fue el caso de 8 personas que fueron fusiladas en 1942 por traducir partes de radio de la BBC. Además unas 600 mujeres sufrieron otros tipos de represión. Hay fosas comunes en los cementerios de la capital.

En su momento hablaré de la represión que hubo en la zona republicana durante la guerra civil. Sólo diré por ahora que no podemos comparar la represión que hicieron los fascistas españoles, perfectamente organizada, donde sus ejecutores sabían lo que había que hacer con lo que pasó en la zona leal (que obedecía a un gobierno democrático), y que fue fruto del caos originado tras el golpe de Estado, cuando el gobierno perdió toda capacidad de poder y hubo personas que por diversos motivos se aprovecharon de ello. En cuanto el gobierno recuperó la iniciativa, estas ejecuciones cesaron prácticamente.

Para finalizar tengo que decir que leyes como la de Memoria Histórica (2007) y la de Memoria Democrática que prepara actualmente la Junta de Andalucía deben servir, para reconocer a todas estas víctimas de una guerra civil y de una dictadura, que hicieron tanto daño a nuestra región. Hasta este momento, hemos reconocido a personas que han sufrido en otros países un régimen parecido, ahora se presenta la ocasión para que hagamos lo mismo aquí y demos a nuestros paisanos andaluces (y de otras regiones de España) el reconocimiento y homenaje que se merecen porque en su día defendieron la democracia republicana frente a un golpe de Estado protagonizado por Franco, Mola y Queipo de Llano, y que fue apoyado desde el principio por Italia y Alemania.

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Una imagen de Jaén, bombardeada por la Legión Cóndor alemana el 1 de abril de 1937

Bibliografía empleada:

– Casanova, Julián y Gil Andrés, Carlos. “Historia de España en el siglo XX”  Ariel Historia, Madrid 2009

– Casanova Julián (ed) “Morir, matar, sobrevivir: La violencia en la dictadura de Franco” Crítica, Barcelona 2002

– Preston, Paul “The Spanish Holocaust” Harper press, London 2013

-Díaz-Balart Núñez, Mirta (ed) “La gran represión” Flor del viento ediciones, Barcelona 2009

-Cobo Romero, Francisco (ed) “La represión franquista en Andalucía: Balance historiográfico, perspectivas teóricas y análisis de resultados” en el Seminario Permanente de Historia Contemporánea de Andalucía, Centro de Estudios Andaluces.

-Thomas, Hugh “La guerra civil española” Barcelona 1976

-VV AA “La represión franquista en Andalucía”  Revista Memòria antifranquista del Baix Llobregat num 11, Cornellà de Llobregat 2011

-Garrido González, Luis “Historia y memoria colectiva de la represión durante la guerra civil y el franquismo en la provincia de Jaén”

-Del Arco Blanco, Miguel Ángel y Anderson, Peter “Construyendo el franquismo. Violencia y represión en el campo andaluz de postguerra” en IX Congreso de la AHC, Universidad de Murcia 2008

-Diversos artículos periodísticos: elpais.com (Ginés Donaire), laopiniondemalaga.com, publico.es (F. Artacho, F. Grimaldi, Alejandro Torrús y Rafael Guerrero), granadahoy.com (David Lendínez y Elena Llompart), huelvainformacion.es (Rafael Moreno), canalsur.es, interviú.es (Ana María Pascual), linares28.com. Las fotos han salido de Google, redjaen.es, todoslosnombresdeporcuna.com, transhistoria.blogspot.co.uk, eldiario.es

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