A 39 años de la muerte del dictador. 39 years after the death of the dictator

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Estatua ecuestre de Franco en Santander. Retirada en 2008

On this day in 1975, Francisco Franco, the dictator who has ruled Spain since 1939 died in a hospital in Madrid. Arias Navarro, the main official in Franco’s repression in Malaga in February 1937, gave the news of the death. He was buried in a tomb that he ordered to be created (it was built by 20,000 political prisoners) in the mountains of Guadarrama, in the north of the Spanish capital. Augusto Pinochet, the former Chilean dictator, was almost the only foreign leader who went to his funeral. A process to return to democracy, that was named La Transición, began in that moment within the country. Today I’m going to speak about the remnants of Franco’s dictatorship in Spain, such as streets and squares which bear his name, monuments, etc.

Tal día como hoy pero de 1975, Francisco Franco, el dictador que había controlado España desde 1939 murió en un hospital de Madrid. Arias Navarro, que había sido el principal responsable de la represión de Franco en Málaga en febrero de 1937, dio la noticia de su muerte. Fue enterrado en el mausoleo que se mandó erigir (y que fue construido por cerca de 20.000 presos políticos) en la sierra de Guadarrama, al norte de la capital. El antiguo dictador chileno Augusto Pinochet fue de los pocos mandatarios extranjeros que fue a su funeral. Se inició entonces un proceso en el que el país retornó a la democracia y que fue conocido como La Transición. Hoy voy a hablar de lo que queda de la presencia de la dictadura en la España actual, nombres de calles y plazas, monumentos, etc.

En su día vista como algo modélico pero hoy día podemos ver sus carencias, en mi opinión creo que no se hizo en igualdad de condiciones y eso se nota en la actualidad. Digo esto por varias razones, si bien es verdad que intervinieron –vamos a llamarles así- sectores aperturistas del régimen y gran parte de la oposición, eso no impidió que la nueva democracia naciera con muchas deficiencias. El pasado no se investigó (a diferencia de otros países que han tenido regímenes dictatoriales similares y que sí han investigado), hasta el punto de crear la sensación que dicha transición fue un “pacto por el olvido” y se creó una sensación de amnesia colectiva, no se hablaba del pasado más reciente, y eso es algo que ha tenido consecuencias hasta hoy. Una consecuencia de ello es la forma con la que muchos españoles tienen a referirse a la dictadura. Incluso ahora que las ideas democráticas están muy metidas en la mentalidad de muchos ciudadanos, es común encontrarte con gente que no condena el pasado régimen o que te dicen que es “remover el pasado” o “reabrir odios o viejas heridas”. Curiosamente, estas mismas personas no dudan en condenar dictaduras similares como las de Hitler o Mussolini.

De los fascistas obviamente no voy a hablar, el problema que tenemos aquí en mi opinión es de  ignorancia, de no conocer nuestro pasado. Nadie duda que las víctimas de las fosas comunes en Irak, Bosnia, Guatemala o Argentina deben ser desenterradas y darles una sepultura digna. Sin embargo, es hablar de abrir cualquiera de las 2.500 que hay en nuestro país y vuelven al argumento de reabrir el pasado que mencioné unas líneas más arriba. El poeta granadino Federico García Lorca es sin duda la víctima más conocida que hay en las fosas comunes de la dictadura en nuestro país, pero hay cerca de 143.000 españoles en ellas (ver la anterior entrada https://blogdehistoriaderafa.wordpress.com/2014/10/20/las-fosas-comunes-en-espana/).

Una de las principales causas es obviamente la propaganda que la dictadura desplegó con todos los medios a su alcance (radio, tv y prensa escrita) a lo largo de los 36 años que duró. Es muy difícil adoptar una postura crítica cuando has vivido con ello o lo transmites de manera inconsciente a amigos o familiares en conversaciones cotidianas. A ello hay que sumar que tras la muerte de Franco, no hubo en España unos juicios como los de Nuremberg en Alemania tras la Segunda Guerra Mundial o los celebrados en Argentina tras la caída de la dictadura de Videla (1976-1983). Antiguos cargos de la dictadura como Utrera Molina, Fraga y Martín Villa pudieron maquillar sus biografías y presentarse como demócratas, pudiendo presentarse a elecciones y ocupar cargos en grandes empresas. Todo ello mientras se mantenía un velo de oscuridad sobre la República española. Partidos como Izquierda Republicana (IR) no pudieron presentarse a las elecciones en 1977 y el Partido Comunista de España (PCE) tenía que renunciar a la bandera republicana y aceptar la monárquica si quería ser legal. Ah y desde luego, nada de reclamar un régimen republicano.

Ello creó en la sociedad española la sensación que hubo una cierta continuidad entre el final de la dictadura y el retorno de la democracia. En general no se veía como algo malo pero tampoco como algo bueno. Se construyó una nueva democracia sin tener en cuenta el pasado dictatorial. Se necesitaba una ruptura con el anterior régimen que no se hizo, y aquí tengo que mencionar tanto a factores originados por la propia realidad del país como que desde el extranjero no se apoyara una transición más profunda. Las víctimas de Franco han tenido que recurrir a la justicia argentina (con la jueza María Servini a la cabeza) para poder tener el reconocimiento que se merecen.

Pero la ambigüedad hacia el régimen dictatorial de 1939-1975 no es la única consecuencia de una transición que se pudo hacer mejor. A día de hoy numerosos pueblos y ciudades de España continúan recibiendo nombres relativos a ese régimen o tienen monumentos relativos a ese periodo. Recientemente, por fin, se retiró el monumento a Primo de Rivera en Granada y la Junta de Andalucía cambió el nombre al hospital más importante de la ciudad, que llevaba el  nombre de Carlos Haya, un militar que luchó al lado de Franco y sus aliados. Sin embargo, todavía perviven muchas calles y avenidas como es el caso de A Coruña, donde aún se puede encontrar el Viaducto del Generalísimo, la plaza General Mola, la calle Teniente Coronel Teijeiro, Cabo Santiago Gómez, División Azul, Alférez Provisional o Avenida de los Caídos, entre otras (ver http://www.eldiario.es/galicia/Ayuntamiento-Coruna-explicar-mantiene-franquistas_0_326168419.html) y en Madrid hay aproximadamente por lo menos 184 calles con nombres relativos a ese régimen: Plaza del Caudillo, Calle del General Yagüe, Calle Caídos de la División Azul, etc (ver http://www.publico.es/politica/466841/madrid-olimpicamente-franquista),  y no son casos aislados. Con todos los defectos que tiene, pero debe cumplirse la Ley de Memoria Histórica que se promulgó en 2007 y los decretos similares que se han publicado desde entonces.

El principal monumento es el mausoleo que Franco se hizo construir con mano de obra de trabajadores forzados, el valle de los caídos. Lugar con carácter sagrado para la ultraderecha española, es un lugar mantenido con dinero público y que se puede visitar libremente y cada aniversario de la muerte del dictador es fuente de celebración de homenajes por parte de sus partidarios. En ese lugar hay además enterrados cerca de 30.000 republicanos que fueron desenterrados de sus tumbas originales y trasladados en camiones hasta allí sin el permiso de sus familias. En 1980, y con la mediación del historiador Javier Tusell, un centenar de familias navarras pudieron recuperar los cuerpos de sus familiares y devolverlos a su tierra, fueron el único caso. Desde entonces ha habido varios procesos judiciales para poder exhumar a las víctimas republicanas que se encuentran allí. La última de ellas es la llevada a cabo por Purificación Lapeña, que ha tenido que recurrir a la vía civil para poder recuperar los restos de su abuelo Manuel, que fueron llevados hasta el mausoleo de Franco en 1959 (ver http://www.publico.es/politica/557254/una-victima-de-franco-recurre-a-la-via-civil-para-recuperar-a-sus-familiares-del-valle-de-los-caidos).

Hay varias propuestas sobre qué hacer con el valle de los caídos. Lo principal que debe hacerse es sacar a Franco y a Primo de Rivera (el fundador de Falange) de allí. Una vez hecho, si no se desmantela el lugar como sugieren algunos, debe quitársele el carácter propagandístico que tiene y por supuesto prohibir toda clase de manifestaciones de exaltación fascista que se producen en la actualidad. Se deben retornar los cuerpos de las víctimas a las familias, pero, lo principal, pasa primero por despojar a este monumento del carácter propagandístico que tiene. Como dije anteriormente en una entrada anterior, esto no es historia, es propaganda de un régimen cruel y debe ser retirada si queremos tener una democracia equiparable a la de los países de nuestro entorno.

¿Os imagináis que cada año hubiera en los templos católicos o protestantes de Italia o Alemania misas en honor de Hitler o Mussolini? Es inconcebible. Sin embargo esta es una realidad que pasa cada 20 de noviembre en bastantes iglesias y catedrales de nuestro país (ver http://www.andalucesdiario.es/opinion/franco-sigue-vivo-en-las-esquelas/). Aunque parezca increíble, en España no es delito hacer apología de Franco y su régimen, tal y como se puede ver en la exhibición de banderas franquistas cada 2 de enero en Granada o recientemente en Antequera (ver http://www.laopiniondemalaga.es/municipios/2014/11/13/polemica-mesa-informativa-fuerza-nueva/721893.html) y por lo tanto, se pueden pagar esquelas en los periódicos para anunciar este tipo de misas como las que pongo de ejemplo. Las sucesivas reformas del código penal no recogen como delito este tipo de actos. Esto es otra cosa que no se corrigió en su momento y que debe hacerse ahora.

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Esquela en un periódico granadino (en 2014) para una misa de homenaje a Franco y Jose Antonio. Fuente: andalucesdiario.es

Otra consecuencia que podemos ver de la dictadura es como vemos los españoles a nuestro país y como vemos a los que lo entienden de otra forma. La dictadura siempre fue excesivamente centralista, muy antidemocrática y fundamentalista católica, por lo que atacaba con dureza a todos aquellos que defendían un modelo alternativo para el Estado: republicanos, socialistas, comunistas, laicos, liberales, etc., ellos eran la “Anti-españa” y aquellos que eran considerados como sus representantes eran descritos con odio porque, y según la propaganda de la dictadura, al “no ser verdaderos españoles y que sólo buscaban romper la unidad del país” no podían ser tratados de otra forma. Con otras palabras y en muchos casos más suavizados, pero la propaganda del régimen de Franco ha hecho que este discurso perviva en la sociedad española actualmente. No hay más que ver los comentarios que se hacen sobre los nacionalismos, vasco o catalán (por ejemplo, los argumentos con los que se oponen a que se celebre un referéndum en Catalunya), los adjetivos que recibió anterior presidente del gobierno, Rodríguez Zapatero cuando presentó la Ley de Memoria Histórica, el matrimonio homosexual o la asignatura de Educación para la Ciudadanía o más recientemente, al partido político Podemos.

Desgraciadamente, en España todavía está muy visible la presencia de la dictadura de 1939-1975 y son muchos los sorprendidos extranjeros que preguntan por qué esto es así. Debemos recordar la historia, pero sin los mitos ni las tergiversaciones a las que fue sometida por Franco y sus partidarios (tanto antes como ahora), algunos de los cuales perviven en la actualidad. Eso pasa por, primero, mejorar la enseñanza sobre este período en institutos y universidades, retirar los nombres de la dictadura a calles y plazas así como los monumentos que hay, reconocer que se puede ver España de una forma diferente y no pasa nada y que hacer apología de la dictadura tiene que ser un delito como lo es en Alemania hacerlo del nazismo. Como he dicho con anterioridad, nuestra democracia tendrá las patas muy cortas y será muy vulnerable si no entendemos que la República fue un régimen democrático como el que hay ahora (pero sin un rey) y no homenajeamos a las personas que lucharon por ella, que fue derribada por un golpe de Estado y una guerra y que la dictadura de Franco fue lo peor que le pudo pasar a este país en mucho tiempo. Cerrar esas heridas es muy importante para que este país tenga la democracia y la estabilidad que se merece.

Patxi-Adolfo Franco Mussolini Serrano Suñer (2)

Franco en diversos momentos con Hitler y Mussolini.

Bibliografía empleada:

– Fernández, A.  “Historia universal: Edad contemporánea” Vol IV    Vicen Vives, Barcelona 1994 (reeditado y actualizado desde entonces).

– Casanova, Julián y Gil Andrés, Carlos. “Historia de España en el siglo XX”  Ariel Historia,      Madrid 2009

-Navarro, Vicenç “El subdesarrollo social de España: Causas y consecuencias” Anagrama, Barcelona 2006

-Patricia Campelo y Alejandro Torrús (publico.es), Antonio Avendano (andalucesdiario.es), Miguel Pardo (eldiario.es), Rocío Luque (laopiniondemalaga.es). Las fotos han salido de una búsqueda por google.

-El documental de TV3 “Avi et trauré d’aquí” (en catalán y en castellano) en http://blogs.tv3.cat/senseficcio.php?itemid=49587

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