El bombardeo de Gernika

Gernika, Pablo Picasso 1937

 

Pablo Picasso, Gernika (1937)

 

Today’s post is dedicated to the bombing suffered by the city of Gernika on 26th April 1937, during the Civil War. The idea of this action was to instil fear and demoralised the people, and, to make the advance and the occupation of the territory by the rebels easy in the north of Spain. German and Italian planes were responsible for this attack, but the initiative came from the main bosses in Franco’s army. 200 people died, although the amount could change because the rebels destroyed and falsified evidence when they occupied the city. You can see an article by George Steer (Spanish and English) and a declaration by the priest Alberto Onaindía, two witnesses of the bombing, in “comentarios” (comments).

La entrada de hoy está dedicada al bombardeo que sufrió la Gernika el 26 de abril de 1937, en plena guerra civil. El objetivo de esta acción fue sembrar el terror y desmoralizar a la población, y de paso, facilitar el avance y la ocupación del territorio por los rebeldes en el norte de España. Si bien los responsables del bombardeo fueron aviones alemanes e italianos que luchaban con los sublevados contra el gobierno de la República Española, la iniciativa partió de Franco y su Estado Mayor. Murieron 200 personas, aunque la cifra puede cambiar, ya que las tropas rebeldes destruyeron y falsificaron pruebas cuando ocuparon la ciudad. He puesto en “comentarios” el artículo de George Steer (en español e inglés) y el testimonio de Alberto Onaindía, que estuvieron presentes allí cuando pasó este suceso.

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Gernika tras el bombardeo. Fuente: eitb.eus

El ataque a Gernika (a unos 33 km de Bilbao), se enmarca dentro de la ofensiva que los rebeldes emprendieron entre marzo y octubre de 1937, para conquistar el territorio que había fiel a la República en el norte de España, que en ese momento era parte de Asturias, Cantabria y la provincia de Bizkaia (En Vitoria/Gasteiz triunfó el golpe y San Sebastián/Donostia fue ocupada en septiembre de 1936). La ofensiva rebelde estaba dirigida por el general Emilio Mola, que disponía de unos 40.000 soldados para esta acción. Éstos se organizaban en unidades compuestas por tropas de nacionalidad española, italiana y marroquí, fundamentalmente. A pesar de su superioridad en material de guerra, hombres y la deserción de Alejandro Goikoetxea, el ingeniero que tenía los planos de la defensa de Bilbao, el avance de los rebeldes fue lento, ya que la resistencia ofrecida por el EPR fue más fuerte de lo esperado, y tuvieron más bajas de las previstas. Pensaron entonces una acción ejemplarizante que sembrase el miedo y hundiera la moral de los republicanos en Euskadi, y pensaron en un bombardeo. Esto no fue una acción nueva, pues ya habían bombardeado previamente localidades como Eibar, Durango y capitales como Jaén (probablemente con los mismos aviones que luego se emplearon en Gernika).

Con este fin, hubo conversaciones durante abril de 1937 entre Wolfram Von Richthofen  y Juan Vigón, jefe del Estado Mayor de Mola, para decidir el objetivo del ataque. También hubo reuniones con otros militares rebeldes como Solchaga, López Pinto y Kindelán en las que se aprobó (con conocimiento de Franco y Mola) el plan de realizar ataques aéreos sobre civiles para desmoralizar a la población. Antes de seguir avanzando, me gustaría decir que, aunque no hay dudas de la responsabilidad de la Legión Cóndor alemana (en ese momento mandada por Hugo Sperrle) y de la Aviazione Legionaria italiana en este bombardeo, la iniciativa partió de los oficiales rebeldes, ya que eran ellos quienes decidían los bombardeos, por lo que es prácticamente seguro que Franco además autorizase el bombardeo a Gernika, que resultó ser la localidad elegida.

El 25 de abril de 1937, desde la emisora rebelde en Salamanca, se emitió un comunicado en Mola en el que amenazaba nuevamente a los republicanos si no se rendían. A la mañana del día siguiente, lunes 26 y una vez que se comprobó que los aviones que se iban a emplear estaban listos, Richthofen y Vigón dieron el visto bueno y parte de la escuadra despegó desde Soria sobre las 15:30. En el bombardeo intervinieron 23 Junkers Ju 52, 4 Heinkel He 111, 10 Heinkel He 51, 3 Savoia S 81 y 1 Dornier Do 17. Como escolta tuvieron a 12 aviones Fiat CR 32 y posiblemente 6 Messerschmitt Bf 109 (se sabe entre otras cosas porque el servicio de inteligencia británico interceptaba muchas de las comunicaciones de los rebeldes con sus aliados italianos). La cantidad de aviones empleados y la magnitud de esta acción hace muy difícil creer que los rebeldes no supieran nada de este ataque, tal y como dijeron autores pro-Franco durante la dictadura.

Detalle del documento de la 3ª Sección del Estado Mayor de la Jefatura del Aire del Ejército de Franco, donde se da cuenta del bombardeo de Guernica.  Archivo Gernikazarra, Gernikazarra Historia Tal

Detalle del documento de la 3ª Sección del Estado Mayor de la Jefatura del Aire del Ejército de Franco, donde se da cuenta del bombardeo de Guernica.  Archivo Gernikazarra, Gernikazarra Historia Tal

En ese momento en Gernika había una situación bastante tensa, y aunque había combates en la villa de Marquina, a unos 15 km de distancia, la gente intentaba seguir con su vida diaria. La ciudad estaba abarrotada de gente en ese momento, pues aparte de ser día de mercado, a los 7.000 habitantes que tenía en ese momento, hay que añadir la presencia de por lo menos 3.000 refugiados provenientes de otras zonas de Euskadi y que se habían refugiado en esta localidad huyendo de las tropas rebeldes. Existían cinco refugios públicos y otros siete privados que la población tenía a su disposición, aunque como decía Luis Iriondo, que trabajaba en un banco de Gernika:

“(Los refugios) estaban sin terminar. No había sistemas de ventilación ni luz. Apenas podíamos respirar. Recuerdo que un señor encendió una cerilla para poder ver y se apagó por la falta de oxígeno. Pensábamos que íbamos a morir enterrados vivos”.

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Gernika tras el bombardeo. Fuente: magonia.com

Había igualmente sótanos en casas que se habían acondicionado como medida de precaución, y, aunque no había un sistema antiaéreo, había un vigilante en el cercano monte Kosnoaga que avisaba de peligro mediante un sistema de banderas.

Aproximadamente a las 16:30h comenzó el ataque. Desde la iglesia de san Juan se hizo sonar la campana dando la alarma, por lo que las personas que se encontraban allí corrieron a guarecerse en los refugios o se escondieron en los alrededores del pueblo, Andone Bidaguren  que tenía nueve años en 1937, se refugió dentro de la ría, allí permaneció ella con dos de sus hermanos hasta que terminó el bombardeo. Los aviones vinieron en formaciones muy amplias y volaron bajo para ametrallar a la población. Los tres Savoia y el Dornier iniciaron el bombardeo, causando daños en la estación. Las siguientes bombas afectaron al centro urbano y sus alrededores. Un grupo de Junkers terminó el ataque con una oleada poco antes de las 19:45h. En total se piensa que lanzaron unos 31.000 kg de bombas (Ángel Viñas), entre bombas explosivas (de dos tipos, de 250kg y de 50 kg), incendiarias (unos 3.000 proyectiles ECB1 de 1kg cada uno) y bidones de gasolina. José Moreno tenía 17 años el día del ataque, cuenta lo que vio cuando terminó el bombardeo. “Sólo se podía distinguir una cortina de humo enorme y fuego. Fuego por todas partes”.

El panorama después del bombardeo fue definido como dantesco, tres cuartas partes de Gernika se encontraban destruidas y la localidad estaba en llamas. Pocos edificios, como la Casa de Juntas, se libraron del ataque. Pronto empezaron las labores de rescate, que se prolongarían hasta el día siguiente. El sacerdote Alberto Onaindía contaba que había muchos cuerpos de mujeres y niños, y que yacían a ambos lados de las calles, con heridos debajo de escombros de edificios. Muchos de los heridos fueron atendidos allí mismo o evacuados a Bilbao, los cuerpos de los fallecidos de apilaban en carros.

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Gernika tras el bombardeo. Fuente: 20minutos.es

Sobre  el número de víctimas, si bien por las condiciones del caos justo después del ataque se habló de 1.700 víctimas, esa cifra fue desestimada pronto. Hoy se cree que murieron unas 200, cifra proporcionada por, entre otros, Paul Preston. La cifra, puede cambiar, hubo heridos evacuados a Bilbao que murieron en hospitales y no se sabe si fueron contabilizados o no. También hubo víctimas que fallecieron bajo los escombros, además, cuando los rebeldes ocuparon Gernika el 29 de abril, falsificaron documentos y destruyeron los archivos que había en la iglesia de santa María, imposibilitando la tarea de contabilizar el número total de fallecidos. Así, la cifra podría aumentar hasta los 250-300 (Juan Miguel Muñoz, Hugh Thomas, Joan Villaroya y J.M. Solé i Sabaté) o incluso 500 (Julián Casanova).

El bombardeo se pudo conocer por la presencia de cuatro periodistas (tres británicos y un belga). Se trataba de Mathieu Corman (Ce Soir, París), Christopher Holme (Reuters), Noel Monks (The Daily Express) y George Steer (The Times), este último escribió un artículo que dio trascendencia internacional a lo ocurrido en Gernika. Fueron testigos del bombardeo y casi fueron alcanzados por las ametralladoras de uno de los aviones, por lo que huyeron a Bilbao. Allí, y mientras cenaban en el hotel Torrontegui, un funcionario del gobierno autonómico vasco les dijo que la ciudad estaba ardiendo. Rápidamente, cogieron un coche y regresaron a Gernika sobre las 23h, contemplando sobrecogidos lo que había pasado. Especialmente activo fue George Steer, que estuvo entrevistando a supervivientes toda la noche, y que luego volvió al día siguiente. Tras la ocupación de Gernika el 29 abril de 1937, hubo una fuerte represión en la zona. Hubo fusilamientos masivos y muchas mujeres fueron violadas y otras obligadas a limpiar lo que ensuciaban los soldados rebeldes. Tras el bombardeo, la moral republicana se vino abajo, Bilbao fue ocupada el 18 de junio de 1937, Santander lo fue poco después, y Gijón y Avilés lo serían el 21 de octubre. Esto supuso un duro golpe para la estrategia militar republicana. En lo económico, supuso que los rebeldes pudieron tener una gran cantidad de recursos mineros e industriales.

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El periodista George Steer. Fuente: larepublica.pe

La publicación de artículos como el de George Steer (su lectura motivó a Pablo Picasso a pintar su famoso cuadro), preocupó muchísimo a los rebeldes y a los alemanes hasta tal punto que la Gestapo le incluyó en una lista de personas que tenían que ser capturadas (no pudieron). Se preocuparon muchísimo por la mala publicidad que la tragedia de Gernika les pudiera ocasionar, por si ello les pudiera perjudicar en su esfuerzo por ganar la guerra en España.

Pronto, y encabezados por falange y Luis Bolín, empezaron su labor de propaganda. Primero empezaron por negar que se hubiera producido ningún ataque por el mal tiempo, y, cuando no pudieron ocultar la evidencia, dijeron que habían sido los propios vascos los que habían incendiado la ciudad (esto último lo dijeron durante décadas). Con la derrota alemana en la II Guerra Mundial, pasaron a decir que la Legión Cóndor había bombardeado Gernika y sin avisar. Las pruebas que desmontaron la propaganda rebelde vinieron muy pronto, en mayo de 1937, se derribó un avión alemán sobre Bilbao cuyo diario de vuelo indicaba que había estado en Gernika, y el propio Richthofen escribió a sus superiores en Berlín su participación en dicho ataque. Historiadores como Herbert Southworth desmontaron la propaganda de la dictadura sobre el bombardeo de una forma tan eficiente que el entonces ministro franquista Manuel Fraga tuvo que crear un departamento para contrarrestar la obra estas personas (con poco éxito) y al frente del cual situó a Ricardo de la Cierva.

Tras el final de la dictadura, la propaganda neofranquista sobre Gernika fue a menos, todo lo que hicieron fue en vano. Desde un primer momento, la labor de los historiadores como los que he mencionado contribuyó a desmontar sus ideas, además desde Alemania a mediados de los 70, el su gobierno reconoció la participación de la Legión Cóndor en el ataque. Años después, en 1997, el entonces embajador alemán en nuestro país, Hening Wegener leyó una carta del presidente Roman Herzog en Gernika ante los vecinos y algunos supervivientes del bombardeo en la que se disculpaba de forma oficial por el ataque a la ciudad. Un año más tarde, en 1998, lo hacía su parlamento (el Bundestag). Aunque sea de forma simbólica, estos actos son importantes porque aclaran nuestra historia más reciente y ayudan a una mejor comprensión de ella.

Bibliografía:

-Casanova, J y Gil Andrés, C. “Historia de España en el siglo XX”  Ariel Historia, Madrid 2009

-Casanova, J. “España partida en dos” Crítica, Barcelona 2013

-George Steer “The tragedy of Guernica town destroyed in an air attack” en John E. Lewis “Combat: Reports from the frontline” (pags 227-231) Robinson, Madrid 2013

-Balfour, S. “Spain from 1931 to the Present” (pags 243-282) en Carr, R. (ed) “Spain. A History” Oxford Press, Oxford 2000

-Preston, P. “The Spanish Holocaust” Harper press, London 2013

-Preston, P. “La Guerra civil española” DeBolsillo, Barcelona 2003

-Preston, P. “La muerte de Guernica” Random House Mondadori, Madrid 2012

-Viñas, A. “La República Española en guerra: El honor de la República” Crítica, Barcelona 2009

-Artículos de periódico y webs: Alejandro Torrús (publico.es), Ángel Viñas, Juan Miguel Muñoz y Ángel Angulo (elpais.com), Luis Alfonso Gámez (magonia.com), Josu García y Jon Garay (elcorreo.com), Manuel Ángel Menéndez (cuartopoder.es), Paola Fernández (eldiario.es), Israel Viana (abc.es), Ángel Viñas (angelvinas.es), elperiodico.com, bombardeodegernika.org, clarín.com, bbc.co.uk

-Ponencia de Alberto Reig Tapia (Universidad Rovira Virgili, Tarragona) “El mito de Gernika: del franquismo al revisionismo.” https://www.youtube.com/watch?v=mq0-MTXfjQ8

-Documentos RNE – La historia del Guernica de Picasso: http://www.rtve.es/alacarta/audios/documentos-rne/documentos-rne-historia-del-guernica-picasso-28-04-12/1388763/

-Guernica: El Bombardeo:  https://www.youtube.com/watch?v=__zmC-2eejI

 

Russland, Generäle Löhr und W. v. Richthofen Hugo Sperrle

Izda:Wolfram von Richthofen. Dcha: Hugo Sperrle

 

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6 responses to “El bombardeo de Gernika”

  1. rafaeldegranada says :

    relato del padre Alberto Onaindía, un testigo ocular del bombardeo

    “Era lunes y día de mercado. Pasábamos cerca de la estación cuando oímos una explosión de bomba, a la que siguieron inmediatamente otras dos. Un avión que volaba muy bajo lanzó su carga y se alejó en unos instantes. Era la primera experiencia de guerra de Guernica. El pánico de los primeros momentos conmovió a la población y a los aldeanos llegados al mercado semanal. Notamos un excitado alboroto.

    Bajamos del coche y procuramos indagar lo sucedido y calmar a muchas mujeres que se mostraban nerviosas y excitadas. Minutos más tarde cayeron nuevas bombas en las proximidades del convento de las Madres Mercedarias, y la gente comenzó a abandonar las calles y a esconderse en abrigos, en sótanos y bajo cubierto. Muy pronto asomaron como viniendo del mar unos ocho aparatos pesados que lanzaron numerosas bombas, y tras ellos se siguió una verdadera lluvia de bombas incendiarias.

    Durante más de tres horas se sucedieron oleadas de bombarderos, de aviones con bombas incendiarias y de aparatos sueltos que bajaban a unos 200 metros de altura para ametrallar a las pobres gentes que huían despavoridas. Yo no conocía la marca de los aviones, porque no entiendo nada de estas peculiaridades. Durante mucho tiempo estuvimos en la salida de la Villa hacia Munitibar y Marquina. El estallido de las bombas, los incendios que comenzaron a producirse y la persecución de los aparatos de ametrallamiento nos obligaron a cobijarnos bajo los árboles, en soportales de casas, en pleno campo echándonos a tierra cuando veíamos acercarse algún avión. No había ningún antiaéreo, ninguna defensa, éramos presa cercada y acorralada por unas fuerzas diabólicas que perseguían a miles de indefensos habitantes.

    Por las calles andaban sueltas las bestias del mercado, burros, cerdos, gallinas. En medio de aquella conflagración, veíamos a gente que huía gritando, rezando o gesticulando contra los asaltantes. Nos alejamos por fin de la Villa que ardía, pero viendo llegar varios aviones que pasarían sobre nosotros, abandonamos el coche y corrimos a escondernos bajo los árboles. Allí pasaba un riachuelo con su puentecillo de losas, y nos protegimos bajo el mismo, mientras a pocos metros estallaban tres bombas levantando una polvareda que nos cegaba. Alguien dejó la carretera y subió unos metros en la arboleda. Cuando se hizo la calma, descubrimos a una mujer muerta, ametrallada, y a un joven gudari que había sido víctima de la expansión de la bomba. No tenía herida alguna, pero de boca y nariz manaba gran cantidad de sangre. A ambos les di la absolución. Nos dijeron que el gudari se llamaba Gotzon.

    Todas las cunetas y zanjas estaban llenas de gente que quería esconderse o protegerse contra el ataque a mansalva de la aviación enemiga. La Providencia nos libró aquel día. Muchas ramitas de árboles y abundante tierra cayó sobre nuestras cabezas cada vez que explotaban bombas en nuestro derredor. A las ocho menos cuarto de aquel radiante atardecer de abril cesó la sistemática destrucción de nuestra Villa Santa. Habían sido aviones alemanes que fueron enviados sobre Guernica para hacer un ensayo de guerra totalitaria. Era el primer ejemplo de este género de lucha: primero unas bombas para alarmar a la población, luego oleadas de bombarderos con explosivos seguidos de bombas incendiarias y, por último, aviones ligeros que ametrallaban a los desgraciados que pretendían huir para salvar su vida. Otras experiencias de bombardeos he tenido más tarde en Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial. Pero nunca me sentí tan desamparado y tan víctima indefensa como aquel 26 de abril de 1937.

    Guernica ardía. No veíamos mucho fuego durante las dos primeras horas porque era de día y el humo ocultaba las hogueras. Pero cuando quisimos penetrar en la villa, no podíamos dar muchos pasos sin sentirnos ahogados por el humo y las llamaradas que comenzaron a consumir las viviendas todas. Inmenso gentío se congregó en las afueras del conglomerado de casas. Unos lloraban, otros rezaban, no pocos miraban el espectáculo como petrificados de horror y de espanto”.

  2. rafaeldegranada says :

    LA TRAGEDIA DE GUERNICA
    CIUDAD DESTRUIDA EN UN ATAQUE AÉREO
    RELATO DE UN TESTIGO

    De nuestro enviado especial. BILBAO, 27 de abril 1937, The Times

    “Guernica, la ciudad más antigua de los vascos y centro de su tradición cultural, fue destruida por completo ayer por la tarde en un ataque aéreo de la insurgencia. El bombardeo de esta ciudad abierta situada muy por detrás de las líneas duró exactamente tres horas y cuarto, durante las cuales una poderosa flota de aviones que consistía en tres modelos alemanes, bombarderos Junkers y Heinkel, no cesó de arrojar sobre la ciudad unos artefactos que pesaban un máximo de 450 kilos y se calcula que más de 3.000 proyectiles incendiarios de aluminio con un peso de un kilo cada uno. Los cazas, entretanto, descendían sobre el centro de la ciudad para acribillar con sus ametralladoras a la población civil que se había refugiado en el campo.

    Pronto, toda la ciudad de Guernica estaba en llamas, excepto la histórica Casa de Juntas, con sus abundantes archivos sobre la raza vasca, que albergó en su día el Parlamento vasco. El famoso roble de Guernica, el viejo tocón seco con 600 años de antigüedad, y los nuevos brotes de este siglo también salieron indemnes. Aquí, los reyes de España solían realizar el juramento de respetar los derechos democráticos (fueros) de Vizcaya, y a cambio recibían una promesa de lealtad como soberanos con el título democrático de señor, que no rey, de Vizcaya. La noble iglesia parroquial de Santa María tampoco sufrió desperfectos, salvo por la hermosa sala capitular, que fue alcanzada por una bomba incendiaria.

    A las dos de la madrugada de hoy, cuando he visitado la ciudad, toda ella ofrecía una panorámica horrenda, ardiendo de un extremo a otro. El reflejo de las llamas se divisaba en las nubes de humo que coronaban las montañas a veinte kilómetros de distancia. Durante toda la noche se han derrumbado casas, hasta que las calles han quedado reducidas a extensos montones de escombros impenetrables. Muchos supervivientes civiles han recorrido la larga distancia que separa Guernica de Bilbao en antiguos carromatos de ruedas macizas tirados por bueyes. Sobre ellos se amontonaban todas las pertenencias domésticas que han podido salvar de la conflagración, y han atestado las carreteras toda la noche. Otros supervivientes han sido evacuados en camiones del gobierno, pero muchos se han visto obligados a permanecer en los alrededores del pueblo, tumbados en colchones o buscando a parientes y niños, mientras varias unidades de bomberos y la policía motorizada vasca, dirigida personalmente por el señor Monzón, el ministro del Interior, y su esposa, continuaban con las labores de rescate hasta el amanecer.

    Alarma desde el campanario

    Por cómo fue ejecutado, además de la escala de la destrucción que causó y la selección de su objetivo, el ataque a Guernica no tiene parangón en la historia militar. Guernica no era un objetivo militar. A las afueras de la ciudad hay una fábrica que produce material de guerra, pero quedó intacta, al igual que dos barracones situados a cierta distancia del municipio, que se encuentra muy por detrás de las líneas. Al parecer, el objetivo del bombardeo era la desmoralización de la población civil y la destrucción de la cuna de la raza vasca. Todos los datos confirman esta apreciación, empezando por el día en que se cometieron los hechos. El lunes era el día habitual de mercado en Guernica para toda la zona rural circundante. A las 16.30, cuando el mercado estaba lleno y seguían llegando campesinos, la campana de la iglesia anunció la presencia de aviones en las cercanías, y la población buscó cobijo en sótanos y refugios preparados tras el bombardeo de Durango el 31 de marzo, que inauguró la ofensiva del general Mola en el norte. Cuentan que el ánimo de la población era bueno.

    Un sacerdote católico tomó las riendas y se mantuvo un orden impecable. Cinco minutos después apareció un único bombardero alemán, que sobrevoló la ciudad en círculos y a baja altitud y lanzó seis artefactos pesados, al parecer dirigidos a la estación. Las bombas y una lluvia de granadas cayeron sobre un antiguo instituto y las casas y las calles que lo rodeaban. Luego, el avión desapareció. Al cabo de cinco minutos llegó un segundo bombardero, que arrojó el mismo número de bombas en mitad de la ciudad. Aproximadamente un cuarto de hora después, tres Junkers prosiguieron con las labores de demolición, y desde ese momento el bombardeo creció en intensidad y continuidad y no cesó hasta las 7.45, cuando despuntaba el alba. La ciudad, de 7.000 habitantes además de 3.000 refugiados, fue arrasada lenta y sistemáticamente. En un radio de ocho kilómetros, un destacamento de atacantes había de bombardear varios caseríos. Por la noche, estos ardían como pequeñas velas sobre las colinas. Todas las aldeas de los alrededores fueron bombardeadas con la misma intensidad que la propia ciudad, y en Múgica, un pequeño grupo de casas situado a la entrada de Guernica, la población fue acribillada con ametralladoras durante quince minutos.

    Es imposible confirmar todavía el número de víctimas. Esta mañana, la prensa bilbaína afirmaba que era «reducido, afortunadamente», pero existe el temor de que sea un recuento a la baja para no alarmar a la numerosa población de refugiados de Bilbao. En el hospital de las Josefinas, que fue uno de los primeros lugares en ser bombardeados, los cuarenta y dos milicianos a los que daba cobijo murieron en el acto. En la cuesta que sale de la Casa de Juntas vi un lugar en el que cincuenta personas, casi todas mujeres y niños, supuestamente quedaron atrapadas en un refugio antiaéreo bajo una montaña de escombros en llamas. Muchos perecieron en el campo, y en total las muertes podrían contarse por centenares. Un anciano sacerdote llamado Arronategui falleció a causa de una bomba mientras rescataba a unos niños de una casa incendiada.

    Las tácticas de los bombarderos, que pueden ser de interés para estudiantes de la nueva ciencia militar, fueron las siguientes: primero, pequeños destacamentos de aviones lanzaron bombas pesadas y granadas de mano por toda la ciudad, eligiendo las zonas de manera ordenada. A continuación llegaron aparatos de combate, que volaron raso para ametrallar a quienes salían corriendo estremecidos de sus refugios subterráneos, algunos de los cuales ya habían sido alcanzados por bombas de 450 kilos, que abren un cráter de ocho metros de profundidad. Muchas de esas personas murieron mientras huían. Un gran rebaño de ovejas que era conducido al mercado también fue aniquilado. Al parecer, el objetivo de esta medida era que la población volviera al subsuelo, porque luego aparecieron al menos doce bombarderos a la vez y lanzaron bombas pesadas e incendiarias sobre las ruinas. El ritmo de este bombardeo de una ciudad abierta fue, por tanto, lógico: primero, granadas de mano y bombas pesadas para que la población saliera en estampida, luego acribillarla con ametralladoras para que se escondiera bajo tierra y, por último, bombas incendiarias para destruir las casas y quemarlas encima de sus víctimas.

    Las únicas contramedidas que podían emplear los vascos, ya que no poseen suficientes aviones para hacer frente a la flota insurgente, eran las aportadas por el heroísmo de los sacerdotes de la región, que bendijeron y rezaron por la multitud arrodillada —socialistas, anarquistas y comunistas, así como los fieles declarados— entre los despedazados refugios. Cuando entré en Guernica pasada la medianoche, las casas se derrumbaban por alguno de sus costados, e incluso a los bomberos les resultaba del todo imposible acceder al centro de la ciudad. Los hospitales de las Josefinas y el convento de Santa Clara eran brillantes montañas de ascuas. Todas las iglesias, con la salvedad de Santa María, fueron destruidas, y las pocas casas que aún seguían en pie estaban condenadas. Cuando esta tarde he vuelto a visitar Guernica, buena parte de la ciudad seguía ardiendo y se habían declarado nuevos incendios. En un hospital en ruinas había unos treinta fallecidos.

    El efecto que ha tenido aquí el bombardeo de Guernica, la ciudad sagrada del País Vasco, ha sido profundo, y ha llevado al presidente Aguirre a emitir esta mañana el siguiente comunicado en la prensa vasca: «Los aviadores alemanes al servicio de los rebeldes españoles han bombardeado Guernica y han incendiado la ciudad histórica que tanto veneran todos los vascos. Han intentado herir el más sensible de nuestros sentimientos patrióticos, dejando claro una vez más qué puede esperar Euzkadi de quienes no dudan en destruir incluso el mismísimo santuario que documenta nuestros siglos de libertad y democracia. Ante esta atrocidad, todos los vascos debemos reaccionar con violencia, jurando de todo corazón que defenderemos los principios de nuestro pueblo, si es necesario, con una tenacidad y un heroísmo sin parangón. No podemos ocultar la gravedad del momento, pero el invasor nunca podrá alzarse con la victoria si, apelando a nuestra máxima fortaleza y determinación, lo conducimos a la derrota. El enemigo ha avanzado en muchos lugares y ha acabado siendo expulsado. No dudo en afirmar que aquí ocurrirá lo mismo. Que la atrocidad de hoy sea un acicate más para hacerlo con suma presteza”.

  3. rafaeldegranada says :

    This article by George Steer of The Times brought to the world news of the massacre by German pilots of more than 1,000 civilians in the Basque town. The outrage inspired Pablo Picasso’s masterwork, and Steer has now been honoured for the piece

    THE TRAGEDY OF GUERNICA
    TOWN DESTROYED IN AIR ATTACK
    EYE-WITNESS’S ACCOUNT
    From Our Special Correspondent
    BILBAO, April 27 1937

    Guernica, the most ancient town of the Basques and the centre of their cultural tradition, was completely destroyed yesterday afternoon by insurgent air raiders. The bombardment of this open town far behind the lines occupied precisely three hours and a quarter, during which a powerful fleet of aeroplanes consisting of three German types, Junkers and Heinkel bombers and Heinkel fighters, did not cease unloading on the town bombs weighing from 1,000lb. downwards and, it is calculated, more than 3,000 two-pounder aluminium incendiary projectiles. The fighters, meanwhile, plunged low from above the centre of the town to machine- gun those of the civilian population who had taken refuge in. the fields.

    The whole of Guernica was soon in flames except the historic Casa de Jontas with its rich archives of the Basque race, where the ancient Basque Parliament used to sit. The famous oak of Guernica, the dried old stump of 600 years and the young new shoots of this century, was also untouched. Here the kings of Spain used to take the oath to respect the democratic rights (fueros) of Vizcaya and in return received a promise of allegiance as suzerains with the democratic title of Señor, not Rey Vizcaya. The noble parish, church of Santa Maria was also undamaged except for the beautiful chapter house, which was struck by an incendiary bomb.

    At 2 am today when I visited the town the whole of it was a horrible sight, flaming from end to end. The reflection of the flames could be seen in the clouds of smoke above the mountains from 10 miles away. Throughout the night houses were falling until the streets became long heaps of red impenetrable debris.

    Many of the civilian survivors took the long trek from Guernica to Bilbao in antique solid-wheeled Basque farmcarts drawn by oxen. Carts piled high with such household possessions as could be saved from the conflagration clogged the roads all night. Other survivors were evacuated in Government lorries, but many were forced to remain round the burning town lying on mattresses or looking for lost relatives and children, while units of the fire brigades and the Basque motorized police under the personal direction of the Minister of the Interior, Señor Monzon, and his wife continued rescue work till dawn.

    CHURCH BELL ALARM

    In the form of its execution and the scale of the destruction it wrought, no less than in the selection of its objective, the raid on Guernica is unparalleled in military history. Guernica was not a military objective. A factory producing war material lay outside the town and was untouched. So were two barracks some distance from the town. The town lay far behind the lines. The object of the bombardment was seemingly the demoralization of the civil population and the destruction of the cradle of the Basque race. Every fact bears out this appreciation, beginning with the day when the deed was done.

    Monday was the customary market day in Guernica for the country round. At 4.30 pm, when the market was full and peasants were still coming in, the church bell rang the alarm for approaching aeroplanes, and the population sought refuge in cellars and in the dugouts pre pared following the bombing of the civilian population of Durango on March 31, which opened General Mola’s offensive in the north. The people are said to have shown a good spirit. A Catholic priest took charge and perfect order was maintained.

    Five minutes later a single German bomber appeared, circled over the town at a low altitude, and then dropped six heavy bombs, apparently aiming for the station. The bombs with a shower of grenades fell on a former institute and on houses and streets surrounding it. The aeroplane then went away. In another five minutes came a second bomber, which threw the same number of bombs into the middle of the town. About a quarter of an hour later three Junkers arrived to continue the work of demolition, and thenceforward the bombing grew in intensity and was continuous, ceasing only with the approach of dusk at 7.45. The whole town of 7,000 inhabitants, plus 3,000 refugees, was slowly and systematically pounded to pieces. Over a radius of five miles round a detail of the raiders’ technique was to bomb separate caserios, or farmhouses. In the night these burned like little candles in the hills. All the villages around were bombed with the same intensity as the town itself, and at Mugica, a little group of houses at the head of the Guernica inlet, the population was machine-gunned for 15 minutes.

    RHYTHM OF DEATH

    It is impossible to state yet the number of victims. In the Bilbao Press this morning they were reported as “fortunately small,” but it is feared that this was an understatement in order not to alarm the large refugee population of Bilbao. In the hospital of Josefinas, which was one of the first places bombed, all the 42 wounded militiamen it sheltered were killed outright. In a street leading downhill from the Casa de Juntas I saw a place where 50 people, nearly all women and children, are said to have been trapped in an air raid refuge under a mass of burning wreckage. Many were killed in the fields, and altogether the deaths may run into hundreds. An elderly priest named Aronategui was killed by a bomb while rescuing children from a burning house.

    The tactics of the bombers, which may be of interest to students of the new military science, were as follows: — First, small parties of aeroplanes threw heavy bombs and hand grenades all over the town, choosing area after area in orderly fashion. Next came fighting machines which swooped low to machine-gun those who ran in panic from dugouts, some of which had already been penetrated by 1,000lb bombs, which make a hole 25ft. deep. Many of these people were killed as they ran. A large herd of sheep being brought in to the market was also wiped out. The object of this move was apparently to drive the population under ground again, for next as many as 12 bombers appeared at a time dropping heavy and incendiary bombs upon the ruins. The rhythm of this bombing of an open town was, therefore, a logical one: first, hand grenades and heavy bombs to stampede the population, then machine-gunning to drive them below, next heavy and incendiary bombs to wreck the houses and burn them on top of their victims.

    The only counter-measures the Basques could employ, for they do not possess sufficient aeroplanes to face the insurgent fleet, were those provided by the heroism of the Basque clergy. These blessed and prayed for the kneeling crowds—Socialists, Anarchists, and Communists, as well as the declared faithful – in the crumbling dugouts.

    When I entered Guernica after midnight houses were crashing on either side, and it was utterly impossible even for firemen to enter the centre of the town. The hospitals of Josefinas and Convento de Santa Clara were glowing heaps of embers, all the churches except that of Santa Maria were destroyed, and the few houses which still stood were doomed. When I revisited Guernica this afternoon most of the town was still burning and new fires had broken out About 30 dead were laid out in a ruined hospital.

    A CALL TO BASQUES

    The effect here of the bombardment of Guernica, the Basques’ holy city, has been profound and has led President Aguirre to issue the following statement in this morning’s Basque Press:— “The German airmen in the service of the Spanish rebels, have bombarded Guernica, burning the historic town which is held in such veneration by all Basques. They have sought to wound us in the most sensitive of our patriotic sentiments, once more making it entirely clear what Euzkadis may expect of those who do not hesitate to destroy us down to the very sanctuary which records the centuries of our liberty and our democracy.

    “Before this outrage all we Basques must react with violence, swearing from the bottom of our hearts to defend the principles’ of our people with unheard of stubbornness and heroism if the case requires it. We cannot hide the gravity of the moment; but victory can never be won by the invader if, raising our spirits to heights of strength and determination, we steel ourselves to his defeat.
    “The enemy has advanced in many parts elsewhere to be driven out of them afterwards. I do not hesitate to affirm that here the same thing will happen. May to-day’s outrage be one spur more to do it with all speed.”

  4. rafaeldegranada says :

    Mensaje a Gernika del presidente de Alemania, Roman Herzog, leído por el embajador en España:

    «El 26 de abril de 1937, Gernika fue víctima de un ataque aéreo del escuadrón de la Legión Cóndor que convirtió el nombre de esta ciudad en el emblema de una beligerancia que cogió a la población indefensa por sorpresa, convirtiéndola en víctima de las más terribles atrocidades. El día de Gernika y el sufrimiento humano que simboliza este nombre forman parte desde entonces del recuerdo colectivo de nuestros pueblos.

    Sesenta años después del bombardeo han crecido nuevas generaciones. Pero ustedes, como víctimas del ataque, todavía llevan inscrito en el corazón el recuerdo de este día y sus consecuencias. Para ustedes sigue siendo presente lo que para la mayoría de nosotros es pasado a pesar de que todos nosotros debemos sentirnos apenados por el sufrimiento que cayó sobre Gernika.

    Yo quiero asumir ese pasado y reconocer expresamente la culpa de los aviones alemanes involucrados. Les dirijo a ustedes como sobrevivientes del ataque y testigos del horror vivido mi mensaje conmemorativo de condolencia y duelo.

    Evoco el recuerdo de aquellas personas a las que aquel día en Gernika les fue quebrada la felicidad de su vida, destrozada su familia, destruido su hogar, robada su vecindad. Comparto con ustedes el luto por los muertos y heridos. Les ofrezco a ustedes, que todavía llevan en las entrañas las heridas del pasado, mi mano abierta en ruego por la reconciliación».

    elpais.com

  5. Corinne Cancel says :

    Gracias por tan gran aportacion a la memoria de la Republica y de la guerra !

    Corinne Cancel Envoyé de mon iPad

    >

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