The Spanish republican exile. El exilio republicano español (1939 – 1977)

   Guerra Civil. Refugiados españoles en la frontera.

Refugiados españoles cruzando la frontera tras el final de la guera civil.

The coup and civil war that led to Franco and his supporters, made after his victory in April 1939, the departure into exile of nearly half a million Spanish people took place. Most of them, who settled in France and Mexico, among other countries, could not return until the dictator’s death in 1975.

El golpe de Estado y la guerra civil que provocaron Franco y sus partidarios, hizo que tras su triunfo en abril de 1939, se produjera la marcha hacia el exilio de casi medio millón de españoles. La mayor parte de ellos, que se asentaron en Francia y México, entre otros países, no pudieron volver hasta la muerte del dictador en 1975.

Un niño refugiado cargado con sus escasas pertenencias cruza la frontera francesa juanma garretas

Un niño refugiado cargado con sus escasas pertenencias cruza la frontera francesa. (de Juanma Garretas)

Aunque la mayor parte del exilio republicano español se produjo tras abril de 1939, hubo refugiados desde el inicio de la guerra civil. Los hubo en agosto de 1936, antes de la toma de Irún (Gipuzkoa) por los rebeldes. Los simpatizantes republicanos huían si podían hacia la zona leal, hacía Gibraltar (llegó a haber 2.000 refugiados en junio de 1938), Portugal (donde corrían el riesgo de que la dictadura de Antonio de Oliveira de Salazar les entregase a los sublevados, cosa que pasó en unas ocasiones) o por mar hacia Francia u otros países. Especialmente dramático fue el caso de doce jóvenes gallegos que asaltaron el buque mercante ‘El As’, con el que se dirigieron hacia Bristol, en el sur de Inglaterra. En este caso y en otros muchos, los refugiados republicanos volvían a España por la frontera en Catalunya, región leal a la República.

Conforme avanzaba la contienda, aumentaba el número de refugiados que huía de los combates. Para paliar la situación, el gobierno de la República fundó en octubre de 1936 el Comité de Refugiados, que desde febrero de 1937 pasó a llamarse Oficina Central de  Evacuación y Asistencia al Refugiado (OCEAR), que se encargaba de buscar comida y alimento a quien lo necesitara. Para la población infantil, se creó el Consejo Nacional de Infancia Evacuada (CNIE). Este organismo gestionó la salida del país de 33.000 niños (Alicia Alted, Verónica Sierra) hacia México, Francia, Bélgica, Dinamarca, la URSS, Reino Unido, etc. En estos países permanecieron hasta que tras el triunfo militar de los sublevados, retornaron a España la mayoría de ellos, siendo Falange (y no ningún organismo del gobierno de Franco) quien organizaba su regreso. Su destino fue muy diverso, desde volver con sus familias, ser internados en los centros de Auxilio Social o ser entregados a familias adeptas al régimen. Se dieron casos de falsificaciones de cartas de padres fallecidos en la guerra para conseguir que los niños volvieran.

El gran éxodo republicano (La Retirada, como fue conocido) se produjo desde febrero de 1939, tras la caída de Tarragona y Barcelona en poder del ejército de Franco. Entre 450.000 y 500.000 españoles atravesaron la frontera por pasos como La Jonquera o Le Perthus, o por senderos a través de los Pirineos. Las colas de refugiados eran kilométricas y muchos abandonaban el país con lo puesto. Además, junto a al frío y a la lluvia, sufrían también el hostigamiento de los aviones rebeldes y sus aliados. El todavía presidente de la República Manuel Azaña, llegó a decir que:

“La desbandada cobró una magnitud inmensurable. Una muchedumbre enloquecida atascó la carretera y los caminos, se desparramó por los atajos, en busca de la frontera (…) El tapón humano se alargaba quince kilómetros por la carretera (…) Algunas mujeres malparieron en las cunetas. Algunos niños perecieron de frío o pisoteados. Las bombas y los ametrallamientos de la aviación franquista causaron numerosos muertos y heridos”.

Soldados y civiles republicanos, cruzan la frontera con Francia, 1939 EGR

Soldados y civiles republicanos, cruzan la frontera con Francia, 1939. Fuente: Esperanza García Roja

Con la guerra casi finalizada, el gobierno republicano de Juan Negrín intentó convencer al gobierno de Édouard Daladier para que admitiera refugiados en las colonias francesas del norte de África, pero éste se negó, y los republicanos fueron repartidos primero en explanadas y edificios abandonados y luego en campos de concentración por el sur del país. Esta decisión estuvo muy influenciada por el conservadurismo francés más intransigente, como fue el caso de un diputado apellidado Ibergaray, que llegó a proponer “meter a todos esos refugiados en barcos y arrojarlos en medio del Atlántico”.

En medio de una total improvisación se crearon estos campos, que eran simples explanadas en playas, rodeados con simples alambradas y casi sin condiciones higiénicas. Argelès-Sur-Mer (que en el verano de 1939 llegó a albergar a casi 100.000 españoles), Saint Cyprien (a 80.000), Barcarès (a 55.000), Bram (14.000), Agde (25.000), Septfons (16.000), Vernet (15.000) y Gurs (26.500), fueron los más destacados. Hubo también campos de castigo para las mujeres en Mont-Louis y Riencros y en Colliure para para los hombres. A Marruecos, Argelia y Túnez, consiguieron llegar unos 15.000 republicanos españoles. La mayor parte de estos refugiados procedían, según la historiadora Dolores Pla, de Catalunya (36’5%), Aragón (18%), Andalucía (10’5%) y Valencia (9’2%). Dos terceras partes de ellos eran mujeres, ancianos y niños. Un 50% eran obreros y un 30% eran trabajadores agrícolas, pero había militares, funcionarios, profesores, científicos, artistas, etc. Por ideologías, había anarquistas, socialistas, comunistas, liberales democráticos y nacionalistas vascos y catalanes.

Las condiciones de vida en estos campos eran muy duras, murieron unos 8.000 por gastroenteritis, y enfermedades como la lepra, la tuberculosis, la sarna, el tifus, la disentería y la neumonía estaban muy presentes, por los que las mortandades eran muy altas. Hubo casos de suicidio, de acoso por parte de elementos ultraderechistas y de agresiones sexuales por parte de los oficiales senegaleses que vigilaban a los refugiados. La alimentación era escasa, y se limitaba al reparto de pan que hacían ocasionalmente algunos camiones y a la acción de algunos vecinos de las localidades donde estaban los campos, que por su cuenta y riesgo llevaban lo que podían a los refugiados.

Exiliados republicanos en el campo de Amélie-les-Bains eldiario.es

Exiliados republicanos en el campo de Amélie-les-Bains. Fuente: eldiario.es

El gobierno republicano ya en el exilio, y con los recursos que le quedaban,  creó primeramente el Servicio de Evacuación de Refugiados Españoles (SERE), que sería disuelto en mayo de 1940 por las presiones franquistas, y, la Junta de Ayuda a los Refugiados Españoles (JARE), que llevó a cabo la mayor parte de las emigraciones desde Francia hasta América en barcos como el Stanbrook, el Sinaia, el Ipanema, el Winnipeg o el Mexique. La dictadura de Franco hizo todo lo posible para dificultar la salida de los refugiados, y, tras la rendición francesa en junio 1940, era frecuente ver a agentes nazis y franquistas visitando estos campos en busca líderes republicanos para que fueran deportados y encarcelados en España, donde serían fusilados muchos de ellos, como fue el caso de Julián Zugazagoitia, Joan Peiró, Francisco Cruz Salido o Lluis Companys.

Durante la II Guerra Mundial, los republicanos españoles que se encontraban en Francia fueron repartidos por todo el país en batallones de trabajo. Tras la invasión alemana, continuaron la lucha contra el fascismo, bien en la Resistencia o en unidades de ejércitos aliados como La Nueve, en la División Leclerc. Unos 10.000 fueron deportados a campos de concentración como el de Mauthausen (ver entradas anteriores), donde murieron muchos de ellos. Una falsa amnistía de la dictadura de Franco, hizo regresar a una parte importante. Sin embargo, en contra de lo que esperaban, muchos fueron encarcelados, torturados o fueron fusilados. A otros como el fotógrafo Agustí Centellles, se les prohibió ejercer su profesión.

La diáspora republicana continuó tras el final de la II Guerra Mundial. Si bien la mayoría de los 220.00 que compusieron el exilio permanente se quedaron en Francia, donde en marzo de 1945 habían conseguido el estatuto de refugiados políticos, hubo exiliados españoles en bastantes países. En América, México fue el que más refugiados aceptó. Entre 1939 y 1950 acogió a unos 25.000,  una cifra que además de su importancia, destacó por su aspecto cualitativo. Funcionarios republicanos, escritores, historiadores, ingenieros, científicos y otros profesionales que por su formación, fueron muy bien recibidos en este país. Su presidente Lázaro Cárdenas concedió la nacionalidad mexicana a quien lo deseara, además, las cortes republicanas se reunieron en varias ocasiones en el parlamento mexicano entre enero y noviembre de 1945 (México fue de los pocos países que reconocieron al gobierno republicano).

Otros países que también dieron asilo a republicanos españoles fueron Reino Unido (unos 2.400 en 1948), la Unión Soviética (unos 4.600), Chile (unos 3.200 entre 1939 y 1947), Argentina (unos 10.000), Venezuela (5.000), Brasil (4.700), Cuba (1.500), Estados Unidos (1.000), etc. Hubo igualmente presencia de exiliados en la República Dominicana, Colombia, Argelia, así como países de Europa Oriental como Yugoslavia, Alemania Oriental, Checoslovaquia o Polonia. En todos estos países crearon publicaciones de todo tipo (hasta 700), con las que desarrollaron una importante labor cultura, y hasta una radio, La Pirenaica, vinculada al Partido Comunista de España (PCE).

Un gendarme francés con un niño en brazos seguido de los refugiados republicanos que acaban de llegar a la frontera, por los Pirineos. egr

Un gendarme francés con un niño en brazos seguido de los refugiados republicanos que acaban de llegar a la frontera, por los Pirineos. Fuente: Esperanza García Roja

Con pocos medios a su alcance, el gobierno de la República Española en el exilio, asentado en París desde 1946 y con Diego Martínez Barrio al frente en sustitución de Azaña, inició su trabajo para conseguir derribar la dictadura de Franco. Entre 1945 y 1950 se consiguieron algunos éxitos diplomáticos que hizo albergar a los exiliados una esperanza de un pronto regreso. En abril de 1945, el máximo organismo de los exiliados en México, la Junta Española de Liberación,  en la que estaban Indalecio Prieto, Fernando de los Ríos y Juan Negrín, entregó un documento en la que se señalaba la pasada relación entre Franco y Hitler e instaban a la restauración por la vía pacífica de la democracia en España. Al mismo tiempo, dirigentes del PSOE en el exilio, desarrollaban contactos con sectores monárquicos. En diversas reuniones se prohibió la entrada de la España de Franco en la ONU, y hubo una resolución el 12 de diciembre de 1946 que condenaba dicha dictadura. Otras resoluciones similares de condena se dieron también en 1947 y 1948.

Pero entre este último año y 1950, en el contexto de la Guerra Fría, la suerte cambió. En 1948 se reabrió la frontera con Francia y poco a poco se fueron levantando las sanciones. El fin del aislamiento internacional de Franco llegó en 1953 con la firma de los acuerdos con Estados Unidos y el Vaticano, y en 1955, cuando se permitió la entrada del país en las ONU. En ese momento la estrategia republicana tuvo que cambiar. En esta situación se decidió por entrar en los foros europeístas que había en ese momento. El principal éxito fue la reunión de representantes de los dos bandos enfrentados en la guerra civil en la conferencia que el Movimiento Europeo celebró en la ciudad de Múnich los días 7 y 8 de junio de 1962 (Luis Jiménez de Asúa era el presidente de la República en el exilio), que, sembró cierta esperanza dentro de la oposición a la dictadura de Franco dentro y fuera del  país sobre el futuro de España. Las instituciones republicanas se disolverían finalmente el 15 de junio de 1977, cuando el entonces presidente José Maldonado y su primer ministro Fernando Valera decidieron ponerles fin al constatar el regreso de la democracia a España (en comentarios pondré una lista de los presidentes de la República y de sus primeros ministros en el exilio).

El exilio supuso para España un empobrecimiento cultural y científico no visto hasta entonces, pues se marcharon profesionales muy cualificados e intelectuales muy reconocidos. Las consecuencias de su ausencia se prolongaron durante décadas. Ello no fue sólo por la cantidad de personas que tuvieron que irse, sino porque también los exiliados, suponían la flor y nata de la cultura y de la ciencia española. Se exiliaron pintores como Pablo Picasso y Óscar Domínguez, físicos Arturo Duperier y Enric Moles, escritores y poetas como Jorge Semprún, Arturo Barea, Juan Ramón Jiménez o Max Aub, cineastas como Luis Buñuel, músicos como Pau Casals, diplomáticos como Salvador de Madariaga y Pablo Azcárate, militares como Emilio Herrera Linares, Vicente Rojo o Federico Escofet, científicos como Severo Ochoa,  periodistas como Victoria Kent, feministas como Margarita Nelken, …. y así hasta un largo etcétera.

El exilio republicano español, ha sido un tema que no pudo ser estudiado en profundidad hasta el retorno de la democracia, ya que la dictadura hizo todo lo posible por ocultar esta sangría que tanto perjudicó a España. No olvidemos que se tuvieron que marchar lo mejor de la cultura y de la ciencia que había entonces y eso contribuyó también (junto al desastre económico que produjo la guerra) a un estancamiento y a una infravaloración de esos dos aspectos que perduraron durante mucho tiempo. Espero que con esta entrada, y con las que haré más adelante relacionadas con este tema, pueda contribuir a llenar este vacío que en mi opinión (por supuesto puedo estar equivocado) que existe sobre la historia más reciente de nuestro país. Gracias a Esperanza García Roja por las fotos.

Bibliografía:

-Casanova, Julián y Gil Andrés, Carlos “Historia de España en el siglo XX” Ariel Historia, Madrid 2009

-Sánchez Cervelló, Josep “El exilio republicano español de 1936 a 1977” (pags 499 – 514) en Viñas, A (ed) “En el combate por la Historia”  Pasado y Presente, Barcelona 2012

-Abellán, Jose Luis “El significado histórico del exilio de 1939” en EXILIO Fundación Pablo Iglesias (pags 118 – 123) Madrid 2002

-Alted Vigil, Alicia “El exilio de los niños” en EXILIO Fundación Pablo Iglesias (pags 124 – 133) Madrid 2002

-Dreyfus Armand, Genevieve “El exilio republicano en Francia” en EXILIO Fundación Pablo Iglesias (pags 178 – 193) Madrid 2002

-Revista Memòria antifranquista del Baix Llobregat num 8, Cornellà de Llobregat 2008

-Cabeza Sánchez-Albornoz, Sónsoles “Posición de la República Española en el exilio ante el ingreso de España en la ONU” en Cuadernos de História Contemporánea, num 17. Servicio de Publicaciones de la Universidad Complutense, Madrid 1995

-Santos, Felix “Exiliados y emigrados” Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, Alicante  2003

-Documental y audio de TVE sobre el exilio http://www.rtve.es/alacarta/videos/otros-documentales/exilio-capitulo-segundo/881212/  y    http://www.rtve.es/alacarta/audios/emision-en-sefardi/emision-sefardi-juadismo-exilio-republicano-1939-jacobo-israel-garzon/2846627/

-Artículos de periódicos y webs: Xavier Febrés y Juan Miguel Baquero (eldiario.es), Enrique Moradiellos, Federico Peña, Belén Toledo y Alejandro Torrús (publico.es), Miguel Martorell (elpais.com), Elena Garuz (lavanguardia.com), heraldodemadrid.net, juliancasanova.es, Wikipedia, Lidia Bocanegra (lbocanegra.eu), exiliadosrepublicanos.info, exiliorepublicano.org, unidadcivicaporlarepublica.es

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5 responses to “The Spanish republican exile. El exilio republicano español (1939 – 1977)”

  1. rafaeldegranada says :

    PRESIDENTES DE LA REPÚBLICA ESPAŇOLA EN EL EXILIO

    Manuel Azaña Díaz (mayo 1936 – febrero 1939)

    Diego Martínez Barrio (febrero 1939 – enero 1962)

    Luis Jiménez de Asúa (febrero 1962 – noviembre 1970)

    José Maldonado González (noviembre 1970 – junio 1977) Fue el único presidente de la República que murió en España (en Asturias, en 1985), el resto, incluyendo a Niceto Alcalá Zamora, murieron en el exilio. Los restos de Diego Martínez Barrio fueron trasladados en el año 2000 a Sevilla.

    PRIMEROS MINISTROS DE LA REPÚBLICA ESPAŇOLA EN EL EXILIO

    Juan Negrín López (1937 – 1945)

    José Giral Pereira (1945 – 1947)

    Rodolfo Llopis (1947)

    Álvaro de Albornoz (1947 – 1951)

    Félix Gordón Ordás (1951 – 1960)

    Emilio Herrera Linares (1960 – 1962). Sus restos fueron trasladados en 1993 a Granada.

    Claudio Sánchez Albornoz (1962 – 1971)

    Fernando Valera (1971 – 1977)

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