La Escuela durante la II República Española/ School during the II Spanish Republic

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Maestras y su alumnas en Torrubia del Campo (Cuenca) en 1934. Fuente:buscameenelciclodelavida.com

Today’s entry is dedicated to schooling during the years of the Spanish Republic (1931-1939). Until the period of the republican democracy, Spain was a country with insufficient schools, most of them very small. The number of teachers was very low, and their training was poor. The different governments of the Republic established a plan for education that was focused on building more schools, improving the training of teachers and their salaries and introducing aspects like laicism, boys and girls in the same classroom, free teaching and so on. This plan was applied with great effort by the Republic, because in that moment, the economic crisis of 1929 had a great influence on Spain and the rest of Europe. The Catholic Church and some elements of the right-wing politicians were against those educational reform because they thought it was a threat to their privileges and what they understood to be the traditional Christian moral. After the coup in 1936 and the war, this plan (including book burning) was suspended in rebel territory and definitely cancelled under Franco’s dictatorship.

La entrada de hoy está dedicada a la escuela durante los años de la República Española (1931-1939). Hasta el período de la democracia republicana, España era un país con un número insuficiente de escuelas, muchas de las cuales eran muy pequeñas. El número de maestros era muy bajo y su formación, muy pobre. Los diferentes gobiernos de la República establecieron un plan en Educación que estaba centrado en la construcción de más escuelas, la mejora de la formación de los docentes, su mejora salarial, y la introducción de aspectos como el laicismo, que hubiera niños y niñas en la misma clase, enseñanza gratuita, etc. Este programa de reformas se aplicó con gran esfuerzo por parte de la República, ya que en ese momento los efectos de la Crisis de 1929 estaban muy presentes en España y el resto de Europa. La Iglesia Católica y parte de los políticos conservadores estaban en contra de esta reforma educativa porque la veían como una amenaza a sus privilegios y a lo que ellos entendían como la tradicional moral cristiana. Después del golpe de Estado de 1936 y la guerra, el plan (quema de libros incluida) fue suspendido en el territorio rebelde y cancelado definitivamente durante la dictadura de Franco.

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Fernando de los Ríos (PSOE). Ministro de Educación entre 1931 y 1933. Fuente: biografiasyvidas.com

 

A pesar de las reformas en Educación que se hicieron a lo largo del siglo XIX (como la Ley Moyano de 1857), el aspecto educativo no fue una prioridad para los distintos gobiernos españoles y el país estaba en una situación de relativo atraso educativo. Para el año 1930, y sobre una población de unos 23,5 millones de habitantes, el panorama no podía ser más desolador. Existía un 32% de analfabetismo (más en mujeres que en hombres), y de los que sabían leer y escribir, muchos lo hacían de una forma rudimentaria, ya que habían asistido muy pocos años a un colegio. En cuanto a las escuelas, éstas eran insuficientes para atender al conjunto de la población, además, y en muchos casos, los colegios solo constaban de una pequeña aula masificada (hasta 50 alumnos) a cargo de un maestro o maestra. En las zonas rurales más apartadas, había pueblos sin escuelas. En cuanto a la situación de los docentes, éstos tenían un salario muy bajo, una formación limitada y poca estabilidad laboral. Una situación con la que se podía hacer poco o nada para que el país estuviera entre las naciones más avanzadas de Europa occidental.

Tras la proclamación de la República en abril de 1931, se quiso hacer de la Educación uno de los proyectos estrella de la democracia republicana. Para ello se contó de aportes pedagógicos provenientes de varias fuentes: El de la Institución Libre de Enseñanza (ILE, fundada en 1876 por Julián Sanz del Río), grupos de pedagogos que habían viajado por Europa occidental para aprender de las teorías educativas de ese momento y el de figuras (no solo de la enseñanza, sino también de la política) vinculadas a la izquierda (PSOE e Izquierda Republicana), que propugnaba por una reforma del anquilosado sistema educativo español. Una de estas figuras fue Lorenzo Luzuriaga (1889-1959), que decía que la educación debía ser laica, gratuita, mixta y administrada por el Estado. Para la historiadora de la Universidad de Huelva, Consuelo Domínguez:

“Efectivamente, [la Educación] fue la piedra angular de todas las reformas: había que implantar un Estado democrático y se necesitaba un pueblo alfabetizado. Era el Estado educador”.

Con el Gobierno Provisional, entre abril y diciembre de 1931, las reformas en Educación (entonces Ministerio de Instrucción Pública, MIP) echaron a andar. Destacaron las figuras de Marcelino Domingo (1884-1939) como ministro, Domingo Barnés (1879-1940) y Rodolfo Llopis (1895-1983). El MIP calculó que se necesitaban unas 27.000 escuelas y las primeras medidas se centraron en la construcción de nuevos colegios. La construcción de estas escuelas comenzó casi inmediatamente, y, en poco más de dos años se terminaron unas diez mil. El dinero para levantar estos edificios vino de la emisión de obligaciones por valor de 400 millones de pesetas de la época. Otros 200 millones de pesetas fueron invertidos por los ayuntamientos, que, aportaban además el solar en el que se iba a construir dicho colegio. Además, se aumentó el presupuesto educativo. Otro frente de actuación fueron los docentes, que eran insuficientes y tenían un sueldo muy bajo. Para paliar esta situación, se amplió la plantilla en 7.000 plazas y se les subió el sueldo un 15%, subida que afectó a más de tres cuartas partes del profesorado de la época. Se insistió también en su formación, por lo que se realizaron proyectos para dichos docentes estuvieran mejor preparados. También, para facilitar el acceso de todos estos Maestros Nacionales que se necesitaban (ese era el título oficial, no confundir con el adjetivo que los rebeldes se dieron a ellos mismos), en vez de oposiciones, se hicieron cursillos de selección profesional. Por primera vez, la carrera de Magisterio pasó a tener carácter universitario (3 años de estudios), y, se trabajaron nuevas metodologías que ponían su interés en el alumnado. En esta primera etapa, también se crearon otros aspectos complementarios, como las Universidades Populares, el apoyo a la enseñanza bilingüe en Catalunya (Decreto del 29 de abril de 1931) y Euskadi, la introducción del laicismo, y, las Misiones Pedagógicas, en las que estudiantes y voluntarios llevaban en furgonetas películas, música, arte y libros a los pueblos más apartados. Esta institución fue aprobada por el Decreto del 29 de mayo de 1931, y estuvieron presididas por el pedagogo Manuel Bartolomé Cossío (1857-1935).

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Rodolfo Llopis (en una imagen de 1963), fue Director General de Enseñanza Primaria durante la II República. Fuente: wikipedia

Durante el mandato de Manuel Azaña durante el Bienio Progresista (diciembre 1931 – noviembre 1933) se continuó con este impulso a la Educación que venía de los meses anteriores. El granadino Fernando de los Ríos (1879-1949) fue el encargado de desarrollar este impulso hasta junio de 1933, cuando fue sustituido por Francisco Barnés. Era tal la importancia que se le quería dar al proyecto educativo, que ésta venía recogida en tres artículos de la Constitución de 1931, el 48, 49 y 50. Pese a las dificultades por la Crisis Económica internacional de 1929, aumentó el presupuesto educativo. Así, en 1932 creció un 28% respecto al año anterior, y de nuevo aumentó un 18% con respecto al año previo, lo que se tradujo en que se terminaron nuevos colegios, (por lo que más alumnos se incorporaron al sistema educativo), se amplió el número de inspectores (de 212 en 1932 a 312 en 1933) y se incorporaron nuevos profesores, tanto en primaria como en secundaria (unos 13.500 entre 1932 y 1933). A nivel universitario, se fundó la sección de Pedagogía en la Universidad Central de Madrid, con el fin de mejorar el modo de impartir la enseñanza (Decreto del 27 de enero de 1932). En cuanto al bilingüismo, y merced al artículo 50 de la Carta Magna y al estatuto de autonomía de 1932, la Generalitat de Catalunya desarrolló este apartado. Otros aspectos tratados fueron el laicismo en las escuelas, la disolución de los jesuitas (se suprimió la Orden, sus miembros no fueron expulsados del país), la sustitución de los religiosos en la labor docente (artículo 26 de la Constitución y Ley de Confesiones y Congregaciones Religiosas del 17 de mayo de 1933), la construcción de comedores escolares y de roperos en los colegios, un Plan Nacional de Cultura y un proyecto de ley educativa para 1932 y 1933, con la idea de retirar la Ley Moyano. No obstante, al final no se llevó a cabo por el cambio de gobierno en las elecciones que hubo al final de 1933. Hay que decir que a las dificultades financieras que hubo para sacar estas medidas educativas, hay que sumar la oposición que los obispos españoles de la época presentaron contra el programa educativo laico de la II República, a la que llegaron a implicar al conservador Papa Pio XI, que luego se vería envuelto en varias polémicas por su ambigüedad con los fascismos en años posteriores.

En noviembre de 1933 se celebraron elecciones generales y una coalición de partidos conservadores con la CEDA a la cabeza sustituyó a la conjunción republicano-socialista del período anterior. Este período se caracterizó por los intentos de frenar las distintas reformas educativas del Bienio Progresista, aunque algunos políticos ultraconsevadores, como José María Gil Robles, querían una “rectificación total” de las medidas previas. Se desaceleró la construcción de escuelas y la incorporación de docentes (solo 2.500 entre 1934 y 1935), se paralizó la reforma en secundaria, se frenó la educación de niños y niñas en el mismo aula, se redujo la operatividad de los inspectores, se “camufló” que las Órdenes Religiosas pudieran seguir dando clase y se limitó la enseñanza del bilingüismo, especialmente en Catalunya, donde se disolvió el Patronato de la Universidad de Barcelona y varios Consejos Regionales de Enseñanza. Pompeu Fabra, Josep Xirau o Bosch Gimpera, que se posicionaron en contra de estas medidas, fueron procesados bajo la acusación de participar en la Huelga General Revolucionaria de octubre de 1934, si bien serían absueltos poco después. La única medida de cierta importancia que se hizo durante este período, fue una reforma del Bachillerato llevada a cabo por el ministro Filiberto Villalobos, sin embargo no pudo desarrollarse plenamente por la inestabilidad política de los gobiernos conservadores de estos años, ya que hubo 4 Primeros Ministros (Lerroux en dos ocasiones, Samper, Chapaprieta y Portela Valladares) y 8 ministros al frente del MIP (José Pareja Yébenes, Salvador de Madariaga, Filiberto Villalobos en dos ocasiones, Joaquín Dualde también dos veces, Ramón Prieto, Juan José Rocha, Luis Bardají y Manuel Becerra, que solo duró 16 días).

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Anuncio en un periódico sobre la llegada de las Misiones Pedagógicas a Castro del Río (Córdoba) en 1935. Fuente:wikipedia.

Las elecciones que se celebraron en febrero de 1936 supusieron el retorno de la izquierda al poder bajo la alianza del Frente Popular, de nuevo con Manuel Azaña como Primer Ministro y Marcelino Domingo como ministro de Instrucción Pública. Durante los meses que hubo hasta el golpe de Estado y el estallido de la guerra, la política de la coalición de izquierdas fue la de retomar la agenda del primer bienio, ya fuera en la política en general como de Educación en particular. Se siguió con la política educativa que hubo entre 1931 y 1933 y se tomaron nuevas medidas. Por un decreto del 22 de febrero de 1936 se establecieron 5.300 plazas de docentes, se continuó con la construcción de escuelas (se terminaron 16.000), se avanzó en los postulados de la escuela unificada, que facilitaba el paso del estudiante de una etapa educativa a otra, y, como novedad, se creó el Certificado de Estudios Primarios, que se daba a los estudiantes a los 14 años de edad.

Poco más se pudo avanzar. El programa reformista de la República Española nunca fue visto con buenos ojos por los sectores más ultraconservadores de nuestro país, y lo mismo pasaba con la Educación. Dichos sectores recelaban de las reformas republicanas para las escuelas, ya que, como he dicho antes, ponían en peligro sus privilegios en el campo educativo, cultural y social (el clero mantenía una situación de casi monopolio en la educación primaria y secundaria). Con actuaciones como potenciar el laicismo, que el Estado avanzara en la administración académica o que simplemente niños y niñas se sentasen juntos en una misma clase eso era visto como algo escandaloso, ya que iba contra la moral cristiana, o al menos, tal y como era interpretada por estos grupos.

Dicho de otra forma, estos sectores nunca vieron correcto que a los niños y niñas se les educase en valores democráticos y de igualdad. Por eso, no es de extrañar que apoyasen entusiasmados el golpe de Estado del 18 de julio de 1936. Desde muy pronto además, se sumaron a la quema de libros, la cancelación del programa de reformas educativas y a la represión de los docentes en el territorio que controlaban. Los investigadores Andrés Olaizola y Morente Valero creen que de los 60.000 docentes que había en 1936, más de 20.000 fueron represaliados por los partidarios de Franco (unos 2.500 andaluces), ya desde los primeros momentos de la guerra. Esta represión abarcó desde la multa económica, expropiación de bienes, expulsión de la carrera docente e incluso la pena de muerte (unos 500 fueron ejecutados, aunque las cifras pueden variar). La represión fue tan brutal que el principio de curso en la zona controlada por los sublevados casi tuvo que suspenderse debido a la falta de profesores. Pero de esto ya hablaré en una próxima entrada.

Estas reformas republicanas fueron interrumpidas y condenadas al olvido durante la dictadura (aunque algunas fueron recuperadas con otro nombre durante el régimen dictatorial y al servicio de su ideología), así como la labor de maestros y maestras. Durante los primeros años de la vuelta de la democracia a España apenas se les mencionó (así lo criticaba Hilda Farfante, hija de maestros republicanos que fueron fusilados) y se tuvo que esperar todavía un tiempo más para que se reconociera la labor de estos docentes, que fueron los pioneros en crear en nuestro país una escuela de todos y para todos. No quisiera terminar esta entrada sin mencionar el Decreto de 15 de abril de 1931 del Gobierno provisional de la República. En dicho decreto se resumía la importancia que iba a tener la educación para el país y su futuro ya desde el primer momento:

“El gobierno Provisional de la República sitúa en el primer plano de sus preocupaciones, los problemas que hacen referencia a la educación del pueblo. España no sería una auténtica democracia mientras la mayoría de sus hijos por falta de escuelas se vean condenados a la perpetua ignorancia”.

Bibliografía:

-El texto de la Constitución de 1931 puede consultarse aquí http://www1.icsi.berkeley.edu/~chema/republica/constitucion.html

-Paul Preston “Esperanzas e ilusiones en un nuevo régimen” (pags 53-71) en Viñas, A (ed) “En el combate por la Historia”  Pasado y Presente, Barcelona 2012

-Julio Gil Pecharromán “La II República. Esperanzas y frustraciones” Historia16, Madrid 1996

-Antonio Molero “La II República española y la enseñanza”

-Javier Vicente “La República de los maestros” en la revista Aula Libre

-Mariano Pérez Galán “La enseñanza en la II República”. Revista de Educación, núm extraordinario (2000), pags 317-332

-Matilde Garzón “Las maestras y los maestros de la República” (recogido en salamancacartvaldia.es), Salamanca diciembre de 2014

-Antonia Iglesias “Maestros de la República. Los otros santos, los otros mártires” Esfera de los libros, Madrid 2006

-Los documentales “La República de los maestros”, que se puede ver en este enlace: https://www.youtube.com/watch?v=JVjommbxQSU y “La reforma escolar durante la Segunda República Española” https://www.youtube.com/watch?v=yELVm_8e-hM

-El programa de Canal Sur Radio “La Memoria”, dedicado a la Memoria Histórica.

-Artículos de periódico y webs: radiorecuperandomemoria.com, Carmen Morán y Nestor Cenizo (elpais.com), Wikipedia, buscameenelciclodelavida.com, Eduardo Montagut (foroporlamemoria.info), Vicenç Navarro (vnavarro.org), levante-emv.com, cadenaser.com, ub.edu

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Hilda Farfante (Cangas del Narcea, Asurias 1931) es hija de maestros republicanos que fueron fusilados en 1936 Fuente:ub.edu

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6 responses to “La Escuela durante la II República Española/ School during the II Spanish Republic”

  1. alonso says :

    Pues se pretende poner el nombre de José Ibáñez Martín a un IES en Granada. Ya hay campaña en contra en Change.org. Ya somos m´s de 1.000
    los que hemos firmado en contra. Animaros. Por dignidad.

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