Los maestros represaliados por Franco durante la guerra civil y la dictadura/ Teacher repression during the civil war and Franco’s dictatorship

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Trabajos en una fosa común en Soria en la que hay restos de varios profesores ejecutados por los sublevados. Fuente: eldiario.es

Today’s entry is dedicated to the Spanish teachers punished during the war and Franco’s dictatorship. This political repression, besides being planned, was similar to Italian and German fascism and was particularly intense between 1936 and 1945. Some ultraconservative sectors of the Spanish society and a part of the Catholic Church saw teachers (secular) as a menace to their privileges and position and supported the repression of teachers by the coup’s participants. Among the actions suffered by the teachers were book burning, being expelled from the profession, disqualification, forced relocations, exile, prison and even execution. Historians like Francisco Morente have calculated that among 20,000 and 25,000 were punished and hundreds were executed under Franco’s dictatorship. Spanish teachers had to wait until 1978 (after the dictator’s death) to be exonerated of a crime they hadn’t committed.

La entrada de hoy está dedicada al castigo sufrido por los profesores españoles durante la guerra y la dictadura de Franco. Esta política represiva, además de esta altamente planificada, fue similar a la de los fascismos italiano y alemán y fue muy intensa entre 1936 y 1945. Algunos sectores ultraconservadores de la sociedad española y parte de la Iglesia Católica vieron a los profesores (que eran laicos) como una amenaza a sus privilegios y posición por lo que apoyaron la represión de los golpistas contra los docentes. Entre las acciones sufridas por los enseñantes estuvieron la quema de libros, la expulsión de la docencia, la inhabilitación, los traslados forzosos, el exilio, la prisión e incluso las ejecuciones. Historiadores como Francisco Morente han calculado que entre 20.000 y 25.000 fueron represaliados y unos centenares fueron ejecutados por la dictadura de Franco. Los docentes españoles tuvieron que esperar a 1978, tras la muerte del dictador, para ser absueltos de un delito que no habían cometido.

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Maestras y sus alumnas en Torrubia del Campo (Cuenca) en 1934.  Dos de las maestras fueron purgadas. Fuente:buscameenelciclodelavida.com

En la última entrada de este blog, hablé de la escuela española durante los años de la II República (ver enlace https://blogdehistoriaderafa.wordpress.com/2017/01/29/la-escuela-durante-la-ii-republica-espanola-school-during-the-ii-spanish-republic/) . En dicha entrada, por hacer un resumen rápido, hablé del estado en el que se encontraba la enseñanza en nuestro país en 1931, así como de los planes para reformarla. Tal y como he mencionado en la introducción, hoy realizaré una exposición sobre la represión a la que se vio sometida el cuerpo de docentes (61.000 entre fijos e interinos en 1935. Fuente: MIP), desde la primaria a la universidad. Fue uno de los sectores más afectados por las purgas hechas por los vencedores de la guerra civil. Los motivos: su laicismo, libertad de pensamiento, intelectualidad, etc. Aspectos todos ellos que chocaban con los sectores más conservadores de la sociedad española de la época (Iglesia, terratenientes, políticos, etc.).

Durante los años previos al golpe de julio de 1936, el maestro (y también la maestra) era una figura respetada en la sociedad española, especialmente en las comarcas más rurales. Solían ser personas que se involucraban mucho en la vida local y representaban a una de las pocas figuras de talla intelectual que existían. En muchos casos eran el contrapunto a esa intelectualidad más tradicionalista representada por el cura, que veía con cierta desconfianza el papel del maestro o maestra, que, además mantenía posturas cercanas al laicismo al margen de sus creencias personales. Este respeto, no impidió que la represión contra los docentes españoles por parte de los golpistas, empezara a las pocas semanas de iniciarse la guerra en nuestro país. Esta purga hacia los maestros no fue descontrolada, fue organizada desde el primer momento. La prueba es que cuando los docentes eran detenidos, normalmente por miembros de Falange o por otros elementos sublevados, y, tras la delación del sacerdote local (como los casos de Eloy Serrano o Fuencisla Moreno), enseguida se les aplicaban los decretos que los sublevados tenían en los territorios que controlaban. A veces ni eso, el fallecido hace unos pocos años José Gamboa, comentaba a la periodista Antonia Iglesias como cuando él tenía 9 años, su maestro, de nombre José Rodríguez, fue detenido en la escuela en la que impartía clases de un pueblo de Sevilla y fusilado allí mismo delante de sus alumnos con un crucifijo entre sus manos, ya que era muy creyente. Otros casos de docentes que fueron ejecutados son el de Bernardo Pérez, docente en Fuentesauco (Zamora) y el de Carmela Lafuente, maestra de Cantillana (Sevilla), ambos fusilados por los partidarios de Franco a pesar de ser muy creyentes. La Iglesia católica de la época, que se implicó mucho en el golpe de Estado (a veces incluso aconsejaba el castigo a los maestros y maestras, ya fueran de Primaria o Secundaria), ocultó estos hechos y dijo que la mayoría de los maestros y maestras eran comunistas o anarquistas.

Los primeros de esos decretos que regulaban la represión a los docentes eran del 16 de agosto de 1936, el decreto número 66 (en octubre, que establecía las Comisiones de Depuración y el procedimiento de actuación, se puede ver en Comentarios) y el del 10 de noviembre de ese mismo año, que profundizaba en el proceso depurador. Normalmente eran arrestados por denuncias de ateísmo o blasfemia, si estaban divorciados o no, aunque las había de todo tipo. En algunos casos, hubo presente cierto antisemitismo en dichas acusaciones. En ellas, hizo mucho daño las hechas por algunos clérigos que acusaban a los enseñantes de ser anticatólicos y ser comunistas y anarquistas. Si bien es cierto que hubo docentes militando en el PCE o la CNT, éstos eran muy escasos en número y la mayoría de los activos políticamente (entre un 20-30 %) estaban afiliados a organizaciones de izquierda moderada. Contrariamente a lo que dirían después personajes destacados de la dictadura y de la Iglesia católica de la época, hubo muchos docentes que eran católicos practicantes, aunque como en el caso de José Rodríguez, ello no les salvó de ser fusilados por los partidarios de Franco. Los hombres, solían ser imputados por su pertenencia a sindicatos, partidos republicanos, de izquierda o nacionalistas no españolistas (sobre todo en Euskadi y Catalunya). En el caso de las mujeres, pesaba más su vida social e incluso su sexualidad. Esto último era así porque los sublevados tenían en mente una imagen de la mujer muy tradicionalista, influenciada por un conservadurismo religioso muy fuerte, lo que les llevaba a rechazar las reformas republicanas para las mujeres e imponiendo en su lugar un modelo muy cercano a las figuras de las reinas medievales o algunas monjas. Por ejemplo, Ángela Alonso, maestra en la localidad de Quintanilla de Abajo (Valladolid) fue castigada por explicarles a su alumnado cómo funcionaba la maternidad y Pilar Ponzón, maestra en Jaca (Huesca), fue purgada por haber sido vista leyendo prensa de izquierdas. Paralelamente, se desarrolló un programa de reeducación de la población del territorio ocupado por los sublevados (que luego se extendió al resto del país tras 1939) en los valores que defendían, se prohibieron libros de texto y su lectura, así como sus autores (especialmente los de las Misiones Pedagógicas) y hubo casos de quema de libros en ciudades como Sevilla, Zaragoza o A Coruña. En ciudades como Madrid o Barcelona, las quemas de libros se hicieron durante los primeros meses de la dictadura.

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María Vázquez Suárez, fusilada por los sublevados en agosto de 1936 en Miño (A Coruña). A su muerte, su casa fue saqueada y  sus libros quemados. Fuente:buscameenelciclodelavida.com

Volviendo a los decretos mencionados más arriba, la represión de los sublevados hacia los docentes, al mismo tiempo que se realizaba una contrarreforma educativa en el territorio que controlaban, se hacía de la siguiente forma. El proceso depurador comenzaba con un informe hecho por varias personas (un cura, un alcalde puesto por los rebeldes, un oficial de la Guardia Civil y un padre de familia que fuera partidario de los golpistas). En este pliego de acusaciones se narraban los presuntos delitos que el maestro o la maestra habían cometido y se enviaba la comisión depuradora correspondiente. En un principio, era el rectorado de la universidad de Valladolid el que se hacía cargo de estos informes, y, acorde con Asunción Estebán, el encargado de estudiar los casos de los profesores depurados y de firmar los expedientes que enviaban las diferentes comisiones de depuración: A (Universidad), B (Escuelas de Ingeniería y Arquitectura), C (Secundaria, Administrativos, Inspectores) y D (Primaria). El acusado (o la acusada) se encontraba entonces con que tenía que elaborar su propio informe para defenderse de los presuntos delitos de los que se le acusaba. En la mayoría de los casos, se trataba de un proceso muy farragoso y que no se resolvía hasta pasados unos años, y no siempre con resultado favorable al interesado. Posteriormente, se creó una Oficina Técnico-Administrativa que se encargaba de la tramitación de los expedientes y de las incidencias que pudieran surgir. Tenía carácter de Sección y constaba de una Jefatura y 6 Negociados (clasificación de Expedientes, redacción de órdenes, incidencias, fichero y salida, recurso y archivo). El resultado de este complicado proceso (normalmente el castigo), se publicaba en el Boletín de la Junta de Defensa Nacional (que era el Boletín Oficial del Estado de los sublevados), y, posteriormente, debido al volumen de la represión a los maestros, en el Boletín Oficial de cada provincia. Incluso en provincias como Valladolid (con más de 200 represaliados), Segovia o Palencia (el capitán sublevado Antonio Ferrer depuró a casi el 97% y represalió un tercio de los docentes), que no tuvieron actividad militar destacada, la represión fue muy intensa.

Conforme avanzaba la guerra, la represión se profundizó y se hizo más burocrática. En febrero de 1938, los sublevados crearon su propio ministerio de Educación, con Pedro Sainz Rodríguez (1897-1986) al frente entre 1938 y 1939, y que, al pronto de tomar el cargo ya reconocía que se estaba realizando una purga de docentes y que entre eso y la “sangre derramada” (palabras textuales suyas), tenían que servir para hacer recapacitar a los docentes díscolos. En 1939, y tras un oscuro episodio (al parecer corría el rumor de que usaba el coche oficial para visitar prostíbulos), fue cesado en el puesto y sustituido por José Ibáñez Martín (1896-1969), que ocupó el cargo hasta 1951. Muy implicado en la depuración de docentes, la justificaba así en un discurso en 1940:

“Ha sido preciso someter una tarea dolorosa, pero necesaria de aniquilamiento y depuración al magisterio afectó quizá con inusitada fuerza esta tarea de purificación. Pero un interés religioso y un soberano interés nacional lo exigían así”.

El 8 de febrero se promulgó una nueva ley y el 18 de marzo, una nueva Orden, que, entre otras cosas, mantuvo la dinámica depuradora y sancionadora, suprimió las comisiones A y B y creó una Comisión Superior Dictaminadora que analizaba las propuestas de las comisiones depuradoras previas y las elevaba al jefe de departamento que había en dicho ministerio fundado por los franquistas. Otra figura que también destacó en la represión a los maestros y maestras fue José María Pemán (1897-1981), que tuvo un papel destacado (otros fueron Vallejo Nágera y López Ibor) en la represión a casi 700 docentes solo en la provincia de Cádiz y que ya en septiembre de 1936, justificaba la depuración a los maestros de esta manera:

“El carácter de la depuración que hoy se persigue no es sólo punitivo, sino también preventivo. Es preciso garantizar a los españoles, que con las armas en la mano y sin regateo de sacrificio y sangre salvan la causa de la civilización, que no se volverá a tolerar, ni menos a proteger y subvencionar a los envenenadores del alma popular, primeros y mayores responsables de todos los crímenes y destrucciones que sobrecogen al mundo y que han sembrado de duelo la mayoría de los hogares de España (…). Si todos cuantos forman parte de la Comisiones depuradoras se compenetran de esta manera de pensar y la transmiten en patriótico contagio a aquellos que han de coadyuvar a su labor en sus informes, es cosa segurísima que antes de mucho, en esta España que hoy contemplamos destruida, empobrecida y enlutada, una vez restaurado su genio y tradición nacional, veremos amanecer en alborada jubilosa, un nuevo siglo de oro para la gloria de la Cristiandad, de la civilización y de España”.

La depuración afectó mayoritariamente a las escuelas públicas. En el caso de las privadas, eran los mismos propietarios de los colegios los que purgaban a sus docentes, aunque actuaban con la supervisión de la comisión depuradora correspondiente. Los resultados de esta purga debilitaron mucho a la enseñanza española y la aislaron de las principales corrientes educativas europeas. De los 61.000 docentes que había en 1935 entre primaria, secundaria y universidad. Se cree que unos 25.000 fueron represaliados en diverso grado. Los castigos iban desde la expulsión de la carrera docente (como fue el caso de los padres del economista Vicenç Navarro, que eran maestros en La Gironella, en la provincia de Barcelona o el del poeta Antonio Machado), la degradación, los traslados forzosos, la suspensión de empleo y sueldo, sanciones económicas, confiscación de bienes, trabajos forzados, ser enrolados a la fuerza en el ejército sublevado, etc, hasta la prisión, el exilio y penas de muerte. Las cifras del personal represaliado pueden cambiar, ya que a día de hoy no existe un estudio sobre la purga hecha a los maestros a nivel de toda España. Hay estudios muy completos para Euskadi, Catalunya, Valencia, Madrid y parte de Castilla La-Mancha y Andalucía. El historiador Marc Baldó en 2011 dijo que el 25% de los maestros de Primaria fueron sancionados y el 10% expulsados. En Secundaria fue el 38% y el 16% respectivamente y en Universidad el 46% fue depurado y un porcentaje parecido fue expulsado.

Para Inmaculada Cordero, cerca de 1.000 docentes (de Primaria, Secundaria y Universidad), marcharon al exilio. Sus destinos preferentes fueron México, Venezuela y Argentina. Francisco Morente Valero da unas cifras parecidas de exiliados aunque no tan altas como las de Cordero. Entre los profesores de Universidad que fueron expulsados de España estuvieron Blas Cabrera, José Giral  y José Gaos (de Madrid), Pi i Suñer, Serra Hunter y Bosch Gimpera (de la de Barcelona), José Puche (de Valencia) y Fernando de los Ríos (Granada) que se tuvo que ir a Estados Unidos. El pedagogo Lorenzo Luzuriaga se exilió a Argentina. Varios centenares, tanto en Primaria, Secundaria o Universidad, fueron ejecutados, como fue el caso de Leopoldo Alas Argüelles (rector de la universidad de Oviedo e hijo del escritor Leopoldo Alas Clarín). Otras universidades con personal fusilado fueron las de Sevilla, Salamanca, Valladolid, Zaragoza y especialmente Madrid y Barcelona, que fueron las más afectadas. En el caso de la universidad de Granada fueron fusilados su rector, Salvador Vila Hernández, y los profesores José Palanco Romero (Historia), Joaquín García Labella, Rafael García Duarte, Jesús Yoldi, José Megías Manzano, Agustín Escribano y Plácido Vargas Corpas.

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El rector de la universidad de Granada Salvador Vila Hernández, fusilado por los sublevados a finales de octubre de 1936. Fuente: ugr.es

Fue tal la represión que el curso escolar estuvo a punto de suspenderse en la zona controlada por los rebeldes por falta de docentes mientras duró la guerra. Tras 1939, cerca de 2.500 oficiales y suboficiales que habían combatido con los sublevados fueron recompensados con plazas docentes para suplir la ausencia de los que habían sido represaliados por su apoyo a la República. Posteriormente la dictadura hizo unas oposiciones a las que solo podían presentarse los partidarios del régimen, prohibiendo su participación a los que habían tenido simpatías republicanas. Se impuso, como ya se ha dicho antes una contrarreforma educativa basada en valores ultranacionalistas y ultrarreligiosos (el obispo de Salamanca Pla i Deniel decía que había que “aniquilar la semilla de Caín” refiriéndose a los maestros) al mismo tiempo que se desmantelaba la reforma educativa de la República. Sobre la educación que impusieron los partidarios del bando vencedor en la guerra civil hablaré más detenidamente en el futuro. Cuando la dictadura empezó a levantar la presión sobre los maestros a partir de 1945 y autorizó que se pudiera regresar a la carrera docente, lo hizo por la necesidad que tenía incorporar docentes (faltaban bastante que habían sido purgados, tal y como he mencionado antes), no por otra razón. Así, se promulgaron diversas leyes en 1952 y 1966 con este fin,  aunque el proceso era muy costoso y complejo. Y no siempre el docente purgado que iniciaba el proceso conseguía la readmisión. Se tuvo que esperar a 1977-1978 a que el gobierno liderado por Adolfo Suárez concediera una amnistía plena a los maestros y profesores represaliados por la dictadura y pudieran reingresar sin obstáculo alguno.

Para finalizar, me gustaría comentar que la represión a los docentes también fue ocultada durante los 36 años que duró la dictadura de Franco. Fue igualmente injustamente silenciada durante la Transición y el retorno de la democracia a España (esto es algo que Hilda Farfante, cuyos padres maestros fueron fusilados por los golpistas, ha declarado en varias ocasiones). Con el paso de los años y el interés por la Memoria Histórica, ha habido un interés por recuperar la figura de los maestros republicanos represaliados. A ello han contribuido documentales como los que destaco unas líneas más abajo, películas como La lengua de las mariposas (1999, http://www.filmaffinity.com/es/film545489.html) e incluso canciones como la hecha por el grupo navarro Barricada titulada ‘Los maestros’ y que se puede escuchar en el siguiente enlace https://www.youtube.com/watch?v=M0laT9aBa1o . Así, con algo de retraso se han ido haciendo diversos homenajes, como el realizado por la Junta de Andalucía en Granada en octubre de 2007, el hecho en San Sebastián/Donostia a finales de 2014, en Rivas Vaciamadrid (Madrid) enero 2015 o los hechos a lo largo de 2016 por la universidad de Valencia, la Junta de Castilla La-Mancha o el Gobierno de Navarra. Que estas líneas sirvan para recuperar las figuras de estos maestros y maestras, así como su memoria,  y que sean valoradas como se merecen.

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Escena de la obra de teatro ‘La esfera’ que homenajea a los maestros republicanos. Fuente:elpais.com

Bibliografía:

-Carlos de Pablo Lobo “La depuración de la educación española durante el franquismo” en Foro de Educación, núm 9, pags 203-228, 2007

-Francisco Morente Valero “La depuración franquista del magisterio público” Revista de Historia del CSIC Hispania, núm 208, pags 661-688, 2001

– Francisco Morente Valero “La muerte de una ilusión. El magisterio español durante la guerra civil y el primer franquismo” Historia y Comunicación Social, núm 6, pags 187-201, 2001

-Antonio Gutiérrez López “Educación y depuración docente en el primer franquismo” Temas para la Educación, CCOO Andalucía, núm 11, noviembre 2010

-Antonia Iglesias “Maestros de la República. Los otros santos, los otros mártires” Esfera de los libros, Madrid 2006

-Juan Carlos Hernández Beltrán “Los maestros de la República. Memoria y olvido en tiempos de libertad” Foro de Educación, núm 9, pags 171-187, 2007

-Sara Ramos “Maestras represaliadas por el gobierno franquista” Universidad Complutense, 2006

-Marc Baldó “Represión franquista del profesorado universitario” Cuadernos del Instituto Antonio de Nebrija, núm 14, pags 31-51, 2011

-Santiago Vega Sombría “La política del miedo. El papel de la represión en el franquismo” Crítica, Barcelona 2011

-Jaume Claret Miranda “El atroz desmoche. La destrucción de la universidad española por el franquismo, 1936-1945”  Crítica, Barcelona 2006.

-Los documentales “La República de los maestros”, que se puede ver en este enlace: https://www.youtube.com/watch?v=JVjommbxQSU y “La Escuela Fusilada”, https://www.youtube.com/watch?v=iBVlpU6OQrU

-El programa de Canal Sur Radio “La Memoria”, dedicado a la Memoria Histórica.

-Artículos de periódico y webs: buscameenelciclodelavida.com, Patricia Campelo y Alejandro Torrús (publico.es), Néstor Cenizo (eldiario.es), Wikipedia.org, Eduardo Montagut (nuevatribuna.es), foroporlamemoria.info, cadenaser.com, Rocío García, Fernando Valverde y Carmen Morán (elpais.com), Fernando Pastor (diagonalperiodico.net), Fernando Aguilar (radiorecuperandolamemoria.com), Vicenç Navarro (vnavarro.org), ub.edu, Wenceslao Oblanca (diariodeleon.es), Juan Luis Sánchez Villanueva (lavozdelsur.es), Francisco Vigueras (granadahoy.com)

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José Ibañez Martín, ministro de educación franquista entre 1939 y 1951 y figura favorable a la depuración de maestros. Fuente: unav.edu

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2 responses to “Los maestros represaliados por Franco durante la guerra civil y la dictadura/ Teacher repression during the civil war and Franco’s dictatorship”

  1. rafaeldegranada says :

    El Decreto número 66, con el que se iniciaban las purgas a los maestros y maestras republicanos y que se puede consultar aqui: https://es.wikisource.org/wiki/Decreto_66_que_regula_la_depuraci%C3%B3n_del_personal_docente

    Decreto número 66.

    La atención que merecen los problemas de enseñanza, tan vitales para el progreso de los pueblos, quedaría esterilizada si previamente no se efectuase una labor depuradora en el personal que tiene a su cargo una misión tan importante como la pedagógica.
    El hecho de que durante varias décadas el Magisterio en todos sus grados y cada vez con más raras excepciones haya estado influido y casi monopolizado por ideologías e instituciones disolventes, en abierta oposición con el genio y tradición nacional, hace preciso que en los solemnes momentos porque atravesamos se lleve a cabo una revisión total y profunda en el personal de Instrucción Pública, trámite previo a una reorganización radical y definitiva de la enseñanza, extirpando así de raíz esas falsas doctrinas que con sus apóstoles han sido los principales factores de la trágica situación a que fue llevada nuestra Patria.
    A este efecto,

    DISPONGO

    Artículo primero. Con carácter temporal se crean las siguientes Comisiones:
    A) Una compuesta de cinco miembros, tres de los cuales serán Catedráticos de Universidad, que tendrá a su cargo recoger los informes sobre personal universitario, instruir los expedientes oportunos y proponer las resoluciones que deban recaer en los mismos.
    B) Otra de igual número que la anterior, de la que formarán parte tres Profesores de Escuela de Ingenieros y Arquitectos, con cometido análogo sobre el personal de dichos Centros.
    C) Otra en cada provincia, constituida por el Gobernador civil, un Profesor del Instituto de 2ª Enseñanza, un profesor de Escuela Normal, otro de Escuela de Artes y Oficios o de Comercio, y un vecino con residencia en la capital, la que recabará los informes, instruirá los expedientes oportunos y propondrá resoluciones, sobre todo al personal adscrito a los Institutos, Escuelas Normales, de Comercio, Artes y Oficios, de Trabajo, Inspecciones de 1ª Enseñanza, Sección Administrativa y en general a cuantos dependan del Ministerio de Inspección Pública y no estén incluidos en la misión atribuida a las anteriores Comisiones.
    D) Otra integrada por un Director de Instituto de 2ª Enseñanza, un Inspector de 1ª Enseñanza, el Presidente de la Asociación de padres de familia y dos personas de máximo arraigo y solvencia moral y técnica. Esta Comisión se constituirá también en cada provincia, teniendo como misión principal la de formular propuestas razonadas de suspensión o separación del personal de magisterio con destino en el territorio de su jurisdicción.
    Artículo segundo. Las personas que han de constituir dichas Comisiones, serán libremente elegidas por el Excelentísimo Señor Presidente de la Junta Técnica del Estado a propuesta de Comisiones de Cultura y Enseñanza, siendo los cargos irrenunciables.
    Artículo tercero. Por la expresada Comisión de Cultura y Enseñanza se darán las órdenes para el cumplimiento de lo decretado y se formulará en el plazo más breve posible el plan de reorganización y estudios que se le encomendó por Ley de primero de octubre último.

    Dado en Salamanca a ocho de noviembre de mil novecientos treinta y seis.
    FRANCISCO FRANCO

    https://es.wikisource.org/wiki/Orden_que_desarrolla_el_Decreto_66_para_la_depuraci%C3%B3n_del_personal_docente

    Orden

    Presidencia de la Junta Técnica del Estado

    Órdenes

    En cumplimiento del Decreto num. 66 y oída la Comisión de Cultura y Enseñanza, vengo en disponer:

    Artículo 1.º Las Comisiones a) y b) se constituirán donde lo consideren conveniente la mayoría de sus miembros y en todo caso donde disponga la Comisión de Cultura y Enseñanza; las c) y d) en la capital de la provincia respectiva.
    Las a) y b) elegirán de su seno un Presidente y Secretario; la c) estará presidida por el Gobernador Civil y la d) por el Director del Instituto; estas designarán el Vocal que haya de actuar de Secretario.
    Artículo 2.º Las Comisiones podrán reclamar de cuantas Autoridades, Centros y personas lo estimen conveniente, cuantos informes crean necesarios sobre la conducta profesional, social y particular, así como actuaciones políticas del personal cuyos antecedentes y actuación les corresponda investigar, con objeto de poder formar un concepto acabado y total de cada uno de los interesados.
    En los expedientes que instruya la Comisión d), serán informes obligatorios los del Alcalde, Cura párroco, comandante del puesto de la Guardia Civil y de un padre de familia bien reputado, del lugar en que radique la Escuela.
    Las Comisiones podrán delegar en uno de sus miembros u otra persona para que se traslade al lugar o lugares en que haya desempeñado cargos el funcionario objeto del expediente y aporte a éste cuantos testimonios estime precisos al mejor esclarecimiento de los hechos.
    Artículo 3.º Reunidos los informes y practicadas cuantas diligencias haya estimado la Comisión necesarias, se redactará por la misma el correspondiente pliego de cargos, si a ello hubiere lugar, del que deberá dar traslado por escrito al interesado, para que éste, en el plazo improrrogable de diez días, formalice por escrito los descargos y aporte la documentación que estime conveniente a su defensa; todo lo cual entregará al Presidente de la Comisión depuradora o lo enviará a la misma por correo certificado.
    Si el expedientado no se encontrase en el lugar de su destino y no fuera conocido su domicilio, será requerido para que lo señale, por medio del Boletín de la provincia donde radicase su último destino o domicilio. Caso de no recibirse por la Comisión el domicilio del interesado en el plazo de diez días, a partir de la publicación del requerimiento, se seguirá el expediente como si hubiera sido oído.
    Artículo 4.º A medida que queden completos los expedientes, la Comisión los elevará a la Comisión de Cultura y Enseñanza con la propuesta motivada correspondiente, indicando si la misma se formula por unanimidad o por mayoría de votos; en este caso, los Vocales en minoría podrán formular su propuesta particular si lo estimasen oportuno.
    Artículo 5.º Las propuestas podrán ser:
    A) Confirmar en su cargo al funcionario.
    B) Traslado del mismo.
    C) Separación definitiva del servicio.
    Artículo 6.º Cuando a juicio de la Comisión depuradora existan causas graves que lo aconsejen, podrán proponer a la Comisión de Cultura y Enseñanza la suspensión de empleo y sueldo del funcionario objeto del expediente, aunque éste se halle en tramitación.
    Artículo 7.º La facultad de instruir expedientes se refiere a todo el personal que figure en los respectivos escalafones, cualquiera que sea la situación en que se encuentre y alcanzará desde luego a los funcionarios que tuvieran cargo el día 18 de julio último, aunque hubieran sido sancionados en virtud de las disposiciones emanadas de la Junta de Defensa Nacional, ya que la depuración encomendada a las Comisiones tiene un carácter de revisión de las primeras sanciones, con una mayor garantía para el interesado.
    Artículo 8.º Las Comisiones depuradoras deberán instruir e informar los expedientes que les correspondan con la mayor urgencia compatible con su delicada misión; debiendo dar por conclusa su labor las A), B) y C) en el plazo de un mes, a contar de la fecha de su constitución y por lo que respecta al personal que tiene su domicilio o destino en el territorio liberado.
    La D) deberá ultimar su trabajo en el plazo de tres meses en cuanto al personal asimismo radicante en el territorio liberado.
    Artículo 9.º La Comisión de Cultura y Enseñanza con vista de las propuestas recibidas y sin perjuicio de solicitar los informes complementarios que estime oportunos o devolver el expediente a la Comisión depuradora correspondiente para su ampliación, acordará o propondrá, según los casos, las sanciones que estime procedentes.

    Burgos, 10 de noviembre de 1936. Fidel Dávila.

    Excmo. Sr. Presidente de la Comisión de Cultura y Enseñanza.

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