La organización de la enseñanza durante la dictadura y el retorno de la democracia a España/ Teaching organization during the dictatorship and the return to democracy in Spain

Las constituciones de 1931 y de 1978, que recogían ambas el derecho a la Educación para todos. Fuente: wikipedia y eldiario.es

In today’s post I’m going to analyse how education in Spain was organised under Franco’s dictatorship and in the transition period after his death. During said regime, the Republican educational reforms, which were based on laicism, equality, free schooling and not segregating based on gender, were undone. Education during the dictatorship, in addition to having certain similarities with Italian and German fascism, was greatly influenced by nationalism and orthodox Catholicism and in which girls only played a secondary role. After the transition to democracy, the isolation of the previous period was overcome and innovations in pedagogy, already used in other parts of Europe, began to be incorporated into the Spanish education system. However, education in Spain is still lacking in some areas today, for example in investment, numbers of students per class, poor social consideration and teaching and educational policies and, above all, a cross-party agreement on education in order to make the sector more stable.

En la entrada de hoy haré una síntesis de cómo ha estado organizada la educación en España durante la dictadura de Franco y el retorno de la democracia tras la muerte del dictador. Durante dicho régimen, se suprimieron las reformas educativas republicanas en el sector educativo basadas en el laicismo, la igualdad, que hubiera una escuela gratuita o que hubiera niños y niñas en la misma aula. La educación de la dictadura, además de contar con ciertos paralelismos con los fascismos italiano y alemán, estuvo muy influenciada por un ultranacionalismo y una versión muy conservadora del catolicismo y que tenía un papel secundario para las niñas. Tras la vuelta de la democracia, se superó el aislamiento de la etapa anterior y empezaron a incorporarse al sistema educativo las innovaciones pedagógicas que se daban en el resto de Europa. Sin embargo, a día de hoy la educación todavía tiene algunas carencias, como la falta de inversiones, elevadas ratios, mejor consideración social y política del docente y del sistema educativo y sobre todo, un gran pacto por la educación que de estabilidad al sector.

foto centro escolar elmundo,es

Un centro escolar en la actualidad.Fuente: elmundo.es

Tras la victoria militar del bando sublevado en la guerra civil en 1939, el régimen dictatorial aplicó una serie de contrarreformas que también afectaron al sector educativo y que en la práctica supusieron una paralización de las reformas educativas republicanas (ver en el enlace https://blogdehistoriaderafa.wordpress.com/2017/01/29/la-escuela-durante-la-ii-republica-espanola-school-during-the-ii-spanish-republic/) junto con la existencia de un proceso de depuración y de represión de los docentes españoles y que abarcó tanto a Primaria, Secundaria y Universidad. Fueron miles los sancionados, exiliados, expulsados de la docencia y cientos los fusilados. La represión fue especialmente intensa hasta 1945, pero sus consecuencias duraron toda la dictadura. Especialmente intensa fue la represión contra las maestras. Además de la represión política, fueron castigadas también por ser mujeres. La idea que los sublevados tenían sobre las mujeres era muy tradicional, y chocaba con el ideal de mujer moderna que estaba surgiendo tanto en nuestro país como en el resto de Europa (ver el enlace https://blogdehistoriaderafa.wordpress.com/2017/02/21/los-maestros-represaliados-por-franco-durante-la-guerra-civil-y-la-dictadura-teacher-repression-during-the-civil-war-and-francos-dictatorship/).

Para una mejor comprensión, y siguiendo los planteamientos de Manuel de Puelles Benítez, voy a presentar la organización que la dictadura hizo de la Educación en tres etapas.

  1. Desde el golpe de estado hasta 1945.

Esta primera etapa estuvo condicionada por la paralización de las reformas educativas de la República Española. Se suprimió el laicismo, la educación en igualdad y se segregó a niños y niñas en clases diferentes. Bajo el protagonismo de José María Pemán y de los ministros Pedro Sainz Rodríguez (1938-1939) y José Ibáñez Martín (1939-1951) se inició un proceso de represión a maestros y maestras (2.500 sólo en Andalucía) cuyas consecuencias duraron toda la dictadura. Para paliar la insuficiencia de docentes, se convocaron lo que se llamaron “oposiciones patrióticas”, a las que únicamente podían presentarse exsoldados del ejército sublevado. Fue una etapa de gran protagonismo de Falange y de la Iglesia católica, a pesar de la rivalidad que tenían entre sí. Estos grupos impusieron una educación muy ideologizada influenciada por el fascismo italiano y alemán (una ley de 1938 recomendaba el estudio de sus idiomas) y basada en un ultranacionalismo españolista muy fuerte (con asignaturas como Historia del Imperio Español) y una visión muy conservadora de la religión, que además era obligatoria en la enseñanza. La presencia de José Talayero, Victor García, Alfonso Iniesta y otros pedagogos ultracatólicos fue muy habitual y en su revista de pedagogía se hallaban artículos de Giuseppe Bottai, ministro de educación de Mussolini. En el programa educativo se insistía mucho en la obediencia a la autoridad, ya que se buscaba una población sumisa. También se daba el culto a la personalidad del dictador, al que había que obedecer sin cuestionar. Para hacernos una idea de este plan, en el punto 23 del programa falangista se decía que en la Educación:

“la misión esencial del Estado, mediante una disciplina rigurosa de la educación, es conseguir un espíritu nacional fuerte y unido e instalar en el alma de las futuras generaciones la alegría y el orgullo de la Patria. Todos los hombres recibirán una educación premilitar que les prepare para el honor de incorporarse al Ejército nacional y popular de España”

En ciudades españolas como Madrid, Barcelona, A Coruña, Sevilla o Córdoba, y por influencia de ese fascismo italiano y alemán, hubo quemas de libros. Los libros de texto, éstos estaban sometidos a la censura y no se podían utilizar en clase a no ser que la comisión censora diera autorización. De este período fue una ley de Universidades (1943) que, entre otras cosas, obligaba a los catedráticos a jurar fidelidad al régimen y a tener en carnet del partido único (el Movimiento Nacional). En esta fase se promulgó también una ley de Primaria (1945) en la que seguía los postulados mencionados más arriba.

  1. Entre 1945 y 1957.

Con la derrota de las potencias del Eje en la II Guerra Mundial, la influencia de los fascismos en el sistema educativo de la dictadura tuvo que disimularse. Se inició pues un “lavado de cara” y el régimen de Franco intentó desvincularse de sus pasadas alianzas con Italia y Alemania. Falange perdió definitivamente la lucha que tenía contra la Iglesia y perdió su influencia en el sistema educativo. En esta etapa podemos destacar a Joaquín Ruiz Giménez (1913-2009), que fue ministro entre 1951 y 1956. La exaltación nacionalista siguió muy presente en asignaturas como Formación del Espíritu Nacional (FEN) y en el propio estudio de la Historia. Se alababan períodos como la Reconquista, la Conquista y colonización de América, se minimizaban los actos y las consecuencias de la Inquisición, y se arrojaba un poso de negatividad sobre la Ilustración, el liberalismo, y la etapa de la II República. Los métodos didácticos eran muy rígidos y poco eficientes educativo (había maestras como la sevillana Lola Velasco, que una entrevista en 2006 decía que aplicaba en sus clases lo aprendido de las reformas republicanas, que eran más efectivas). En cuanto a las leyes educativas, habría que mencionar a la de Formación Profesional (1949), que sustituyó las medidas aplicadas durante la dictadura de Primo de Rivera y la República. También se decretó una ley para Secundaria (1953), de carácter confesional y muy ideologizada.

El régimen dictatorial quiso imponer su visión de que para ser un buen español había que ser católico, y que una cosa no podía ser sin la otra. Esto trajo como consecuencia la marginación y la represión de quienes consideraban que se podía ser ciudadano de este país sin necesidad de confesar una religión determinada, o, ninguna. Para acceder a la enseñanza media había que hacer un examen o reválida y lo mismo para aquellos que querían estudiar Bachillerato. El paso de una etapa educativa a otra seguía siendo muy rígido y se mantenía el carácter elitista y clasista para el Bachillerato. Se continuó con la exaltación a la figura del dictador y un rol diferente hacia la niñas (ver ejemplo en comentarios), a las que se educaba en aspectos más relacionados con lo doméstico mientras que la de los niños iba más encaminada a lo laboral y lo profesional.

Como novedades de esta etapa, cabe decir que en 1951 se alcanzó el nivel de escolarización que había antes del golpe de Estado y la guerra (Riquer, 2010). No pudieron incorporarse más alumnos porque el número de escuelas resultaba todavía insuficiente. Este período se cerró con las huelgas que hubo en las universidades en 1956, que costaron detenciones a estudiantes, el cierre de facultades, la expulsión de varios docentes (Aranguren, Tierno Galván y García Calvo, entre otros) y el cese como ministro de Joaquín Ruiz Giménez, considerado como un blando por los sectores más duros de la dictadura (este hombre luego fue bastante crítico con el régimen y separó de él). Crecieron mucho las escuelas privadas, especialmente las vinculadas a la Iglesia católica.

Sede de la Universidad Central (Universidad Complutense) en la calle de San Bernardo, Madrid.

Uno de los edificios de la Universidad Complutense en Madrid, sede de las protestas contra la dictadura en 1956. Fuente: wikipedia

  1. Entre 1957 y 1975.

Lo más destacado de esta fase fue que la educación, estuvo bajo el control de tecnócratas vinculados al Opus Dei. El rígido Jesús Rubio (ministro entre 1956 y 1962), fue uno de sus miembros más destacados. Aunque se siguió la carga ideológica con el ultranacionalismo antes mencionado, la presencia más que destacada de la religión y el adoctrinamiento hacia la figura del dictador (en la asignatura de FEN había un tema llamado Lo antiespañol en la Historia, con posturas claramente antidemocráticas), hubo novedades.

A lo largo la década de 1960 se alcanzaron nuevamente los niveles de inversión  en Educación que había durante la República, en 1963 se lanzó un programa de alfabetización ya que el analfabetismo todavía era alto (13’74%, Narciso de Gabriel, 1997). Se mantuvo la censura en los libros de texto. En 1964 volvió a ser obligatoria la escolarización hasta los 14 años, si bien no se hizo efectiva del todo hasta años después. Existió una conflictividad abierta contra la dictadura, en 1968 se notó la influencia del mayo francés en las universidades españolas y en 1973 se dio una huelga de maestros por la mejora de sus condiciones (los salarios eran muy bajos) y exigiendo reformas democráticas.

Lo más destacado de este período fue que en 1970 se promulgó una nueva ley de educación que afectó a todos los niveles del sistema educativo del régimen. Fue a iniciativa del ministro José Luís Villar Palasí (1922-2012), que fue ministro entre 1968 y 1973 y que junto con su equipo, desarrolló la nueva ley que afectó tanto a los centros públicos como los privados. La ley se publicó una vez constatado el fracaso de la autarquía económica preferida por el dictador y sus colaboradores más cercanos, y, al ver que la economía estaba algo más integrada a nivel internacional (éstos llegaron a considerar la ley Palasí como “atea” y “liberal”, a pesar que la religión tenía un papel muy presente). Esto fue importante porque desde 1857 con la Ley Moyano no se había hecho en nuestro país una norma que afectase a toda la Educación. La II República tenía un proyecto educativo, pero no pudo aplicarse por el golpe de Estado de julio de 1936 y luego la guerra. En la nueva ley se creaban varias etapas. Estaba la Maternal que era de 2 a 4 años y no era obligatoria, la Preescolar iba de los 4 a 6 años y tampoco obligatoria, aunque se enseñaban las primeras letras, números y lecturas. A continuación estaba la primaria, que se llamaba EGB (Educación General Básica) que llegaba hasta los 14 años y se dividía en tres etapas, entre los 6-8 años, 8-11 y 11-14. Al terminar la EGB, el alumnado tenía dos vías para seguir sus estudios. Una de ellas era hacer Formación Profesional (FP), en dos etapas, Elemental y luego Superior o bien hacer tres años de Bachillerato y uno final llamado COU (Curso de Orientación Universitaria), tras el cual se hacía un examen llamado Selectividad que permitía el acceso a la universidad. Esta ley permitió la posibilidad de estudiar Secundaria y Universidad a distancia (INBAD y UNED, respectivamente) y definió que las diplomaturas se estudiasen en 3 cursos y las licenciaturas en 5.

morente valero elpais.com

El historiador Francisco Morente Valero, que ha estudiado mucho la represión a los docentes españoles durante la dictadura. Fuente: elpais.com

El regreso de la democracia a España trajo consigo nuevas reformas en el ámbito educativo. Se había dejado atrás la dictadura, y, aunque se mantuvo la ley de 1970 durante algún tiempo hubo que hacerle algunos cambios para que fuera más acorde al régimen democrático del país y a su cada vez mayor integración con Europa (y que culminaría en 1986 con el ingreso en la CEE, hoy UE).

En 1980 se redactó un proyecto de ley educativa con el gobierno de centro derecha de Adolfo Suárez (UCD) pero no llegó a aplicarse. Hubo que esperar a 1983, para que un gobierno presidido entonces por Felipe González (PSOE) y con José María Maravall como ministro (entre 1982 y 1988), para promulgar una nueva ley educativa que reforzase la autonomía de las universidades (la idea de la autonomía universitaria surgió en la etapa final del régimen de Franco, pero ésta no se desarrolló ya que chocaba de frente con la propia estructura totalitaria de la dictadura).

Para primaria y secundaria se aprobó a principios de julio de 1985 la Ley para la Regulación del Derecho a la Educación, que mantenía EGB, BUP y COU pero adaptadas a la realidad de un Estado democrático en Europa. Como en la etapa republicana, se flexibilizó el paso de una etapa educativa a otra. Además, esta ley reguló los derechos y deberes del alumnado, profesorado, padres y madres. Aspecto éste que fue motivo de protestas en 1986 con protagonismo para el Sindicato de Estudiantes (SE). Este mismo gobierno presentó en 1990 y ya con Javier Solana en el ministerio (entre 1988 y 1992) la Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE). Esta nueva norma traía varias novedades. La primera de ellas era que se potenciaba la FP. Sustituía la EGB por Primaria (hasta los 12 años), BUP por Secundaria (entre los 12 y 16) y Bachillerato (entre los 17 y 18). El estudio de la religión era voluntario y no contaba para nota, lo que ocasionó protestas de los sectores más religiosos y extendía la obligatoriedad de la educación hasta los 16. También se dieron reformas parciales en el estudio a distancia (ya fuera del INBAD o de la UNED).

En 2002, el gobierno conservador de José María Aznar (PP) presentó un nuevo proyecto educativo, que, no entró en vigor. En 2006, el nuevo ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE), presentó la LOE, que modificaba algunos aspectos de la LOGSE, que seguía en vigor. Al año siguiente, e inspirada por la Declaración de Bolonia (criticada porque se decía que estaba influida por el neoliberalismo) la LOMLOU, que adaptaba las reformas del anterior gobierno conservador en universidades a este proyecto educativo de la UE.

Y así llegamos a la LOMCE (2013), impulsada por el actual gobierno. Esta ley, que todavía no se ha desarrollado del todo, plantea algunos aspectos que generaron polémica desde el principio. Podemos mencionar que vuelve al tema de las reválidas que ya existían en el anterior régimen, presenta un enfoque más memorístico que analítico, reduce el peso de las humanidades, adelanta los itinerarios y extiende el estudio de la religión además de hacerla obligatoria. Desde varios colectivos de profesores y estudiantes (y otros partidos) se vio que en esta ley había retrocesos en algunos aspectos, por lo que desde entonces ha habido protestas de todo tipo. La falta de diálogo y las peculiares maneras del que era ministro entonces, tampoco ayudaron mucho a crear un clima de entendimiento. A día de hoy, sigue existiendo un rechazo amplio de muchos colectivos a esta ley, que exigen su retirada. De una forma cada vez más visible, hay sectores que exigen un gran pacto por la educación que promulgue una nueva ley y garantice que no haya modificaciones cada vez que haya cambio de gobierno.

Actualmente, el sistema educativo español presenta varias carencias. Ha sido uno de los sectores más afectados por la actual crisis económica, ya que el gasto en educación ha bajado desde que empezaron los recortes en 2008, siendo la educación pública la más afectada por ellos. Recortes que agravaron una situación en la que las inversiones en Educación tenían que haber sido más altas desde el principio. Otros problemas son el elevado fracaso escolar (que es casi el doble de la media UE), la masificación de las aulas, la falta de motivación de muchos docentes, falta de medios, etc. Problemas que habría de solucionar si queremos tener un buen sistema educativo formar eficazmente  a estudiantes de cara al futuro. Es obvio decir que un buen sistema educativo que prepare a su alumnado traerá muchos beneficios a la sociedad.

Bibliografía:

-Julián Casanova y Carlos Gil Andrés “Historia de España en el siglo XX”  Ariel Historia, Madrid 2009

-Borja de Riquer “La dictadura de Franco” Crítica, Barcelona 2010

-Antonio Viñao Frago “La educación en el franquismo” Educar em Revista, Curitiba, Brasil, núm 52 (19-35), ene-mar 2014

-Ana Martínez Rus “Expolios, hogueras, infiernos. La represión del libro (1936-1951)”

-Damián González Madrid “Educación y cultura franquista. Los años cuarenta” en María del Mar Pozo (dir) ‘La educación en CLM durante el s. XX” Biblioteca Añil, Ciudad Real 2007

Francisco Morente Valero “La depuración franquista del magisterio público” Revista de Historia del CSIC Hispania, núm 208, págs 661-688, 2001

-Francisco Morente Valero “Los fascismos europeos y la política educativa del franquismo” en revista Hist. Educ. núm 24 Págs 179-204, Universidad de Salamanca, Salamanca 2005

-Sara Ramos “Las maestras represaliadas por el gobierno franquista”

-Miguel Fernández “Educación e ideología en la España del siglo XX” Trabajo de Fin de Grado (Julián Casanova, dir), Universidad de Zaragoza, Zaragoza 2014

-Silvia Moratalla y Francisco Díaz “La Segunda Enseñanza desde la II República hasta la LOE” Revista ‘Ensayos’núm 23, págs 283-305 (2008)

-Manuel de Puelles Benítez “La política del libro escolar. Del franquismo a la restauración democrática” en “Historia ilustrada del libro escolar en España: de la posguerra a la reforma educativa”, Agustín Escolano (coord), págs 49-72 (1998)

-Narciso de Gabriel “Alfabetización, semialfabetización y analfabetismo en España” Universidad Complutense de Madrid (1997)

-Artículos de periódico y webs: Patricia Campelo, Alejandro Torrús y Carlos del Castillo (publico.es), Carmen Morán y Bonifacio de la Cuadra (elpais.com), Wikipedia, Joaquín Mayordomo y Carmen Morán (elpais.com), María Torres (buscameenelciclodelavida.com), Luis Villacañas, Nestor Cenizo y Carlos Hernández (eldiario.es), Vicenç Navarro (vnavarro.org), ub.edu, Francisco Vigueras (granadahoy.com), radiorecuperandolamemoria.com, Eduardo Montagut (nuevatribuna.es), elmundo.es, Adela Molina (cadenaser.com), rne.es (Documentos RNE – 1956. La Universidad desafía a Franco).

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One response to “La organización de la enseñanza durante la dictadura y el retorno de la democracia a España/ Teaching organization during the dictatorship and the return to democracy in Spain”

  1. rafaeldegranada says :

    Uno de los textos escolares editados durante la dictadura es ‘Cómo se educó
    Carmina’, (1950). En el capítulo seis, llamado ‘Primer día de clase’ se puede leer el siguiente párrafo dedicado a la educación de las niñas:

    “Las niñas reciben una educación y una instrucción adecuadas a su sexo.
    Su preparación para la vida es diferente a la de los niños, porque también es diferente el cometido que Dios les ha señalado.
    Las profesoras -maestras nacionales o monjitas de la orden que fuera- tienen en cuenta el destino de las vidas femeninas a ellas confiadas. Y por ello se desvelan por hacer que las niñas se parezcan en lo humanamente posible al modelo divino de la Santísima Virgen.
    Las niñas españolas tienen dos sublimes ejemplos a seguir: el de Santa Teresa de Jesús y el de Isabel la Católica.
    Si Dios las quiere para sí, las profesoras las enseñan el camino que siguió
    nuestra madre la santa abulense; si las quiere para formar un hogar o vivir en el siglo, las encauzan por la senda seguida por nuestra reina inmortal (…). Imitando tan egregios modelos, no dudéis de que España será eterna y de que jamás dejará de ser buena hija de Jesús, que es el primordial fin para el que fue creada su nacionalidad desde los lejanos tiempos de Don Pelayo”.

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