Las elecciones durante la II República Española (1931-1939)/ Elections during the II Spanish Republic (1931-1939)

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Una figura alegórica de la II República. Fuente: artehistoria.com

Today’s entry is dedicated to the different electoral processes that took place in our country during the Republic. I’m going to speak (among other things) about the democratic elections in Spain in 1931, 1933 and 1936, women’s suffrage in 1931 (earlier than other European countries), although they couldn’t vote until the elections that took place two years later (men’s suffrage existed in Spain since 1890 but it was a very corrupt electoral system), political parties and coalitions, and, about the valid electoral law between 1931 and 1939. After the victory of Franco’s army in the civil war and during the dictatorship, there weren’t any democratic elections in Spain until 1977, when democracy returned to our country.

La entrada de hoy está dedicada a los distintos procesos electorales que tuvieron lugar en nuestro país durante la República. Así voy a hablar (entre otras cosas) de las elecciones democráticas que hubo en España en 1931, 1933 y 1936, la obtención de las mujeres del derecho al voto en 1931 (antes que en muchos países europeos), aunque no votaron por primera vez hasta dos años después (el sufragio universal masculino existía desde 1890, aunque era un sistema electoral muy corrupto), los partidos y coaliciones políticas que se dieron, así como de la ley electoral republicana que estuvo vigente en nuestro país durante esos años. Tras el triunfo de las tropas golpistas en la guerra y la instauración de la dictadura del general Franco, en España no hubo otra vez elecciones democráticas hasta 1977, cuando retornó la democracia a nuestro país.

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Fuente: Julio Gil Pecharromán/ Historia16

A modo de breve introducción, voy a hablar primero de sistema electoral que estuvo vigente en nuestro país hasta la proclamación de la República en abril de 1931. Era el sistema electoral de la Restauración borbónica de 1876, y, entre otras cosas, estaba caracterizado por una corrupción y un falseamiento electoral a gran escala (más en los pueblos que en las ciudades). Esta práctica tan corrupta tenía su origen en el Ministerio de Gobernación, que, antes que se celebrasen las elecciones, ya decidía cuantos diputados iban a sacar los llamados partidos dinásticos (el conservador y el liberal). Para asegurarse que sus órdenes se cumplían, los partidarios provinciales de estos partidos, con ayuda de los grandes terratenientes agrícolas, bien mediante sobornos,  amenazas verbales o físicas (palizas a rivales políticos) o falseamiento del censo de votantes (no era raro encontrarse con elecciones en las que votaban personas fallecidas), se aseguraban que se cumplían las órdenes que llegaban desde Madrid. Este sistema tan corrompido perjudicó notablemente a socialistas, republicanos y nacionalistas vascos y catalanes. Debido a todo esto, se piensa que la participación real oscilaba entre el 15% – 20%, el resto era fraude. En 1907 se hizo una reforma de la ley electoral, aunque la corrupción y el falseamiento electoral (con gran protagonismo para los caciques) siguieron existiendo de manera masiva.

Empezaré hablando de las elecciones municipales del 12 de abril de 1931. Entendidas por la sociedad española de la época como un plebiscito, su resultado determinó el futuro de la de monarquía de Alfonso XIII. A pesar de los manejos caciquiles, los candidatos monárquicos ganaron por poca diferencia, consiguieron unos 40.324 concejales frente a los 36.282 de la conjunción republicano-socialista. A ellos hay que sumar 3219 de ERC, 1014 de la Lliga, 267 del PNV y 67 del PCE (cifras de Javier Tusell). En las ciudades, donde la influencia de los caciques era menor, y por tanto, las posibilidades de fraude eran menores, la victoria republicana fue incuestionable. Los candidatos republicanos ganaron en 41 de las 50 capitales de provincia españolas. En ciudades como Linares (Jaén), los candidatos a favor de la República doblaron a los monárquicos, en Madrid los triplicaron y en Barcelona los cuadriplicaron. Ante esta situación, Alfonso XIII abdicó y el almirante Aznar y sus ministros reconocieron la derrota y dimitieron. Sólo De la Cierva quiso recurrir a las armas para impedir la proclamación de una República que ya se respiraba en el ambiente. En un ambiente festivo en muchas calles de España, se creó un gobierno provisional republicano con el conservador Niceto Alcalá-Zamora al frente.

Una de las primeras cosas que hizo el gobierno provisional de la República fue convocar elecciones para el 28 de junio de 1931. Como no daba tiempo para una ley electoral nueva (para ello hubo que esperar al 27 de julio de 1933), las nuevas elecciones se convocaron bajo los efectos de la ley electoral de 1907, aunque eso sí, modificada en algunos aspectos para evitar posibles corruptelas derivadas de la influencia de los caciques (mediante un decreto del 8 de mayo de ese mismo año) y favorecer los acuerdos y coaliciones electorales. Por ejemplo, aunque las mujeres no podían votar todavía (lo hicieron por primera vez en 1933 y se concedió el derecho en diciembre de 1931) podían ser candidatas, la edad media para votar se rebajó desde los 25 a los 23 años, se admitía la posibilidad de realizar una 1ª y 2ª vuelta en caso que el partido más votado en su distrito no consiguiera el 40% de los votos. Fue un sistema electoral basado en que existía en el Reino Unido de la época o en el que hay en Francia en la actualidad (por ejemplo: En las elecciones de 1935, los conservadores británicos con este sistema consiguieron casi 2/3 de los escaños con el 49% de los votos). Había también un número máximo de candidatos por papeleta (cosa que antes no había) y finalmente, el cambio más importante fue la anulación del artículo 29 de dicha ley que decía que si en una circunscripción electoral sólo había un candidato, era elegido diputado de forma automática y no hacía falta hacer elecciones. Durante las tres elecciones que se celebraron durante la República, la participación electoral fue similar a la de países como Reino Unido o Suecia, y superior a la de Finlandia.

Las elecciones del 28 de junio 1931

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Manuel Azaña en una imagen con su primer gobierno. Fuente: canalsur.es

Las elecciones celebradas ese día fueron las primeras elecciones libres de la historia de España (aquí me gustaría comentar que si bien las mujeres no podían votar todavía, ya podían ser candidatas y estaba presente la idea del sufragio femenino). Hay autores que consideran que lo serían las de 1933, pero por mi parte no pasa nada. Lo importante es reconocer que fue durante la República cuando se celebraron las primeras elecciones democráticas en España. Tras una novedosa e intensa campaña electoral que duró unos 25 días, votaron el 70’13 % de los hombres censados (unos 6 millones). Las provincias con más participación fueron Palencia (87’93%) Soria (87’31%), Segovia (86’71%) y Gipuzkoa (85’55%). Entre las provincias con menos participación estaban Málaga (47’77%), Pontevedra (52’19%), Granada Provincia (53’18%) y Ceuta (56’47%). La coalición de izquierdas liderada por varios partidos republicanos (110 diputados) y el PSOE (115) fue la vencedora, los partidos antirrepublicanos y monárquicos (1 diputado) tuvieron un fracaso importante. Los candidatos agrarios consiguieron 26 diputados, la derecha liberal republicana de Alcalá Zamora y Miguel Maura consiguió 22. Otros partidos con representación fueron la Federación Republicana Gallega (FRG) que consiguió 16, el Partido Nacionalista Vasco (PNV) y sus aliados carlistas y católicos también 16, ERC (Esquerra Republicana de Catalunya) obtuvo 35, por citar unos pocos ejemplos, ya que fue un parlamento con una variada representación (más de quince partidos). Comunistas y anarquistas se quedaron fuera.

Para las cifras de diputados he utilizado, tanto para estas elecciones como las siguientes, los trabajos de autores como Javier Tusell, Julio Gil Pecharromán, Manuel Tuñón de Lara o Julián Casanova. Los resultados se publicarían de forma oficial poco después. Fue un parlamento en el que había muchos intelectuales, periodistas, profesores, abogados, obreros y grandes propietarios industriales y agrícolas. Había una gran cantidad de nuevos y también gente como Romanones o Juan March. Y por primera vez en la historia de España, había 3 mujeres: Clara Campoamor, Margarita Nelken y Victoria Kent. La extrema derecha no obtuvo representación. Parece ser que algunos miembros de Derecha Liberal Republicana (DLR, el partido de Alcalá Zamora) hicieron uso de manejos caciquiles en la provincia de Huelva para obtener votos, pero esta acción no afectó a los resultados electorales en dicha provincia andaluza. Las elecciones fueron limpias y así se reconoció, entre otros, por la prensa conservadora, liberal y de izquierdas de la época.

Las elecciones del 19 de noviembre 1933

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Alejandro Lerroux en un mitin en 1933. Fuente: historiasiglo20.org

La ruptura de la alianza republicano – socialista, hizo que las elecciones que tenían que celebrarse más adelante, se celebraran para mediados de noviembre de 1933. Esta convocatoria presentó varias novedades entre las que podemos destacar una nueva ley electoral (ya sintetizada anteriormente) y el sufragio universal masculino y femenino (este último debido a la iniciativa de personas como Clara Campoamor y que se consiguió aprobar tras unos debates muy intensos en el parlamento, en parte porque algunos diputados de la izquierda y muchos de la derecha, se oponían a concederlo). La realidad social y política también era diferente. Los partidos de izquierda no se presentaron esta vez en coalición, cosa que sí hizo la derecha. Los conservadores españoles se agruparon en torno a las figuras de Alejandro Lerroux (Partido Radical, PR) y José María Gil Robles, que había fundado la Confederación Española de las Derechas Autónomas (CEDA) en febrero de 1933,  partido muy influenciado por los postulados del catolicismo político y con presencia en el mundo rural. Como novedad, y en imitación de otros países europeos, también a estas elecciones se presentó un partido de corte fascista, Falange.

Las elecciones de noviembre de 1933 se saldaron con un triunfo para la coalición conservadora (recordemos que la ley electoral republicana favorecía las coaliciones, lo cual explicaría como el PSOE con 1’5 millones de votos obtuvo 58 diputados y los radicales que iban en coalición con la CEDA, 104 con 0’8 millones de votos) y una caída en votos para los partidos de izquierda que en parte se puede explicar con el abstencionismo anarquista y otros sindicatos como la UGT. En estas elecciones votó el 64’94% del censo (unos 13 millones de personas). Las provincias de Ciudad Real, Gipuzkoa, Palencia y Navarra fue donde más participación hubo, con un 82’30%, 81,82%, 81’08% y 80’45%, respectivamente. Cádiz (35’01%), Ceuta (38’35%), Melilla (41’22%) y Sevilla (50%) fue donde menos se votó. Hubo denuncias por fraude en Badajoz, Córdoba y Málaga, pero aunque fue comprobado éste no fue importante y no influyó en los resultados, las elecciones fueron bastante limpias. La campaña electoral duró 40 días, y, al igual que en otros países europeos se dieron actos que violencia política en los que hubo 27 víctimas, aunque la cifra puede cambiar a espera de investigaciones más definitivas.

Tras la celebración de una 1ª y 2ª vuelta en algunos puntos del país, las elecciones dieron lugar a un parlamento en el que hasta 21 grupos políticos tenían presencia de un total de 472 diputados (no existía el Senado como ahora). La CEDA consiguió 115 diputados (se alió con quien fuera con tal de obtener representación), los radicales consiguieron 104, 58 el PSOE, 36 los agrarios, 24 la Lliga Catalana, 21 los tradicionalistas, 18 ERC, 16 Renovación Española, 16 los independientes de derecha (entre ellos 2 de Falange), 12 el PNV, 10 los liberales-demócratas y 1 el PCE. El resto se repartieron entre socialistas independientes, federales, etc. Alejandro Lerroux se hizo cargo del gobierno con el objetivo de limitar las reformas políticas, sociales y económicas del anterior gobierno. Sin embargo, las presiones de Gil que quería entrar en el gobierno y frenar en seco e instaurar un modelo de Estado corporativo como la Italia de Mussolini o el Portugal de Salazar, provocaron inestabilidad en este período. En su ideario, no dudó en criticar duramente a los miembros conservadores más moderados del gobierno que él mismo apoyaba y de hacerles dimitir. Consiguió brevemente ser ministro de la Guerra (como se llamaba Defensa entonces), pero entre noviembre de 1933 y febrero de 1936 hubo 12 gobiernos diferentes (media de duración de 3 meses) y con 5 diferentes Primeros Ministros.

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Fotografía de unas mujeres votando en 1933. Fuente: mujeresenred.net

Las elecciones del 16 de febrero de 1936

Colas para votar en Badajoz en las elecciones de 1936. Fernando Garrorena Arcas. eldiario.es

Colas para votar en Badajoz en las elecciones de 1936. Fuente: Fernando Garrorena Arcas y eldiario.es

A las elecciones de este año se llegó en un momento de gran desgaste para la coalición conservadora que estaba en el poder por diversos factores. Por un lado, los radicales de Lerroux estaban muy divididos y desacreditados por sus luchas internas y los casos de corrupción de financiación irregular y sobornos como Tayà – Nombela o el de Strauss – Perle, que afectaron a miembros destacados de su partido (incluso al propio hijo adoptivo de Lerroux). Por su parte, había mucha desconfianza hacia la figura de Gil Robles, ya que se sospechaba que había sondeado a militares para que realizaran un golpe de Estado para evitar perder el poder (cosa que hizo en diciembre de 1935). Como consecuencia de ello, los partidos de derecha se presentaron divididos, aunque llegaron a acuerdos electorales en algunas provincias con liberales, centristas o nacionalistas. Manuel Portela Valladares, con el acuerdo de Alcalá Zamora, disolvió el parlamento y convocó elecciones para el mes siguiente. Al mismo tiempo, los partidos de izquierda se estaban reorganizando para reeditar la coalición que le había dado el triunfo electoral cinco años antes. A iniciativa de Manuel Azaña (Izquierda Republicana, IR), Indalecio Prieto (PSOE) y Diego Martínez Barrio (Unión Republicana, UR), se llegó a un acuerdo (al que se opusieron algunos como Largo Caballero) el 15 de enero de 1936. Esta alianza incluyó a socialistas, republicanos de izquierda, comunistas (que ocuparon siempre los últimos puestos de las papeletas) y el Partido Sindicalista de Ángel Pestaña (había sido expulsado de la CNT y fundó su propio partido). Esta alianza, que se llamó Frente Popular no fue algo exclusivo de España, se dio también en otros países europeos como Francia.

En esta ocasión la ley electoral otorgó la victoria a la alianza de partidos de izquierda en las que votó el 72’90 % del censo. Sevilla (97’40%), Málaga provincia (93’40%), Valencia ciudad (86’80%) y Zaragoza ciudad (85’70%) fueron las circunscripciones con más alta participación. Málaga ciudad, Tenerife, Ceuta y Pontevedra, donde menos hubo, con una participación del 55%, 56’90%, 57’90% y 58’60%, respectivamente. Al igual que en las elecciones anteriores también hubo denuncias por fraude (Galicia, Cáceres), pero tampoco fueron decisivas para influir en el resultado. El propio Alcalá Zamora en sus diarios reconoció que las elecciones fueron bastante limpias. En esta ocasión, la campaña electoral duró 47 días y tristemente se produjeron 28 víctimas (aquí es posible que la cifra también varíe, ya que algunas de ellas se produjeron como en 1933 en conflictos sociolaborales ajenos a la política). A pesar de estos incidentes, el día de las votaciones no hubo incidentes fuertes salvo enfrentamientos verbales y alguna que otra pelea.

Tras la celebración de una 1ª y 2ª vuelta en algunos distritos electorales del país entre febrero y mayo, las elecciones dieron lugar al siguiente parlamento. Sobre un total de 473 diputados el Frente Popular consiguió 263 diputados. El PSOE consiguió 99, 88 obtuvo la CEDA, 87 Izquierda Republicana (el partido de Azaña), 38 tuvo UR, ERC y aliados consiguieron 37, 17 el PCE, 12 la Lliga Catalana, 11 los agrarios, 10 el PNV, otros 10 los tradicionalistas, el partido de Lerroux se hundió y consiguió sólo 5 (él mismo ni siquiera salió elegido). El resto se los repartieron entre otros partidos republicanos de derecha e izquierda. Falange no llegó a los 46.000 votos, apenas el 0’5% de los votos emitidos. Los resultados que daban la victoria al Frente Popular se empezaron a saber en la tarde-noche de ese mismo día y se terminaron de confirmar el 20. Como en convocatorias anteriores, los resultados de publicaron de forma oficial por las distintas Juntas Electorales, los distintos BOP (Boletín Oficial de la Provincia) y por la prensa regional y nacional de la época. Mientras esto se sabía, Portela Valladares dimitió y Alcalá Zamora nombró a Azaña como nuevo Primer Ministro. Ante el temor del triunfo de la izquierda parece ser que tanto Gil Robles como algunos militares (Franco, Fanjul, Varela y Goded), tantearon cada uno por su lado la posibilidad de un golpe militar, cosa que rechazaron de plano el propio Portela Valladares así como los jefes de la Guardia Civil (Pozas) y de la Policía (Núñez de Prado). En el nuevo gobierno solo hubo ministros de partidos republicanos (no hubo socialistas) porque así se firmó en el acuerdo de enero.

Las elecciones de febrero de 1936 fueron las últimas que pudieron celebrarse de forma libre y democrática hasta junio de 1977, cuando se reinstauró la democracia en España. La dictadura prohibió los partidos políticos y la celebración de comicios. Durante dicho régimen, se desplegó una gran actividad destinada a justificar el golpe de Estado del 18 de julio. Las investigaciones demuestran que hubo una trama golpista desde fechas muy anteriores. Por ej: contactos de los golpistas con fascistas italianos desde meses antes. Franco y Serrano Súñer llegaron a crear una comisión que buscaba criminalizar la experiencia democrática republicana y de paso, dulcificar el papel de la dictadura, con el objetivo de justificar su golpe y la represión posterior. Durante los 36 años que duró este régimen, no dejaron que nadie les replicara (al menos en nuestro país). Con la vuelta de la democracia, y en mi opinión, creo que hay varios autores han continuado con esta tendencia (consecuencia de una transición no tan modélica). Sin embargo, existe un consenso generalizado que incluye a una amplia gama de historiadores como el recientemente fallecido Hugh Thomas y a otros José Luis Martín Ramos, Julián Casanova, Francisco Espinosa Maestre, Edward Malefakis, Rafael Abella, Julio Aróstegui, Javier Tusell, Ángel Luis López Villaverde, Paul Preston, Josep Fontana, Ian Gibson, Edward Hallett Carr, Juan Pablo Fusi, Carlos Seco Serrano, Santos Juliá, Manuel Tuñón de Lara, Ángel Viñas, etc., que demuestran que si bien hubo algunas irregularidades (algo que ya se sabía desde hace tiempo), éstas no fueron tan importantes como cambiar los resultados y admiten que la victoria electoral de la victoria de la izquierda fue de forma limpia. Hay que reconocer una cosa, las primeras elecciones democráticas que se celebraron en España, tuvieron lugar durante la II República.

Un grupo de trabajadores celebra el triunfo del Frente Popular en las elecciones de 1936. EFE elpais

Un grupo de trabajadores celebra el triunfo del Frente Popular en las elecciones de 1936. Fuente: EFE y elpais.com

Bibliografía:

-Javier Tusell “Las elecciones del Frente Popular en España” (2 vols) Cuadernos para el diálogo, Madrid 1971

–                      “Las elecciones del Frente Popular “ H16 (págs. 39-49), núm 10, 1977

–                      “La experiencia democrática republicana (1931-1939)”

-Javier Tusell y otros “Las Constituyentes de 1931” Revista de Derecho Político, núm 12, invierno 1981-1982

-Eduardo González Calleja “La violencia política y la democracia republicana” Historia Nova, núm 1, 1998-2000

-Julián Casanova & Carlos Gil Andrés “Historia de España en el siglo XX” Ariel, Barcelona 2009

-Paul Preston y Josep Fontana, en Ángel Viñas (ed.) “En el combate por la Historia” Pasado y Presente, Barcelona 2012

-Julio Gil Pecharromán “La II República” Historia16/Temas de Hoy, Madrid 1996

-Manuel Tuñón de Lara “La II República” Cuadernos de Historia16, núm 1, Madrid 1995

-Eduardo Ros “Las elecciones del Frente Popular” Universitat de València/CSIC (2015)

-Carmen Ortega “Participación y abstención electoral” UGR, Granada 2005

-Artículos de periódico y webs: Wikipedia, Julián Casanova y Rafael Arias Salgado (elpais.com), Ángel Luis López Villaverde y Ricardo Robledo (ctxt.es), José Luis Martín Ramos (espai-marx.net y publico.es), Francisco Espinosa Maestro y Carlos Hernández (eldiario.es), Javier Dale (lavanguardia.com), Eduardo Montagut (nuevatribuna.es), congreso.es, Euskadi.eus, Vicenç Navarro (vnavarro.org)

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