Enseñar la bandera republicana en público es legal.

alegoria-republica-artehistoria-com

Alegoría de la II República. Fuente: artehistoria.com

La entrada de hoy es breve.

Como todos los años de un tiempo a esta parte, las conmemoraciones en el aniversario de la proclamación de la II República han tenido lugar por todo el país. (La sucedida en Linares ha estado bastante bien, por poner un ejemplo), y, muchas de ellas bastante concurridas. He comentado en entradas previas que es legal mostrar en público la bandera española republicana, ya que fue la bandera que tuvo la democracia española entre 1931 y 1939 y aquella que emplearon los republicanos exiliados para luchar contra los fascismos en la 2ª Guerra Mundial. No obstante, en los últimos tiempos, estamos viendo intentos de retirar la bandera e incluso de limitar esta conmemoración.

Como he comentado antes, es legal exhibir la bandera española republicana ya que era la representativa de la democracia de nuestro país en ese período y no voy a extenderme por aquí ahora (para más información, ver otras entradas previas de este blog).

Para ello, y de cara para aquellos individuos, colectivos y asociaciones que celebren en el futuro actos republicanos, y tuvieran problemas porque hay quejas sobre la bandera (me gustaría pensar que por desconocimiento), adjunto un artículo de eldiario.es del 28 de agosto de 2013, en el que se indica que es legal el mostrar en público la bandera tricolor ahora que hay nuevamente acciones por parte de algunas administraciones contra la bandera republicana.

La historia que cuenta tuvo lugar en el año 2003, en aquel entonces, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid una sentencia favorable a raíz de un incidente que hubo en Torrelodones (Madrid) hace ya un tiempo, cuando el ayuntamiento conservador de dicha localidad quiso obligar a los gestores de la caseta de IU en dicha localidad madrileña a retirar la bandera de la II República. La noticia completa se puede leer en el siguiente artículo:

https://www.eldiario.es/politica/Banderasrepublicanas-Hernando_0_169383485.html

Por otro lado, la sentencia judicial sobre la legalidad de mostrar la bandera republicana en público, se puede leer y descargar en el siguiente enlace:

http://www.poderjudicial.es/search/doAction?action=contentpdf&databasematch=AN&reference=2578926&links=%221927/2002%22&optimize=20040327&publicinterface=true

Aunque fue una época difícil, ya que estamos hablando de una época en la que tanto España como Europa, estaban bajo la influencia de la Gran Crisis de 1929 y el ascenso de los fascismos, hay que recordar los logros que tuvieron lugar durante la II República: las autonomías, la igualdad efectiva entre hombre y mujer, el derecho al divorcio, al aborto, las políticas sociales (aunque luego la dictadura se quiso apropiar de ello. De este aspecto hablaré más adelante), el voto femenino, la potenciación de la educación o el laicismo.

Un saludo y hasta la próxima entrada.

Anuncios

Clara Campoamor, impulsora del voto femenino en España/ Clara Campoamor, the driving force behind women’s voting rights in Spain

 

Clara_Campoamor wiki

Clara Campoamor. Fuente: wikipedia

Today’s entry is dedicated to Clara Campoamor, a lawyer, writer and feminist politician from Madrid who was the driving force behind women’s voting rights in Spain. Women’s right to vote was achieved after very intense political debates in which Clara Compoamor had to convince the majority of the conservative members of parliament and even some people in her own party. Though the law was passed towards the end of 1931, it was in the general elections on 19th November 1933 when Spanish women exercised their right to vote for the first time. After the coup d’état on 18th July 1936 and the war and dictatorship, Clara Campoamor took up exile in Argentina and later in Switzerland. She tried to return to Spain but the dictatorship did not allow her to. She died in the city of Lausana in 1972. Later, her remains were moved to San Sebastián.

La entrada de hoy está dedicada a la abogada, escritora y política feminista madrileña Clara Campoamor, impulsora del voto femenino en España. El Derecho al voto se consiguió tras unos debates políticos muy intensos, en los que Clara Campoamor tuvo que convencer a la mayoría de los diputados conservadores y a unos cuantos compañeros de partido y de ideología. Aprobado a finales de 1931, fue en las elecciones generales del 19 de noviembre de 1933 cuando las mujeres españolas pudieron ejercer por vez primera este Derecho. Con el golpe de Estado del 18 de julio de 1936 y la posterior guerra y dictadura, Clara Campoamor se exilió en Argentina y posteriormente en Suiza. Intentó volver a España pero la dictadura no se lo permitió. Murió en la ciudad de Lausana en 1972. Tiempo después, sus restos serían trasladados a San Sebastián.

clara-campoamor mujeresen lahistoria com

Clara Campoamor en un mitin. Fuente: mujeresenlahistoria.com

Clara Campoamor Rodríguez nació en Madrid el 12 de febrero de 1888, en una humilde casa del barrio de Malasaña. Su padre se llamaba Manuel y era contable en un periódico. Su madre trabajaba como costurera y se llamaba Pilar. Tenían otros dos hijos más. La muerte de su padre cuando era una niña la obliga a dejar de estudiar y ponerse a trabajar para poder contribuir a la economía familiar, desempeñando diversos empleos (modista, dependienta) aunque nunca perdió ese afán por estudiar. En 1909, aprobó unas oposiciones de Correos y Telégrafos, siendo destinada a Zaragoza durante unos meses y luego a Donosti entre 1910 y 1914. Siguió estudiando y 1917 aprobó unas oposiciones del Ministerio de Instrucción Pública (hoy, Educación) por lo que regresó a Madrid. Sin embargo, siguió formándose y ampliando sus estudios por su cuenta. En 1920 empezó sus estudios de bachiller y en 1924 se licenció en Derecho. Finalmente, un año después se inscribió como abogada en el Colegio de Abogados de Madrid, apenas un mes después de hacerlo Victoria Kent (1898–1987).

Su activismo político, aunque siempre estuvo presente, se hizo público durante los años de la dictadura del general Primo de Rivera (1923–1930). Así, en 1923 participó en charlas sobre feminismo en la Universidad de Madrid, y, en 1925 intervino en conferencias en las que trataba sobre los Derechos de la Mujer. En 1928, fue socia fundadora de la Federación Internacional de Mujeres de Carreras Jurídicas, que tuvo su sede en París. Se relaciona con el PSOE, pero no llegó a integrarse en este partido debido a que ella se opuso a la dictadura primorriverista y por aquel entonces, la cúpula del PSOE propugnaba la colaboración con dicho régimen. No obstante, prologó el libro de la María Cambrils (1878–1939) “Feminismo socialista” que ésta escribió en 1925, y, tiempo después, (en 1929) militó en la Agrupación Liberal Socialista (ALS). Otras destacadas feministas como la maestra y abogada Matilde Huici (1890–1965), también militaron en la ALS. Su compromiso republicano también se manifiesta en estos años. En 1927 rechazó un premio que le otorgó la Real Academia de Jurisprudencia, y en 1930, cuando un periodista le preguntó por su ideario político, ella respondió:

“República, república siempre, la forma de gobierno más conforme con la evolución natural de los pueblos”.

Este período terminó con su participación en la defensa de los implicados en la insurrección de Jaca (12 de diciembre de 1930), entre ellos Manuel Andrés, José Bayo así como su propio hermano Ignacio.

Con la proclamación de la II República en abril de 1931, llegó su gran momento político. El Gobierno provisional republicano realizó una reforma de la ley electoral. Ésta permitió a las mujeres españolas mayores de 23 años ser candidatas en unas elecciones, y, Clara Campoamor pudo presentarse como candidata a diputada en las filas del Partido Republicano Radical (PRR). En las elecciones del 28 de junio de 1931, Clara Campoamor, junto a Victoria Kent (1898–1987) y Margarita Nelken (1894-1968), fueron las tres primeras diputadas de la democracia española.

2017121818402579024 nuevatribuna es

En un artículo de la prensa de la época. Fuente: nuevatribuna.es

Clara Campoamor formó parte de la comisión parlamentaria (compuesta por 21 diputados) encargada de redactar la constitución. En dicha comisión ella debatió por la no discriminación por razones de sexo y la igualdad de hombres y mujeres ante la ley, la igualdad jurídica de los hijos nacidos tanto dentro del matrimonio como fuera de éste, el divorcio y el sufragio femenino. Este tema fue especialmente polémico y tuvo la oposición sobre todo de muchos diputados conservadores y de compañeros de partido. Gran parte de los primeros se oponían por su machismo, su propio conservadurismo y su rechazo a las reformas republicanas. En los grupos de izquierda, la oposición venía por el temor a que las mujeres pudieran estar influidas por la Iglesia Católica o por sus maridos. Había diputados (entre ellos Victoria Kent o Indalecio Prieto) que pensaban en dejar el voto femenino para cuando las reformas republicanas estuvieran más asentadas. De hecho la propia diputada socialista llegó a manifestar en aplazar el voto femenino “hasta que transcurran unos años y vea la mujer los frutos de la República y la educación”.

Los debates en el Congreso de los Diputados fueron especialmente intensos. Clara Campoamor tuvo que escuchar a diputados decir que el voto para las mujeres debía ser únicamente para las casadas o las mayores de 45, y tristemente, insultos provenientes de los diputados más conservadores. En esta situación, las distintas intervenciones estuvieron destinadas a rebatir los argumentos contrarios y a conseguir el voto para las mujeres en las mismas condiciones que a los hombres. Durante su intervención en Parlamento para defender el sufragio femenino llegó a decir:

“¡Las mujeres! ¿Cómo puede decirse que cuando las mujeres den señales de vida por la República se les concederá como premio el derecho de votar? ¿Es que no han luchado las mujeres por la República? ¿Es que al hablar con elogio de las mujeres obreras y universitarias no está cantando su capacidad? Además, al hablar de las mujeres obreras y universitarias, ¿se va a ignorar a todas las que no pertenecen a una clase ni a la otra? ¿No sufren éstas las consecuencias de la legislación? ¿No pagan los impuestos para sostener al Estado en la misma forma que las otras y que los varones? ¿No refluye sobre ellas toda la consecuencia de la legislación que se elabora aquí para los dos sexos, pero solamente dirigida y matizada por uno? ¿Cómo puede decirse que la mujer no ha luchado y que necesita una época, largos años de República, para demostrar su capacidad? Y ¿por qué no los hombres? ¿Por qué el hombre, al advenimiento de la República, ha de tener sus derechos y han de ponerse en un lazareto los de la mujer?”.

“Yo, señores diputados, me siento ciudadano antes que mujer, y considero que sería un profundo error político dejar a la mujer al margen de ese derecho, a la mujer que espera y confía en vosotros; a la mujer que, como ocurrió con otras fuerzas nuevas en la revolución francesa, será indiscutiblemente una nueva fuerza que se incorpora al derecho y no hay sino empujarla a que siga su camino”.

“Resolved lo que queráis, pero afrontando la responsabilidad de dar entrada a esa mitad del género humano en política, para que la política sea cosa de dos, porque solo hay una cosa que hace un sexo solo: alumbrar; las demás las hacemos todos en común, y no podéis venir aquí vosotros a legislar, a votar impuestos, a dictar deberes, a legislar sobre la raza humana, sobre la mujer y sobre el hijo, aislados, fuera de nosotras”.

El artículo 36º de la Constitución española de 1931, que recogía el voto para hombres y mujeres, quedó redactado de la siguiente forma:

“Los ciudadanos de uno u otro sexo, mayores de 23 años, tendrán los mismos derechos electorales conforme determinan las leyes”.

Este artículo fue sometido a votación el 1 de octubre de 1931, y fue aprobado por 161 votos a favor y 121 en contra. A favor votaron la mayor parte de diputados del PSOE, los diputados de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), algunos diputados conservadores que era más moderados y unos cuantos de su propio partido. Aunque en diciembre se presentó una enmienda para aplicar el voto femenino primero sólo a las elecciones municipales, este día de octubre de 1931 fue una fecha histórica para la democracia en nuestro país, ya que, al lograr las mujeres españolas el derecho a votar, la democracia republicana española se puso al mismo nivel que las democracias occidentales de la época (incluso más, ya que en países europeos como Francia o Suiza, el voto femenino no existió hasta más tarde).

mujres votando eibar 1933 lamarea com

Mujeres votando en Eibar (Gipuzkoa) el 19 de noviembre de 1933. Fuente: lamarea.com

Sin embargo, la polémica con el sufragio femenino no terminó aquí. En las elecciones generales del 19 de noviembre de 1933, las primeras en las que las españolas pudieron votar, el gobierno de izquierda perdió las elecciones. Desde algunos sectores se achacó las causas de la derrota electoral al haber otorgado el voto femenino antes de tiempo y a la influencia del clero sobre las mujeres. Sin embargo, yo personalmente veo en las causas de dicha derrota a los errores cometidos por la conjunción republicano – socialista mientras estuvo en el gobierno, a la abstención de un gran número de votantes y al hecho de que la izquierda en estas elecciones no se presentó en coalición mientras que la derecha si lo hizo. Hay que recordar llegados a este punto que la ley electoral republicana (influida por leyes electorales como la británica de la época) favorecía las alianzas electorales entre varios partidos frente a las que se hacían en solitario.

El nuevo gobierno surgido tras estas elecciones tenía el protagonismo de José María Gil Robles y la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA). Clara Campoamor, Victoria Kent y Margarita Nelken no consiguieron revalidar sus actas de diputadas.

Meses después se encontraba en Asturias ayudando a los mineros y sus familias que habían sido represaliados tras el fracaso de la huelga general revolucionaria de octubre de 1934. De la represión ejercida por Franco y otros militares, Clara Campoamor llegó a decir que:

“Se torturaba a los acusados en las prisiones; se fusilaba a los presos sin formación de causa en los patios de los cuarteles y se cerraban los ojos a las persecuciones y atrocidades perpetradas por la policía durante aquellos dieciséis meses. Hubo sólo tres ejecuciones oficiales: ¡Cuánta clemencia! Pero hubo millares de presos y centenares de muertos, torturados y mutilados. ¡Execrable crueldad! He aquí el trágico balance de una represión, que, de haber sido severa, pero legal, limpia y justa en sus métodos, hubiera causado mucho menos daño al país”.

A principios de 1935, tuvo un enfrentamiento político con Alejandro Lerroux (1864–1949) el jefe de su partido. Campoamor le criticó por los acuerdos a los que había llegado con los conservadores de la CEDA, por lo que abandonó el PRR ese mismo año. Intentó afiliarse a Izquierda Republicana (IR), el partido creado por Manuel Azaña (1880–1940), sin embargo su solicitud fue rechazada. Se quedó en Madrid y se dedicó entonces a su activismo y escribió “El voto femenino y yo” (1935).

El golpe de Estado del 18 de julio de 1936 y la posterior guerra civil le sorprendieron en Madrid, aunque decidió marcharse al exilio. Salió de España a través del puerto de Alicante y llegó a Génova (Italia), desde donde se dirigió a Ginebra. Allí se alojó en la casa de la abogada feminista Antoinette Quinche (1896–1979) y escribió “la revolución española vista por una republicana” (1937), publicado originalmente en francés y donde daba una visión de su experiencia republicana, y, se mostraba también crítica con el comportamiento de algunos de sus correligionarios. En 1938 abandonó Suiza y se dirigió a Buenos Aires, donde vivió exiliada varios años. Allí se dedicó sobre todo a escribir (reeditó algunas de sus obras) y a trabajar como conferenciante y traductora. Permaneció en contacto con otros muchos republicanos españoles exiliados que al igual que ella, asistían al bar Iberia.

Permaneció en España entre finales de 1947 y febrero de 1948, pero al ser investigada por la dictadura por su vinculación a la logia masónica ‘Reivindicación’, regresó a Buenos Aires. Entre 1951–1952 volvió de nuevo, y, a través de la escritora Concha Espina (1869–1955), solicitó un permiso a las autoridades de la dictadura para residir de nuevo en el país. No lo obtuvo, ya que el régimen le exigió los nombres de sus compañeros de la masonería para evitar la cárcel y ella se negó a darlos. Intentó volver de nuevo en 1955, pero al fracasar de nuevo, se volvió a Suiza. En esta ocasión marchó a vivir a Lausana, donde trabajó en un despacho de abogados y de donde ya no se movería. Falleció víctima de un cáncer el 30 de abril de 1972, a la edad de 84 años. Sus restos se encuentran en el cementerio donostiarra de Polloe, en el mausoleo de la familia Monsó Riu.

Clara Campoamor falleció en el exilio, sin poder regresar a nuestro país y sin ver como las mujeres españolas volvían a votar en junio de 1977, cuando España recuperó la democracia. Desde entonces, se han sucedido los homenajes a su figura: en 1988 Correos le dedicó un sello, desde 1998 existe el premio Clara Campoamor que reconoce a personas y colectivos que se destaquen en la igualdad, en 2007 recibió el homenaje del Congreso de los diputados español y en 2011 se acuñó una moneda conmemorativa por valor de €20 dedicada a ella. Nombres de colegios (incluso un Boeing 737 noruego), así como un busto en el Congreso, una calle en Bilbao y una plaza en Donosti, nos recuerdan la figura de Clara Campoamor y su labor en el campo de los derechos de las mujeres.

Bibliografía:

-Ángel Viñas (ed.) “En el combate por la Historia” Pasado y Presente, Barcelona 2012

-Julián Casanova y Carlos Gil Andrés “Historia de España en el siglo XX” Ariel, Barcelona 2009

-Neus Samblancat Miranda “Clara Campoamor, pionera de la modernidad” Universitat Autònoma de Barcelona, Servei de Publicacions, Barcelona 2002

-Isaías Lafuente “La mujer olvidada” Temas de Hoy, Barcelona 2006

-El enlace para ver la película de Clara Campoamor, la mujer olvidada es este: http://www.rtve.es/alacarta/videos/clara-campoamor-la-mujer-olvidada/clara-campoamor-mujer-olvidada/3283280/ y su ficha es la siguiente: https://www.filmaffinity.com/es/film113237.html

-Artículos de periódico y webs: rtve.es, Santiago Belausteguigoitía e Isaías Lafuente (elpais.com), Mayte Márquez González (uv.es), Sandra Ferrer Valero (mujeresenlahistoria.com), Wikipedia, Eduardo Fayanas (nuevatribuna.es), Rafael Escudero (lamarea.com), Carlota Ramírez (huffingtonpost.es), asociacionclaracampoamor.wordpress.es, Manuel Francisco Reina (cadenaser.com), Guillermina Torresi (ctxt.es), elplural.com, Eva Maldonado (diario16.com), mecd.gob.es, Elisa Caballero (eldiario.es), Patricia García (lavozdegalicia.es), lasexta.com, publico.es, laverdad.es, A. Gaitero (diariodeleon.es), Iñaki Anasagasti (ianasagasti.blogs.com).

Clara_Campoamorren_Panteoia_01 wiki

Mausoleo de la familia Monsó Riu en San Sebastián, donde se hallan los restos de Clara Campoamor. Fuente: wikipedia/elplural.com

El proyecto autonómico andaluz tras la vuelta de la democracia a España / The Andalusian autonomous region project after the return of democracy to Spain

Manifestacion-favor-proceso-autonomico-andaluz_EDIIMA20150227_0729_5

Foto de una de las manifestaciones en favor de la autonomía andaluza en 1977. Fuente:eldiario.es

Today’s entry is dedicated to the autonomous process undertaken by Andalusia during the transitional period, when Spain became a democracy once again. Over the next few lines, I will highlight the social and political movements that took place, above all, from 1977 to 1980 and which culminated in the approval of the Andalusian Statute of Autonomy on 30th December 1981. I will also speak about the 2007 reform of the aforementioned statute which remains in place to this day.

La entrada de hoy está dedicada al proceso autonómico andaluz durante el período de la Transición, cuando volvió la democracia a España. A lo largo de las siguientes líneas haré hincapié en las movilizaciones sociales y políticas que hubo sobre todo entre 1977 y 1980 y que culminaron en la aprobación del Estatuto Autonómico de Andalucía el 30 de diciembre de 1981. También hablaré de la reforma de dicho estatuto, que se hizo en 2007 y que actualmente está en vigor.

andalucia

Foto de la movilización por la autonomía de Andalucía en Málaga en 1977. Fuente: elmundo.es

A modo de resumen, durante los años de la II República (1931 – 1939) se intentó conseguir por primera vez un estatuto de autonomía para Andalucía. Aunque hubo ya intentos desde mayo de 1931 con un primer anteproyecto, fue el 26 de febrero de 1932 cuando se celebró una reunión de las distintas diputaciones provinciales andaluzas en la que se solicitó la autonomía de manera oficial. Posteriormente, entre los días 29 y 31 de enero de 1933 se celebró la Asamblea de Córdoba. En ella se descartó el anterior anteproyecto y se preparó uno nuevo. Cuando una coalición conservadora ganó las elecciones de 1933, la iniciativa por el estatuto autonómico se paró ya que muchos diputados se oponían a cualquier intento descentralizador de la administración. Fue tras la victoria del Frente Popular en las elecciones de 1936 cuando se aprobó un proyecto de Estatuto que tendría que estar listo para el 24 de septiembre. La idea era de llevarlo a Cortes en octubre y estar aprobado después. Desgraciadamente, el golpe de Estado del 18 de julio de 1936 paralizó de forma traumática el movimiento por la autonomía para Andalucía. Impulsores como Blas Infante fueron asesinados y otros como Hermenegildo Casas pudieron escapar al exilio.

El proyecto pro-autonómico se paró durante toda la dictadura, aunque desde 1970 hubo un ligero despertar de la identidad y la cuestión regional andaluza. Las tímidas reivindicaciones que hubo se mezclaron con aspectos como la lucha contra la dictadura, la preocupación por la emigración a otras regiones y un incipiente movimiento político con la aparición en la clandestinidad del Partido Socialista de Andalucía (1973) con protagonismo, entre otros, de Alejandro Rojas Marcos.

Un par de años después de la muerte del dictador en 1975 y con el retorno de la democracia a España, el movimiento en pos del estatuto de Andalucía se lanzó de nuevo. La Constitución de 1978 (actualmente en vigor) reconoció también este derecho y daba la posibilidad a las regiones de conseguir el acceso a la autonomía por dos vías. La llamada ‘Vía Rápida’ (recogida en el artículo 151) y la ‘Vía Lenta’ (en el 143). La principal diferencia entre ambos artículos es la forma de recibir las competencias por parte del gobierno central. El entonces gobierno conservador de la Unión de Centro Democrático (UCD), liderado por Adolfo Suarez (1932 – 2014) apoyado por Alianza Popular (AP), se opuso a que Andalucía tuviera la autonomía por el artículo 151. La oposición fue tal que en ciudades como Granada, la UCD creó una bandera sólo para Andalucía Oriental y organizó manifestaciones para una “verdadera autonomía” (según decían sus líderes) en la que Andalucía estaría dividida en dos regiones, la oriental y la occidental. A nivel estatal, el argumento esgrimido por el gobierno de la UCD fue que si bien Andalucía había redactado un estatuto de Autonomía durante el período democrático republicano, éste (a diferencia de otros) no había llegado a aprobarse debido al golpe de Estado de julio de 1936, por lo que se hacía necesario que en Andalucía se celebrase este referéndum. Por otro lado, el PSOE, el PCE y otras organizaciones políticas y sindicales estaban a favor de esta vía para la región.

En este ambiente político tan ajetreado, el 4 de diciembre de 1977, más de un millón y medio de andaluces y andaluzas convocados por una asamblea de parlamentarios se manifestaron en todas las capitales de Andalucía para conseguir un estatuto autonómico. Hubo varios incidentes, siendo el más trágico el asesinato por un disparo del joven militante de CCOO Martín Caparrós (1960 – 1977) y las heridas de bala de Manuel Jiménez Ruiz en circunstancias poco claras. Recientes trabajos en el Congreso de los Diputados apuntan a que fue un agente de la Policía Armada, cuerpo de seguridad que hubo durante la dictadura y primeros momentos de la actual democracia, el autor de dicho disparo (los documentos oficiales relativos a este triste suceso siguen siendo clasificados, pero parece ser que las iniciales del agente autor de los disparos son M. P. R., según las investigaciones apuntadas por Rosa Burgos).

placido fernandez viagas wiki

Plácido Fernández Viagas. Fuente: tribunalconstitucional.es

Mientras tanto, el Real Decreto 11/1978 del 27 de abril creaba la Junta Preautonómica Andaluza, que fue presidida por el político socialista Plácido Fernández Viagas (1924 – 1982) entre el 27 de mayo de 1978 y el 2 de junio de 1979. Durante su breve mandato se celebró el llamado Pacto de Antequera el 4 de diciembre de 1978. Ese día y en dicha localidad malagueña, las distintas fuerzas políticas andaluzas acordaron conseguir un estatuto de autonomía para Andalucía.

Fue el ayuntamiento de Puerto Real (Cádiz) quien tomó la iniciativa de solicitar al gobierno central que Andalucía consiguiera la autonomía por la vía rápida. Poco después Plácido Fernández Viagas fue sustituido por el también socialista Rafael Escuredo (1944 – ), que fue presidente de la Junta de Andalucía entre 1979 y 1984. En la reunión que hubo en Granada el 21 de junio de 1979 se acordó solicitar la autonomía por el artículo 151, posteriormente, el anteproyecto del nuevo estatuto autonómico fue aprobado en un pleno el 2 de agosto de ese mismo año en Carmona (Sevilla) y sometido a votación el 28 de febrero de 1980. Ese día el 55,80% del censo andaluz (unos dos millones y medio de personas) votó afirmativamente, mientras que los votos negativos apenas alcanzaron el 3,44% del censo electoral. La participación total fue del 64,2% (hubo quejas porque luego se descubrió que el censo estaba inflado con los nombres de miles de personas fallecidas). La abstención, que fue la opción promovida por el gobierno de UCD y sus socios de Alianza Popular (AP), fue derrotada.

Se dieron tensiones políticas a posteriori porque en  la provincia de Almería el voto afirmativo estuvo en el 42% y la normativa aplicada al referéndum requería mayoría del censo en toda la región además de en cada una de las provincias. Para solventar este problema, se reunieron Adolfo Suarez y el entonces líder de la oposición, Felipe González, para buscar una solución. Ésta llegó con la reforma de la Ley Orgánica reguladora del Referéndum en octubre de 1980. El catedrático de Derecho Político Gregorio Cámara Villar, en un artículo escrito en El Día de Córdoba el 18 de noviembre de 2017 dijo que dicha solución vino porque:

“Se estableció que la iniciativa autonómica se entendería ratificada en las provincias en las que se hubiere obtenido la mayoría de los votos afirmativos, siempre y cuando hubieran alcanzado la mayoría absoluta del censo de electores en el conjunto del ámbito territorial, y que las Cortes Generales podrían sustituir la iniciativa autonómica en el artículo 151 en la provincia o provincias en las que se hubiera obtenido mayoría de votos afirmativos, previa solicitud de los diputados y senadores de esos territorios”.

(Rafael_Escuredo)_Adolfo_Suárez_recibe_al_presidente_de_la_Junta_preautonómica_de_Andalucía._Pool_Moncloa._9_de_octubre_de_1980_(cropped)

Rafael Escuredo en una imagen de 1980. Fuente: wikipedia

Este estatuto (el discutido en Carmona) se ratificó finalmente el 30 de diciembre de 1981 y el 11 de enero de 1982 se publicó en el Boletín Oficial del Estado (BOE) como la Ley Orgánica 6/ 198. En él se indicaba que el estatuto autonómico andaluz contaba con “un elevado ámbito competencial en base al artículo 151” (Pilar Portero) y reconocía a Andalucía como una nacionalidad dentro de España. El estatuto entró en vigor a finales de diciembre de ese mismo año, y, el 23 de mayo de 1982 se celebraron las primeras elecciones autonómicas que ganó el  PSOE. Poco después, el 21 de junio de 1982, se celebró en los Reales Alcázares sevillanos la sesión constitutiva del parlamento andaluz. Rafael Escuredo (1944 – ) fue confirmado como presidente de la Junta de Andalucía, aunque en 1984 fue sustituido por José Luis Rodríguez de la Borbolla (1947 – ). Como homenaje y reconocimiento, Blas Infante sería nombrado “Padre de la Patria Andaluza” mediante un decreto, el 14 de abril de 1983. Desde entonces, el PSOE ha gobernado en solitario la Junta, salvo en períodos puntuales, con acuerdos con el Partido Andalucista (PA) entre 1994 y 1996, con Izquierda Unida (IU) entre 2012 y 2015 y con Ciudadanos desde 2015.

Desde el año 2001 se empezó a hablar por primera vez de la reforma del estatuto autonómico. Se tuvo que esperar hasta 2004 cuando, a raíz de los gobiernos del PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero, surgió la posibilidad de reformarlo. Se creó entonces una Comisión de 11 miembros en la que estaban representados todos los partidos políticos que había en el parlamento andaluz en ese momento, PSOE, PP, IU y PA.

Se produjo un debate muy intenso entre las fuerzas sociales y políticas andaluzas. El plan original, impulsado por Zapatero y Pasqual Maragall, era convertir España en un Estado federal, sin embargo, esta medida que necesitaba acuerdos entre los grandes partidos para reformar la Constitución no se pudo hacerse por la falta de esos mismos acuerdos (hubo oposición conservadora). Se decidió por impulsar esta vía intermedia en la que no hacía falta reformar la Carta Magna. En el caso andaluz, la reforma estatutaria fue hecha en 2007 que reconocía a Andalucía como una nacionalidad histórica dentro de España fue aprobada tras un nuevo referéndum donde los votos afirmativos fueron del 87’45% y los negativos el 9’48%, si bien la participación fue muy modesta (no llegó al 37%). El nuevo estatuto mantenía las instituciones previas como la Presidencia de la Junta, el Consejo de Gobierno, el Parlamento, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, el Defensor del Pueblo Andaluz, la Cámara de Cuentas y amplias competencias. En esta reforma, también se reconoció la importancia de la figura de Blas Infante.

A modo de conclusión, habría que hablar de un balance después de casi cuatro décadas de autonomía andaluza. El Estatuto de Autonomía ha resuelto algunos de los problemas que afectaban entonces a Andalucía, pero Andalucía sigue estando en los últimos lugares del Estado en cifras de paro, abandono escolar o industrialización. Incluso el fenómeno migratorio (ya sea a otros territorios españoles o al extranjero) ha reaparecido. Sin duda, la crisis iniciada en 2008 ha influido en ello, aunque habría que hablar de muchas otras causas para explicar esta situación. Desde mi punto de vista, una solución puede estar en avanzar en la descentralización administrativa. Dicho de otra forma, hay que avanzar hacia vías próximas al federalismo. Este camino daría más autonomía a las regiones para gestionar sus recursos y conseguir otros nuevos. Esto y la transparencia (que sería útil para evitar la corrupción) serían elementos clave para potenciar el desarrollo social y económico de Andalucía y de otras regiones. Muchas andaluzas y andaluces siguen reivindicando su tierra, con manifestaciones como las llamadas ‘Marcha de la Dignidad’ el pasado 28 de febrero de 2017 (a esperar de lo que suceda en la convocatoria de este 2018), cuando cerca de 90.000 personas se manifestaron en Sevilla.

Presidentes de la Junta de Andalucía

Plácido Fernández Viagas (1978 – 1979)

Rafael Escuredo (1979 – 1984)

José Luis Rodríguez de la Borbolla (1984 – 1990)

Manuel Chaves (1990 – 2009)

José Antonio Griñán (2009 – 2013)

Susana Díaz (2013 – )

Fuente: Elaboración propia.

 

Bibliografía:

-Ángel Viñas (ed.) “En el combate por la Historia” Pasado y Presente, Barcelona 2012

-Julián Casanova y Carlos Gil Andrés “Historia de España en el siglo XX” Ariel, Barcelona 2009

-Salvador Cruz Artacho “Historia del proceso autonómico andaluz” Fundación Pública Andaluza Centro de Estudios Andaluces, Sevilla 2016

-Manuel Ruiz Romero “Breve historia de la autonomía de Andalucía” Cuadernos de La Andalucía núm 1, Jérez de la Frontera 2017

-Rafael Sánchez Mantero “Historia Breve de Andalucía” Sílex, Madrid 2001

-Artículos de periódico y webs: María Serrano, Rubén Pérez y Daniel Cela (publico.es), Manuel Ruiz Romero, Sebastián Chilla y Juan Antonio Lacomba (laandalucia.org), Olivia Carballar (lamarea.com), lavozdelsur.es, Wikipedia.org, centrodeestudiosandaluces.es, Eduardo Montagut (nuevatribuna.es), parlamentodeandalucia.es, congreso.es, diariodesevilla.es, Jon Sedano y Rossel Aparicio (diariosur.es), Juan Miguel Baquero y Olga Granado (eldiario.es), Joaquín Gil Honduvilla (Revista de Historia Militar, núm 110, junio 2011)

marcha-dignidad

Una foto de la manifestación de 2017 en Sevilla. Fuente: laopiniondemalaga.es

El proyecto autonómico andaluz en la II República Española / The Andalusian regional project in the Second Spanish Republic

blas-infante-y-sus-hijos radio recuperando memoria com

Fuente: nuevatribuna.es

Today’s entry is dedicated to the history of the Andalusian autonomy project during the Second Spanish Republic (1931 – 1939). I’m going to speak about events like the Meeting of Córdoba (1933), the autonomous statute project (1936) and political figures like Blas Infante or Hermenegildo Casas. I’ll comment briefly on how this project was stopped during the dictatorship and couldn’t be reinitiated until the return of democracy to Spain.

La entrada de hoy está dedicada a la historia del proyecto autonómico andaluz durante la II República Española (1931 – 1939). Hablaré de eventos como la Asamblea de Córdoba (1933) y el propio proyecto de estatuto (1936), así como de figuras políticas como las de Blas Infante o Hermenegildo Casas. También comentaré, de forma breve, como este proyecto autonómico fue detenido durante la dictadura con una brutal represión de por medio y no pudo ser retomado hasta la vuelta de la democracia a España.

A modo de resumen, me gustaría hablar de los años que comprenden el último cuarto del siglo XIX y las tres primeras décadas del siglo XX. Durante este período se produjo la aparición y un primer desarrollo del regionalismo andaluz. Éste impulsó una reunión en Antequera (Málaga) entre los días 27 y 29 de octubre de 1883. Allí se elaboró una constitución para Andalucía que en sus 98 artículos demandaba autogobierno para la región. Era un documento muy influido por los postulados federalistas de los asistentes. Hubo intentos autonomistas en años posteriores, como el intento de aplicar en Andalucía la Ley de Mancomunidades (1913) o la celebración de asambleas en Ronda (1918) y Córdoba (1919). No obstante, debido a la enorme fuerza que desplegaba el Sistema de la Restauración, el proyecto autonómico no fue a más. Incluso hay que comentar un primer retroceso durante la dictadura de Primo de Rivera (1923 – 1930), que accedió al poder tras un golpe de estado. Los Centros Andaluces fueron cerrados, sus dirigentes represaliados y el movimiento a favor del estatuto fue cancelado. Fueron años en los que el Sistema de la Restauración apostó una recentralización administrativa y un autoritarismo político muy fuerte como un intento de resolver las enormes carencias que tenía este régimen.

Si queréis leer más sobre cómo evolucionó el proyecto autonomista andaluz en las décadas previas a la democracia republicana, podéis consultar la siguiente entrada del blog realizada hace un tiempo (y por supuesto, la bibliografía sobre el tema) :https://blogdehistoriaderafa.wordpress.com/2017/12/27/la-historia-de-la-autonomia-andaluza-the-history-of-the-andalusian-autonomous-region/

José Andrés Vázquez-Hermenegildo Casas

Durante los años de la II República Española (1931 – 1939), y, a pesar de las suspicacias de los elementos políticos, sociales y militares más conservadores, se impulsó de nuevo el plan de autogobierno para Andalucía. Los partidarios del estatuto, entre los que estaban Blas Infante (1885 – 1936), Emilio Lemos o Rafael Ochoa, aprovecharon que la Constitución de 1931 apoyaba la creación de un Estado autonómico para desarrollar dicho plan. Así, el 7 de mayo de 1931 la Junta Liberalista de Andalucía (el principal órgano impulsor del proyecto autonómico en la región), instó a la diputación de Sevilla, presidida entonces por Hermenegildo Casas (1892 – 1967) a que organizase una asamblea para preparar el camino hacia la autonomía. Al mismo tiempo, surgieron diversas asociaciones como la Agrupación Republicana Federal Andaluza (1931), que visualizaron los símbolos andaluces que hoy conocemos, la bandera y el himno (éste fue compuesto por Blas Infante y con música de José del Castillo) y se elaboraron los primeros proyectos del Estatuto autonómico (el primero de ellos, ya hacia mediados de ese mismo 1931). Otros partidos y organizaciones de existieron durante la II República fueron el Partido Republicano Autonomista Andaluz, fundado por Ricardo Majó Puig (1932) o la Unión de Autonomistas Andaluces (1933), aunque sus resultados electorales fueron bastante limitados.

Para las elecciones que se celebraron el 28 de junio de 1931, Blas Infante, Pascual Carrión y otros, crearon una candidatura política andalucista. Esta fue la candidatura que estuvo relacionada con el confuso suceso ocurrido el 26 de junio de 1931 cerca de la ciudad de Sevilla y que fue conocido como el Complot de Tablada. En él estuvieron implicados, entre otros, el militar Ramón Franco (hermano del futuro dictador) y el líder anarquista Pedro Vallina. Blas Infante fue también acusado de participar en este suceso, aunque él desde su obra “La verdad sobre el complot de Tablada y el Estado libre de Andalucía” (publicada en 1936), siempre negó su participación en esos hechos. Aquellos que fueron acusados de participar en este extraño suceso fueron condenados a diversas penas, salvo el comandante Ramón Franco, que se libró al haber sido elegido diputado.

Todos estos partidos y asociaciones antes nombrados reivindicaban un estatuto de autonomía de Andalucía. En otras partes de España se estaba haciendo algo similar, como fue el caso de Catalunya (que consiguió su estatuto autonómico en 1932), Galicia, Baleares, Canarias, Asturias, Euskadi (octubre de 1936), Valencia o Aragón. Fue la primera vez que en España se habló de crear un Estado autonómico. En Andalucía, se empezó a trabajar bastante pronto en este tema. En mayo de 1931, una asamblea de municipios solicitó la autonomía andaluza con un anteproyecto que fue redactado para agosto por José Andrés Vázquez. Fue un texto muy influenciado por el federalismo. La asamblea en pos del estatuto se celebró finalmente el 26 de febrero de 1932. Hermenegildo Casas consiguió celebrar una reunión de las distintas diputaciones provinciales andaluzas en la que se solicitó la autonomía de manera oficial. Fue más o menos por estas fechas, cuando algunos ayuntamientos andaluces empezaron a colocar en sus balcones la bandera andaluza. Hasta donde conozco el primer consistorio en ondearla fue el de Aracena (Huelva), en ese mismo año de 1932.

Los avances fueron poco importantes hasta la celebración de la Asamblea de Córdoba. Ésta se celebró finalmente en el edificio perteneciente al Círculo de la Amistad entre el 29 y el 31 de enero 1933 y acudieron 236 delegados. A pesar de esta cifra tan impresionante, hubo notables ausencias. Fernando de los Ríos no vino, y, no se pudo evitar el recelo de los delegados provenientes de Almería, Granada, Jaén y Huelva. Se discutieron diversas propuestas y al final, no sin dificultades, se apostó por un estatuto más parecido al catalán o al vasco. Se descartó pues el anterior anteproyecto, que era más cercano a los postulados federalistas. Diversos factores obstaculizaron la difusión de los acuerdos tomados en Córdoba. A nivel interno destacó sobre todo la falta de unanimidad entre los asistentes. A nivel externo, la oposición vino sobre todo de los diputados conservadores en el Congreso de los Diputados, que manifestaron su descontento en la prensa de la época (aunque también hay que decir que hubo parte de la izquierda que no terminó de entender la celebración de esta asamblea) así como de la ultraderecha o incluso de cierta oficialidad del ejército.

asamblea1933

El periódico sevillano El Liberal se hizo eco de las acaloradas discusiones de la Asamblea de Córdoba. Fuente: universoandalucista.blogspot.com.es

Cuando una coalición de partidos conservadores ganó las elecciones generales de 1933, la iniciativa por el estatuto autonómico se paró debido a la mayoría conservadora en el Congreso. En esta alianza estaban muchos diputados que se oponían a cualquier intento descentralizador de la administración. Los distintos gobiernos de Lerroux, Gil Robles y otros veían con desconfianza que en Andalucía también se estuvieran movilizando personas para conseguir la autonomía. Que una región pidiese un gobierno autonómico no iba a romper la unidad del país, pero algunos altos cargos políticos estaban convencidos de ello. A pesar del parón impuesto por el gobierno central, algunos de los que habían asistido a Córdoba el año anterior no bajaron los brazos y decidieron en marzo de 1934 crear la Federación Autonomista de Municipios Andaluces (FADMA), para seguir con sus reivindicaciones proestatuto desde la vía municipal. La antes mencionada Unión de Autonomistas Andaluces participó activamente en esta organización celebrando actos por toda la geografía andaluza.

En febrero de 1936, la alianza de partidos de izquierda conocida como el Frente Popular ganó las elecciones generales y se lanzó nuevamente el plan para que España fuera un Estado autonómico. Y, al igual que en otras regiones del país, también en Andalucía se celebraron reuniones en favor de la autonomía y las banderas andaluzas ondearon en los balcones de los ayuntamientos (como Sevilla y Cádiz) otra vez. La más destacada fue la realizada en Sevilla el 5 de julio. En ella, los asistentes decidieron la aprobación de un proyecto de Estatuto que tendría que estar listo para el 24 de septiembre para ser presentado otra reunión. La idea era de llevarlo a Cortes para el mes de octubre y estar aprobado en poco más de un año.

izada-bandera-728x1024 sevilla 1936

Izado de la bandera andaluza en el ayuntamiento de Sevilla a principios del julio de 1936, pocos días antes del golpe de Estado. Fuente: eldiario.es

Desgraciadamente, el golpe de Estado del 18 de julio de 1936 liderado por entre otros Queipo, Mola y Franco, paralizó de forma traumática el movimiento por la autonomía para Andalucía. Blas Infante, uno de sus impulsores, fue asesinado por elementos de extrema derecha partidarios del golpe en las afueras de Sevilla el 11 de agosto de 1936. Se cree que su cuerpo fue arrojado junto con otros miles de personas más a la fosa común de Pico Reja, en el cementerio hispalense. Otros como Hermenegildo Casas pudieron escapar y exiliarse a México, donde fallecería en 1967. Tras la victoria de los golpistas tras la guerra y el inicio de la dictadura en 1939 se produjo un parón absoluto de este primer proyecto autonómico. Además, la identidad andaluza quedó reducida a una caricatura folclórica, con la supresión de los aspectos reivindicativos. Todo se subordinó al ideal del Estado creado por los golpistas con muchas simpatías hacia Italia y Alemania. Todo estaba dominado por un sentimiento religioso extremadamente conservador y un ultranacionalismo también muy fuerte. Partidos y organizaciones andaluzas fueron prohibidos y sus dirigentes, represaliados con penas de cárcel, incautación de bienes o ejecutados tras unos juicios – farsa que carecían de toda legalidad. Los historiadores Salvador Cruz Artacho y Francisco Cobo Romero han calculado que habrían sido unos 50.093 andaluces los represaliados por los golpistas entre 1936 y 1951. A modo de conclusión, me gustaría indicar que si bien desde 1970 hubo un cierto despertar de la identidad y la cuestión regional andaluza, el proyecto proautonómico no se pudo relanzar, esta vez de forma definitiva hasta después de la muerte del dictador. Fue con la vuelta de la democracia a nuestro país, cuando el estatuto autonómico para Andalucía fue por fin aprobado el 28 de febrero de 1980. Se puedo hacer tras un referéndum, aunque como en el caso anterior, también hubo dificultades durante este período (sobre todo por parte del gobierno de la UCD). Este es el estatuto que tenemos en la actualidad, aunque en 2007 fue reformado de nuevo tras una consulta a la ciudadanía.

Bibliografía:

-Ángel Viñas (ed.) “En el combate por la Historia” Pasado y Presente, Barcelona 2012

-Julián Casanova y Carlos Gil Andrés “Historia de España en el siglo XX” Ariel, Barcelona 2009

-Salvador Cruz Artacho “Historia del proceso autonómico andaluz” Fundación Pública Andaluza Centro de Estudios Andaluces, Sevilla 2016

-Manuel Ruiz Romero “Breve historia de la autonomía de Andalucía” Cuadernos de La Andalucía núm 1, Jérez de la Frontera 2017

-José Szmolka Clares “Aproximación al Andalucismo Giennense. El proyecto de Estatuto Regional de Andalucía y Jaén (1931-1936)” en AA.VV. Actas del 1er Congreso sobre andalucismo, Sevilla, Blas Infante, 1983. Pg. 279-298

-Juan Antonio Lacomba “La II República Española y las autonomías. El caso andaluz” Revista de Estudios Regionales, 1980

-Antonio Barragán “La asamblea de Córdoba de 1933 y el anteproyecto de Bases para el estatuto de autonomía de Andalucía” Fundación Pública Andaluza Centro de Estudios Andaluces, Sevilla 2014

-Artículos de periódico y webs: María Serrano, Rubén Pérez y Daniel Cela (publico.es), Manuel Ruiz Romero, Sebastián Chilla y Juan Antonio Lacomba (laandalucia.org), Olivia Carballar (lamarea.com), lavozdelsur.es, Wikipedia.org, centrodeestudiosandaluces.es, Eduardo Montagut (nuevatribuna.es), parlamentodeandalucia.es, congreso.es, diariodesevilla.es, Jon Sedano y Rossel Aparicio (diariosur.es), Juan Miguel Baquero y Olga Granado (eldiario.es), Joaquín Gil Honduvilla (Revista de Historia Militar, núm 110, junio 2011)

 

La historia de la autonomía andaluza/ The history of the Andalusian autonomous region

bandera-andalucia-wikipedia

La bandera de Andalucía

Today’s entry is dedicated to the history of Andalusian autonomy. Firstly, I’m going to speak about the final years of the 19th century and the first years of the 20th. It was at that moment that the demands for autonomy began to be made. Then, I’ll speak about the Andalusian autonomy project during the II Spanish Republic, with events like the Meeting of Córdoba (1933) and the autonomous statute (1936). I’ll comment briefly on how this project was stopped during the dictatorship. Finally, I’ll speak about the new Andalusian autonomous statute when democracy returned to Spain after the dictator’s death, specifically, about the autonomous statute passed by a vote on 28th February 1980 and its reform in 2007.

La entrada de hoy, está dedicada a la historia de la autonomía andaluza, y, para ello voy centrarme en una serie de etapas. Primero hablaré de los años finales del XIX y principios del XX, fue en ese momento empezaron las reivindicaciones por la autonomía. A continuación hablaré del proyecto autonómico andaluz durante la II República Española, con eventos como la Asamblea de Córdoba (1933) y el propio estatuto (1936). Comentaré de forma breve como este proyecto autonómico fue detenido durante la dictadura. Para terminar, hablaré del nuevo estatuto de autonomía para Andalucía cuando volvió la democracia a España después de la muerte del dictador, en concreto, del estatuto aprobado por referéndum el 28 de febrero de 1980 y de su reforma en 2007.

Constitucion-Antequera-1883-434x330

Portada de la Constitución de Antequera (1883). Fuente: paralelo36andalucia.com

Una primera etapa, abarca la segunda mitad del siglo XIX y los primeros años del siglo XX. Durante este período, y por influencia de corrientes republicanas y federales, se produjo la aparición y un primer desarrollo de lo que luego sería el regionalismo andaluz (algo parecido sucedió también en Catalunya con la Renaixença, así como en Euskadi o Galicia). Aunque ya en la década de 1860 – 1869 ya hubo manifestaciones en ese sentido, lo más destacado fue la reunión que tuvo lugar en Antequera (Málaga) entre los días 27 y 29 de octubre de 1883 a iniciativa de Antonio Azuaga. Allí se elaboró por Carlos Saornil (entre otros) una constitución para Andalucía con demandaba autogobierno para la región. Era un documento (98 artículos) organizado a nivel confederativo sobre el municipio, el cantón y el Estado de Andalucía. Casi todos los reunidos, estaban en la órbita del Partido Demócrata Republicano Federal (PDRF) y habían tenido algo de experiencia durante la I República (1873 – 1874).

Sin embargo, el proyecto no llegó más lejos debido a que el movimiento autonomista no estaba lo suficientemente asentado en Andalucía y a la enorme fuerza que desplegaba todavía entonces el Sistema de la Restauración o Canovista. El regionalismo continuó con la fundación del Ateneo y la Sociedad de Excursiones de Sevilla (1887). La Federación de Trabajadores de Andalucía, liderada por Manuel Moreno Mendoza (1899), así como la Unión Republicana Andaluza (1904) y el antes mencionado Centro Andaluz (1915), fueron las primeras organizaciones surgidas en Andalucía que
reclamaban la identidad andaluza y mostraban su preocupación por la cuestión agraria. Aunque el movimiento regionalista en la región andaluza pervivió en estos años, tuvo una vida muy discreta. Hubo un renacer cultural con la celebración de unos Juegos Florales en Sevilla (a imitación de los que se hacían en Barcelona o Valencia) y la publicación en 1915 del ‘Ideal Andaluz’ obra de Blas Infante en la que, entre otras cosas, habla de los orígenes históricos andaluces, de una mejor educación y de la expropiación de latifundios como medidas para solucionar los males socioeconómicos de Andalucía. Sin embargo, este despegue cultural no se tradujo en acciones políticas concretas, a pesar que en 1913 se había aprobado la Ley de Mancomunidades y había políticos, intelectuales, artistas y periodistas (desde el diario El Liberal) que pedían su aplicación en Andalucía.

Izquierda: Cartel que alude a la Asamblea de Ronda (laandalucia.org). Derecha: Edificio del Círculo de Artistas de Ronda, donde tuvo lugar la asamblea (wikipedia).

Una segunda etapa se inició en 1918. Para entonces el regionalismo andaluz estaba ya influido por los postulados del regeneracionismo y los postulados wilsonianos sobre los derechos de los pueblos. La creación de los Centros Andaluces y publicaciones como La Andalucía, dieron relevancia al regionalismo andaluz con la celebración de la Asamblea de Ronda el 13 y 14 de enero de ese año. En dicha reunión se solicitó ya de manera formal, un autogobierno para Andalucía. Los allí reunidos expusieron las limitaciones y carencias del sistema gobierno y exigían un gobierno regional que pudiera desarrollar una labor para sacar a Andalucía de la situación de atraso económico en la que se hallaba. Fue en esta reunión donde se decidió como debían de ser la bandera y el escudo de Andalucía.

Relacionado con ello, fueron la redacción del Manifiesto de la Nacionalidad (enero 1919) y la celebración de la Asamblea de Córdoba (marzo 1919), donde se profundizó en la identidad andaluza, se criticaba al centralismo político – administrativo de la época y se pedía de nuevo una reforma agraria. Desde el Centro Andaluz de Sevilla, se redactó el 29 de noviembre de 1918 un manifiesto dirigido a las instituciones públicas para que desarrollasen una labor en pos del autogobierno. Sin embargo, estos textos, al igual que la asamblea antes mencionada, tuvieron un alcance limitado. En 1919, el Centro Andaluz sufrió una escisión. José Gastalver y Federico Castejón lideraron Acción Andaluza, que agrupó al sector más conservador de los regionalistas andaluces. Ese mismo año se fundó la Candidatura Demócrata Andaluza (CDA), en la que a pesar de la corrupción del sistema electoral del  Sistema de la Restauración, consiguió buenos resultados en algunos distritos electorales. En la CDA había políticos republicanos federales, socialistas y regionalistas. Si bien su alcance electoral fue limitado, debido a los manejos caciquiles del corrupto sistema electoral de la Restauración antes mencionados.

Hay que comentar que los miembros más activos en favor de la autonomía para Andalucía fueron represaliados durante la dictadura de Primo de Rivera (1923 – 1930), que accedió al poder tras un golpe de Estado. Los Centros Andaluces fueron cerrados, así como sus publicaciones. Fueron años en los que el Sistema de la Restauración o Canovista apostó una recentralización administrativa y un autoritarismo político muy fuerte como un intento de resolver las enormes carencias que tenía este régimen. La falta de soluciones que reformasen en profundidad este sistema de gobierno, terminaron por lastrar a la monarquía de Alfonso XIII.

blas-infante-y-sus-hijos radio recuperando memoria com

Fuente: nuevatribuna.es

Una tercera etapa coincidiría con los años de la II República Española, cuando se impulsó nuevamente el plan de un autogobierno para Andalucía. Sus partidarios, ya con un cada vez más conocido Blas Infante (1885 – 1936) entre otros, tomaron nota de que la Constitución de 1931 reconocía la descentralización administrativa con la creación de un Estado autonómico. Esta Constitución utilizaba el concepto de “Estado Integral” para referirse a la organización autonómica que se quería implementar. El tercer párrafo del artículo 1º y los artículos del 8º al 22º (Título 1º) hacían referencias a la posibilidad de las regiones de organizarse con estatutos de autonomía así como las competencias que tendrían dichas comunidades autónomas. En Andalucía, surgieron diversas asociaciones como la Agrupación Republicana Federal Andaluza (1931), que impulsaron la descentralización autonómica de la II República. Otros partidos y organizaciones fueron el Partido Republicano Autonomista Andaluz, fundado por Ricardo Majó Puig (1932) o la Unión de Autonomistas Andaluces (1933), aunque sus resultados electorales fueron bastante discretos. Otros políticos andaluces que se pueden mencionar durante la II República fueron Hermenegildo Casas, Emilio Lemos o Rafael Ochoa.

Para las elecciones que se celebraron el 28 de junio de ese mismo año Blas Infante, Pascual Carrión y otros, crearon una candidatura política. Esta fue la candidatura que estuvo relacionada con un presunto intento de insurrección ocurrido el 26 de junio de 1931 cerca de Sevilla y que fue conocido como el Complot de Tablada, en el que estuvieron implicados el militar Ramón Franco (hermano del futuro dictador) y el líder anarquista Pedro Vallina. Blas Infante fue también acusado de participar en este suceso, aunque negó su participación. Aquellos que fueron acusados de participar en este extraño suceso fueron condenados a diversas penas, salvo el comandante Ramón Franco, que se libró por su condición de aforado.

Todos estos partidos y asociaciones lucharon por conseguir un estatuto de autonomía de Andalucía. En otros territorios del Estado se estaba haciendo algo similar, como fue el caso de Catalunya (que consiguió su estatuto autonómico en 1932), Galicia, Baleares (iniciativa de Emili Darder, entre otros), Asturias, Euskadi (1936), Valencia o Aragón. En Andalucía se empezó a trabajar bastante pronto. En mayo de 1931, una asamblea de municipios sevillanos solicitó la autonomía andaluza con un anteproyecto que ya estaría redactado para agosto por José Andrés Vázquez. Sin embargo, hasta el 26 de febrero de 1932 cuando se produjo una reunión de las distintas diputaciones provinciales andaluzas no se solicitó dicha autonomía de manera oficial.

Sin embargo los avances fueron escasos hasta la celebración de la Asamblea de Córdoba. Se celebró entre el 29 al 31 de enero 1933 y acudieron 236 delegados. Sólo entonces se apostó por un modelo de autonomía andaluza que superaba la anterior propuesta que era más cercana a la Ley de Mancomunidades de 1913 y se apostaba por un estatuto más parecido al catalán o al vasco. Los delegados de Jaén, Granada, Almería y Huelva mostraron sus recelos sobre este proyecto, y además Fernando de los Ríos no asistió esta reunión. Una vez la coalición conservadora ganó las elecciones generales de 1933, la iniciativa por el estatuto autonómico se paró hasta febrero de 1936, cuando una alianza de partidos de izquierda (Frente Popular) la lanzó de nuevo. Desgraciadamente, el golpe de Estado del 18 de julio de 1936, paralizó de forma traumática el movimiento por la autonomía para Andalucía. Blas Infante, uno de sus impulsores, fue asesinado por elementos de extrema derecha (partidarios del golpe) a las afueras de Sevilla el 11 de agosto de 1936 y enterrado en una fosa común. Con la derrota militar republicana en 1939 se suprimió de golpe el proyecto autonomista andaluz y en otros territorios del país.

Una cuarta etapa, en este caso de parón casi absoluto se dio tras la victoria de los golpistas tras la guerra y el inicio de la dictadura del general Franco en 1939. Se eliminó no sólo la idea para la autonomía andaluza, sino cualquier otro intento de descentralización político – administrativa en toda España. Se derogaron los estatutos aprobados durante la República y se reescribió la historia, dándole un enfoque ultraconservador más acorde con la dictadura. La identidad andaluza quedó reducida a una caricatura folclórica y se suprimió todo aspecto reivindicativo. Como en otros puntos del territorio nacional, los partidos y organizaciones andaluzas fueron prohibidos y sus dirigentes, represaliados con penas de cárcel, incautación de bienes o ejecutados tras unos juicios – farsa que carecían de toda legalidad. Los historiadores Francisco Cobo Romero y Salvador Cruz Artacho han cifrado que 50.093 andaluces y andaluzas fueron represaliados entre 1936 y 1951. Desde 1970 hubo un ligero despertar de la identidad y la cuestión regional andaluza. Todo ello mezclado con la lucha contra la dictadura, la preocupación por la emigración a otras regiones y la aparición en la clandestinidad de la Asamblea Socialista de Andalucía (1973). Aunque, me gustaría recordar como ya he comentado antes que cualquier iniciativa para solicitar la autonomía fue radicalmente prohibida.

Manifestacion-favor-proceso-autonomico-andaluz_EDIIMA20150227_0729_5

Foto de una de las manifestaciones en favor de la autonomía andaluza en 1977. Fuente:eldiario.es

Una quinta etapa surgió tras la muerte del dictador a finales de noviembre de 1975 y el retorno de la democracia a España. La Constitución de 1978 (actualmente en vigor) reconocía también este derecho y daba la posibilidad a las regiones de conseguir el acceso a la autonomía por dos vías. La llamada ‘Vía Rápida’ (recogida en el artículo 151) y la ‘Vía Lenta’ (en el 143). La principal diferencia entre ambos artículos es la forma de recibir las competencias por parte del Estado. El entonces gobierno conservador de la Unión de Centro Democrático (UCD), liderado por Adolfo Suarez (1932 – 2014) apoyado por Alianza Popular (AP), se opuso a que Andalucía tuviera la autonomía por el artículo 151. El argumento esgrimido por el gobierno de la UCD fue, que si bien Andalucía había redactado un estatuto de Autonomía durante el período democrático republicano, éste (a diferencia de otros) no había llegado a aprobarse por el gobierno, por lo que se hizo necesaria que se celebrase este referéndum en Andalucía. Por otro lado, el PSOE, el PCE y otras organizaciones políticas y sindicales, estaban a favor de esta vía para la región.

En este ambiente político tan ajetreado, el 4 de diciembre de 1977, más de un millón y medio de andaluzas y andaluces convocados por una asamblea de parlamentarios se manifestaron para conseguir un estatuto autonómico. Hubo varios incidentes, siendo el más trágico el asesinato por un disparo del joven militante de CCOO Martín Caparrós (1960 – 1977) y las heridas de bala de Manuel Jiménez Ruiz en circunstancias poco claras. Recientes trabajos en el Congreso de los Diputados apuntan a que fue un agente de la Policía Armada el autor de dicho disparo.

Mientras tanto, el Real Decreto 11/1978 del 27 de abril creaba la Junta Preautonómica Andaluza, que fue presidida por el socialista Plácido Fernández Viagas (1924 – 1982) entre el 27 de mayo de 1978 y el 2 de junio de 1979. Durante su breve mandato se celebró el conocido como Pacto de Antequera (4 de diciembre de 1978), por el cual las distintas fuerzas políticas andaluzas acordaron conseguir un estatuto de autonomía para Andalucía. Fue el ayuntamiento de Puerto real (Cádiz), quien tomó la iniciativa de solicitar al gobierno central que Andalucía tuviera autonomía por la vía del 151. Poco después Plácido Fernández fue sustituido por el también socialista Rafael Escuredo (1944), que fue presidente de la Junta de Andalucía entre 1979 y 1984. El anteproyecto del nuevo estatuto autonómico fue aprobado en un pleno el 2 de agosto de 1979 en Carmona y sometido a votación el 28 de febrero de 1980. Ganó el SI de forma amplia al acceso a la autonomía por el vía indicada en el artículo 151. El estatuto se ratificó el 20 de octubre de 1981 y reconocía a Andalucía como una nacionalidad dentro de España, entró en vigor a finales de diciembre de ese mismo año. El 23 de mayo de 1982 se celebraron las primeras elecciones autonómicas que ganó el  PSOE.

Desde 2004, y a raíz de los gobiernos del PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero, surgió la posibilidad de reformar el estatuto de autonomía, produciéndose un debate muy intenso entre las fuerzas sociales y políticas andaluzas. El plan original, impulsado por Zapatero y Pasqual Maragall, era convertir España en un Estado federal, sin embargo, esta medida que necesitaba acuerdos entre los grandes partidos para reformar la Constitución no se pudo hacerse por la falta de esos mismos acuerdos (hubo oposición de los conservadores españoles). Se decidió por impulsar esta vía intermedia en la que no hacía falta reformar la Carta Magna. En el caso andaluz, la reforma estatutaria fue hecha en 2007 que reconocía a Andalucía como una nacionalidad histórica dentro de España fue aprobada tras un nuevo referéndum donde los votos afirmativos fueron del 87’45% y los negativos el 9’48%, si bien la participación fue muy modesta (no llegó al 37%). En esta reforma, se reconoció la importancia de la figura de Blas Infante.

Presidentes de la Junta de Andalucía

Plácido Fernández Viagas (1978 – 1979)

Rafael Escuredo (1979 – 1984)

José Luis Rodríguez de la Borbolla (1984 – 1990)

Manuel Chaves (1990 – 2009)

Jose Antonio Griñán (2009 – 2013)

Susana Díaz (2013 –

Fuente: Elaboración propia.

Para finalizar, a pesar de los límites que tienen los estatutos de autonomía y a problemas como la corrupción, hay que valorar positivamente el que Andalucía (y otros territorios del Estado) tenga un gobierno autonómico. La descentralización político – administrativa, si se hace de forma correcta, puede ser beneficiosa para la vida de la ciudadanía de un país (en este caso el nuestro). Ya que, estamos hablando de una administración que al ser más cercana a la gente, puede ser más eficaz al responder mejor a sus necesidades. En el caso andaluz, si bien no han podido conseguir algunos de los objetivos propuestos cuando se planteó el acceso al autogobierno, se puede decir que la autonomía ha influido de forma positiva en la región y sus habitantes.

Bibliografía:

-Ángel Viñas (ed.) “En el combate por la Historia” Pasado y Presente, Barcelona 2012

-Julián Casanova y Carlos Gil Andrés “Historia de España en el siglo XX” Ariel, Barcelona 2009

-Salvador Cruz Artacho “Historia del proceso autonómico andaluz” Fundación Pública Andaluza Centro de Estudios Andaluces, Sevilla 2016

-Manuel Ruiz Romero “Breve historia de la autonomía de Andalucía” Cuadernos de La Andalucía núm 1, Jérez de la Frontera 2017

-José Szmolka Clares “Aproximación al Andalucismo Giennense. El proyecto de Estatuto Regional de Andalucía y Jaén (1931-1936)” en AA.VV. Actas del 1er Congreso sobre andalucismo, Sevilla, Blas Infante, 1983. Pg. 279-298

-Juan Antonio Lacomba “La II República Española y las autonomías. El caso andaluz” Revista de Estudios Regionales, 1980

-Antonio Barragán “La asamblea de Córdoba de 1933 y el anteproyecto de Bases para el estatuto de autonomía de Andalucía” Fundación Pública Andaluza Centro de Estudios Andaluces, Sevilla 2014

-Artículos de periódico y webs: María Serrano, Rubén Pérez y Daniel Cela (publico.es), Manuel Ruiz Romero, Sebastián Chilla y Juan Antonio Lacomba (laandalucia.org), Olivia Carballar (lamarea.com), lavozdelsur.es, Wikipedia.org, centrodeestudiosandaluces.es, Eduardo Montagut (nuevatribuna.es), parlamentodeandalucia.es, congreso.es, diariodesevilla.es, Jon Sedano y Rossel Aparicio (diariosur.es), Juan Miguel Baquero y Olga Granado (eldiario.es), Joaquín Gil Honduvilla (Revista de Historia Militar, núm 110, junio 2011)

 

La organización territorial en España en los siglos XX y XXI/ Political division in Spain in the 20th and 21st centuries

923px-Comunidades_autónomas_de_España.svg

El Estado autonómico actual. Fuente: wikipedia

Today, I’m going to speak about the political division in Spain in the 20th and 21st centuries. These administrative reforms were specially important during the II Spanish Republic (the first democratic period in Spanish history), the reversal situation in Franco’s dictatorship, and again another administrative reform with the return of democracy to Spain.

En la entrada de hoy, voy a explicar la evolución de la organización territorial española desde el sistema de la Restauración hasta nuestros días con el Estado autonómico. Comenzaré hablando del modelo que surgió tras la Restauración monárquica de 1874, del primer proyecto descentralizador con los estatutos de autonomía durante la II República (en Catalunya y Euskadi y proyectos en Andalucía o Aragón), así como del modelo excesivamente centralizador y uniforme que impuso la dictadura. Terminaré hablando de cuando volvió la democracia a España y se retomó el proyecto autonómico iniciado en la etapa democrática republicana.

andalucia

Foto de la movilización por la autonomía de Andalucía en Málaga en 1977. Fuente: elmundo.es

La organización territorial de lo que hoy es nuestro país, tiene raíces muy antiguas y se puede hablar de varias etapas (dominación romana, medievo, o las hechas en los siglos XVII y XVIII), sin embargo, yo me voy a centrar en las realizadas en el último siglo y medio. Con la restauración de la monarquía borbónica a raíz del golpe de Estado del general Martínez Campos el 27 de diciembre de 1874 (antes de continuar, me gustaría comentar que si bien esta acción puso en el trono español al rey Alfonso XII, ésta no fue del grado de algunos políticos monárquicos como Cánovas del Castillo), se desarrolló en nuestro país una organización del territorio basada en la centralización jurídico – administrativa. La Constitución de 1876, que reconocía a España como una monarquía constitucional, hablaba de tres niveles de administración:

-La estatal con el gobierno central.

-La provincial con la existencia de 49 provincias (Canarias todavía era una única provincia), dirigidas desde las diputaciones provinciales.

-La local o municipal, donde existía además, como consecuencia de esta centralización administrativa, la situación de que muchos alcaldes no eran elegidos por los ciudadanos, sino nombrados a dedo por el gobernador provincial o desde el gobierno en Madrid.

En los años restantes del siglo XIX, la situación no cambió. Hubo dos intentos de reformar la organización territorial, uno en 1884 con el político liberal Segismundo Moret y otro en 1891 ya con el conservador Francisco Silvela. Ambos proyectos intentaban aplicar una tímida descentralización, pero fueron rechazados y no fueron aplicados. Estos años finales del XIX fueron momentos de cierto desarrollo del regionalismo, como fue el caso de Euskadi, Galicia, la Renaixença en Catalunya o la Constitución de Antequera (1883) en Andalucía. Hubo que esperar a la Ley de Mancomunidades (1913), que había sido iniciativa del Primer Ministro del partido liberal José Canalejas (1854-1912), para poder ver cierta descentralización política y administrativa. Sin embargo, Canalejas no pudo verla aplicada, ya que fue asesinado por el anarquista Manuel Pardiñas de tres disparos el año anterior a la entrada en vigor de dicha ley. En esta ley, los pueblos y ciudades podían reunirse y crear una entidad jurídica a la que le cedían parte de sus competencias para así prestar de forma unitaria un determinado servicio a las localidades asociadas. Con la nueva ley, se desarrollaron varios proyectos como el valenciano, aunque únicamente la Mancomunidad para Catalunya salió adelante. Estuvo en vigor entre 1913 y 1925 (año en que fue disuelta por la dictadura de Primo de Rivera), y estuvo presidida por entre otros por Enric Prat de la Riva y Josep Puig i Cadafalch. En el caso andaluz, habría que mencionar las Asamblea de Ronda (enero 1918) y Córdoba (1919), donde intelectuales y políticos como Blas Infante solicitaron un autogobierno para Andalucía y crearon su himno y bandera.

Tras el golpe de Estado de Primo de Rivera, se instauró una dictadura (entre 1923 y 1930) con el consentimiento del entonces rey Alfonso XIII. Si bien hay que mencionar que el dictador mencionó la posibilidad de un proyecto descentralizador en el que se suprimirían las provincias tal y como se encontraban para crear una serie de gobiernos regionales, al final no fue así. El nuevo régimen, influenciado por un nacionalismo españolista muy fuerte, clausuró, como he mencionado antes, la mancomunidad catalana e impidió la creación de otras. Se impuso de nuevo una centralización administrativa que duró hasta 1931.

Blas-Infante_EDIIMA20170226_0284_5 eldiario.es

Blas Infante (1885-1936). Fuente: eldiario.es

El 14 de abril de 1931 el rey abdicó y se proclamó la II República española. Rápidamente, los nuevos mandatarios crearon una nueva constitución para la nueva realidad del país. La Constitución de 1931 fue la primera Carta Magna española que reconocía la descentralización administrativa con la creación de un Estado autonómico. Esta propia Constitución utilizaba el concepto de “Estado Integral” para referirse a la organización territorial que se quería desarrollar.

La nueva Constitución constaba de 125 artículos (la actual tiene 169), que se organizaban en nueve títulos, más uno preliminar. Este texto reconocía la separación de poderes y a España como una “República democrática de trabajadores de toda la clase” (artículo 1), y, si bien reconocía el principio de unidad del Estado, dejaba una puerta abierta a la descentralización administrativa, como se vería con la aprobación por primera vez de los estatutos de autonomía. Tras largos e intensos debates, se empezó con el estatuto de Catalunya (1932, Francesc Macià) donde ERC y la Lliga Regionalista estuvieron muy activos, continuando con los de Euskadi (1936, Josean Aguirre, PNV)  y Galicia (1936). El estatuto vasco entró en vigor en octubre de 1936 y el gallego, no llegó a aplicarse ya que se discutió a mediados de julio de 1936 y al poco después los golpistas controlaban toda la región.

Hubo también proyectos de estatutos de autonomía para Andalucía, Valencia, Asturias, Aragón, Cantabria o Baleares (de Emili Darder). Para el caso de Andalucía habría que mencionar la iniciativa de Blas Infante, Pascual Carrión, José Antonio Balbontín, de las reuniones políticas celebradas en Sevilla y Córdoba en 1932 y 1933 y de asociaciones como la Unión de Autonomistas Andaluces (1933) y la Acción Pro-Estatuto Andaluz (1936). Se prohibía las federaciones entre autonomías. Pero estos estatutos también fueron interrumpidos por el golpe de estado y la guerra civil. En cuanto a la estructura de la República, según la nueva Carta Magna, ésta se organizaba con un Presidente de la República, (con poderes simbólicos, situación similar a las repúblicas de Europa occidental de la época y también de la actualidad). El gobierno estaba formado por un Primer Ministro que presidía un Consejo de Ministros (artículo 86), un parlamento unicameral (ahora hay dos: Congreso y Senado) elegido por sufragio universal mediante voto igual, directo y secreto (artículo 52), un Tribunal Supremo y un Tribunal de Garantías Constitucionales.

El golpe y la guerra civil afectaron a la organización política y administrativa del país, aunque en las zonas que permanecieron leales, ésta estuvo en vigor hasta la derrota militar republicana en abril de 1939.

emili darder wiki

Emili Darder (1895-1937). Fuente: wikipedia

La dictadura de Franco, había empezado a aplicar su contrarreforma de la organización territorial ya desde las primeras semanas de la guerra civil. Así por ejemplo en Galicia, cuyo territorio controlaron desde el mismo verano de 1936, el estatuto autonómico gallego no se aplicó, y en Euskadi, como los sublevados se hicieron pronto con el control de Álava (o Araba), no se aplicó en esta provincia.

Se impuso en todas las zonas que fueron controlando una férrea centralización administrativa imbuida por un ultranacionalismo español (así como de elementos propios del fascismo) que luego se impuso en todo el país entre 1939 y 1975. El gobierno central asumió una gran cantidad de poder y se suprimieron los estatutos de autonomía que estaban en vigor. Se cancelaron además los proyectos autonómicos que estaban desarrollándose, como el caso del andaluz y hubo una fuerte represión que afectó a un gran número de políticos republicanos que eran partidarios de esta descentralización. El andaluz Blas Infante, el balear Emili Darder o el presidente de la Generalitat Lluis Companys (este último se encontraba exiliado en Francia y fue secuestrado por agentes de la dictadura de Franco y de la Gestapo) fueron fusilados por ello. Únicamente se mantuvieron las diputaciones provinciales y ayuntamientos y otros organismos municipales, aunque, con respecto a la etapa anterior, sus poderes fueron recortados.

Se tuvo que esperar al final de la dictadura en 1975, para que en España hubiera una nueva organización territorial que reconociera nuevamente la descentralización administrativa.

tarradellas

Josep Tarraderras, a su regreso del exilio. Fuente: elmundo.es

Tras el regreso de la democracia a España, y con los gobiernos de la UCD (Unión de Centro Democrático) y los primeros del PSOE, se retomó la idea de la descentralización político-administrativa a través de la Constitución de 1978 y los estatutos de autonomía. Hubo dificultades para lanzar de nuevo este proyecto por la oposición de los elementos más conservadores y de antiguos colaboracionistas de la dictadura. Se mantuvieron los tres niveles de administración que había hasta entonces, el estatal, el provincial y el local, añadiendo de nuevo el autonómico a partir de 1977, cuando se derogó el Decreto de Franco que anulaba la Generalitat catalana (instaurándola de nuevo). Posteriormente el gobierno de Adolfo Suárez promulgó decretos que aprobaban los entes preautonómicos en Euskadi, Galicia y Andalucía (el Decreto-ley 11/1978 instituyó la Junta de Andalucía, presidida por Plácido Fernández Viagas), entre otros.

En la Carta Magna actual, el Estado autonómico es reconocido por segunda vez (aparte de su mención en el artículo 2). Éste viene recogido en el Título VIII, entre los artículos 137 y 158. La situación hoy en vigor viene de la evolución de un Estado unitario, reaccionario, excesivamente centralista y antidemocrático hasta otro que es democrático de nuevo y que recoge esta nueva organización del territorio. En estos artículos se mencionan aspectos sobre las competencias (cuáles son exclusivas del Estado y cuáles pueden ser transferidas a las regiones), la financiación (sobre su capacidad de generar recursos y que fondos reciben del Estado o de otros organismos como la actual UE) y las formas de acceder a la autonomía (artículos 143, 144 y 151). Dicha organización recoge los principios de supremacía estatal, de autonomía (aunque también prohíbe las federaciones entre distintas autonomías), de voluntariedad, de solidaridad y de cooperación.

La mayoría de las regiones españolas accedieron al autogobierno a través del artículo 143, comúnmente conocida como la “vía lenta”, ya que se caracteriza por entre otras cosas, por una transferencia de competencias a una velocidad moderada. Ceuta y Melilla lo hicieron a través del 144 y el resto, Catalunya, Euskadi, Galicia y Andalucía lo hicieron a través del 151. Esta forma es conocida como la “vía rápida”. En el caso de Andalucía, el entonces gobierno conservador de la UCD no deseaba que Andalucía accediera al autogobierno por esta vía. Fueron necesarias movilizaciones de cientos de miles de personas en toda la región (como la del 4 de diciembre de 1977, que en Málaga costó la vida al joven de 18 años Andrés Caparrós por disparos que a día de hoy se desconoce su origen) y el apoyo de grupos políticos como el PSOE o el PCE para que el gobierno central cambiase de idea. Eso sí, fue necesaria la celebración de un referéndum el 28 de febrero de 1980 para conseguir que Andalucía tuviera la autonomía por el artículo 151. En 1981 UCD y PSOE llegaron a un acuerdo sobre este tema, y, en 1982, esto quedó plasmado en el BOE.

Las autonomías se rigen por los Estatutos de Autonomía, que son normas jurídicas para su aplicación y desarrollo en los distintos territorios de las Comunidades Autónomas. Cada estatuto fija la denominación de las autonomías, sus límites territoriales, capital, símbolos, competencias, y recursos, instituciones, etc. En 1977 se instauraron los consejos preautonómicos vasco (Ramón Rubial y Carlos Garaikoetxea) y catalán (Josep Tarradellas), aunque todo el proceso autonómico se desarrolló entre 1979 y 1983. En 1979 se aprobaron los estatutos de Euskadi y Catalunya, en 1980 los de Galicia, Andalucía (Plácido Fernández Viagas y Rafael Escudero), Asturias y Cantabria, En 1982 los de La Rioja, Murcia, Valencia, Aragón, Castilla-La Mancha, Canarias y Navarra. En 1983 los de Extremadura, Baleares, Madrid y Castilla y León. Finalmente, los estatutos de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla se aprobaron en 1995. De esta forma se cerró el Estado de las autonomías, aunque todavía continúan los debates en torno a territorios como León, Treviño, Navarra o Ademuz.

Estos estatutos (no sin polémica en algunos casos) fueron reformados entre 2004 y 2011 durante los gobiernos del socialista José Luis Rodríguez Zapatero, que contó con el apoyo del entonces presidente de la Generalitat de Catalunya Pasqual Maragall. La idea original era modificar la actual Constitución (modificación que sigue pendiente a día de hoy) para hacer más eficiente la organización política, judicial y administrativa española. Sin embargo esto no se pudo hacer debido a la falta de acuerdo político y se tuvo que llegar a una solución intermedia: reformar los estatutos de autonomía. Como dije en una entrada anterior hace tiempo, no pasa nada por querer revisar una constitución cada cierto número de años. Las actuales constituciones alemana y estadounidense han sido revisadas decenas de veces desde sus respectivas aprobaciones y ahí siguen.

Para terminar, la organización territorial de España ha cambiado mucho en el último siglo y medio. En general, y pese a las protestas de los sectores más tradicionalistas, se puede observar una tendencia hacia la descentralización política, jurídica y administrativa. Esta descentralización creo que en general puede dar más estabilidad a un país y hacer que funcione de una forma más eficaz, llegando a la ciudadanía de una forma más cercana y gestionando mejor la economía (por supuesto soy consciente que puede haber fallos). Pienso que una forma del Estado en plan república federal podría ser beneficiosa para nuestro país, especialmente a medio y largo plazo.

Bibliografía:

-Ángel Viñas (ed.) “En el combate por la Historia” Pasado y Presente, Barcelona 2012

-Julián Casanova y Carlos Gil Andrés “Historia de España en el siglo XX” Ariel, Barcelona 2009

-Miguel Ángel Ruiz Ortiz “La organización territorial de España a lo largo de la Historia” (art) en Revista de Clases de Historia (marzo de 2011)

-Pere Ysàs “El Estado de las autonomías” (art) en Actas del III Simposio de Historia Actual, Logroño 26-28 de octubre de 2000, Gobierno de La Rioja/IER 2002

-Artículos de periódico y webs: Eduardo Montagut (cadiznoticias.es), nuevatribuna.es, Ignacio Lago (elpais.com), EP (publico.es), Argelia Queralt (eldiario.es), Iñigo Adúriz (cambio16.com), A. P. G. (lne.es), Érika Montañés (abc.es), Pilar Portero y Sonia Aparicio (elmundo.es), Wikipedia, geografiainfinita.com, Manuel Ruiz Romero (laandalucia.org), Jesús Vergara (lavozdelsur.es), Antonio Manuel y Olivia Carballar (lamarea.com)

 

Miguel Cardeñas Lozano, un guerrillero contra la dictadura / Miguel Cardeñas Lozano, a guerrilla fighter against the dictatorship.

MIGUEL CARDEÑAS LOZANO

el guerrillero andaluz Miguel Cardeñas Lozano. Fuente: todoslosnombres.org

Today’s entry is dedicated to Pedro’s grandfather, a man who was a guerrilla fighter against Franco’s dictatorship. His name was Miguel Cardeñas Lozano (1910 – 1949). He was disappeared until 2003, when his remains were found in the mountains of Galicia, in the north of Spain. After the exhumation, the remains of Miguel were buried in the Andalusian city of Linares, in a proper grave. Thank you Pedro for telling me his story.

La entrada de hoy está dedicada al abuelo de Pedro, un hombre que fue guerrillero contra la dictadura de Franco. Su nombre era Miguel Cardeñas Lozano (1910 – 1949).  Estuvo desaparecido hasta que sus restos aparecieron en 2003 en las montañas de Galicia. Posteriormente y una vez exhumados dichos restos, Miguel fue enterrado en el cementerio de Linares en una tumba digna. Gracias Pedro por contarme su historia.

Sentencia de Miguel

La condena de Miguel Cardeñas Lozano por un consejo militar de la dictadura. Fuente: Pedro (nieto de Miguel) y Santiago Macías.

Miguel Cardeñas Lozano nació en la localidad giennense de Andújar el 3 de febrero de 1911, sus padres se llamaban Francisco y Juana. Trabajó desde muy joven en el campo como jornalero y como barrenero en las minas cercanas del distrito de Linares-La Carolina. Durante los años de la II República (1931-1939) militó en ‘El Porvenir’, una asociación de agricultores vinculada al sindicato UGT (Unión General de Trabajadores). El golpe de Estado del 18 de julio de 1936, sorprendió a Miguel en su localidad natal, y, al igual que muchos otros, se enroló en las milicias para defender la República y parar a los militares golpistas. Llegados a este punto, hay que recordar que la rápida acción de muchas personas leales al gobierno republicano hizo que el golpe fracasara en la provincia de Jaén.

En plena guerra, Miguel se casó por lo civil con su novia Emilia Cantudo Mondéjar, con la que tendría un hijo, Juan. Poco después se afilió al PCE (Partido Comunista de España). En lo estrictamente militar, sirvió como Guardia de Asalto en Andújar (en la Brigada núm 89), aunque también en otros frentes a lo largo de la contienda. Estuvo en Porcuna y en otras localidades de la provincia y en el asedio al santuario de la Virgen de la Cabeza (donde se encontró con que uno de sus cuñados, era simpatizante de los sublevados y era de los que estaban encerrados dentro. A pesar del momento, ambos cuñados pudieron estar en contacto). También estuvo en Madrid y en Valencia donde realizó un curso de capacitación militar y fue ascendido a capitán. Tras el final de la guerra en abril de 1939 con la derrota republicana, Miguel Cardeñas decidió volver a su casa en Andújar, no ha cometido ningún delito y pensó que allí podía estar a salvo. Sin embargo, no fue así.

Miguel fue detenido a la entrada de las tropas sublevadas en Andújar, se cree que el 31 de marzo de 1939. Al poco fue enviado a la cárcel de Jaén y fue acusado de marxista y de ‘Auxilio a la rebelión’, que era la acusación inventada por Franco y sus colaboradores para detener a todos aquellos que tenían simpatías por la República. Como curiosidad, mientras estuvo en la cárcel de la capital giennense, Miguel pudo contactar con su cuñado (ahora en libertad), estando al tanto de su situación y le echó una mano en lo que pudo. El 25 de abril de 1940, Miguel Cardeñas fue condenado a muerte por un tribunal militar partidario de la dictadura, aunque posteriormente la pena fue conmutada a 30 años de trabajos forzados. Tras ser evaluada su situación, el 19 de agosto de ese año fue trasladado de la prisión de Jaén a la de Burgos, pero ahí no terminó su periplo. El 4 de octubre de 1940 fue llevado a la prisión de Celanova (Ourense), y, Posteriormente, al campo de concentración donde realizaría esos trabajos forzados como prisionero político (para conocer el régimen de trabajos forzados de la dictadura, ver el siguiente enlace: https://blogdehistoriaderafa.wordpress.com/2014/10/12/el-patronato-de-la-redencion-de-penas-por-el-trabajo-y-los-trabajos-forzados-en-la-dictadura/por-el-trabajo-y-los-trabajos-forzados-en-la-dictadura/).

El 18 de mayo de 1943, Miguel fue enviado (junto con otro hombre de Andújar al que apodaban ‘Pitillo’) como trabajador forzoso a la mina de wolframio de Casaio (Ourense), junto otros cientos de republicanos condenados, la mayoría de ellos eran andaluces, madrileños y extremeños. La mina estaba en una zona de difícil acceso por lo abrupto que era el relieve. Según su ficha personal, Miguel realizó labores como martillero en la mina, posiblemente también hizo de dinamitero. La extracción del mineral se hacía en condiciones muy duras por parte de los prisioneros políticos que había en la mina. Estamos hablando de jornadas muy intensas (la mina estaba abierta las 24 horas del día), y, de unas condiciones de trabajo muy malas, muchos trabajadores enfermaban de silicosis o bronquitis, ya que la higiene era muy mala y tampoco estaban protegidos contra el frío de allí (el propio Miguel enfermó de tuberculosis, aunque pudo curarse). Tenían que soportar también la represión por parte de los partidarios de la dictadura, ya que en ocasiones grupos de falangistas o de requetés iban a la mina y se llevaban a prisioneros republicanos que luego no eran vueltos a ver. En cuanto al wolframio que era extraído, se vendía al ejército alemán, que lo empleó a fondo durante toda la II Guerra Mundial. Hay que mencionar aquí que en ese momento Franco y Hitler eran aliados, por lo que ambos dictadores comerciaban libremente. La presencia de compañías alemanas en la zona se data entre 1938 y 1945 (seguramente la venta del wolframio era en parte una forma de devolver la ayuda que Hitler había prestado a Franco durante la guerra civil en España).

Volviendo a Miguel Cardeñas hay que decir que al poco de entrar en la mina de Casaio, pudo contactar con la guerrilla antifranquista  que había operativa en la zona (se cree, que entre 1939 y 1952, hubo unos 10.000 guerrilleros en toda España luchando contra la dictadura. La mayoría eran antiguos soldados del ejército republicano, el EPR) a través de un enlace. Estos guerrilleros estaban tenían contactos con espías británicos y simpatizantes de la causa aliada en la II Guerra Mundial, por lo que en ocasiones, y, entre otras cosas, se saboteaba la producción de wolframio o se hundían barcos cargados con este mineral para impedir que fuera utilizado por el ejército alemán. Parte de ese sabotaje a la extracción y producción del wolframio se hacía por los propios republicanos presos como Miguel en la propia mina de Casaio.

Miguel quería unirse a la guerrilla, pero debido a la precariedad de medios que tenían los guerrilleros (no podían suministrar zapatos o algo de comida a quienes se unían a sus filas y había dificultades para armarse), no pudo hacerlo hasta principios de julio de 1944, cuando se fugó de la cárcel que era la mina de wolframio. Se fugó junto a sus compañeros Sebastián Romero, Santiago Hidalgo, Manuel Granjera y Julio Martín. De esta fuga, al final todos fueros detenidos excepto Miguel. El documental ‘Lobos Sucios’ del que luego pondré el enlace en la bibliografía, menciona un documento con fecha del 3 de julio de 1944 en el que se decía que Miguel faltó en uno de los recuentos de presos que periódicamente se hacían en la mina. De ello podemos deducir que la evasión de Miguel se produjo unos días antes. El grupo guerrillero al que se unió Miguel eran todos de ideología comunista y se encontraba dentro de la Agrupación Guerrillera de León-Galicia. ‘El Andaluz’ como fue conocido Miguel, tuvo como jefe al mítico guerrillero leonés Manuel Girón (1910 – 1951), del que pronto se ganó su confianza. Durante su estancia en la guerrilla, Miguel obtuvo fama de buen tirador y de ser buen compañero.

Fuga de miguel

Documento en el que se indica que no se encuentra a Miguel en el recuento de la cárcel, posiblemente se fugó unos días antes. Fuente: Pedro (nieto de Miguel) y Santiago Macías.

Al poco de fugarse y cuando apenas llevaba unos meses en la guerrilla, la burocracia de la dictadura envió una carta a su mujer en Andújar diciendo que su marido Miguel había desaparecido. Por la formas, en la carta se insinuaba que podría haber sido fusilado. El impacto que le produjo a Emilia fue tan grande que entró en una fuerte depresión de la que no se recuperó, muriendo en 1945. Miguel supo de la muerte de su esposa tiempo después, ya que se carteaba con su familia en la provincia de Jaén a través de enlaces que había entre la guerrilla y la población civil contraria al régimen. Para evitar tener problemas (ya que las cartas llegaban abiertas por los censores y la policía de la dictadura), en sus cartas Miguel utilizaba el pseudónimo de Luisa Pires. He incluido una de las cartas de Miguel a su mujer, se puede ver más abajo.

Durante el tiempo que fue guerrillero, hasta el verano de 1949, la partida de Miguel operó sobre todo en Galicia y en las provincias de León, Zamora y Salamanca. Cuando se veían muy presionados por la guardia civil o el ejército de la dictadura (con los que hubo bastantes enfrentamientos armados), Miguel y sus compañeros pasaban a Portugal y allí permanecían escondidos hasta que las cosas se calmaban. Ello no quiere decir que no tuvieran problemas con los guardias fronterizos portugueses (en Portugal estaba la dictadura de Salazar), con los que hubo roces de vez en cuando. En cuanto a las acciones que efectuó mientras estuvo en la guerrilla podemos destacar el sabotaje del tren que llevaba el wolframio a los puertos, dinamitar el economato de la mina e infraestructuras que servían para dicha labor, repartir comida entre la población local y ayudar a los enlaces a huir o esconderse si se veían comprometidos. No está confirmado, pero parece ser que tras la muerte de su mujer, Miguel tuvo una relación sentimental con una mujer de la que nació un hijo, pero repito, esto no está confirmado.

La muerte de Miguel Cardeñas se produjo en extrañas circunstancias en la zona de Soutadorio, cerca de la localidad orensana de Ricosende. Se desconoce la fecha exacta, pero se piensa que fue en el mes de junio de 1949, un momento en el que la lucha guerrillera estaba en regresión en todo el país. Se cree que ejecutado o bien por la guardia civil o por sus compañeros. El que Miguel estuviera con tres de ellos horas antes de morir (según el guerrillero Francisco Martínez “Quico”) y que sólo hubo restos de un disparo podría confirmar esa hipótesis. Sin embargo, también se sospechó desde hace tiempo que la persona que le disparó (si se confirmara dicha hipótesis) era en realidad un infiltrado de la guardia civil, y que estuviera manipulando a otros guerrilleros contra Miguel. Dos acciones podrían indicar lo segundo, primero, que los agentes partidarios de la dictadura infiltrados en la guerrilla, en segundo lugar, dos días después de ser asesinado, la propia guardia civil y dos antiguos enlaces que se habían rendido fueron al lugar donde estaban los restos de Miguel para ser identificados. Una vez hecho esto, abandonaron el lugar y los restos de Miguel, permanecieron allí olvidados varias décadas.

La familia de Miguel estuvo 54 años sin saber que había sido de él ni donde estaba (en 1960, el padre de Pedro vio con sorpresa como la policía de la dictadura se presentó en su casa tras haber preguntado por una licencia de caza). Su hijo Juan, que se tuvo que ir a vivir a Linares con unos tíos suyos, murió en 1999 sin poder saber que le había pasado a su padre. Serían sus hijos, los que que tuvieron que esperar a 2003 para saber que había sido de su paradero. Fue a través del historiador Santiago Macías, que a su vez había sido contacto por Andrés Vázquez, un vecino de la zona de Ricosende (Felipe Álvarez, fuente: ideal.es). Esta persona encontró en 1965 los restos semienterrados de Miguel y los volvió a enterrar, marcando el lugar con piedras para así no olvidarlo de cara al futuro. Los restos de Miguel, en medio de una gran expectación para historiadores y familiares suyos que se desplazaron hasta allí, fueron desenterrados el 12 de septiembre de 2003 y su identidad confirmada gracias al trabajo del forense de la universidad del País Vasco Francisco Etxeberría, poco después los restos de Miguel serían trasladados hasta la localidad de Linares (donde vivía su familia) y enterrados en el cementerio local el 16 de febrero de 2004. Fueron momentos de gran emoción para los familiares de Miguel, pues llevaban poco más de medio siglo sin saber nada de él “una emoción muy grande porque recuperamos algo que ya estaba perdido y lo que pretendemos es que se sepa lo que pasó en España y que se sepa también nuestra historia”, llegaron a decir varios familiares. Lamentablemente fue tarde para el hijo de Miguel, que había fallecido antes, tal y como he mencionado unas líneas más arriba.

Me gustaría terminar comentando que gran parte de la información sobre la vida de Miguel ha venido de su propia familia directa en Linares (especialmente de mi amigo Pedro, uno de sus nietos y al que quiero agradecer que me contara la historia de su abuelo). Espero que esta entrada sirva para conocer algo más de la vida, no únicamente la de Miguel Cardeñas Lozano, sino la de muchos otros hombres y mujeres que lucharon contra la dictadura y que no han empezado a ser reconocidos en su gesta por la libertad (por citar a Miguel, uno de sus nietos) hasta hace unos pocos años.

Bibliografía:

-Ángel Viñas (ed.) “En el combate por la Historia” Pasado y Presente, Barcelona 2012

-Secundino Serrano “Maquis” Temas de Hoy, Madrid 2002

-Santiago Macías “El monte o la muerte. La vida legendaria del guerrillero antifranquista Manuel Girón” Temas de Hoy, Barcelona 2005

-El programa de RNE sobre la guerrilla contra la dictadura de Franco se puede escuchar aquí http://www.rtve.es/alacarta/audios/documentos-rne/documentos-rne-maquis-lucha-derrota-guerrilla-antifranquista-29-06-13/1903179/

-El documental Lobos Sucios (Felipe Rodríguez, 2006), puede verse en este enlace https://www.youtube.com/watch?v=tiZ8rHCirUQ

-Ficha de la película de 2015 Lobos Sucios, que se inspira libremente en los sucesos aquí descritos https://www.filmaffinity.com/es/film511193.html

-Artículos de periódico y webs: Cristina S. Barbarroja (publico.es), Adolfo Beltrán y Secundino Serrano (eldiario.es), Miguel Mora y Carmen Quintela (elpais.com), E. T. P. (ideal.es), noticiasvigo.es, todoslosnombres.org, lahistoriaenlamemoria.blogspot.com.es, fpabloiglesias.es, Wikipedia.org, losdelmonte.com, memoriahistorica.org

Una de las cartas que Miguel escribía a su familia en Andújar bajo el pseudónimo de Luisa Pires. Fuente: Pedro (nieto de Miguel) y Santiago Macías.