Los republicanos españoles que estuvieron en el campo de Mauthausen (II)/ The Spanish republican who were in Mauthausen (II)

 

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Una escena de la película ‘El fotógrafo de Mauthausen’ de Mar Targaron. Fuente:eldiario.es

Another entry about the Spanish republicans who were in Mauthausen. It’s a current topic because in recent weeks there have been two programmes on Spanish TV about Spanish republicans in World War Two (in the Resistance or like Amado Granell, in the liberation of Paris with La Nueve) and a film about the photographer Francesc Boix Campo (1920-1951), a Spanish republican who was held prisoner in the Mauthausen concentration camp between 1941 and 1945 and who, due to his skills as a photographer, was ordered by the concentration camp’s guards to photograph the horrors that he saw there. What they didn’t realise was that, in secret, he made copies of the negatives of those photos and these were used later in the Nuremberg trials. I include too a list with the names of 20 men from Linares (Jaén) who were in Nazi concentration camps during WWII.

Esta entrada nace de la actualidad. En la última semana se han sucedido varias publicaciones que han tenido como protagonistas a los republicanos españoles que fueron prisioneros en el campo de Mauthausen durante los años de la II Guerra Mundial (1939-1945). Pero antes es necesario un poco de contexto, explicar porque estos compatriotas nuestros acabaron en ese horrible lugar.

 

A partir de febrero de 1939, y ya en la última etapa de la guerra en España, aproximadamente medio millón de personas cruzaron la frontera hacia Francia huyendo del avance de las tropas golpistas. Sin embargo, pocos meses después se vieron metidas en otra guerra cuando estalló la II Guerra Mundial. Una parte importante fue reclutada para batallones de trabajo, construyendo fortificaciones militares y otras infraestructuras, mientras que otros se apuntaron al ejército francés para no ser deportados a España. Tras la firma del armisticio en junio de 1940 y con la rendición de Francia, muchos serían encarcelados en instalaciones en el norte y este del país. Unos 10.000 fueron a parar a campos de concentración y exterminio. Las mujeres presas fueron encarceladas en el campo de Ravensbrück, y cerca de 8.000 hombres fueron a parar al de Mauthausen, el “campo de los españoles” como lo llamaban los propios nazis. La mayor parte de ellos llegaron al campo entre 1940 y 1941. El primer grupo llegó el 6 de agosto de 1940, y lo componían 392 presos.

En España, Franco y Serrano Súñer no quisieron saber nada de ellos, por lo que a los españoles considerados como apátridas se les marcaba en su ropa de prisioneros con un triángulo rojo azul y una S que les identificaba como Rotspanier (españoles rojos). Los republicanos españoles fueron a parar allí por un acuerdo que hubo entre los agentes de Franco y los nazis. Hay documentos que demuestran que la dictadura de Franco sabía que había allí presos españoles. El propio Serrano Súñer llegó a decir:

“La suerte que puedan correr esos rojos no nos importa en absoluto. Son responsables de luchar contra los principios de orden, patria y religión que tanto el III Reich como nosotros defendemos. De haber permanecido en España, nosotros mismos les hubiésemos exterminado para que no quedase ni su semilla. Podéis hacer con ellos lo que os parezca oportuno”.

La historiadora británica Helen Graham, en su libro “Breve historia de la guerra civil” (citado por Teresa Mayor) escribió que Franco tampoco puso inconvenientes cuando los nazis le propusieron despojar de la condición de prisioneros de guerra a los miles de republicanos españoles que se hallaban en su poder, facilitando de esta forma que fueran enviados a los campos como Mauthausen. Así, el 25 de septiembre de 1940, Ramón Serrano Súñer, ministro del Interior (y en octubre de 1940, también de Asuntos Exteriores) visitó Alemania y llegó a acuerdos con Himmler y Heydrich. Los republicanos solían llegar a Mauthausen en trenes masificados con apenas comida y agua, por lo que muchos morían víctimas del hambre y del hacinamiento. A su llegada, eran obligados a bajar de los vagones a golpes por parte de los guardianes del campo. A continuación, les formaban en mitad de un patio donde eran obligados a desnudarse (una de las muchas formas de humillarles) y les quitaban las pocas propiedades que llevaban. Después les daban un número y el uniforme a rayas que hemos visto en tantas películas y documentales. Finalmente se les rapaba la cabeza al cero y eran enviados a las duchas para “desinfectarlos”. Tengo que decir que estas duchas se hacían con agua helada, incluso en pleno invierno, por lo que muchos morían debido al frio. Mariano Constante,  preso número 4584 en Mauthausen, recordaba su llegada al campo de esta manera:

“Mi primera impresión fue la de encontrarme ante una inmensa obra de construcción, ya que había muchos hombres empleados en trabajos de excavación. Pasamos el primer control y entramos en el recinto o perímetro exterior, donde me apercibí de las torretas de vigilancia, en las cuales montaba guardia un centinela con ametralladora. Sobre un muro en construcción, un águila inmensa, en cobre verde, dominaba la entrada de la plaza donde estaban los garajes de los SS. No tuve la menor duda: estábamos en uno de aquellos campos de los cuales tanto habíamos oído hablar”.

Lo primero de lo que me gustaría hablar es de la película que se ha estrenado sobre Francisco Boix, dirigida por Mar Targarona y cuyo tráiler puede verse en el siguiente enlace https://www.youtube.com/watch?v=UDAnX3SNSeE. En ella se cuenta la llegada a este lugar de Boix y muchos otros refugiados españoles y de como hizo (junto con un grupo de adolescentes conocidos como Poschacher) copias de los negativos que fueron escondidos en casa de Anna Pointner y que luego serían empleados en los juicios de Núremberg, al que acudió como testigo y que sirvieron para condenar a los altos cargos de la dictadura nazi en Alemania. Esta historia así como la participación de republicanos españoles en la resistencia francesa, el papel de La Nueve en la Liberación de París o las mujeres republicanas que pasaron por el campo de Ravensbrück. Neus Català recordaba en una entrevista hace unos años su llegada a dicho campo de esta manera:

“Mil mujeres, muchos vagones y cuatro días de viaje sin parar, sin higiene, sin aire para respirar, sin saber qué sería de nosotras. No teníamos sitio para sentarnos, nos apañábamos, poníamos espalda contra espalda como podíamos. Éramos 90 o más en cada vagón con un cubo de basura en medio para hacer nuestras necesidades y que con el traqueteo se volcaba. Olía muy mal. Algunas salieron muertas ese 3 de febrero de 1944, cuando desembarcamos en Ravensbrück. Con 22 grados bajo cero, a las tres de la madrugada del 3 de febrero de 1944, 1.000 mujeres entramos en Ravensbrück. Con 10 SS y sus 10 ametralladoras, con 10 perros lobos dispuestos a devorarnos, empujadas bestialmente, hicimos nuestra entrada triunfal en el mundo de los muertos.”

Antes hice mención a la película El fotógrafo de Mauthausen (estrenada en los cines el pasado viernes 26 de octubre de 2018) y añado también los dos enlaces en los que se habla de la presencia española en la guerra mundial, son de La Sexta, en su programa La Sexta Columna, y pueden verse clicando en los siguientes enlaces: https://www.atresplayer.com/lasexta/programas/lasexta-columna/temporada-1/espanoles-en-la-segunda-guerra-mundial-de-los-combatientes-olvidados-a-los-campos-de-concentracion_5bc9b6c57ed1a895226e5268/ y https://www.atresplayer.com/lasexta/programas/lasexta-columna/temporada-1/espanoles-en-la-segunda-guerra-mundial-parte-2-mauthausen_5bd337507ed1a85f3559d73f/

Finalmente, también me gustaría colocar el enlace del archivo PARES, muy útil a la hora de saber sobre los deportados de diferentes ciudades españolas que fueron llevados contra su voluntad a los campos de concentración alemanes durante la II Guerra Mundial. Es este http://pares.mcu.es/Deportados/servlets/ServletController?ini=0&accion=0&opcion=20

De mi ciudad, Linares, hubo 20 hombres que fueron deportados hacia allí, de los cuales la solo pudo sobrevivir la mitad, los otros diez fallecieron allí. Pongo aquí sus nombres para que sirva como homenaje a su memoria.

ALBA RODRÍGUEZ, Rafael Liberado
BARBA RUIZ, Antonio Liberado
BOTELLA DE RUS, Ramón Liberado
CAPEL MOLINA, Juan Liberado
CUEVAS RUIZ, José Liberado
DONAIRE MOLINA, Antonio Liberado
EXPÓSITO GARRIDO, Mariano Fallecido
GONZÁLEZ TRAVANO, Felipe Liberado
IBÁÑEZ CARRASCOSA, Manuel Fallecido
LENTISCO CUARTERO, Romualdo Fallecido
MARÍN JUSTICIA, Juan Fallecido
MARTÍNEZ CARPIO, José Fallecido
MEDINA GONZÁLEZ, Valentín Liberado
MÍNGUEZ RODRÍGUEZ, Manuel Fallecido
MOLINA MORO, José Fallecido
MORÓN LÓPEZ, Rodrigo Liberado
ORTIZ GIMÉNEZ, José Fallecido
POVEDANO ROBLES, Manuel Fallecido

 

En los comentarios pondré los enlaces a otras entradas en las que hablé sobre este tema por si alguien quiere profundizar en la lectura. Un fuerte abrazo.

Bibliografía:

-Ángel Viñas (ed.) “En el combate por la Historia” Pasado y Presente, Barcelona 2012

-Julián Casanova y Carlos Gil Andrés “Historia de España en el siglo XX” Ariel, Barcelona 2009

-Constante, Mariano y Razona, Manuel “Triángulo azul. Los republicanos españoles en Mauthausen” Amical de Mauthausen y Gobierno de Aragón, Huesca 2008

-Constante, Mariano “Los años rojos. Españoles en los campos nazis” Galaxia Gutenberg, Barcelona 2005

-Mayor Ferrándiz, Teresa “Republicanos españoles en los campos de concentración nazis” en Revista Digital de Historia y Ciencias Sociales (2014)

-Pons Prades, Eduardo “Republicanos españoles en los campos de exterminio nazis”

-Documental “Francisco Boix, un fotógrafo en el infierno”, dirigido por Llorenç Soler (2000) y se puede ver completo en  https://www.youtube.com/watch?v=-04d60l0-EU

-Documental del programa crónicas de La 2 de TVE “Las dos guerras del fotógrafo Boix” y se puede ver en http://www.rtve.es/television/20150121/dos-guerras-del-fotografo-boix/1084600.shtml

-Artículos de periódico y webs: Carlos Hernández (eldiario.es), lasexta.com, Mar Targarona e Ignasi Juliachs (lavanguardia.com), Alejandro Torrús (publico.es), Montserrat Llor (elpais.com), buscameenelciclodelavida.com

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Las políticas sociales en España durante el siglo XX / Social policies in Spain during the 20th century.

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Maestras y su alumnas en Torrubia del Campo (Cuenca) en 1934. Fuente:buscameenelciclodelavida.com

Today’s entry is written in response to people who express, in their own way, that the social policies we now have in Spain (although they are currently threatened by cutbacks and neoliberalism) is the direct result of the dictatorship. This is not true. Throughout this post, I’ll explain how these policies were first developed during the Second Republic and even before, under the reign of Alfonso XIII. However, after the military triumph of Franco in the war, many social policies and laws from the republican period (housing, dams, gender equality) were abolished and then re-appeared under another name during his regime. This propaganda was carried out in order to pretend that these policies had been made under the leadership of the dictator and to make the Spaniards of those years believe that nothing similar had been done before.

La entrada de hoy se escribe a modo de respuesta frente a aquellas personas que expresan, a su manera, que la política social que ahora tenemos en España (si bien amenazada por los recortes y el neoliberalismo) es fruto directo de la dictadura. Esto no es así. A lo largo de las siguientes líneas explicaré como dichas políticas tuvieron un primer desarrollo durante la II República e incluso antes, bajo el reinado de Alfonso XIII. Sin embargo, tras el triunfo militar de Franco en la guerra, muchas políticas y leyes sociales republicanas e incluso de períodos anteriores (vivienda, embalses, igualdad) fueron suprimidas para luego aparecer con otro nombre durante su régimen. La propaganda realizó este trabajo con el fin de aparentar que estas políticas se habían hecho bajo el liderazgo del dictador y con el objetivo de hacer creer a los españoles de la época que antes no se había hecho nada parecido.

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El doctor Fraser Brockignton. Fuente: theguardian.com

En las últimas semanas, y como consecuencia del plan del actual gobierno de Pedro Sánchez de exhumar los restos del dictador de Cuelgamuros (el valle de los caídos), han aparecido mensajes en defensa de los supuestos éxitos de la política social de la dictadura. Esta campaña, que busca blanquear los efectos más duros del régimen que controló nuestro país entre 1939 y 1975 (e indirectamente, atacar a la democracia actual), ha sido desde mi punto de vista eficazmente desmontada con argumentos de peso desde diversos artículos de prensa así como por declaraciones de historiadores que han investigado esta etapa. Mi idea con este artículo es realizar una síntesis de todos esos artículos y exponerlos a lo largo de las siguientes líneas.

Para comenzar me gustaría hablar de la igualdad entre hombre y mujer. Aunque ya en la Constitución aprobada en 1931 se hablaba de ello en aspectos como el derecho al voto o el ser elegible en elecciones (arts. 36 y 53 respectivamente, por poner varios ejemplos), hubo que esperar a la publicación del Decreto Sobre Igualdad Jurídica del 4 de febrero de 1937 (en plena guerra) para hacer efectiva la igualdad entre hombres y mujeres. En aquel momento el presidente de la República era Manuel Azaña (1880 – 1940) y Juan García Oliver (1901 – 1980) era el ministro de Justicia. Los dos primeros artículos de este decreto, tal y como apareció en la Gaceta de la República, decían que:

“1º El sexo no origina diferencia alguna en la extensión y ejercicio de la capacidad civil. La mujer, se cualquiera su estado, tiene la misma capacidad que las leyes reconocen o puedan reconocer al hombre para ejercer todos los derechos y funciones civiles.

2º Dentro del matrimonio ninguno de los cónyuges adquiere potestad sobre el otro, ni ostenta su representación legal, quedando ambos únicamente obligados, por mutuo y legal consentimiento, a vivir juntos, guardarse fidelidad y prestarse recíprocamente asistencia. La obligación de sufragar los gastos necesarios para el sostenimiento del hogar conyugal pesará sobre ambos cónyuges, en proporción a sus respectivos medios económicos y a sus posibilidades de trabajo”.

El texto completo del decreto se puede consultar en el siguiente enlace: http://www.buscameenelciclodelavida.com/2015/02/igualdad-de-derechos-civiles-para-ambos.html

La igualdad de sexos, al igual que con muchos otros que se verán a lo largo de la presente entrada, fue un aspecto que sería suprimido y las mujeres españolas perderían muchos derechos conseguidos hasta entonces. La Igualdad no se vería de nuevo reflejada hasta la Constitución de 1978 (art. 14) y en leyes y decretos posteriores una vez la democracia se reinstauró en España.

 

La dictadura de Franco no creó la Seguridad Social. Comentar esto es importante, porque desde siempre sus propagandistas han insistido en que así fue, sin embargo vamos a ver que no. Hay antecedentes de este organismo incluso en el siglo XIX, en concreto, con la Comisión de Reformas Sociales (1883). Esta comisión fue la inspiradora de la Ley de Accidentes de Trabajo (1900) o el Instituto Nacional de Previsión (1908). Las leyes que iban a crear la Seguridad Social o el seguro de enfermedades estaban listas para ser aprobadas en julio de 1936 pero no se pudieron aplicar por el golpe y la guerra. Había también seguros por enfermedad, pero éstos no se unificaron hasta 1942, aunque muchos trabajadores agrícolas y desempleados se quedaron fuera de este seguro. La Seguridad Social como la entendemos no nacería hasta 1963 con la Ley de Bases de ese mismo año y luego con la Ley General de 1966. Sin embargo, hay que decir que la dictadura obvió diversa normativa republicana y que en sus mejores momentos la cobertura sanitaria solo llegaba a dos terceras partes de la población, entre otras cosas por su carencia de medios. Para esperar a una cobertura total de la Seguridad Social hubo que esperar a 1988, cuando se produjo una huelga general que motivó la inclusión del resto de la población. Para mayor información se puede consultar este enlace: http://www.seg-social.es/wps/portal/wss/internet/Conocenos/HistoriaSeguridadSocial

En 1967, en un informe de la OMS del médico británico Fraser Brockington (1903 – 2004), que fue encontrado por la historiadora Rosa Ballester en 2010, se exponían las múltiples carencias del sistema sanitario de la dictadura con frases como estas:

“Básicamente no existen consultas de especialidad ni consultas para cuidado prenatal, protección de la infancia, enfermedades venéreas y enfermedades pediátricas más que en las capitales de provincia”

El doctor Brockington (en el artículo de Manuel Ansede ‘El informe olvidado que sacó las vergüenzas a Franco’, publicado en elpaís.com el 6 de julio de 2018) decía también que la Escuela Nacional de Sanidad había fracasado en aspectos como la formación y la investigación y de lo difícil que era conocer el estado real de la sanidad en el país.

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El informe del doctor Brockington encontrado en 2010 por la historiadora Rosa Ballester. Fuente: elpais.com

Las pensiones tampoco nacieron durante la dictadura. Éstas nacieron en 1919 bajo el amparo del Instituto Nacional de Previsión y se fueron ampliando en sucesivos momentos en los años veinte y treinta del siglo XX. De hecho fue en 1931 cuando la necesidad a recibir una pensión fue recogida como un derecho constitucional para todos los ciudadanos y trabajadores del país.

Ni siquiera existía un Ministerio de Sanidad como tal. Éste fue creado por el gobierno de la II República en 1936, siendo Federica Montseny (1905 – 1994) su primera ministra. Entre las cosas que se hicieron fue desarrollar la ayuda a familias numerosas, el seguro maternal (aprobados en 1926 y en 1928 respectivamente) o legalizar el aborto en 1937. Sin embargo, este ministerio fue suprimido por la dictadura y sus competencias repartidas entre otros ministerios. El historiador Estaban Sánchez Ocaña explica que, por ejemplo, la sanidad escolar dependía del Ministerio de Educación o que los hospitales dependían del Ministerio de Trabajo. El Ministerio de Sanidad no volvería a aparecer como tal hasta 1977, dos años después de morir Franco.

Tampoco en la dictadura se crearon las vacaciones pagadas. Éstas nacieron en 1918 para los funcionarios públicos, aunque se ampliaron al año siguiente para los capitanes y a los oficiales de la marina mercante. Finalmente, con la Ley de Contratos de Trabajo de 1931 (en su artículo 56), estas vacaciones pagadas se hicieron extensivas a todos los trabajadores. De nuevo la dictadura se apropiaba de una ley republicana (e incluso de etapas anteriores) y la vendía como si fuera suya. Obviamente, en un régimen como era la dictadura, si alguien protestaba por esta apropiación se podía enfrentar a graves acusaciones y ser multado o encarcelado. La Ley de Contratos de la II República puede consultarse en este enlace: https://www.boe.es/datos/pdfs/BOE/1931/326/A01130-01138.pdf

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El historiador Francisco Morente Valero, que ha investigado la represión a los docentes españoles durante la dictadura. Fuente: elpais.com

La educación tampoco sería otra invención de la dictadura. Hubo quemas de libros en varias ciudades y los docentes españoles a todos los niveles fueron depurados y cerca de 20.000 sufrieron represión de diverso tipo, del encarcelamiento hasta la aplicación de la pena de muerte o el exilio (unos 1.000 se exiliaron y un 16% de los profesores de Secundaria fueron expulsados). La II República tenía un proyecto educativo tanto para Secundaria como Formación Profesional, pero no pudo aplicarse por el golpe de Estado de julio de 1936 y luego la guerra. Después de 1939 la enseñanza republicana, basada entre otras cosas en el laicismo o la presencia de niños y niñas en la misma aula, fue suprimida y sustituida por otra en la que primaban los valores ultranacionalistas y religiosos. Solo por curiosidad, comentaré que hasta el año 1970 (año de la ley de educación de Villar Palasí, algo más moderna que lo hecho hasta entonces), Franco invirtió más dinero en su tumba en Cuelgamuros que en el Ministerio de Educación. Eso tuvo consecuencia que hubiera un número insuficiente de escuelas, algo especialmente visible en el ámbito rural (hasta 1951 no se recuperó el número de alumnos y alumnas escolarizados que había en 1936) o que el analfabetismo que existía en el país (de los más altos de Europa) bajara a un ritmo más lento que en otros países de nuestro entorno. Era todavía del 13’74% en 1963 y del 8’9% en 1970.

En el programa educativo de la dictadura se insistía mucho en la obediencia a la autoridad, ya que se buscaba una población sumisa. También se daba el culto a la personalidad del dictador, al que había que obedecer sin cuestionar. Para hacernos una idea de este plan, en el punto 23 del programa falangista se decía que en la Educación:

“la misión esencial del Estado, mediante una disciplina rigurosa de la educación, es conseguir un espíritu nacional fuerte y unido e instalar en el alma de las futuras generaciones la alegría y el orgullo de la Patria. Todos los hombres recibirán una educación premilitar que les prepare para el honor de incorporarse al Ejército nacional y popular de España”

En la dictadura tampoco se crearon las Viviendas de Protección Oficial (VPO) tal y como ésta aseguraba. Éstas surgieron con la Ley de Creación de Casas Baratas del 13 de junio de 1911 y desarrolladas a partir de 1931, cuando se creó una plataforma que impulsaba la creación de este tipo de viviendas. Al igual que en casos antes mencionados, el régimen nacido en 1939 ocultó esta información y presentó a las VPO como una invención suya.

No me gustaría terminar sin mencionar antes una serie de aspectos, que, aunque centrados en lo económico, guardan relación con lo social (lo desarrollaré en la siguiente entrada). Por ejemplo, las pagas extras (tanto las de 1943 y 1947) eran de una semana de salario en un momento en el que la inflación era del 29%, con los sueldos bajando más de un tercio, especialmente en agricultura e industria, cuyos salarios en 1936 no se recuperaron hasta finales de los sesenta y principios de los setenta, respectivamente. Todo ello mezclado con una inflación al alza y un mercado negro (también llamado estraperlo) donde los precios eran todavía más altos, sobre todo para productos de primera necesidad. El PIB español de antes de la guerra no se recuperó hasta 1958.

Otro de los campos donde la propaganda de la dictadura tuvo bastante éxito fue el tema de los pantanos, que aseguraba que habían sido creados bajo el impulso del dictador, sin embargo vamos a ver que esto tampoco fue así. La política de embalses fue programada en dos momentos, a principios del siglo XX y en 1933, siendo en este segundo momento desarrollada por el ministro de Industria Indalecio Prieto (1883 – 1962). Otra cosa que, incomprensiblemente no se ha visibilizado hasta ahora, es que en la construcción de embalses intervino un gran número de presos políticos (Tranco de Beas) en condiciones muy malas, y que, cuando se producían accidentes, los trabajadores muertos eran enterrados allí mismo (como el caso del embalse del Cenajo, Murcia).

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El embalse del Cenajo, Murcia. Fuente: iniciativadebate.org

Bibliografía:

-Ángel Viñas (ed.) “En el combate por la Historia” Pasado y Presente, Barcelona 2012

-Julián Casanova y Carlos Gil Andrés “Historia de España en el siglo XX” Ariel, Barcelona 2009

-Joseba de la Torre y Gloria Sanz Lafuente (eds) “Migraciones y coyuntura económica del franquismo a la democracia” Prensas Universitarias de Zaragoza, Zaragoza 2008

-Miguel Ángel del Arco Blanco “El estraperlo: pieza clave en la estabilización del régimen franquista” Historia del Presente, 15, 2010, pp. 65-78.

-Gema Quintero Lima “La Seguridad Social en España: evolución histórica”

-Artículos de periódico y webs: publico.es, iniciativadebate.net, Pedro Serrano Solana y Nerea Castro (iniciativadebate.org), Álvaro Pla (eldiario.es), buscameenelciclodelavida.com, Antonio Maestre (lamarea.com), memoriahistorica.org.es, seg-social.es, Juan Carlos Barba (elconfidencial.com), Manuel Ansede, José Lera y Carlos Barciella (elpais.com), Jaime Parra (elnoroestedigital.com), theguardian.com

Dónde están enterrados los presidentes de la II República/ Where are the presidents of the 2nd Spanish Republic buried?

Today, I’m going to speak about the places where the presidents of the 2nd Spanish Republic (1931 – 1939) are buried. There were two between 1931 and 1939 (Niceto Alcalá Zamora and Manuel Azaña) and three in exile (Diego Martínez Barrio, Luis Jiménez de Asúa and José Maldonado). This is the situation, Manuel Azaña is buried in France and Luis Jiménez de Asúa in Argentina. The remains of Niceto Alcalá Zamora and Diego Martínez Barrio were returned after Franco’s death and are buried in Spain, José Maldonado was the only president to return alive to Spain in 1977.

Leyendo la prensa hace unos días, y, con la posible retirada de los restos del dictador del valle de los caídos (cosa que veo necesaria, tal y como he indicado en otras entradas previas), me encontré este artículo de mi admirada Nieves Concostrina (@NConcostrina) https://www.publico.es/tremending/2018/07/22/twitter-y-si-repasamos-los-discretos-lugares-donde-descansan-los-cinco-presidentes-de-la-segunda-republica/ en el que se menciona los lugares en los que están enterrados los cinco presidentes que tuvo la II República Española (tres de ellos fueron presidentes de la República en el exilio, entre 1939 y 1977). Ninguno de ellos tuvo un funeral de Estado, y únicamente tres de ellos (Niceto Alcalá Zamora, Diego Martínez Barrio y José Maldonado) están enterrados en nuestro país. Manuel Azaña y Luis Jiménez de Asúa lo están en Francia y Argentina, respectivamente.

Portada de Time de 1931 en la que aparece Niceto Alcalá-Zamora como nuevo Presidente de España. elcultural.es

Niceto Alcalá Zamora

 Vinculado a la derecha liberal, Niceto Alcalá Zamora (Priego de Córdoba, 1877 – Buenos Aires, 1949), fue presidente de la II República entre abril de 1931 y mayo de 1936. El golpe de Estado del 18 de julio de 1936 le sorprendió en viaje por el norte de Europa y ya no regresó a España. Se exilió en Francia y finalmente en Argentina, donde falleció en 1949. Sin embargo, pidió que sus restos volvieran a España cuando el país volviera a ser una democracia. Pero no fue tan sencillo, por dos veces, en 1977 y 1979 el entonces presidente Adolfo Suárez (1932 – 2014) se negó a ello, a no ser que se hiciera de forma discreta.

Y así pasó. Los restos de Niceto Alcalá Zamora regresaron a España de forma anónima en el verano de 1979 a través del puerto de Barcelona. Fueron enterrados en el madrileño cementerio de la Almudena el 11 de agosto de ese mismo año, en la más estricta intimidad. El diario El País recogió en un breve artículo días después la llegada de los restos del presidente así como las quejas de algunos políticos republicanos por el poco eco que tuvo dicho evento. Eduardo Prada, presidente de Acción Republicana Democrática Española (ARDE) dijo que:

“Ha debido hacérsele el entierro que se merece por su significación política, como ocurrió en el caso del entierro de Francisco Largo Caballero. Los republicanos españoles, en su momento, le rendiremos el homenaje que se merece, y lamentamos que las presiones de toda índole que estamos sufriendo sirvan para desconcertar a la opinión pública sobre la actitud, de determinadas personas ligadas con la causa republicana”.

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Manuel Azaña

Manuel Azaña (Alcalá de Henares, 1880 – Montauban, 1940) perteneciente a Izquierda Republicana, fue presidente de la II República entre mayo de 1936 y marzo de 1939. Exiliado en Francia desde febrero de ese mismo año, tuvo que ver como su salud empeoraba al mismo tiempo que las tropas alemanas iban ocupando el país vecino. Hubo temores de que iba a ser detenido por agentes de Franco y alemanes y deportado, cosa que al final no se produjo. Azaña falleció en Montauban, en el sur de Francia el 3 de noviembre de 1940, víctima de un infarto cerebral.

El presidente de la Francia colaboracionista y amigo de Franco, Philippe Pétain (1856 – 1951), quiso impedir que Azaña se le enterrasen con la bandera republicana y exigió que se emplease la de la dictadura. Sin embargo, el entonces embajador mexicano en Francia Luis I. Rodríguez (1905 – 1973), que ya había ayudado antes a Azaña al impedir ser capturado por agentes de la Gestapo y falangistas al alquilar parte de un hotel y colocarlo bajo jurisdicción mexicana, declaró al prefecto petainista de la zona que:

“Está bien, lo cubrirá la bandera de México, para nosotros será un privilegio, para los republicanos, una esperanza, y para ustedes una dolorosa lección”.

A día de hoy, Manuel Azaña continúa en el cementerio de Montauban porque así lo quiso, además, le pidió a su mujer Dolores de Rivas Cherif (1904 – 1993) que no lo movieran de allí. En 2008, el departamento francés al que pertenece Montauban embelleció su tumba con una escultura del artista Christian A. Acquier.

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Diego Martínez Barrio

Diego Martínez Barrio (Sevilla, 1883 – París, 1962) de Unión Republicana, fue el primer presidente de la República española en el exilio, primero de forma interina tras la dimisión de Azaña mientras se reconstruía el organigrama político republicano, y ya de forma oficial entre 1945 y 1962, año en que falleció en la capital francesa, donde se encontraba la sede del gobierno republicano en el exilio.

En 1960, dos años antes de morir, le pidió a su mujer que sus restos fueran trasladados a España en cuanto la democracia volviera a nuestro país. Sin embargo, hubo que esperar hasta el año 2000 para que eso sucediera. A principios de enero sus restos, junto con los de su mujer y su cuñada fueron trasladados a Sevilla. Dichos restos, tras ser expuestos en el ayuntamiento de la capital andaluza (donde estuvieron presentes una de sus sobrinas y el entonces alcalde sevillano Alfredo Sánchez Monteseirín) fueron trasladados al cementerio de San Fernando. Tuvo un funeral laico y durante la ceremonia sonó el Himno de Riego. Fue homenajeado por el ayuntamiento de su ciudad en 2008.

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Luis Jiménez de Asúa

El socialista Luis Jiménez de Asúa, abogado y jurista (Madrid, 1889 – Buenos Aires, 1970), uno de los autores de la Constitución Española de 1931, fue presidente de la República en el exilio entre 1962 y 1970. Murió en su exilio de la capital argentina el 16 de noviembre de 1970, siendo enterrado en el cementerio de La Chacarita, aunque siempre quiso regresar a España. En sus últimos tiempos llegó a decir que:

“Quiero volver a España con dignidad. Cuando desaparezca Franco nuestra obligación será volver y poner al servicio del país todas nuestras fuerzas. Cuando el avión se vaya acercando a Madrid entraré en la cabina y pediré al piloto ser el primero que pise tierra española”.

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José Maldonado

José Maldonado (Tineo, 1900 – Oviedo, 1985) republicano liberal, fue el último presidente de la República en el exilio, entre 1970 y 1977, y el único que pudo regresar con vida a España (junto con su mujer Rosalía) cuando retornó la democracia a nuestro país. Fue el encargado de disolver el gobierno de la República en el exilio el 15 de junio de 1977 en un manifiesto en el que reafirmaban la legalidad del gobierno republicano español de 1931 y la validez de las elecciones generales de ese año en España (pese a que no permitió presentarse a los partidos republicanos) por lo que procedían a su disolución indicando que:

“Las Instituciones de la República en el exilio ponen así término a la misión histórica que se habían impuesto. Y quienes las han mantenido hasta hoy, se sienten satisfechos porque tienen la convicción de haber cumplido con su deber”.

Decidió regresar a nuestro país en ese mismo 1977, si bien no se instaló de forma definitiva en Oviedo (Asturias) hasta 1980. Sus últimos años los pasó con tranquilidad, aunque se le podía ver con frecuencia en la tertulia del café Rialto y dando largos paseos por la ciudad. Murió en Oviedo en 1985, víctima de una neumonía. Poco después fue enterrado en el cementerio de La Espina, en el concejo de Salas (Asturias). Posteriormente el ayuntamiento ovetense le rendiría honores con una calle en su honor en el barrio de La Ería.

Espero que esta breve entrada sirva como homenaje a la memoria de estas personas que lucharon por la democracia en España. Estos españoles y muchos otros (y también muchas) tuvieron que exiliarse y vivir como refugiados (al igual que una gran cantidad de personas hoy en día) debido a una dictadura. Espero por un lado que poco a poco se vayan reconociendo las aportaciones y el legado de la etapa democrática republicana. Es muy difícil explicar en Europa que los presidentes de un país democrático hayan tenido este destino y que un dictador tenga todavía ese enorme mausoleo. Italia y Alemania, que tuvieron regímenes similares, no tienen monumentos funerarios como los que hay aquí con esa significación política.

Bibliografía:

-Ángel Viñas (ed.) “En el combate por la Historia” Pasado y Presente, Barcelona 2012

-Julián Casanova y Carlos Gil Andrés “Historia de España en el siglo XX” Ariel, Barcelona 2009

-Xavier Flores “El Gobierno de la República en el exilio, crónica de un imposible retorno”  Espacio, Tiempo y Forma, Serie V, Historia Contemporánea. 14,2001, págs 309 – 350

-José Antonio Ferrer Benimeli “Historia de la II República en el exilio”

-El muy discreto regreso de Alcalá Zamora puede escucharse en el siguiente enlace del programa de RNE Polvo eres, presentado por Nieves Concostrina:  http://www.rtve.es/alacarta/audios/polvo-eres/polvo-eres-regreso-mortuorio-niceto-alcala-zamora-13-11-08/339654/

-Artículos de periódico y webs: rtve.es, congreso.es, publico.es, @NConcostrina, Arcángel Bedmar González, Miguel Somovilla y otros (elpais.com), Bartolomé Clavero (eldiario.es), Víctor Arrogante (nuevatribuna.es), Fernando Serrano Migallón (cervantesvirtual.com), José Luis Ibáñez Salas (anatomíadelahistoria.com), Wikipedia.org y ecorepublicano.es (para las fotos de los presidentes).

Ha fallecido José Marfil, un malagueño que estuvo en Dunkerque y Mauthausen.

Llevo un tiempo ausente, sin embargo, como este blog sigue operativo y no quería dejar sin escribir más tiempo me he decidido a escribir unas pocas líneas en esta noche de domingo.

Aunque tenía varías ideas en mente, al final me he decidido hacerlo de esta manera. Escribo simplemente para hablar del fallecimiento en Perpignan (sur de Francia) a los 97 años de edad de José Marfil, un ciudadano de El Rincón de la Victoria (Málaga), que estuvo en Dunkerque y que tras ser hecho prisionero por los alemanes, fue deportado al campo de concentración de Mauthausen  (En el libro Los últimos españoles de Mauthausen’ del periodista Carlos Hernández, se revela como Franco colaboró con Hitler en las deportaciones de españoles y judíos a campos de concentración).

Aunque la noticia ha aparecido en la prensa digital, desconozco su alcance en las cadenas de tv y emisoras de radio. Así, que compartiendo unos artículos sobre su deceso y un enlace de la web deportados.es donde él mismo contaba su vida y se pueden ver fotos de sus recuerdos más queridos y hasta un pequeño documental. Este país no puede olvidar a personas como él que lucharon por la legalidad democrática de la II República y que sufrieron este destino tras tener que abandonar España.

https://www.eldiario.es/sociedad/Muere-Marfil-Combatiente-Dunkerque-Mauthausen_0_780072722.html

http://www.diariosur.es/axarquia/muere-anos-jose-20180609151526-nt.html

http://deportados.es/marfil

http://www.elmundo.es/andalucia/2018/06/09/5b1bfcecca474130068b4606.html

superviviente-kKTF-U502177887309XOB-624x385@Diario SurJosé Marfil, en el ayuntamiento de El Rincón de la Victoria. Fuente: diariosur.es

Enseñar la bandera republicana en público es legal.

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Alegoría de la II República. Fuente: artehistoria.com

La entrada de hoy es breve.

Como todos los años de un tiempo a esta parte, las conmemoraciones en el aniversario de la proclamación de la II República han tenido lugar por todo el país. (La sucedida en Linares ha estado bastante bien, por poner un ejemplo), y, muchas de ellas bastante concurridas. He comentado en entradas previas que es legal mostrar en público la bandera española republicana, ya que fue la bandera que tuvo la democracia española entre 1931 y 1939 y aquella que emplearon los republicanos exiliados para luchar contra los fascismos en la 2ª Guerra Mundial. No obstante, en los últimos tiempos, estamos viendo intentos de retirar la bandera e incluso de limitar esta conmemoración.

Como he comentado antes, es legal exhibir la bandera española republicana ya que era la representativa de la democracia de nuestro país en ese período y no voy a extenderme por aquí ahora (para más información, ver otras entradas previas de este blog).

Para ello, y de cara para aquellos individuos, colectivos y asociaciones que celebren en el futuro actos republicanos, y tuvieran problemas porque hay quejas sobre la bandera (me gustaría pensar que por desconocimiento), adjunto un artículo de eldiario.es del 28 de agosto de 2013, en el que se indica que es legal el mostrar en público la bandera tricolor ahora que hay nuevamente acciones por parte de algunas administraciones contra la bandera republicana.

La historia que cuenta tuvo lugar en el año 2003, en aquel entonces, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid una sentencia favorable a raíz de un incidente que hubo en Torrelodones (Madrid) hace ya un tiempo, cuando el ayuntamiento conservador de dicha localidad quiso obligar a los gestores de la caseta de IU en dicha localidad madrileña a retirar la bandera de la II República. La noticia completa se puede leer en el siguiente artículo:

https://www.eldiario.es/politica/Banderasrepublicanas-Hernando_0_169383485.html

Por otro lado, la sentencia judicial sobre la legalidad de mostrar la bandera republicana en público, se puede leer y descargar en el siguiente enlace:

http://www.poderjudicial.es/search/doAction?action=contentpdf&databasematch=AN&reference=2578926&links=%221927/2002%22&optimize=20040327&publicinterface=true

Aunque fue una época difícil, ya que estamos hablando de una época en la que tanto España como Europa, estaban bajo la influencia de la Gran Crisis de 1929 y el ascenso de los fascismos, hay que recordar los logros que tuvieron lugar durante la II República: las autonomías, la igualdad efectiva entre hombre y mujer, el derecho al divorcio, al aborto, las políticas sociales (aunque luego la dictadura se quiso apropiar de ello. De este aspecto hablaré más adelante), el voto femenino, la potenciación de la educación o el laicismo.

Un saludo y hasta la próxima entrada.

Clara Campoamor, impulsora del voto femenino en España/ Clara Campoamor, the driving force behind women’s voting rights in Spain

 

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Clara Campoamor. Fuente: wikipedia

Today’s entry is dedicated to Clara Campoamor, a lawyer, writer and feminist politician from Madrid who was the driving force behind women’s voting rights in Spain. Women’s right to vote was achieved after very intense political debates in which Clara Compoamor had to convince the majority of the conservative members of parliament and even some people in her own party. Though the law was passed towards the end of 1931, it was in the general elections on 19th November 1933 when Spanish women exercised their right to vote for the first time. After the coup d’état on 18th July 1936 and the war and dictatorship, Clara Campoamor took up exile in Argentina and later in Switzerland. She tried to return to Spain but the dictatorship did not allow her to. She died in the city of Lausana in 1972. Later, her remains were moved to San Sebastián.

La entrada de hoy está dedicada a la abogada, escritora y política feminista madrileña Clara Campoamor, impulsora del voto femenino en España. El Derecho al voto se consiguió tras unos debates políticos muy intensos, en los que Clara Campoamor tuvo que convencer a la mayoría de los diputados conservadores y a unos cuantos compañeros de partido y de ideología. Aprobado a finales de 1931, fue en las elecciones generales del 19 de noviembre de 1933 cuando las mujeres españolas pudieron ejercer por vez primera este Derecho. Con el golpe de Estado del 18 de julio de 1936 y la posterior guerra y dictadura, Clara Campoamor se exilió en Argentina y posteriormente en Suiza. Intentó volver a España pero la dictadura no se lo permitió. Murió en la ciudad de Lausana en 1972. Tiempo después, sus restos serían trasladados a San Sebastián.

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Clara Campoamor en un mitin. Fuente: mujeresenlahistoria.com

Clara Campoamor Rodríguez nació en Madrid el 12 de febrero de 1888, en una humilde casa del barrio de Malasaña. Su padre se llamaba Manuel y era contable en un periódico. Su madre trabajaba como costurera y se llamaba Pilar. Tenían otros dos hijos más. La muerte de su padre cuando era una niña la obliga a dejar de estudiar y ponerse a trabajar para poder contribuir a la economía familiar, desempeñando diversos empleos (modista, dependienta) aunque nunca perdió ese afán por estudiar. En 1909, aprobó unas oposiciones de Correos y Telégrafos, siendo destinada a Zaragoza durante unos meses y luego a Donosti entre 1910 y 1914. Siguió estudiando y 1917 aprobó unas oposiciones del Ministerio de Instrucción Pública (hoy, Educación) por lo que regresó a Madrid. Sin embargo, siguió formándose y ampliando sus estudios por su cuenta. En 1920 empezó sus estudios de bachiller y en 1924 se licenció en Derecho. Finalmente, un año después se inscribió como abogada en el Colegio de Abogados de Madrid, apenas un mes después de hacerlo Victoria Kent (1898–1987).

Su activismo político, aunque siempre estuvo presente, se hizo público durante los años de la dictadura del general Primo de Rivera (1923–1930). Así, en 1923 participó en charlas sobre feminismo en la Universidad de Madrid, y, en 1925 intervino en conferencias en las que trataba sobre los Derechos de la Mujer. En 1928, fue socia fundadora de la Federación Internacional de Mujeres de Carreras Jurídicas, que tuvo su sede en París. Se relaciona con el PSOE, pero no llegó a integrarse en este partido debido a que ella se opuso a la dictadura primorriverista y por aquel entonces, la cúpula del PSOE propugnaba la colaboración con dicho régimen. No obstante, prologó el libro de la María Cambrils (1878–1939) “Feminismo socialista” que ésta escribió en 1925, y, tiempo después, (en 1929) militó en la Agrupación Liberal Socialista (ALS). Otras destacadas feministas como la maestra y abogada Matilde Huici (1890–1965), también militaron en la ALS. Su compromiso republicano también se manifiesta en estos años. En 1927 rechazó un premio que le otorgó la Real Academia de Jurisprudencia, y en 1930, cuando un periodista le preguntó por su ideario político, ella respondió:

“República, república siempre, la forma de gobierno más conforme con la evolución natural de los pueblos”.

Este período terminó con su participación en la defensa de los implicados en la insurrección de Jaca (12 de diciembre de 1930), entre ellos Manuel Andrés, José Bayo así como su propio hermano Ignacio.

Con la proclamación de la II República en abril de 1931, llegó su gran momento político. El Gobierno provisional republicano realizó una reforma de la ley electoral. Ésta permitió a las mujeres españolas mayores de 23 años ser candidatas en unas elecciones, y, Clara Campoamor pudo presentarse como candidata a diputada en las filas del Partido Republicano Radical (PRR). En las elecciones del 28 de junio de 1931, Clara Campoamor, junto a Victoria Kent (1898–1987) y Margarita Nelken (1894-1968), fueron las tres primeras diputadas de la democracia española.

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En un artículo de la prensa de la época. Fuente: nuevatribuna.es

Clara Campoamor formó parte de la comisión parlamentaria (compuesta por 21 diputados) encargada de redactar la constitución. En dicha comisión ella debatió por la no discriminación por razones de sexo y la igualdad de hombres y mujeres ante la ley, la igualdad jurídica de los hijos nacidos tanto dentro del matrimonio como fuera de éste, el divorcio y el sufragio femenino. Este tema fue especialmente polémico y tuvo la oposición sobre todo de muchos diputados conservadores y de compañeros de partido. Gran parte de los primeros se oponían por su machismo, su propio conservadurismo y su rechazo a las reformas republicanas. En los grupos de izquierda, la oposición venía por el temor a que las mujeres pudieran estar influidas por la Iglesia Católica o por sus maridos. Había diputados (entre ellos Victoria Kent o Indalecio Prieto) que pensaban en dejar el voto femenino para cuando las reformas republicanas estuvieran más asentadas. De hecho la propia diputada socialista llegó a manifestar en aplazar el voto femenino “hasta que transcurran unos años y vea la mujer los frutos de la República y la educación”.

Los debates en el Congreso de los Diputados fueron especialmente intensos. Clara Campoamor tuvo que escuchar a diputados decir que el voto para las mujeres debía ser únicamente para las casadas o las mayores de 45, y tristemente, insultos provenientes de los diputados más conservadores. En esta situación, las distintas intervenciones estuvieron destinadas a rebatir los argumentos contrarios y a conseguir el voto para las mujeres en las mismas condiciones que a los hombres. Durante su intervención en Parlamento para defender el sufragio femenino llegó a decir:

“¡Las mujeres! ¿Cómo puede decirse que cuando las mujeres den señales de vida por la República se les concederá como premio el derecho de votar? ¿Es que no han luchado las mujeres por la República? ¿Es que al hablar con elogio de las mujeres obreras y universitarias no está cantando su capacidad? Además, al hablar de las mujeres obreras y universitarias, ¿se va a ignorar a todas las que no pertenecen a una clase ni a la otra? ¿No sufren éstas las consecuencias de la legislación? ¿No pagan los impuestos para sostener al Estado en la misma forma que las otras y que los varones? ¿No refluye sobre ellas toda la consecuencia de la legislación que se elabora aquí para los dos sexos, pero solamente dirigida y matizada por uno? ¿Cómo puede decirse que la mujer no ha luchado y que necesita una época, largos años de República, para demostrar su capacidad? Y ¿por qué no los hombres? ¿Por qué el hombre, al advenimiento de la República, ha de tener sus derechos y han de ponerse en un lazareto los de la mujer?”.

“Yo, señores diputados, me siento ciudadano antes que mujer, y considero que sería un profundo error político dejar a la mujer al margen de ese derecho, a la mujer que espera y confía en vosotros; a la mujer que, como ocurrió con otras fuerzas nuevas en la revolución francesa, será indiscutiblemente una nueva fuerza que se incorpora al derecho y no hay sino empujarla a que siga su camino”.

“Resolved lo que queráis, pero afrontando la responsabilidad de dar entrada a esa mitad del género humano en política, para que la política sea cosa de dos, porque solo hay una cosa que hace un sexo solo: alumbrar; las demás las hacemos todos en común, y no podéis venir aquí vosotros a legislar, a votar impuestos, a dictar deberes, a legislar sobre la raza humana, sobre la mujer y sobre el hijo, aislados, fuera de nosotras”.

El artículo 36º de la Constitución española de 1931, que recogía el voto para hombres y mujeres, quedó redactado de la siguiente forma:

“Los ciudadanos de uno u otro sexo, mayores de 23 años, tendrán los mismos derechos electorales conforme determinan las leyes”.

Este artículo fue sometido a votación el 1 de octubre de 1931, y fue aprobado por 161 votos a favor y 121 en contra. A favor votaron la mayor parte de diputados del PSOE, los diputados de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), algunos diputados conservadores que era más moderados y unos cuantos de su propio partido. Aunque en diciembre se presentó una enmienda para aplicar el voto femenino primero sólo a las elecciones municipales, este día de octubre de 1931 fue una fecha histórica para la democracia en nuestro país, ya que, al lograr las mujeres españolas el derecho a votar, la democracia republicana española se puso al mismo nivel que las democracias occidentales de la época (incluso más, ya que en países europeos como Francia o Suiza, el voto femenino no existió hasta más tarde).

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Mujeres votando en Eibar (Gipuzkoa) el 19 de noviembre de 1933. Fuente: lamarea.com

Sin embargo, la polémica con el sufragio femenino no terminó aquí. En las elecciones generales del 19 de noviembre de 1933, las primeras en las que las españolas pudieron votar, el gobierno de izquierda perdió las elecciones. Desde algunos sectores se achacó las causas de la derrota electoral al haber otorgado el voto femenino antes de tiempo y a la influencia del clero sobre las mujeres. Sin embargo, yo personalmente veo en las causas de dicha derrota a los errores cometidos por la conjunción republicano – socialista mientras estuvo en el gobierno, a la abstención de un gran número de votantes y al hecho de que la izquierda en estas elecciones no se presentó en coalición mientras que la derecha si lo hizo. Hay que recordar llegados a este punto que la ley electoral republicana (influida por leyes electorales como la británica de la época) favorecía las alianzas electorales entre varios partidos frente a las que se hacían en solitario.

El nuevo gobierno surgido tras estas elecciones tenía el protagonismo de José María Gil Robles y la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA). Clara Campoamor, Victoria Kent y Margarita Nelken no consiguieron revalidar sus actas de diputadas.

Meses después se encontraba en Asturias ayudando a los mineros y sus familias que habían sido represaliados tras el fracaso de la huelga general revolucionaria de octubre de 1934. De la represión ejercida por Franco y otros militares, Clara Campoamor llegó a decir que:

“Se torturaba a los acusados en las prisiones; se fusilaba a los presos sin formación de causa en los patios de los cuarteles y se cerraban los ojos a las persecuciones y atrocidades perpetradas por la policía durante aquellos dieciséis meses. Hubo sólo tres ejecuciones oficiales: ¡Cuánta clemencia! Pero hubo millares de presos y centenares de muertos, torturados y mutilados. ¡Execrable crueldad! He aquí el trágico balance de una represión, que, de haber sido severa, pero legal, limpia y justa en sus métodos, hubiera causado mucho menos daño al país”.

A principios de 1935, tuvo un enfrentamiento político con Alejandro Lerroux (1864–1949) el jefe de su partido. Campoamor le criticó por los acuerdos a los que había llegado con los conservadores de la CEDA, por lo que abandonó el PRR ese mismo año. Intentó afiliarse a Izquierda Republicana (IR), el partido creado por Manuel Azaña (1880–1940), sin embargo su solicitud fue rechazada. Se quedó en Madrid y se dedicó entonces a su activismo y escribió “El voto femenino y yo” (1935).

El golpe de Estado del 18 de julio de 1936 y la posterior guerra civil le sorprendieron en Madrid, aunque decidió marcharse al exilio. Salió de España a través del puerto de Alicante y llegó a Génova (Italia), desde donde se dirigió a Ginebra. Allí se alojó en la casa de la abogada feminista Antoinette Quinche (1896–1979) y escribió “la revolución española vista por una republicana” (1937), publicado originalmente en francés y donde daba una visión de su experiencia republicana, y, se mostraba también crítica con el comportamiento de algunos de sus correligionarios. En 1938 abandonó Suiza y se dirigió a Buenos Aires, donde vivió exiliada varios años. Allí se dedicó sobre todo a escribir (reeditó algunas de sus obras) y a trabajar como conferenciante y traductora. Permaneció en contacto con otros muchos republicanos españoles exiliados que al igual que ella, asistían al bar Iberia.

Permaneció en España entre finales de 1947 y febrero de 1948, pero al ser investigada por la dictadura por su vinculación a la logia masónica ‘Reivindicación’, regresó a Buenos Aires. Entre 1951–1952 volvió de nuevo, y, a través de la escritora Concha Espina (1869–1955), solicitó un permiso a las autoridades de la dictadura para residir de nuevo en el país. No lo obtuvo, ya que el régimen le exigió los nombres de sus compañeros de la masonería para evitar la cárcel y ella se negó a darlos. Intentó volver de nuevo en 1955, pero al fracasar de nuevo, se volvió a Suiza. En esta ocasión marchó a vivir a Lausana, donde trabajó en un despacho de abogados y de donde ya no se movería. Falleció víctima de un cáncer el 30 de abril de 1972, a la edad de 84 años. Sus restos se encuentran en el cementerio donostiarra de Polloe, en el mausoleo de la familia Monsó Riu.

Clara Campoamor falleció en el exilio, sin poder regresar a nuestro país y sin ver como las mujeres españolas volvían a votar en junio de 1977, cuando España recuperó la democracia. Desde entonces, se han sucedido los homenajes a su figura: en 1988 Correos le dedicó un sello, desde 1998 existe el premio Clara Campoamor que reconoce a personas y colectivos que se destaquen en la igualdad, en 2007 recibió el homenaje del Congreso de los diputados español y en 2011 se acuñó una moneda conmemorativa por valor de €20 dedicada a ella. Nombres de colegios (incluso un Boeing 737 noruego), así como un busto en el Congreso, una calle en Bilbao y una plaza en Donosti, nos recuerdan la figura de Clara Campoamor y su labor en el campo de los derechos de las mujeres.

Bibliografía:

-Ángel Viñas (ed.) “En el combate por la Historia” Pasado y Presente, Barcelona 2012

-Julián Casanova y Carlos Gil Andrés “Historia de España en el siglo XX” Ariel, Barcelona 2009

-Neus Samblancat Miranda “Clara Campoamor, pionera de la modernidad” Universitat Autònoma de Barcelona, Servei de Publicacions, Barcelona 2002

-Isaías Lafuente “La mujer olvidada” Temas de Hoy, Barcelona 2006

-El enlace para ver la película de Clara Campoamor, la mujer olvidada es este: http://www.rtve.es/alacarta/videos/clara-campoamor-la-mujer-olvidada/clara-campoamor-mujer-olvidada/3283280/ y su ficha es la siguiente: https://www.filmaffinity.com/es/film113237.html

-Artículos de periódico y webs: rtve.es, Santiago Belausteguigoitía e Isaías Lafuente (elpais.com), Mayte Márquez González (uv.es), Sandra Ferrer Valero (mujeresenlahistoria.com), Wikipedia, Eduardo Fayanas (nuevatribuna.es), Rafael Escudero (lamarea.com), Carlota Ramírez (huffingtonpost.es), asociacionclaracampoamor.wordpress.es, Manuel Francisco Reina (cadenaser.com), Guillermina Torresi (ctxt.es), elplural.com, Eva Maldonado (diario16.com), mecd.gob.es, Elisa Caballero (eldiario.es), Patricia García (lavozdegalicia.es), lasexta.com, publico.es, laverdad.es, A. Gaitero (diariodeleon.es), Iñaki Anasagasti (ianasagasti.blogs.com).

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Mausoleo de la familia Monsó Riu en San Sebastián, donde se hallan los restos de Clara Campoamor. Fuente: wikipedia/elplural.com

El proyecto autonómico andaluz tras la vuelta de la democracia a España / The Andalusian autonomous region project after the return of democracy to Spain

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Foto de una de las manifestaciones en favor de la autonomía andaluza en 1977. Fuente:eldiario.es

Today’s entry is dedicated to the autonomous process undertaken by Andalusia during the transitional period, when Spain became a democracy once again. Over the next few lines, I will highlight the social and political movements that took place, above all, from 1977 to 1980 and which culminated in the approval of the Andalusian Statute of Autonomy on 30th December 1981. I will also speak about the 2007 reform of the aforementioned statute which remains in place to this day.

La entrada de hoy está dedicada al proceso autonómico andaluz durante el período de la Transición, cuando volvió la democracia a España. A lo largo de las siguientes líneas haré hincapié en las movilizaciones sociales y políticas que hubo sobre todo entre 1977 y 1980 y que culminaron en la aprobación del Estatuto Autonómico de Andalucía el 30 de diciembre de 1981. También hablaré de la reforma de dicho estatuto, que se hizo en 2007 y que actualmente está en vigor.

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Foto de la movilización por la autonomía de Andalucía en Málaga en 1977. Fuente: elmundo.es

A modo de resumen, durante los años de la II República (1931 – 1939) se intentó conseguir por primera vez un estatuto de autonomía para Andalucía. Aunque hubo ya intentos desde mayo de 1931 con un primer anteproyecto, fue el 26 de febrero de 1932 cuando se celebró una reunión de las distintas diputaciones provinciales andaluzas en la que se solicitó la autonomía de manera oficial. Posteriormente, entre los días 29 y 31 de enero de 1933 se celebró la Asamblea de Córdoba. En ella se descartó el anterior anteproyecto y se preparó uno nuevo. Cuando una coalición conservadora ganó las elecciones de 1933, la iniciativa por el estatuto autonómico se paró ya que muchos diputados se oponían a cualquier intento descentralizador de la administración. Fue tras la victoria del Frente Popular en las elecciones de 1936 cuando se aprobó un proyecto de Estatuto que tendría que estar listo para el 24 de septiembre. La idea era de llevarlo a Cortes en octubre y estar aprobado después. Desgraciadamente, el golpe de Estado del 18 de julio de 1936 paralizó de forma traumática el movimiento por la autonomía para Andalucía. Impulsores como Blas Infante fueron asesinados y otros como Hermenegildo Casas pudieron escapar al exilio.

El proyecto pro-autonómico se paró durante toda la dictadura, aunque desde 1970 hubo un ligero despertar de la identidad y la cuestión regional andaluza. Las tímidas reivindicaciones que hubo se mezclaron con aspectos como la lucha contra la dictadura, la preocupación por la emigración a otras regiones y un incipiente movimiento político con la aparición en la clandestinidad del Partido Socialista de Andalucía (1973) con protagonismo, entre otros, de Alejandro Rojas Marcos.

Un par de años después de la muerte del dictador en 1975 y con el retorno de la democracia a España, el movimiento en pos del estatuto de Andalucía se lanzó de nuevo. La Constitución de 1978 (actualmente en vigor) reconoció también este derecho y daba la posibilidad a las regiones de conseguir el acceso a la autonomía por dos vías. La llamada ‘Vía Rápida’ (recogida en el artículo 151) y la ‘Vía Lenta’ (en el 143). La principal diferencia entre ambos artículos es la forma de recibir las competencias por parte del gobierno central. El entonces gobierno conservador de la Unión de Centro Democrático (UCD), liderado por Adolfo Suarez (1932 – 2014) apoyado por Alianza Popular (AP), se opuso a que Andalucía tuviera la autonomía por el artículo 151. La oposición fue tal que en ciudades como Granada, la UCD creó una bandera sólo para Andalucía Oriental y organizó manifestaciones para una “verdadera autonomía” (según decían sus líderes) en la que Andalucía estaría dividida en dos regiones, la oriental y la occidental. A nivel estatal, el argumento esgrimido por el gobierno de la UCD fue que si bien Andalucía había redactado un estatuto de Autonomía durante el período democrático republicano, éste (a diferencia de otros) no había llegado a aprobarse debido al golpe de Estado de julio de 1936, por lo que se hacía necesario que en Andalucía se celebrase este referéndum. Por otro lado, el PSOE, el PCE y otras organizaciones políticas y sindicales estaban a favor de esta vía para la región.

En este ambiente político tan ajetreado, el 4 de diciembre de 1977, más de un millón y medio de andaluces y andaluzas convocados por una asamblea de parlamentarios se manifestaron en todas las capitales de Andalucía para conseguir un estatuto autonómico. Hubo varios incidentes, siendo el más trágico el asesinato por un disparo del joven militante de CCOO Martín Caparrós (1960 – 1977) y las heridas de bala de Manuel Jiménez Ruiz en circunstancias poco claras. Recientes trabajos en el Congreso de los Diputados apuntan a que fue un agente de la Policía Armada, cuerpo de seguridad que hubo durante la dictadura y primeros momentos de la actual democracia, el autor de dicho disparo (los documentos oficiales relativos a este triste suceso siguen siendo clasificados, pero parece ser que las iniciales del agente autor de los disparos son M. P. R., según las investigaciones apuntadas por Rosa Burgos).

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Plácido Fernández Viagas. Fuente: tribunalconstitucional.es

Mientras tanto, el Real Decreto 11/1978 del 27 de abril creaba la Junta Preautonómica Andaluza, que fue presidida por el político socialista Plácido Fernández Viagas (1924 – 1982) entre el 27 de mayo de 1978 y el 2 de junio de 1979. Durante su breve mandato se celebró el llamado Pacto de Antequera el 4 de diciembre de 1978. Ese día y en dicha localidad malagueña, las distintas fuerzas políticas andaluzas acordaron conseguir un estatuto de autonomía para Andalucía.

Fue el ayuntamiento de Puerto Real (Cádiz) quien tomó la iniciativa de solicitar al gobierno central que Andalucía consiguiera la autonomía por la vía rápida. Poco después Plácido Fernández Viagas fue sustituido por el también socialista Rafael Escuredo (1944 – ), que fue presidente de la Junta de Andalucía entre 1979 y 1984. En la reunión que hubo en Granada el 21 de junio de 1979 se acordó solicitar la autonomía por el artículo 151, posteriormente, el anteproyecto del nuevo estatuto autonómico fue aprobado en un pleno el 2 de agosto de ese mismo año en Carmona (Sevilla) y sometido a votación el 28 de febrero de 1980. Ese día el 55,80% del censo andaluz (unos dos millones y medio de personas) votó afirmativamente, mientras que los votos negativos apenas alcanzaron el 3,44% del censo electoral. La participación total fue del 64,2% (hubo quejas porque luego se descubrió que el censo estaba inflado con los nombres de miles de personas fallecidas). La abstención, que fue la opción promovida por el gobierno de UCD y sus socios de Alianza Popular (AP), fue derrotada.

Se dieron tensiones políticas a posteriori porque en  la provincia de Almería el voto afirmativo estuvo en el 42% y la normativa aplicada al referéndum requería mayoría del censo en toda la región además de en cada una de las provincias. Para solventar este problema, se reunieron Adolfo Suarez y el entonces líder de la oposición, Felipe González, para buscar una solución. Ésta llegó con la reforma de la Ley Orgánica reguladora del Referéndum en octubre de 1980. El catedrático de Derecho Político Gregorio Cámara Villar, en un artículo escrito en El Día de Córdoba el 18 de noviembre de 2017 dijo que dicha solución vino porque:

“Se estableció que la iniciativa autonómica se entendería ratificada en las provincias en las que se hubiere obtenido la mayoría de los votos afirmativos, siempre y cuando hubieran alcanzado la mayoría absoluta del censo de electores en el conjunto del ámbito territorial, y que las Cortes Generales podrían sustituir la iniciativa autonómica en el artículo 151 en la provincia o provincias en las que se hubiera obtenido mayoría de votos afirmativos, previa solicitud de los diputados y senadores de esos territorios”.

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Rafael Escuredo en una imagen de 1980. Fuente: wikipedia

Este estatuto (el discutido en Carmona) se ratificó finalmente el 30 de diciembre de 1981 y el 11 de enero de 1982 se publicó en el Boletín Oficial del Estado (BOE) como la Ley Orgánica 6/ 198. En él se indicaba que el estatuto autonómico andaluz contaba con “un elevado ámbito competencial en base al artículo 151” (Pilar Portero) y reconocía a Andalucía como una nacionalidad dentro de España. El estatuto entró en vigor a finales de diciembre de ese mismo año, y, el 23 de mayo de 1982 se celebraron las primeras elecciones autonómicas que ganó el  PSOE. Poco después, el 21 de junio de 1982, se celebró en los Reales Alcázares sevillanos la sesión constitutiva del parlamento andaluz. Rafael Escuredo (1944 – ) fue confirmado como presidente de la Junta de Andalucía, aunque en 1984 fue sustituido por José Luis Rodríguez de la Borbolla (1947 – ). Como homenaje y reconocimiento, Blas Infante sería nombrado “Padre de la Patria Andaluza” mediante un decreto, el 14 de abril de 1983. Desde entonces, el PSOE ha gobernado en solitario la Junta, salvo en períodos puntuales, con acuerdos con el Partido Andalucista (PA) entre 1994 y 1996, con Izquierda Unida (IU) entre 2012 y 2015 y con Ciudadanos desde 2015.

Desde el año 2001 se empezó a hablar por primera vez de la reforma del estatuto autonómico. Se tuvo que esperar hasta 2004 cuando, a raíz de los gobiernos del PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero, surgió la posibilidad de reformarlo. Se creó entonces una Comisión de 11 miembros en la que estaban representados todos los partidos políticos que había en el parlamento andaluz en ese momento, PSOE, PP, IU y PA.

Se produjo un debate muy intenso entre las fuerzas sociales y políticas andaluzas. El plan original, impulsado por Zapatero y Pasqual Maragall, era convertir España en un Estado federal, sin embargo, esta medida que necesitaba acuerdos entre los grandes partidos para reformar la Constitución no se pudo hacerse por la falta de esos mismos acuerdos (hubo oposición conservadora). Se decidió por impulsar esta vía intermedia en la que no hacía falta reformar la Carta Magna. En el caso andaluz, la reforma estatutaria fue hecha en 2007 que reconocía a Andalucía como una nacionalidad histórica dentro de España fue aprobada tras un nuevo referéndum donde los votos afirmativos fueron del 87’45% y los negativos el 9’48%, si bien la participación fue muy modesta (no llegó al 37%). El nuevo estatuto mantenía las instituciones previas como la Presidencia de la Junta, el Consejo de Gobierno, el Parlamento, el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, el Defensor del Pueblo Andaluz, la Cámara de Cuentas y amplias competencias. En esta reforma, también se reconoció la importancia de la figura de Blas Infante.

A modo de conclusión, habría que hablar de un balance después de casi cuatro décadas de autonomía andaluza. El Estatuto de Autonomía ha resuelto algunos de los problemas que afectaban entonces a Andalucía, pero Andalucía sigue estando en los últimos lugares del Estado en cifras de paro, abandono escolar o industrialización. Incluso el fenómeno migratorio (ya sea a otros territorios españoles o al extranjero) ha reaparecido. Sin duda, la crisis iniciada en 2008 ha influido en ello, aunque habría que hablar de muchas otras causas para explicar esta situación. Desde mi punto de vista, una solución puede estar en avanzar en la descentralización administrativa. Dicho de otra forma, hay que avanzar hacia vías próximas al federalismo. Este camino daría más autonomía a las regiones para gestionar sus recursos y conseguir otros nuevos. Esto y la transparencia (que sería útil para evitar la corrupción) serían elementos clave para potenciar el desarrollo social y económico de Andalucía y de otras regiones. Muchas andaluzas y andaluces siguen reivindicando su tierra, con manifestaciones como las llamadas ‘Marcha de la Dignidad’ el pasado 28 de febrero de 2017 (a esperar de lo que suceda en la convocatoria de este 2018), cuando cerca de 90.000 personas se manifestaron en Sevilla.

Presidentes de la Junta de Andalucía

Plácido Fernández Viagas (1978 – 1979)

Rafael Escuredo (1979 – 1984)

José Luis Rodríguez de la Borbolla (1984 – 1990)

Manuel Chaves (1990 – 2009)

José Antonio Griñán (2009 – 2013)

Susana Díaz (2013 – )

Fuente: Elaboración propia.

 

Bibliografía:

-Ángel Viñas (ed.) “En el combate por la Historia” Pasado y Presente, Barcelona 2012

-Julián Casanova y Carlos Gil Andrés “Historia de España en el siglo XX” Ariel, Barcelona 2009

-Salvador Cruz Artacho “Historia del proceso autonómico andaluz” Fundación Pública Andaluza Centro de Estudios Andaluces, Sevilla 2016

-Manuel Ruiz Romero “Breve historia de la autonomía de Andalucía” Cuadernos de La Andalucía núm 1, Jérez de la Frontera 2017

-Rafael Sánchez Mantero “Historia Breve de Andalucía” Sílex, Madrid 2001

-Artículos de periódico y webs: María Serrano, Rubén Pérez y Daniel Cela (publico.es), Manuel Ruiz Romero, Sebastián Chilla y Juan Antonio Lacomba (laandalucia.org), Olivia Carballar (lamarea.com), lavozdelsur.es, Wikipedia.org, centrodeestudiosandaluces.es, Eduardo Montagut (nuevatribuna.es), parlamentodeandalucia.es, congreso.es, diariodesevilla.es, Jon Sedano y Rossel Aparicio (diariosur.es), Juan Miguel Baquero y Olga Granado (eldiario.es), Joaquín Gil Honduvilla (Revista de Historia Militar, núm 110, junio 2011)

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Una foto de la manifestación de 2017 en Sevilla. Fuente: laopiniondemalaga.es