El proyecto autonómico andaluz en la II República Española / The Andalusian regional project in the Second Spanish Republic

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Fuente: nuevatribuna.es

Today’s entry is dedicated to the history of the Andalusian autonomy project during the Second Spanish Republic (1931 – 1939). I’m going to speak about events like the Meeting of Córdoba (1933), the autonomous statute project (1936) and political figures like Blas Infante or Hermenegildo Casas. I’ll comment briefly on how this project was stopped during the dictatorship and couldn’t be reinitiated until the return of democracy to Spain.

La entrada de hoy está dedicada a la historia del proyecto autonómico andaluz durante la II República Española (1931 – 1939). Hablaré de eventos como la Asamblea de Córdoba (1933) y el propio proyecto de estatuto (1936), así como de figuras políticas como las de Blas Infante o Hermenegildo Casas. También comentaré, de forma breve, como este proyecto autonómico fue detenido durante la dictadura con una brutal represión de por medio y no pudo ser retomado hasta la vuelta de la democracia a España.

A modo de resumen, me gustaría hablar de los años que comprenden el último cuarto del siglo XIX y las tres primeras décadas del siglo XX. Durante este período se produjo la aparición y un primer desarrollo del regionalismo andaluz. Éste impulsó una reunión en Antequera (Málaga) entre los días 27 y 29 de octubre de 1883. Allí se elaboró una constitución para Andalucía que en sus 98 artículos demandaba autogobierno para la región. Era un documento muy influido por los postulados federalistas de los asistentes. Hubo intentos autonomistas en años posteriores, como el intento de aplicar en Andalucía la Ley de Mancomunidades (1913) o la celebración de asambleas en Ronda (1918) y Córdoba (1919). No obstante, debido a la enorme fuerza que desplegaba el Sistema de la Restauración, el proyecto autonómico no fue a más. Incluso hay que comentar un primer retroceso durante la dictadura de Primo de Rivera (1923 – 1930), que accedió al poder tras un golpe de estado. Los Centros Andaluces fueron cerrados, sus dirigentes represaliados y el movimiento a favor del estatuto fue cancelado. Fueron años en los que el Sistema de la Restauración apostó una recentralización administrativa y un autoritarismo político muy fuerte como un intento de resolver las enormes carencias que tenía este régimen.

Si queréis leer más sobre cómo evolucionó el proyecto autonomista andaluz en las décadas previas a la democracia republicana, podéis consultar la siguiente entrada del blog realizada hace un tiempo (y por supuesto, la bibliografía sobre el tema) :https://blogdehistoriaderafa.wordpress.com/2017/12/27/la-historia-de-la-autonomia-andaluza-the-history-of-the-andalusian-autonomous-region/

José Andrés Vázquez-Hermenegildo Casas

Durante los años de la II República Española (1931 – 1939), y, a pesar de las suspicacias de los elementos políticos, sociales y militares más conservadores, se impulsó de nuevo el plan de autogobierno para Andalucía. Los partidarios del estatuto, entre los que estaban Blas Infante (1885 – 1936), Emilio Lemos o Rafael Ochoa, aprovecharon que la Constitución de 1931 apoyaba la creación de un Estado autonómico para desarrollar dicho plan. Así, el 7 de mayo de 1931 la Junta Liberalista de Andalucía (el principal órgano impulsor del proyecto autonómico en la región), instó a la diputación de Sevilla, presidida entonces por Hermenegildo Casas (1892 – 1967) a que organizase una asamblea para preparar el camino hacia la autonomía. Al mismo tiempo, surgieron diversas asociaciones como la Agrupación Republicana Federal Andaluza (1931), que visualizaron los símbolos andaluces que hoy conocemos, la bandera y el himno (éste fue compuesto por Blas Infante y con música de José del Castillo) y se elaboraron los primeros proyectos del Estatuto autonómico (el primero de ellos, ya hacia mediados de ese mismo 1931). Otros partidos y organizaciones de existieron durante la II República fueron el Partido Republicano Autonomista Andaluz, fundado por Ricardo Majó Puig (1932) o la Unión de Autonomistas Andaluces (1933), aunque sus resultados electorales fueron bastante limitados.

Para las elecciones que se celebraron el 28 de junio de 1931, Blas Infante, Pascual Carrión y otros, crearon una candidatura política andalucista. Esta fue la candidatura que estuvo relacionada con el confuso suceso ocurrido el 26 de junio de 1931 cerca de la ciudad de Sevilla y que fue conocido como el Complot de Tablada. En él estuvieron implicados, entre otros, el militar Ramón Franco (hermano del futuro dictador) y el líder anarquista Pedro Vallina. Blas Infante fue también acusado de participar en este suceso, aunque él desde su obra “La verdad sobre el complot de Tablada y el Estado libre de Andalucía” (publicada en 1936), siempre negó su participación en esos hechos. Aquellos que fueron acusados de participar en este extraño suceso fueron condenados a diversas penas, salvo el comandante Ramón Franco, que se libró al haber sido elegido diputado.

Todos estos partidos y asociaciones antes nombrados reivindicaban un estatuto de autonomía de Andalucía. En otras partes de España se estaba haciendo algo similar, como fue el caso de Catalunya (que consiguió su estatuto autonómico en 1932), Galicia, Baleares, Canarias, Asturias, Euskadi (octubre de 1936), Valencia o Aragón. Fue la primera vez que en España se habló de crear un Estado autonómico. En Andalucía, se empezó a trabajar bastante pronto en este tema. En mayo de 1931, una asamblea de municipios solicitó la autonomía andaluza con un anteproyecto que fue redactado para agosto por José Andrés Vázquez. Fue un texto muy influenciado por el federalismo. La asamblea en pos del estatuto se celebró finalmente el 26 de febrero de 1932. Hermenegildo Casas consiguió celebrar una reunión de las distintas diputaciones provinciales andaluzas en la que se solicitó la autonomía de manera oficial. Fue más o menos por estas fechas, cuando algunos ayuntamientos andaluces empezaron a colocar en sus balcones la bandera andaluza. Hasta donde conozco el primer consistorio en ondearla fue el de Aracena (Huelva), en ese mismo año de 1932.

Los avances fueron poco importantes hasta la celebración de la Asamblea de Córdoba. Ésta se celebró finalmente en el edificio perteneciente al Círculo de la Amistad entre el 29 y el 31 de enero 1933 y acudieron 236 delegados. A pesar de esta cifra tan impresionante, hubo notables ausencias. Fernando de los Ríos no vino, y, no se pudo evitar el recelo de los delegados provenientes de Almería, Granada, Jaén y Huelva. Se discutieron diversas propuestas y al final, no sin dificultades, se apostó por un estatuto más parecido al catalán o al vasco. Se descartó pues el anterior anteproyecto, que era más cercano a los postulados federalistas. Diversos factores obstaculizaron la difusión de los acuerdos tomados en Córdoba. A nivel interno destacó sobre todo la falta de unanimidad entre los asistentes. A nivel externo, la oposición vino sobre todo de los diputados conservadores en el Congreso de los Diputados, que manifestaron su descontento en la prensa de la época (aunque también hay que decir que hubo parte de la izquierda que no terminó de entender la celebración de esta asamblea) así como de la ultraderecha o incluso de cierta oficialidad del ejército.

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El periódico sevillano El Liberal se hizo eco de las acaloradas discusiones de la Asamblea de Córdoba. Fuente: universoandalucista.blogspot.com.es

Cuando una coalición de partidos conservadores ganó las elecciones generales de 1933, la iniciativa por el estatuto autonómico se paró debido a la mayoría conservadora en el Congreso. En esta alianza estaban muchos diputados que se oponían a cualquier intento descentralizador de la administración. Los distintos gobiernos de Lerroux, Gil Robles y otros veían con desconfianza que en Andalucía también se estuvieran movilizando personas para conseguir la autonomía. Que una región pidiese un gobierno autonómico no iba a romper la unidad del país, pero algunos altos cargos políticos estaban convencidos de ello. A pesar del parón impuesto por el gobierno central, algunos de los que habían asistido a Córdoba el año anterior no bajaron los brazos y decidieron en marzo de 1934 crear la Federación Autonomista de Municipios Andaluces (FADMA), para seguir con sus reivindicaciones proestatuto desde la vía municipal. La antes mencionada Unión de Autonomistas Andaluces participó activamente en esta organización celebrando actos por toda la geografía andaluza.

En febrero de 1936, la alianza de partidos de izquierda conocida como el Frente Popular ganó las elecciones generales y se lanzó nuevamente el plan para que España fuera un Estado autonómico. Y, al igual que en otras regiones del país, también en Andalucía se celebraron reuniones en favor de la autonomía y las banderas andaluzas ondearon en los balcones de los ayuntamientos (como Sevilla y Cádiz) otra vez. La más destacada fue la realizada en Sevilla el 5 de julio. En ella, los asistentes decidieron la aprobación de un proyecto de Estatuto que tendría que estar listo para el 24 de septiembre para ser presentado otra reunión. La idea era de llevarlo a Cortes para el mes de octubre y estar aprobado en poco más de un año.

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Izado de la bandera andaluza en el ayuntamiento de Sevilla a principios del julio de 1936, pocos días antes del golpe de Estado. Fuente: eldiario.es

Desgraciadamente, el golpe de Estado del 18 de julio de 1936 liderado por entre otros Queipo, Mola y Franco, paralizó de forma traumática el movimiento por la autonomía para Andalucía. Blas Infante, uno de sus impulsores, fue asesinado por elementos de extrema derecha partidarios del golpe en las afueras de Sevilla el 11 de agosto de 1936. Se cree que su cuerpo fue arrojado junto con otros miles de personas más a la fosa común de Pico Reja, en el cementerio hispalense. Otros como Hermenegildo Casas pudieron escapar y exiliarse a México, donde fallecería en 1967. Tras la victoria de los golpistas tras la guerra y el inicio de la dictadura en 1939 se produjo un parón absoluto de este primer proyecto autonómico. Además, la identidad andaluza quedó reducida a una caricatura folclórica, con la supresión de los aspectos reivindicativos. Todo se subordinó al ideal del Estado creado por los golpistas con muchas simpatías hacia Italia y Alemania. Todo estaba dominado por un sentimiento religioso extremadamente conservador y un ultranacionalismo también muy fuerte. Partidos y organizaciones andaluzas fueron prohibidos y sus dirigentes, represaliados con penas de cárcel, incautación de bienes o ejecutados tras unos juicios – farsa que carecían de toda legalidad. Los historiadores Salvador Cruz Artacho y Francisco Cobo Romero han calculado que habrían sido unos 50.093 andaluces los represaliados por los golpistas entre 1936 y 1951. A modo de conclusión, me gustaría indicar que si bien desde 1970 hubo un cierto despertar de la identidad y la cuestión regional andaluza, el proyecto proautonómico no se pudo relanzar, esta vez de forma definitiva hasta después de la muerte del dictador. Fue con la vuelta de la democracia a nuestro país, cuando el estatuto autonómico para Andalucía fue por fin aprobado el 28 de febrero de 1980. Se puedo hacer tras un referéndum, aunque como en el caso anterior, también hubo dificultades durante este período (sobre todo por parte del gobierno de la UCD). Este es el estatuto que tenemos en la actualidad, aunque en 2007 fue reformado de nuevo tras una consulta a la ciudadanía.

Bibliografía:

-Ángel Viñas (ed.) “En el combate por la Historia” Pasado y Presente, Barcelona 2012

-Julián Casanova y Carlos Gil Andrés “Historia de España en el siglo XX” Ariel, Barcelona 2009

-Salvador Cruz Artacho “Historia del proceso autonómico andaluz” Fundación Pública Andaluza Centro de Estudios Andaluces, Sevilla 2016

-Manuel Ruiz Romero “Breve historia de la autonomía de Andalucía” Cuadernos de La Andalucía núm 1, Jérez de la Frontera 2017

-José Szmolka Clares “Aproximación al Andalucismo Giennense. El proyecto de Estatuto Regional de Andalucía y Jaén (1931-1936)” en AA.VV. Actas del 1er Congreso sobre andalucismo, Sevilla, Blas Infante, 1983. Pg. 279-298

-Juan Antonio Lacomba “La II República Española y las autonomías. El caso andaluz” Revista de Estudios Regionales, 1980

-Antonio Barragán “La asamblea de Córdoba de 1933 y el anteproyecto de Bases para el estatuto de autonomía de Andalucía” Fundación Pública Andaluza Centro de Estudios Andaluces, Sevilla 2014

-Artículos de periódico y webs: María Serrano, Rubén Pérez y Daniel Cela (publico.es), Manuel Ruiz Romero, Sebastián Chilla y Juan Antonio Lacomba (laandalucia.org), Olivia Carballar (lamarea.com), lavozdelsur.es, Wikipedia.org, centrodeestudiosandaluces.es, Eduardo Montagut (nuevatribuna.es), parlamentodeandalucia.es, congreso.es, diariodesevilla.es, Jon Sedano y Rossel Aparicio (diariosur.es), Juan Miguel Baquero y Olga Granado (eldiario.es), Joaquín Gil Honduvilla (Revista de Historia Militar, núm 110, junio 2011)

 

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La historia de la autonomía andaluza/ The history of the Andalusian autonomous region

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La bandera de Andalucía

Today’s entry is dedicated to the history of Andalusian autonomy. Firstly, I’m going to speak about the final years of the 19th century and the first years of the 20th. It was at that moment that the demands for autonomy began to be made. Then, I’ll speak about the Andalusian autonomy project during the II Spanish Republic, with events like the Meeting of Córdoba (1933) and the autonomous statute (1936). I’ll comment briefly on how this project was stopped during the dictatorship. Finally, I’ll speak about the new Andalusian autonomous statute when democracy returned to Spain after the dictator’s death, specifically, about the autonomous statute passed by a vote on 28th February 1980 and its reform in 2007.

La entrada de hoy, está dedicada a la historia de la autonomía andaluza, y, para ello voy centrarme en una serie de etapas. Primero hablaré de los años finales del XIX y principios del XX, fue en ese momento empezaron las reivindicaciones por la autonomía. A continuación hablaré del proyecto autonómico andaluz durante la II República Española, con eventos como la Asamblea de Córdoba (1933) y el propio estatuto (1936). Comentaré de forma breve como este proyecto autonómico fue detenido durante la dictadura. Para terminar, hablaré del nuevo estatuto de autonomía para Andalucía cuando volvió la democracia a España después de la muerte del dictador, en concreto, del estatuto aprobado por referéndum el 28 de febrero de 1980 y de su reforma en 2007.

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Portada de la Constitución de Antequera (1883). Fuente: paralelo36andalucia.com

Una primera etapa, abarca la segunda mitad del siglo XIX y los primeros años del siglo XX. Durante este período, y por influencia de corrientes republicanas y federales, se produjo la aparición y un primer desarrollo de lo que luego sería el regionalismo andaluz (algo parecido sucedió también en Catalunya con la Renaixença, así como en Euskadi o Galicia). Aunque ya en la década de 1860 – 1869 ya hubo manifestaciones en ese sentido, lo más destacado fue la reunión que tuvo lugar en Antequera (Málaga) entre los días 27 y 29 de octubre de 1883 a iniciativa de Antonio Azuaga. Allí se elaboró por Carlos Saornil (entre otros) una constitución para Andalucía con demandaba autogobierno para la región. Era un documento (98 artículos) organizado a nivel confederativo sobre el municipio, el cantón y el Estado de Andalucía. Casi todos los reunidos, estaban en la órbita del Partido Demócrata Republicano Federal (PDRF) y habían tenido algo de experiencia durante la I República (1873 – 1874).

Sin embargo, el proyecto no llegó más lejos debido a que el movimiento autonomista no estaba lo suficientemente asentado en Andalucía y a la enorme fuerza que desplegaba todavía entonces el Sistema de la Restauración o Canovista. El regionalismo continuó con la fundación del Ateneo y la Sociedad de Excursiones de Sevilla (1887). La Federación de Trabajadores de Andalucía, liderada por Manuel Moreno Mendoza (1899), así como la Unión Republicana Andaluza (1904) y el antes mencionado Centro Andaluz (1915), fueron las primeras organizaciones surgidas en Andalucía que
reclamaban la identidad andaluza y mostraban su preocupación por la cuestión agraria. Aunque el movimiento regionalista en la región andaluza pervivió en estos años, tuvo una vida muy discreta. Hubo un renacer cultural con la celebración de unos Juegos Florales en Sevilla (a imitación de los que se hacían en Barcelona o Valencia) y la publicación en 1915 del ‘Ideal Andaluz’ obra de Blas Infante en la que, entre otras cosas, habla de los orígenes históricos andaluces, de una mejor educación y de la expropiación de latifundios como medidas para solucionar los males socioeconómicos de Andalucía. Sin embargo, este despegue cultural no se tradujo en acciones políticas concretas, a pesar que en 1913 se había aprobado la Ley de Mancomunidades y había políticos, intelectuales, artistas y periodistas (desde el diario El Liberal) que pedían su aplicación en Andalucía.

Izquierda: Cartel que alude a la Asamblea de Ronda (laandalucia.org). Derecha: Edificio del Círculo de Artistas de Ronda, donde tuvo lugar la asamblea (wikipedia).

Una segunda etapa se inició en 1918. Para entonces el regionalismo andaluz estaba ya influido por los postulados del regeneracionismo y los postulados wilsonianos sobre los derechos de los pueblos. La creación de los Centros Andaluces y publicaciones como La Andalucía, dieron relevancia al regionalismo andaluz con la celebración de la Asamblea de Ronda el 13 y 14 de enero de ese año. En dicha reunión se solicitó ya de manera formal, un autogobierno para Andalucía. Los allí reunidos expusieron las limitaciones y carencias del sistema gobierno y exigían un gobierno regional que pudiera desarrollar una labor para sacar a Andalucía de la situación de atraso económico en la que se hallaba. Fue en esta reunión donde se decidió como debían de ser la bandera y el escudo de Andalucía.

Relacionado con ello, fueron la redacción del Manifiesto de la Nacionalidad (enero 1919) y la celebración de la Asamblea de Córdoba (marzo 1919), donde se profundizó en la identidad andaluza, se criticaba al centralismo político – administrativo de la época y se pedía de nuevo una reforma agraria. Desde el Centro Andaluz de Sevilla, se redactó el 29 de noviembre de 1918 un manifiesto dirigido a las instituciones públicas para que desarrollasen una labor en pos del autogobierno. Sin embargo, estos textos, al igual que la asamblea antes mencionada, tuvieron un alcance limitado. En 1919, el Centro Andaluz sufrió una escisión. José Gastalver y Federico Castejón lideraron Acción Andaluza, que agrupó al sector más conservador de los regionalistas andaluces. Ese mismo año se fundó la Candidatura Demócrata Andaluza (CDA), en la que a pesar de la corrupción del sistema electoral del  Sistema de la Restauración, consiguió buenos resultados en algunos distritos electorales. En la CDA había políticos republicanos federales, socialistas y regionalistas. Si bien su alcance electoral fue limitado, debido a los manejos caciquiles del corrupto sistema electoral de la Restauración antes mencionados.

Hay que comentar que los miembros más activos en favor de la autonomía para Andalucía fueron represaliados durante la dictadura de Primo de Rivera (1923 – 1930), que accedió al poder tras un golpe de Estado. Los Centros Andaluces fueron cerrados, así como sus publicaciones. Fueron años en los que el Sistema de la Restauración o Canovista apostó una recentralización administrativa y un autoritarismo político muy fuerte como un intento de resolver las enormes carencias que tenía este régimen. La falta de soluciones que reformasen en profundidad este sistema de gobierno, terminaron por lastrar a la monarquía de Alfonso XIII.

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Fuente: nuevatribuna.es

Una tercera etapa coincidiría con los años de la II República Española, cuando se impulsó nuevamente el plan de un autogobierno para Andalucía. Sus partidarios, ya con un cada vez más conocido Blas Infante (1885 – 1936) entre otros, tomaron nota de que la Constitución de 1931 reconocía la descentralización administrativa con la creación de un Estado autonómico. Esta Constitución utilizaba el concepto de “Estado Integral” para referirse a la organización autonómica que se quería implementar. El tercer párrafo del artículo 1º y los artículos del 8º al 22º (Título 1º) hacían referencias a la posibilidad de las regiones de organizarse con estatutos de autonomía así como las competencias que tendrían dichas comunidades autónomas. En Andalucía, surgieron diversas asociaciones como la Agrupación Republicana Federal Andaluza (1931), que impulsaron la descentralización autonómica de la II República. Otros partidos y organizaciones fueron el Partido Republicano Autonomista Andaluz, fundado por Ricardo Majó Puig (1932) o la Unión de Autonomistas Andaluces (1933), aunque sus resultados electorales fueron bastante discretos. Otros políticos andaluces que se pueden mencionar durante la II República fueron Hermenegildo Casas, Emilio Lemos o Rafael Ochoa.

Para las elecciones que se celebraron el 28 de junio de ese mismo año Blas Infante, Pascual Carrión y otros, crearon una candidatura política. Esta fue la candidatura que estuvo relacionada con un presunto intento de insurrección ocurrido el 26 de junio de 1931 cerca de Sevilla y que fue conocido como el Complot de Tablada, en el que estuvieron implicados el militar Ramón Franco (hermano del futuro dictador) y el líder anarquista Pedro Vallina. Blas Infante fue también acusado de participar en este suceso, aunque negó su participación. Aquellos que fueron acusados de participar en este extraño suceso fueron condenados a diversas penas, salvo el comandante Ramón Franco, que se libró por su condición de aforado.

Todos estos partidos y asociaciones lucharon por conseguir un estatuto de autonomía de Andalucía. En otros territorios del Estado se estaba haciendo algo similar, como fue el caso de Catalunya (que consiguió su estatuto autonómico en 1932), Galicia, Baleares (iniciativa de Emili Darder, entre otros), Asturias, Euskadi (1936), Valencia o Aragón. En Andalucía se empezó a trabajar bastante pronto. En mayo de 1931, una asamblea de municipios sevillanos solicitó la autonomía andaluza con un anteproyecto que ya estaría redactado para agosto por José Andrés Vázquez. Sin embargo, hasta el 26 de febrero de 1932 cuando se produjo una reunión de las distintas diputaciones provinciales andaluzas no se solicitó dicha autonomía de manera oficial.

Sin embargo los avances fueron escasos hasta la celebración de la Asamblea de Córdoba. Se celebró entre el 29 al 31 de enero 1933 y acudieron 236 delegados. Sólo entonces se apostó por un modelo de autonomía andaluza que superaba la anterior propuesta que era más cercana a la Ley de Mancomunidades de 1913 y se apostaba por un estatuto más parecido al catalán o al vasco. Los delegados de Jaén, Granada, Almería y Huelva mostraron sus recelos sobre este proyecto, y además Fernando de los Ríos no asistió esta reunión. Una vez la coalición conservadora ganó las elecciones generales de 1933, la iniciativa por el estatuto autonómico se paró hasta febrero de 1936, cuando una alianza de partidos de izquierda (Frente Popular) la lanzó de nuevo. Desgraciadamente, el golpe de Estado del 18 de julio de 1936, paralizó de forma traumática el movimiento por la autonomía para Andalucía. Blas Infante, uno de sus impulsores, fue asesinado por elementos de extrema derecha (partidarios del golpe) a las afueras de Sevilla el 11 de agosto de 1936 y enterrado en una fosa común. Con la derrota militar republicana en 1939 se suprimió de golpe el proyecto autonomista andaluz y en otros territorios del país.

Una cuarta etapa, en este caso de parón casi absoluto se dio tras la victoria de los golpistas tras la guerra y el inicio de la dictadura del general Franco en 1939. Se eliminó no sólo la idea para la autonomía andaluza, sino cualquier otro intento de descentralización político – administrativa en toda España. Se derogaron los estatutos aprobados durante la República y se reescribió la historia, dándole un enfoque ultraconservador más acorde con la dictadura. La identidad andaluza quedó reducida a una caricatura folclórica y se suprimió todo aspecto reivindicativo. Como en otros puntos del territorio nacional, los partidos y organizaciones andaluzas fueron prohibidos y sus dirigentes, represaliados con penas de cárcel, incautación de bienes o ejecutados tras unos juicios – farsa que carecían de toda legalidad. Los historiadores Francisco Cobo Romero y Salvador Cruz Artacho han cifrado que 50.093 andaluces y andaluzas fueron represaliados entre 1936 y 1951. Desde 1970 hubo un ligero despertar de la identidad y la cuestión regional andaluza. Todo ello mezclado con la lucha contra la dictadura, la preocupación por la emigración a otras regiones y la aparición en la clandestinidad de la Asamblea Socialista de Andalucía (1973). Aunque, me gustaría recordar como ya he comentado antes que cualquier iniciativa para solicitar la autonomía fue radicalmente prohibida.

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Foto de una de las manifestaciones en favor de la autonomía andaluza en 1977. Fuente:eldiario.es

Una quinta etapa surgió tras la muerte del dictador a finales de noviembre de 1975 y el retorno de la democracia a España. La Constitución de 1978 (actualmente en vigor) reconocía también este derecho y daba la posibilidad a las regiones de conseguir el acceso a la autonomía por dos vías. La llamada ‘Vía Rápida’ (recogida en el artículo 151) y la ‘Vía Lenta’ (en el 143). La principal diferencia entre ambos artículos es la forma de recibir las competencias por parte del Estado. El entonces gobierno conservador de la Unión de Centro Democrático (UCD), liderado por Adolfo Suarez (1932 – 2014) apoyado por Alianza Popular (AP), se opuso a que Andalucía tuviera la autonomía por el artículo 151. El argumento esgrimido por el gobierno de la UCD fue, que si bien Andalucía había redactado un estatuto de Autonomía durante el período democrático republicano, éste (a diferencia de otros) no había llegado a aprobarse por el gobierno, por lo que se hizo necesaria que se celebrase este referéndum en Andalucía. Por otro lado, el PSOE, el PCE y otras organizaciones políticas y sindicales, estaban a favor de esta vía para la región.

En este ambiente político tan ajetreado, el 4 de diciembre de 1977, más de un millón y medio de andaluzas y andaluces convocados por una asamblea de parlamentarios se manifestaron para conseguir un estatuto autonómico. Hubo varios incidentes, siendo el más trágico el asesinato por un disparo del joven militante de CCOO Martín Caparrós (1960 – 1977) y las heridas de bala de Manuel Jiménez Ruiz en circunstancias poco claras. Recientes trabajos en el Congreso de los Diputados apuntan a que fue un agente de la Policía Armada el autor de dicho disparo.

Mientras tanto, el Real Decreto 11/1978 del 27 de abril creaba la Junta Preautonómica Andaluza, que fue presidida por el socialista Plácido Fernández Viagas (1924 – 1982) entre el 27 de mayo de 1978 y el 2 de junio de 1979. Durante su breve mandato se celebró el conocido como Pacto de Antequera (4 de diciembre de 1978), por el cual las distintas fuerzas políticas andaluzas acordaron conseguir un estatuto de autonomía para Andalucía. Fue el ayuntamiento de Puerto real (Cádiz), quien tomó la iniciativa de solicitar al gobierno central que Andalucía tuviera autonomía por la vía del 151. Poco después Plácido Fernández fue sustituido por el también socialista Rafael Escuredo (1944), que fue presidente de la Junta de Andalucía entre 1979 y 1984. El anteproyecto del nuevo estatuto autonómico fue aprobado en un pleno el 2 de agosto de 1979 en Carmona y sometido a votación el 28 de febrero de 1980. Ganó el SI de forma amplia al acceso a la autonomía por el vía indicada en el artículo 151. El estatuto se ratificó el 20 de octubre de 1981 y reconocía a Andalucía como una nacionalidad dentro de España, entró en vigor a finales de diciembre de ese mismo año. El 23 de mayo de 1982 se celebraron las primeras elecciones autonómicas que ganó el  PSOE.

Desde 2004, y a raíz de los gobiernos del PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero, surgió la posibilidad de reformar el estatuto de autonomía, produciéndose un debate muy intenso entre las fuerzas sociales y políticas andaluzas. El plan original, impulsado por Zapatero y Pasqual Maragall, era convertir España en un Estado federal, sin embargo, esta medida que necesitaba acuerdos entre los grandes partidos para reformar la Constitución no se pudo hacerse por la falta de esos mismos acuerdos (hubo oposición de los conservadores españoles). Se decidió por impulsar esta vía intermedia en la que no hacía falta reformar la Carta Magna. En el caso andaluz, la reforma estatutaria fue hecha en 2007 que reconocía a Andalucía como una nacionalidad histórica dentro de España fue aprobada tras un nuevo referéndum donde los votos afirmativos fueron del 87’45% y los negativos el 9’48%, si bien la participación fue muy modesta (no llegó al 37%). En esta reforma, se reconoció la importancia de la figura de Blas Infante.

Presidentes de la Junta de Andalucía

Plácido Fernández Viagas (1978 – 1979)

Rafael Escuredo (1979 – 1984)

José Luis Rodríguez de la Borbolla (1984 – 1990)

Manuel Chaves (1990 – 2009)

Jose Antonio Griñán (2009 – 2013)

Susana Díaz (2013 –

Fuente: Elaboración propia.

Para finalizar, a pesar de los límites que tienen los estatutos de autonomía y a problemas como la corrupción, hay que valorar positivamente el que Andalucía (y otros territorios del Estado) tenga un gobierno autonómico. La descentralización político – administrativa, si se hace de forma correcta, puede ser beneficiosa para la vida de la ciudadanía de un país (en este caso el nuestro). Ya que, estamos hablando de una administración que al ser más cercana a la gente, puede ser más eficaz al responder mejor a sus necesidades. En el caso andaluz, si bien no han podido conseguir algunos de los objetivos propuestos cuando se planteó el acceso al autogobierno, se puede decir que la autonomía ha influido de forma positiva en la región y sus habitantes.

Bibliografía:

-Ángel Viñas (ed.) “En el combate por la Historia” Pasado y Presente, Barcelona 2012

-Julián Casanova y Carlos Gil Andrés “Historia de España en el siglo XX” Ariel, Barcelona 2009

-Salvador Cruz Artacho “Historia del proceso autonómico andaluz” Fundación Pública Andaluza Centro de Estudios Andaluces, Sevilla 2016

-Manuel Ruiz Romero “Breve historia de la autonomía de Andalucía” Cuadernos de La Andalucía núm 1, Jérez de la Frontera 2017

-José Szmolka Clares “Aproximación al Andalucismo Giennense. El proyecto de Estatuto Regional de Andalucía y Jaén (1931-1936)” en AA.VV. Actas del 1er Congreso sobre andalucismo, Sevilla, Blas Infante, 1983. Pg. 279-298

-Juan Antonio Lacomba “La II República Española y las autonomías. El caso andaluz” Revista de Estudios Regionales, 1980

-Antonio Barragán “La asamblea de Córdoba de 1933 y el anteproyecto de Bases para el estatuto de autonomía de Andalucía” Fundación Pública Andaluza Centro de Estudios Andaluces, Sevilla 2014

-Artículos de periódico y webs: María Serrano, Rubén Pérez y Daniel Cela (publico.es), Manuel Ruiz Romero, Sebastián Chilla y Juan Antonio Lacomba (laandalucia.org), Olivia Carballar (lamarea.com), lavozdelsur.es, Wikipedia.org, centrodeestudiosandaluces.es, Eduardo Montagut (nuevatribuna.es), parlamentodeandalucia.es, congreso.es, diariodesevilla.es, Jon Sedano y Rossel Aparicio (diariosur.es), Juan Miguel Baquero y Olga Granado (eldiario.es), Joaquín Gil Honduvilla (Revista de Historia Militar, núm 110, junio 2011)

 

La organización territorial en España en los siglos XX y XXI/ Political division in Spain in the 20th and 21st centuries

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El Estado autonómico actual. Fuente: wikipedia

Today, I’m going to speak about the political division in Spain in the 20th and 21st centuries. These administrative reforms were specially important during the II Spanish Republic (the first democratic period in Spanish history), the reversal situation in Franco’s dictatorship, and again another administrative reform with the return of democracy to Spain.

En la entrada de hoy, voy a explicar la evolución de la organización territorial española desde el sistema de la Restauración hasta nuestros días con el Estado autonómico. Comenzaré hablando del modelo que surgió tras la Restauración monárquica de 1874, del primer proyecto descentralizador con los estatutos de autonomía durante la II República (en Catalunya y Euskadi y proyectos en Andalucía o Aragón), así como del modelo excesivamente centralizador y uniforme que impuso la dictadura. Terminaré hablando de cuando volvió la democracia a España y se retomó el proyecto autonómico iniciado en la etapa democrática republicana.

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Foto de la movilización por la autonomía de Andalucía en Málaga en 1977. Fuente: elmundo.es

La organización territorial de lo que hoy es nuestro país, tiene raíces muy antiguas y se puede hablar de varias etapas (dominación romana, medievo, o las hechas en los siglos XVII y XVIII), sin embargo, yo me voy a centrar en las realizadas en el último siglo y medio. Con la restauración de la monarquía borbónica a raíz del golpe de Estado del general Martínez Campos el 27 de diciembre de 1874 (antes de continuar, me gustaría comentar que si bien esta acción puso en el trono español al rey Alfonso XII, ésta no fue del grado de algunos políticos monárquicos como Cánovas del Castillo), se desarrolló en nuestro país una organización del territorio basada en la centralización jurídico – administrativa. La Constitución de 1876, que reconocía a España como una monarquía constitucional, hablaba de tres niveles de administración:

-La estatal con el gobierno central.

-La provincial con la existencia de 49 provincias (Canarias todavía era una única provincia), dirigidas desde las diputaciones provinciales.

-La local o municipal, donde existía además, como consecuencia de esta centralización administrativa, la situación de que muchos alcaldes no eran elegidos por los ciudadanos, sino nombrados a dedo por el gobernador provincial o desde el gobierno en Madrid.

En los años restantes del siglo XIX, la situación no cambió. Hubo dos intentos de reformar la organización territorial, uno en 1884 con el político liberal Segismundo Moret y otro en 1891 ya con el conservador Francisco Silvela. Ambos proyectos intentaban aplicar una tímida descentralización, pero fueron rechazados y no fueron aplicados. Estos años finales del XIX fueron momentos de cierto desarrollo del regionalismo, como fue el caso de Euskadi, Galicia, la Renaixença en Catalunya o la Constitución de Antequera (1883) en Andalucía. Hubo que esperar a la Ley de Mancomunidades (1913), que había sido iniciativa del Primer Ministro del partido liberal José Canalejas (1854-1912), para poder ver cierta descentralización política y administrativa. Sin embargo, Canalejas no pudo verla aplicada, ya que fue asesinado por el anarquista Manuel Pardiñas de tres disparos el año anterior a la entrada en vigor de dicha ley. En esta ley, los pueblos y ciudades podían reunirse y crear una entidad jurídica a la que le cedían parte de sus competencias para así prestar de forma unitaria un determinado servicio a las localidades asociadas. Con la nueva ley, se desarrollaron varios proyectos como el valenciano, aunque únicamente la Mancomunidad para Catalunya salió adelante. Estuvo en vigor entre 1913 y 1925 (año en que fue disuelta por la dictadura de Primo de Rivera), y estuvo presidida por entre otros por Enric Prat de la Riva y Josep Puig i Cadafalch. En el caso andaluz, habría que mencionar las Asamblea de Ronda (enero 1918) y Córdoba (1919), donde intelectuales y políticos como Blas Infante solicitaron un autogobierno para Andalucía y crearon su himno y bandera.

Tras el golpe de Estado de Primo de Rivera, se instauró una dictadura (entre 1923 y 1930) con el consentimiento del entonces rey Alfonso XIII. Si bien hay que mencionar que el dictador mencionó la posibilidad de un proyecto descentralizador en el que se suprimirían las provincias tal y como se encontraban para crear una serie de gobiernos regionales, al final no fue así. El nuevo régimen, influenciado por un nacionalismo españolista muy fuerte, clausuró, como he mencionado antes, la mancomunidad catalana e impidió la creación de otras. Se impuso de nuevo una centralización administrativa que duró hasta 1931.

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Blas Infante (1885-1936). Fuente: eldiario.es

El 14 de abril de 1931 el rey abdicó y se proclamó la II República española. Rápidamente, los nuevos mandatarios crearon una nueva constitución para la nueva realidad del país. La Constitución de 1931 fue la primera Carta Magna española que reconocía la descentralización administrativa con la creación de un Estado autonómico. Esta propia Constitución utilizaba el concepto de “Estado Integral” para referirse a la organización territorial que se quería desarrollar.

La nueva Constitución constaba de 125 artículos (la actual tiene 169), que se organizaban en nueve títulos, más uno preliminar. Este texto reconocía la separación de poderes y a España como una “República democrática de trabajadores de toda la clase” (artículo 1), y, si bien reconocía el principio de unidad del Estado, dejaba una puerta abierta a la descentralización administrativa, como se vería con la aprobación por primera vez de los estatutos de autonomía. Tras largos e intensos debates, se empezó con el estatuto de Catalunya (1932, Francesc Macià) donde ERC y la Lliga Regionalista estuvieron muy activos, continuando con los de Euskadi (1936, Josean Aguirre, PNV)  y Galicia (1936). El estatuto vasco entró en vigor en octubre de 1936 y el gallego, no llegó a aplicarse ya que se discutió a mediados de julio de 1936 y al poco después los golpistas controlaban toda la región.

Hubo también proyectos de estatutos de autonomía para Andalucía, Valencia, Asturias, Aragón, Cantabria o Baleares (de Emili Darder). Para el caso de Andalucía habría que mencionar la iniciativa de Blas Infante, Pascual Carrión, José Antonio Balbontín, de las reuniones políticas celebradas en Sevilla y Córdoba en 1932 y 1933 y de asociaciones como la Unión de Autonomistas Andaluces (1933) y la Acción Pro-Estatuto Andaluz (1936). Se prohibía las federaciones entre autonomías. Pero estos estatutos también fueron interrumpidos por el golpe de estado y la guerra civil. En cuanto a la estructura de la República, según la nueva Carta Magna, ésta se organizaba con un Presidente de la República, (con poderes simbólicos, situación similar a las repúblicas de Europa occidental de la época y también de la actualidad). El gobierno estaba formado por un Primer Ministro que presidía un Consejo de Ministros (artículo 86), un parlamento unicameral (ahora hay dos: Congreso y Senado) elegido por sufragio universal mediante voto igual, directo y secreto (artículo 52), un Tribunal Supremo y un Tribunal de Garantías Constitucionales.

El golpe y la guerra civil afectaron a la organización política y administrativa del país, aunque en las zonas que permanecieron leales, ésta estuvo en vigor hasta la derrota militar republicana en abril de 1939.

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Emili Darder (1895-1937). Fuente: wikipedia

La dictadura de Franco, había empezado a aplicar su contrarreforma de la organización territorial ya desde las primeras semanas de la guerra civil. Así por ejemplo en Galicia, cuyo territorio controlaron desde el mismo verano de 1936, el estatuto autonómico gallego no se aplicó, y en Euskadi, como los sublevados se hicieron pronto con el control de Álava (o Araba), no se aplicó en esta provincia.

Se impuso en todas las zonas que fueron controlando una férrea centralización administrativa imbuida por un ultranacionalismo español (así como de elementos propios del fascismo) que luego se impuso en todo el país entre 1939 y 1975. El gobierno central asumió una gran cantidad de poder y se suprimieron los estatutos de autonomía que estaban en vigor. Se cancelaron además los proyectos autonómicos que estaban desarrollándose, como el caso del andaluz y hubo una fuerte represión que afectó a un gran número de políticos republicanos que eran partidarios de esta descentralización. El andaluz Blas Infante, el balear Emili Darder o el presidente de la Generalitat Lluis Companys (este último se encontraba exiliado en Francia y fue secuestrado por agentes de la dictadura de Franco y de la Gestapo) fueron fusilados por ello. Únicamente se mantuvieron las diputaciones provinciales y ayuntamientos y otros organismos municipales, aunque, con respecto a la etapa anterior, sus poderes fueron recortados.

Se tuvo que esperar al final de la dictadura en 1975, para que en España hubiera una nueva organización territorial que reconociera nuevamente la descentralización administrativa.

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Josep Tarraderras, a su regreso del exilio. Fuente: elmundo.es

Tras el regreso de la democracia a España, y con los gobiernos de la UCD (Unión de Centro Democrático) y los primeros del PSOE, se retomó la idea de la descentralización político-administrativa a través de la Constitución de 1978 y los estatutos de autonomía. Hubo dificultades para lanzar de nuevo este proyecto por la oposición de los elementos más conservadores y de antiguos colaboracionistas de la dictadura. Se mantuvieron los tres niveles de administración que había hasta entonces, el estatal, el provincial y el local, añadiendo de nuevo el autonómico a partir de 1977, cuando se derogó el Decreto de Franco que anulaba la Generalitat catalana (instaurándola de nuevo). Posteriormente el gobierno de Adolfo Suárez promulgó decretos que aprobaban los entes preautonómicos en Euskadi, Galicia y Andalucía (el Decreto-ley 11/1978 instituyó la Junta de Andalucía, presidida por Plácido Fernández Viagas), entre otros.

En la Carta Magna actual, el Estado autonómico es reconocido por segunda vez (aparte de su mención en el artículo 2). Éste viene recogido en el Título VIII, entre los artículos 137 y 158. La situación hoy en vigor viene de la evolución de un Estado unitario, reaccionario, excesivamente centralista y antidemocrático hasta otro que es democrático de nuevo y que recoge esta nueva organización del territorio. En estos artículos se mencionan aspectos sobre las competencias (cuáles son exclusivas del Estado y cuáles pueden ser transferidas a las regiones), la financiación (sobre su capacidad de generar recursos y que fondos reciben del Estado o de otros organismos como la actual UE) y las formas de acceder a la autonomía (artículos 143, 144 y 151). Dicha organización recoge los principios de supremacía estatal, de autonomía (aunque también prohíbe las federaciones entre distintas autonomías), de voluntariedad, de solidaridad y de cooperación.

La mayoría de las regiones españolas accedieron al autogobierno a través del artículo 143, comúnmente conocida como la “vía lenta”, ya que se caracteriza por entre otras cosas, por una transferencia de competencias a una velocidad moderada. Ceuta y Melilla lo hicieron a través del 144 y el resto, Catalunya, Euskadi, Galicia y Andalucía lo hicieron a través del 151. Esta forma es conocida como la “vía rápida”. En el caso de Andalucía, el entonces gobierno conservador de la UCD no deseaba que Andalucía accediera al autogobierno por esta vía. Fueron necesarias movilizaciones de cientos de miles de personas en toda la región (como la del 4 de diciembre de 1977, que en Málaga costó la vida al joven de 18 años Andrés Caparrós por disparos que a día de hoy se desconoce su origen) y el apoyo de grupos políticos como el PSOE o el PCE para que el gobierno central cambiase de idea. Eso sí, fue necesaria la celebración de un referéndum el 28 de febrero de 1980 para conseguir que Andalucía tuviera la autonomía por el artículo 151. En 1981 UCD y PSOE llegaron a un acuerdo sobre este tema, y, en 1982, esto quedó plasmado en el BOE.

Las autonomías se rigen por los Estatutos de Autonomía, que son normas jurídicas para su aplicación y desarrollo en los distintos territorios de las Comunidades Autónomas. Cada estatuto fija la denominación de las autonomías, sus límites territoriales, capital, símbolos, competencias, y recursos, instituciones, etc. En 1977 se instauraron los consejos preautonómicos vasco (Ramón Rubial y Carlos Garaikoetxea) y catalán (Josep Tarradellas), aunque todo el proceso autonómico se desarrolló entre 1979 y 1983. En 1979 se aprobaron los estatutos de Euskadi y Catalunya, en 1980 los de Galicia, Andalucía (Plácido Fernández Viagas y Rafael Escudero), Asturias y Cantabria, En 1982 los de La Rioja, Murcia, Valencia, Aragón, Castilla-La Mancha, Canarias y Navarra. En 1983 los de Extremadura, Baleares, Madrid y Castilla y León. Finalmente, los estatutos de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla se aprobaron en 1995. De esta forma se cerró el Estado de las autonomías, aunque todavía continúan los debates en torno a territorios como León, Treviño, Navarra o Ademuz.

Estos estatutos (no sin polémica en algunos casos) fueron reformados entre 2004 y 2011 durante los gobiernos del socialista José Luis Rodríguez Zapatero, que contó con el apoyo del entonces presidente de la Generalitat de Catalunya Pasqual Maragall. La idea original era modificar la actual Constitución (modificación que sigue pendiente a día de hoy) para hacer más eficiente la organización política, judicial y administrativa española. Sin embargo esto no se pudo hacer debido a la falta de acuerdo político y se tuvo que llegar a una solución intermedia: reformar los estatutos de autonomía. Como dije en una entrada anterior hace tiempo, no pasa nada por querer revisar una constitución cada cierto número de años. Las actuales constituciones alemana y estadounidense han sido revisadas decenas de veces desde sus respectivas aprobaciones y ahí siguen.

Para terminar, la organización territorial de España ha cambiado mucho en el último siglo y medio. En general, y pese a las protestas de los sectores más tradicionalistas, se puede observar una tendencia hacia la descentralización política, jurídica y administrativa. Esta descentralización creo que en general puede dar más estabilidad a un país y hacer que funcione de una forma más eficaz, llegando a la ciudadanía de una forma más cercana y gestionando mejor la economía (por supuesto soy consciente que puede haber fallos). Pienso que una forma del Estado en plan república federal podría ser beneficiosa para nuestro país, especialmente a medio y largo plazo.

Bibliografía:

-Ángel Viñas (ed.) “En el combate por la Historia” Pasado y Presente, Barcelona 2012

-Julián Casanova y Carlos Gil Andrés “Historia de España en el siglo XX” Ariel, Barcelona 2009

-Miguel Ángel Ruiz Ortiz “La organización territorial de España a lo largo de la Historia” (art) en Revista de Clases de Historia (marzo de 2011)

-Pere Ysàs “El Estado de las autonomías” (art) en Actas del III Simposio de Historia Actual, Logroño 26-28 de octubre de 2000, Gobierno de La Rioja/IER 2002

-Artículos de periódico y webs: Eduardo Montagut (cadiznoticias.es), nuevatribuna.es, Ignacio Lago (elpais.com), EP (publico.es), Argelia Queralt (eldiario.es), Iñigo Adúriz (cambio16.com), A. P. G. (lne.es), Érika Montañés (abc.es), Pilar Portero y Sonia Aparicio (elmundo.es), Wikipedia, geografiainfinita.com, Manuel Ruiz Romero (laandalucia.org), Jesús Vergara (lavozdelsur.es), Antonio Manuel y Olivia Carballar (lamarea.com)

 

Miguel Cardeñas Lozano, un guerrillero contra la dictadura / Miguel Cardeñas Lozano, a guerrilla fighter against the dictatorship.

MIGUEL CARDEÑAS LOZANO

el guerrillero andaluz Miguel Cardeñas Lozano. Fuente: todoslosnombres.org

Today’s entry is dedicated to Pedro’s grandfather, a man who was a guerrilla fighter against Franco’s dictatorship. His name was Miguel Cardeñas Lozano (1910 – 1949). He was disappeared until 2003, when his remains were found in the mountains of Galicia, in the north of Spain. After the exhumation, the remains of Miguel were buried in the Andalusian city of Linares, in a proper grave. Thank you Pedro for telling me his story.

La entrada de hoy está dedicada al abuelo de Pedro, un hombre que fue guerrillero contra la dictadura de Franco. Su nombre era Miguel Cardeñas Lozano (1910 – 1949).  Estuvo desaparecido hasta que sus restos aparecieron en 2003 en las montañas de Galicia. Posteriormente y una vez exhumados dichos restos, Miguel fue enterrado en el cementerio de Linares en una tumba digna. Gracias Pedro por contarme su historia.

Sentencia de Miguel

La condena de Miguel Cardeñas Lozano por un consejo militar de la dictadura. Fuente: Pedro (nieto de Miguel) y Santiago Macías.

Miguel Cardeñas Lozano nació en la localidad giennense de Andújar el 3 de febrero de 1911, sus padres se llamaban Francisco y Juana. Trabajó desde muy joven en el campo como jornalero y como barrenero en las minas cercanas del distrito de Linares-La Carolina. Durante los años de la II República (1931-1939) militó en ‘El Porvenir’, una asociación de agricultores vinculada al sindicato UGT (Unión General de Trabajadores). El golpe de Estado del 18 de julio de 1936, sorprendió a Miguel en su localidad natal, y, al igual que muchos otros, se enroló en las milicias para defender la República y parar a los militares golpistas. Llegados a este punto, hay que recordar que la rápida acción de muchas personas leales al gobierno republicano hizo que el golpe fracasara en la provincia de Jaén.

En plena guerra, Miguel se casó por lo civil con su novia Emilia Cantudo Mondéjar, con la que tendría un hijo, Juan. Poco después se afilió al PCE (Partido Comunista de España). En lo estrictamente militar, sirvió como Guardia de Asalto en Andújar (en la Brigada núm 89), aunque también en otros frentes a lo largo de la contienda. Estuvo en Porcuna y en otras localidades de la provincia y en el asedio al santuario de la Virgen de la Cabeza (donde se encontró con que uno de sus cuñados, era simpatizante de los sublevados y era de los que estaban encerrados dentro. A pesar del momento, ambos cuñados pudieron estar en contacto). También estuvo en Madrid y en Valencia donde realizó un curso de capacitación militar y fue ascendido a capitán. Tras el final de la guerra en abril de 1939 con la derrota republicana, Miguel Cardeñas decidió volver a su casa en Andújar, no ha cometido ningún delito y pensó que allí podía estar a salvo. Sin embargo, no fue así.

Miguel fue detenido a la entrada de las tropas sublevadas en Andújar, se cree que el 31 de marzo de 1939. Al poco fue enviado a la cárcel de Jaén y fue acusado de marxista y de ‘Auxilio a la rebelión’, que era la acusación inventada por Franco y sus colaboradores para detener a todos aquellos que tenían simpatías por la República. Como curiosidad, mientras estuvo en la cárcel de la capital giennense, Miguel pudo contactar con su cuñado (ahora en libertad), estando al tanto de su situación y le echó una mano en lo que pudo. El 25 de abril de 1940, Miguel Cardeñas fue condenado a muerte por un tribunal militar partidario de la dictadura, aunque posteriormente la pena fue conmutada a 30 años de trabajos forzados. Tras ser evaluada su situación, el 19 de agosto de ese año fue trasladado de la prisión de Jaén a la de Burgos, pero ahí no terminó su periplo. El 4 de octubre de 1940 fue llevado a la prisión de Celanova (Ourense), y, Posteriormente, al campo de concentración donde realizaría esos trabajos forzados como prisionero político (para conocer el régimen de trabajos forzados de la dictadura, ver el siguiente enlace: https://blogdehistoriaderafa.wordpress.com/2014/10/12/el-patronato-de-la-redencion-de-penas-por-el-trabajo-y-los-trabajos-forzados-en-la-dictadura/por-el-trabajo-y-los-trabajos-forzados-en-la-dictadura/).

El 18 de mayo de 1943, Miguel fue enviado (junto con otro hombre de Andújar al que apodaban ‘Pitillo’) como trabajador forzoso a la mina de wolframio de Casaio (Ourense), junto otros cientos de republicanos condenados, la mayoría de ellos eran andaluces, madrileños y extremeños. La mina estaba en una zona de difícil acceso por lo abrupto que era el relieve. Según su ficha personal, Miguel realizó labores como martillero en la mina, posiblemente también hizo de dinamitero. La extracción del mineral se hacía en condiciones muy duras por parte de los prisioneros políticos que había en la mina. Estamos hablando de jornadas muy intensas (la mina estaba abierta las 24 horas del día), y, de unas condiciones de trabajo muy malas, muchos trabajadores enfermaban de silicosis o bronquitis, ya que la higiene era muy mala y tampoco estaban protegidos contra el frío de allí (el propio Miguel enfermó de tuberculosis, aunque pudo curarse). Tenían que soportar también la represión por parte de los partidarios de la dictadura, ya que en ocasiones grupos de falangistas o de requetés iban a la mina y se llevaban a prisioneros republicanos que luego no eran vueltos a ver. En cuanto al wolframio que era extraído, se vendía al ejército alemán, que lo empleó a fondo durante toda la II Guerra Mundial. Hay que mencionar aquí que en ese momento Franco y Hitler eran aliados, por lo que ambos dictadores comerciaban libremente. La presencia de compañías alemanas en la zona se data entre 1938 y 1945 (seguramente la venta del wolframio era en parte una forma de devolver la ayuda que Hitler había prestado a Franco durante la guerra civil en España).

Volviendo a Miguel Cardeñas hay que decir que al poco de entrar en la mina de Casaio, pudo contactar con la guerrilla antifranquista  que había operativa en la zona (se cree, que entre 1939 y 1952, hubo unos 10.000 guerrilleros en toda España luchando contra la dictadura. La mayoría eran antiguos soldados del ejército republicano, el EPR) a través de un enlace. Estos guerrilleros estaban tenían contactos con espías británicos y simpatizantes de la causa aliada en la II Guerra Mundial, por lo que en ocasiones, y, entre otras cosas, se saboteaba la producción de wolframio o se hundían barcos cargados con este mineral para impedir que fuera utilizado por el ejército alemán. Parte de ese sabotaje a la extracción y producción del wolframio se hacía por los propios republicanos presos como Miguel en la propia mina de Casaio.

Miguel quería unirse a la guerrilla, pero debido a la precariedad de medios que tenían los guerrilleros (no podían suministrar zapatos o algo de comida a quienes se unían a sus filas y había dificultades para armarse), no pudo hacerlo hasta principios de julio de 1944, cuando se fugó de la cárcel que era la mina de wolframio. Se fugó junto a sus compañeros Sebastián Romero, Santiago Hidalgo, Manuel Granjera y Julio Martín. De esta fuga, al final todos fueros detenidos excepto Miguel. El documental ‘Lobos Sucios’ del que luego pondré el enlace en la bibliografía, menciona un documento con fecha del 3 de julio de 1944 en el que se decía que Miguel faltó en uno de los recuentos de presos que periódicamente se hacían en la mina. De ello podemos deducir que la evasión de Miguel se produjo unos días antes. El grupo guerrillero al que se unió Miguel eran todos de ideología comunista y se encontraba dentro de la Agrupación Guerrillera de León-Galicia. ‘El Andaluz’ como fue conocido Miguel, tuvo como jefe al mítico guerrillero leonés Manuel Girón (1910 – 1951), del que pronto se ganó su confianza. Durante su estancia en la guerrilla, Miguel obtuvo fama de buen tirador y de ser buen compañero.

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Documento en el que se indica que no se encuentra a Miguel en el recuento de la cárcel, posiblemente se fugó unos días antes. Fuente: Pedro (nieto de Miguel) y Santiago Macías.

Al poco de fugarse y cuando apenas llevaba unos meses en la guerrilla, la burocracia de la dictadura envió una carta a su mujer en Andújar diciendo que su marido Miguel había desaparecido. Por la formas, en la carta se insinuaba que podría haber sido fusilado. El impacto que le produjo a Emilia fue tan grande que entró en una fuerte depresión de la que no se recuperó, muriendo en 1945. Miguel supo de la muerte de su esposa tiempo después, ya que se carteaba con su familia en la provincia de Jaén a través de enlaces que había entre la guerrilla y la población civil contraria al régimen. Para evitar tener problemas (ya que las cartas llegaban abiertas por los censores y la policía de la dictadura), en sus cartas Miguel utilizaba el pseudónimo de Luisa Pires. He incluido una de las cartas de Miguel a su mujer, se puede ver más abajo.

Durante el tiempo que fue guerrillero, hasta el verano de 1949, la partida de Miguel operó sobre todo en Galicia y en las provincias de León, Zamora y Salamanca. Cuando se veían muy presionados por la guardia civil o el ejército de la dictadura (con los que hubo bastantes enfrentamientos armados), Miguel y sus compañeros pasaban a Portugal y allí permanecían escondidos hasta que las cosas se calmaban. Ello no quiere decir que no tuvieran problemas con los guardias fronterizos portugueses (en Portugal estaba la dictadura de Salazar), con los que hubo roces de vez en cuando. En cuanto a las acciones que efectuó mientras estuvo en la guerrilla podemos destacar el sabotaje del tren que llevaba el wolframio a los puertos, dinamitar el economato de la mina e infraestructuras que servían para dicha labor, repartir comida entre la población local y ayudar a los enlaces a huir o esconderse si se veían comprometidos. No está confirmado, pero parece ser que tras la muerte de su mujer, Miguel tuvo una relación sentimental con una mujer de la que nació un hijo, pero repito, esto no está confirmado.

La muerte de Miguel Cardeñas se produjo en extrañas circunstancias en la zona de Soutadorio, cerca de la localidad orensana de Ricosende. Se desconoce la fecha exacta, pero se piensa que fue en el mes de junio de 1949, un momento en el que la lucha guerrillera estaba en regresión en todo el país. Se cree que ejecutado o bien por la guardia civil o por sus compañeros. El que Miguel estuviera con tres de ellos horas antes de morir (según el guerrillero Francisco Martínez “Quico”) y que sólo hubo restos de un disparo podría confirmar esa hipótesis. Sin embargo, también se sospechó desde hace tiempo que la persona que le disparó (si se confirmara dicha hipótesis) era en realidad un infiltrado de la guardia civil, y que estuviera manipulando a otros guerrilleros contra Miguel. Dos acciones podrían indicar lo segundo, primero, que los agentes partidarios de la dictadura infiltrados en la guerrilla, en segundo lugar, dos días después de ser asesinado, la propia guardia civil y dos antiguos enlaces que se habían rendido fueron al lugar donde estaban los restos de Miguel para ser identificados. Una vez hecho esto, abandonaron el lugar y los restos de Miguel, permanecieron allí olvidados varias décadas.

La familia de Miguel estuvo 54 años sin saber que había sido de él ni donde estaba (en 1960, el padre de Pedro vio con sorpresa como la policía de la dictadura se presentó en su casa tras haber preguntado por una licencia de caza). Su hijo Juan, que se tuvo que ir a vivir a Linares con unos tíos suyos, murió en 1999 sin poder saber que le había pasado a su padre. Serían sus hijos, los que que tuvieron que esperar a 2003 para saber que había sido de su paradero. Fue a través del historiador Santiago Macías, que a su vez había sido contacto por Andrés Vázquez, un vecino de la zona de Ricosende (Felipe Álvarez, fuente: ideal.es). Esta persona encontró en 1965 los restos semienterrados de Miguel y los volvió a enterrar, marcando el lugar con piedras para así no olvidarlo de cara al futuro. Los restos de Miguel, en medio de una gran expectación para historiadores y familiares suyos que se desplazaron hasta allí, fueron desenterrados el 12 de septiembre de 2003 y su identidad confirmada gracias al trabajo del forense de la universidad del País Vasco Francisco Etxeberría, poco después los restos de Miguel serían trasladados hasta la localidad de Linares (donde vivía su familia) y enterrados en el cementerio local el 16 de febrero de 2004. Fueron momentos de gran emoción para los familiares de Miguel, pues llevaban poco más de medio siglo sin saber nada de él “una emoción muy grande porque recuperamos algo que ya estaba perdido y lo que pretendemos es que se sepa lo que pasó en España y que se sepa también nuestra historia”, llegaron a decir varios familiares. Lamentablemente fue tarde para el hijo de Miguel, que había fallecido antes, tal y como he mencionado unas líneas más arriba.

Me gustaría terminar comentando que gran parte de la información sobre la vida de Miguel ha venido de su propia familia directa en Linares (especialmente de mi amigo Pedro, uno de sus nietos y al que quiero agradecer que me contara la historia de su abuelo). Espero que esta entrada sirva para conocer algo más de la vida, no únicamente la de Miguel Cardeñas Lozano, sino la de muchos otros hombres y mujeres que lucharon contra la dictadura y que no han empezado a ser reconocidos en su gesta por la libertad (por citar a Miguel, uno de sus nietos) hasta hace unos pocos años.

Bibliografía:

-Ángel Viñas (ed.) “En el combate por la Historia” Pasado y Presente, Barcelona 2012

-Secundino Serrano “Maquis” Temas de Hoy, Madrid 2002

-Santiago Macías “El monte o la muerte. La vida legendaria del guerrillero antifranquista Manuel Girón” Temas de Hoy, Barcelona 2005

-El programa de RNE sobre la guerrilla contra la dictadura de Franco se puede escuchar aquí http://www.rtve.es/alacarta/audios/documentos-rne/documentos-rne-maquis-lucha-derrota-guerrilla-antifranquista-29-06-13/1903179/

-El documental Lobos Sucios (Felipe Rodríguez, 2006), puede verse en este enlace https://www.youtube.com/watch?v=tiZ8rHCirUQ

-Ficha de la película de 2015 Lobos Sucios, que se inspira libremente en los sucesos aquí descritos https://www.filmaffinity.com/es/film511193.html

-Artículos de periódico y webs: Cristina S. Barbarroja (publico.es), Adolfo Beltrán y Secundino Serrano (eldiario.es), Miguel Mora y Carmen Quintela (elpais.com), E. T. P. (ideal.es), noticiasvigo.es, todoslosnombres.org, lahistoriaenlamemoria.blogspot.com.es, fpabloiglesias.es, Wikipedia.org, losdelmonte.com, memoriahistorica.org

Una de las cartas que Miguel escribía a su familia en Andújar bajo el pseudónimo de Luisa Pires. Fuente: Pedro (nieto de Miguel) y Santiago Macías.

La exhumación de los restos de Blas Infante (1885-1936) / The exhumation of the remains of Blas Infante (1885-1936).

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Foto familiar de Blas Infante. Fuente: radiorecuperandomemoria.com

The remains of Blas Infante (1885-1936), will be exhumed soon. His remains are in a mass grave near Seville. He was an Andalusian nationalist and was executed by Franco’s supporters during the Spanish Civil War.

Voy a dedicar una breve entrada a la noticia de la exhumación de los restos del político y notario andaluz Blas Infante (1885-1936), fusilado a principios de agosto de 1936 (primeras semanas de la guerra civil) por partidarios del golpe de Estado llevado a cabo por Franco y Mola (entre otros), en el km 4 de la carretera de Carmona a Sevilla.

Hace unos días pude leer en la prensa que desde el ayuntamiento de Sevilla gobernado por Juan Espadas (PSOE), por fin se ha dado luz verde a la exhumación de los restos de Blas Infante. Esta es una buena noticia en varios aspectos. La principal, porque se sigue con la tendencia que empezó en el año 2.000 de exhumar a los republicanos represaliados durante la guerra civil y la dictadura. Con ello, aparte de hacer justicia, se hace público un problema muy grave que existe en este país. Hay más de 100.000 personas enterradas en casi 2.500 fosas comunes distribuidas a lo largo y ancho de nuestro país y no se les ha proporcionado una tumba digna hasta que tuvimos nuevamente democracia en España. Emilio Silva y Santiago Macías se encargaron de iluminar un tema del pasado que permanecía muy oscuro.

A nivel histórico de nuestra tierra es también una buena noticia. Blas Infante fue una de las personas que hizo posible que hoy en Andalucía tengamos la autonomía, por lo tanto, una persona como él que fue fusilado simplemente por ser leal a la República y no querer participar en un golpe de estado no puede estar en una fosa común. Va a ser un trabajo muy difícil. Como he comentado antes, hay miles de personas enterradas en varias fosas comunes del cementerio de Sevilla. En la que se cree que está enterrado Blas Infante, conocida como la de Pico Reja o la del Triángulo, se calcula que puede haber unas 3.500 personas. A ello hay que añadir que únicamente contamos con testimonios orales para intentar localizar a Blas Infante, Javier Delmás, uno de sus nietos, ha comentado en varias ocasiones que sospechan que su abuelo está ahí porque así se lo dijo a Angustias (su viuda) uno de los enterradores que intervino en la inhumación de los ejecutados. Como dato a mi  juicio terrible, hubo personas que todavía en 1955 eran enterradas en estas fosas comunes del camposanto sevillano.

Blas Infante fue una víctima más de la durísima represión llevada a cabo por el militar golpista Queipo de Llano en Sevilla y la zona de Andalucía occidental que controló. El propio Queipo y su mano derecha, Francisco Bohórquez Vecina, firmaban decenas de penas de muerte a diario. El considerado como “padre del andalucismo”, fue fusilado por un grupo de falangistas en la noche del 10 al 11 de agosto de 1936 y su cuerpo arrojado junto con los de muchos otros a la fosa de Pico Reja, una de las ocho fosas comunes del cementerio de San Fernando de Sevilla (hay miles de personas allí enterradas), como ya he comentado con anterioridad. Entre las personas que también están sepultadas allí podemos destacar a un grupo de unos 70 mineros onubenses de Río Tinto (y que antes habían estado encerrados en el barco-prisión Carvoeiro), el maestro José Sánchez Rosa (ejecutado con 70 años), los médicos Puelles, Fernández de La Bandera y José Luis Relimpio, el abogado Rafael Benavente, Manuel Barrios Jiménez (diputado y presidente provincial del PSOE), el funcionario municipal de Arbitrios Fermín de Zayas Madera, que además era masón y Emilio Barbero Núñez , que era el teniente de alcalde de Izquierda Republicana (IR) de Sevilla.

Para finalizar, decir que la represión llevada a cabo por los partidarios del golpe y de la dictadura hizo imposible el seguir el camino hacia la autonomía para Andalucía y en otros territorios del Estado, por lo que hubo que esperar a que la democracia volviera a España para retomarlo.

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Las fosas comunes con miles de republicanos en el cementerio de San Fernando en Sevilla. Fuente: eldiario.es

Para quien quiera saber algo más de las fosas comunes que hay en nuestro país, os dejo junto a una sencilla bibliografía que he utilizado (hay mucho más publicado sobre este tema), el enlace a la entrada que le dediqué hace un tiempo a los enterramientos masivos en España, https://blogdehistoriaderafa.wordpress.com/2014/10/20/las-fosas-comunes-en-espana/ y la ficha de la película sobre la figura de Blas Infante hecha en 2003 por el director de cine Antonio Gonzalo. http://www.filmaffinity.com/es/film746434.html

Un saludo.

Bibliografía:

-Emilio Silva y Santiago Macías “Los fosas de Franco: los republicanos que el dictador dejó en las cunetas” Temas de Hoy, Madrid 2003

-Julián Casanova (ed) “Morir, matar, sobrevivir: La violencia en la dictadura de Franco” Crítica, Barcelona 2002

-Paul Preston “The Spanish Holocaust” Harper press, London 2013 (este libro está editado en español).

-Link de la Junta de Andalucía sobre fosas comunes. http://www.juntadeandalucia.es/administracionlocalyrelacionesinstitucionales/mapadefosas/index.jsp

-Documentos RNE “Las fosas de la memoria” 22/11/2008http://www.rtve.es/alacarta/audios/documentos-rne/documentos-rne-fosas-memoria-22-11-08/346563/

-Documentales fosas comunes del canal de Historia: Las fosas del silencio, Capítulo 1 http://www.youtube.com/watch?v=pmBC5is64JQ Las fosas del silencio, Capítulo 2 http://www.youtube.com/watch?v=Yi0KZp4rOnU

-Artículos de periódicos y páginas web: María Serrano (publico.es), Juan Miguel Baquero y Javier Ramajo (eldiario.es), Ani García Pérez (radiorecuperandomemoria.com), Europa Press, cadenaser.com, Wikipedia.

Elections during the II Spanish Republic (1931-1939)

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A symbol of the II Republic in Spain. Source:artehistoria.com

Today’s entry is dedicated to the different electoral processes that took place in Spain during the Republic. I’m going to speak (amongst other things) about the democratic elections that took place in Spain in 1931, 1933 and 1936, women’s suffrage in 1931 (earlier than other European countries), although they couldn’t cast a vote until the elections that took place two years later (men’s suffrage existed in Spain since 1890 but it was a very corrupt electoral system), political parties and coalitions, and, about the valid electoral law between 1931 and 1939. After the victory of Franco’s army in the civil war and during the dictatorship, there were no democratic elections in Spain until 1977, when democracy returned to Spain.

By means of a brief introduction, I’ll first talk about the electoral system which was in use in Spain up to the point of the proclamation of the Republic in April 1931. This was the electoral system from the period of the restoration of the House of Borbon in 1876, and, amongst other things, it was characterised by corruption and large-scale electoral misconduct (more in towns than in cities). This corrupt practice originated in the Ministerio de Gobernación (Home Office) which prior to elections would pre-decide how many Members of Parliament each of the dynastic parties (conservative and liberal) would win. In order to ensure that their orders would be fulfilled, regional supporters of these parties, with the help of large agricultural landowners, whether through bribes, verbal or physical threats (beating up rival politicians) or falsifying the voting census (it was normal to find elections where the deceased had voted), ensured that the orders which came from Madrid were fulfilled. This highly corrupt system was detrimental to, above all, the socialists, republicans and Basque and Catalan nationalists. Due to all this, it is thought that real voter participation was between 15-20%, and the rest was fraudulent. In 1907, the electoral law was reformed, although corruption and falsification of electoral records (mainly carried out by large landowners) were still a huge problem.

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The first republican government. Source: Julio Gil Pecharromán/Historia16

Returning to the topic at hand, I’ll start by talking about the local elections held on 12th April 1931. Seen by the Spanish society of that period as a plebiscite, the results of these elections determined the future of the monarchy of Alfonso XIII. Despite the large landowners, the monarchical candidates won by only a slight majority. They won 40,324 seats against the 36,282 seats of the socialist-republican opposition. The results for the other parties were as follows: 3219 for ERC, 1014 for Lliga, 267 for PNV and 67 for PCE (numbers cited by Javier Tusell). In the cities, where the influence of the landowners was not as strong and, therefore, opportunities to commit electoral fraud were fewer, the victory of the republicans was unquestionable. Republican candidates won in 41 out of 50 regional capitals. In cities like Linares (Jaén), candidates in favour of a republic doubled the monarchists in number of votes, in Madrid they won triple the votes and in Barcelona they quadrupled them. Faced with this situation, Alfonso XIII abdicated and Admiral Aznar and his ministers accepted defeat and resigned. Only De la Cierva wanted to turn to weapons to impede the proclamation of the coming Republic. In a festive atmosphere in many streets throughout Spain, a provisional Republican government was formed, led by the conservative Niceto Alcalá-Zamora.

One of the first things that the provisional government of the Republic did was to call for elections to be held on 28th June 1931. As there wasn’t time to create a new electoral law (this was eventually done on 27th July 1933), the new elections were held under the effects of the 1907 electoral law, although it is true that some aspects of that law were modified to avoid possible corruption derived from the influence of the landowners (through the decree of 8th May that same year) and favoured agreement and electoral coalitions. For example, although women were not yet able to vote (they did so for the first time in 1933 and they were granted the right to vote in December 1931) they could be candidates, the voting age was reduced from 25 to 23 years old, it was possible to carry out first and second rounds when the party with the most votes did not achieve at least 40% of the overall votes. This electoral system was based on the one in The United Kingdom during that period and the one that is in France today (for example: in the 1935 elections, the British conservatives won almost two-thirds of the seats with 49% of the votes thanks to this system). There was also a maximum number of candidates per ballot paper (this had not existed before) and finally, the most important change was the annulment of article 29 of the aforementioned law which stated that if there was only one candidate within an electoral region, he was automatically granted the seat and elections were not necessary. Throughout the three elections that were held during the Republic, voter participation was similar to that of countries such as The United Kingdom or Sweden, and even higher than that of Finland.

The elections held on 28th June 1931

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First government with Manuel Azaña as a PM. Source:canalsur.es

The elections held on this day were the first free elections in Spain’s history (here I’d like to add that although women were not yet able to vote, they could be candidates and the idea of female suffrage was present). There are authors who believe that the 1933 elections were the first free ones, but in my opinion it doesn’t matter. The important thing is to recognise that it was during the Republic when the first democratic elections were held in Spain. After an innovative and intense electoral campaign which lasted some 25 days, 70.13% of men on the census voted (some 6 million). The regions with the highest participation were Palencia (87’93%) Soria (87.31%), Segovia (86.71%) and Gipuzkoa (85.55%). Amongst the regions with the least participation were Málaga (47.77%), Pontevedra (52.19%), Granada Province (53.18%) and Ceuta (56.47%). The left-wing coalition headed up by several republican parties (110 Members of Parliament) and PSOE (115), won, and the anti-republican and monarchical parties (1 Member of Parliament) suffered electoral defeat. The agricultural landowner party candidates won 26 seats whereas the liberal republican right-wing party of Alcalá Zamora and Miguel Maura won 22 seats. Other parties that achieved representation were the Galician Republican Federation (Federación Republicana Gallega or FRG) which achieved 16 seats, the Basque Nationalist Party (Partido Nacionalista Vasco or PNV) and their Carlist and Catholic allies who also won 16 seats, ERC (Esquerra Republicana de Catalunya) which won 35, to cite just a few examples as it was a parliament with a wide variety of parties represented (more than fifteen). Communists and anarchists did not win any seats.

The number of Members of Parliament mentioned above and that will be mentioned later on in this post, are taken from the works of authors such as Javier Tusell, Julio Gil Pecharromán, Manuel Tuñón de Lara and Julián Casanova. The results were published officially shortly after. It was a parliament in which there were many intellectuals, journalists, teachers, lawyers, workers and large industrial and agricultural landowners. There was a large amount of new people and also people like Romanones and Juan March. And for the first time in Spain’s history there were 3 female Members of Parliament: Clara Campoamor, Margarita Nelken and Victoria Kent. The extreme right-wing did not win any seats. It seems that some members of the Liberal Republican Right-wing Party (Derecha Liberal Republicana or DLR, the party of Alcalá Zamora) used landowners in the region of Huelva to get votes, but these actions did not affect the electoral results of that Andalusian region. The elections were clean and it was thus recognised by the conservative, liberal and left-wing media of the period.

The elections held on 19th November 1933

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Alejandro Lerroux in a political rally. Source: historiasiglo20.org

The rupture between the socialist-republican alliance meant that elections had to be held earlier than expected in mid-November 1933. There were several novelties in these elections, from which we can highlight a new electoral law (as previously explained) and universal male and female suffrage (female suffrage was achieved thanks to the work of people like Clara Campoamor and was passed after some very intense debates in parliament, in part due to some left-wing members of parliament and many right-wing members of parliament opposing female suffrage). The social and political reality was also different. The left-wing parties did not join together in coalition, whereas the right-wing parties did. Spanish conservatives came together around people like Alejandro Lerroux (Radical Party, Partido Radical, PR) and José María Gil Robles, who had founded the Spanish Confederation of Autonomous Right-Wing Parties (CEDA) in February 1933, a party which was heavily influenced by the hypotheses of political Catholicism and which was present in rural areas. Another new aspect of these elections was that the Falange, a fascist party, was on the ballot paper, just as in some other European countries.

The November 1933 elections were won by the conservative coalition (it is important to remember that the republican electoral law favoured coalitions, which explains why PSOE won 58 seats with 1.5 million votes and the radicals who were in the coalition with CEDA won 104 with 0.8 million votes) and a fall in votes for left-wing parties which can be explained, in part, by the abstentionism of the anarchists and other trade unions such as UGT. 64.94% of the census voted in these elections (13 million people). Participation was highest in the provinces of Ciudad Real, Gipuzkoa, Palencia and Navarra, with 82.30%, 81.82%, 81.08% and 80.45%, respectively. Cádiz (35.01%), Ceuta (38.35%), Melilla (41.22%) and Seville (50%) was where the least amount of people voted. There were reports of fraud in Badajoz, Córdoba and Málaga, although it was deemed that any fraud committed was unimportant and didn’t affect the results, the elections were quite clean. The electoral campaign lasted 40 days and, as in other European countries, there were acts of political violence resulting in 27 victims, though this figure could change with more in-depth investigations.

After the 1st and 2nd rounds had been held in some parts of the country, the elections gave way to a parliament in which there were up to 21 political groups with a total of 472 seats (the Senate did not exist at this time). CEDA won 115 seats (this party allied with anyone with the objective of winning representation), the radicals won 104, PSOE 58, the agricultural landowner parties won 36, Lliga Catalana won 24, the traditionalist parties won 21, ERC 18, the Spanish Renovation party (Renovación Española) 16, right-wing independents 16 (amongst whom were 2 seats won by Falange), PNV 12, liberal-democrats 10 and PCE 1. The rest were shared amongst social independents, federals, etc. Alejandro Lerroux headed up the government with the aim of limiting the political, social and economic reforms of the previous government. However, pressure from Gil, who wanted to head up the government and stop the reforms entirely and instate a corporative State governance model like in Italy under Mussolini and Portugal under Salazar, caused instability during this period. In his ideology, he didn’t hesitate to harshly criticise the more moderate conservative members of parliament, who he had previously supported, and force them to resign. He managed to become the Minister for War (now known as the Ministry of Defence) briefly, but between November 1933 and February 1936 there were 12 different governments (with an average duration of 3 months) and 5 different Prime Ministers.

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Spanish women voting in 1933. Source: mujeresenred.net

The elections held on 16th February 1936

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People voting in Badajoz (SW Spain) in 1936. Source: Fernando Garrorena Arcas y eldiario.es

The conservative coalition which was then in power had lost a lot of support by the time of the 1936 elections due to a number of reasons. On the one hand, Lerroux’s radicals were divided and discredited due to their infighting and the cases of corruption for irregular financing and bribes like Tayà – Nombela and Strauss – Perle, which affected well-known members of the party (even Lerroux’s own adopted son). On the other hand, Gil Robles was not trusted, as it was suspected that he had sounded out military officials to stage a coup d’état to avoid losing power (which he did in December 1935). As such, the right-wing parties were divided, although they reached electoral agreements in some regions with liberals, centre parties and nationalists. Manuel Portela Valladares, in agreement with Alcalá Zamora, dissolved parliament and called for elections the following month. At the same time, the left-wing parties were reorganising themselves in order to reedit the coalition that had won the elections five years previously. Upon the initiative of Manuel Azaña (Republican Left, Izquierda Republicana, IR), Indalecio Prieto (PSOE) and Diego Martínez Barrio (Republican unión, Unión Republicana, UR) an agreement was made (to which some opposed, such as Largo Caballero) on 15th January 1936. This alliance included socialists, left-wing republicans, communists (who were always at the very bottom of the ballot papers) and the Trade Union Party (Partido Sindicalista) of Ángel Pestaña (who had been thrown out of CNT and gone on to form his own party). This alliance, which was called Frente Popular (Popular Front) was not limited to Spain, and was also seen in other European countries such as France.

On this occasion, the electoral law granted victory to the left-wing party alliance in elections in which 72.90% of the census voted. The places with the highest voter participation were Seville (97.40%), Málaga region (93.40%), Valencia city (86.80%) and Zaragoza city (85.70%). The lowest voter participation was in Málaga city, Tenerife, Ceuta and Pontevedra, with 55%, 56.90%, 57.90% and 58.60%, respectively. As in previous elections, there were also allegations of fraud (Galicia, Cáceres), but these were deemed to not have influenced the result. In his diaries, Alcalá Zamora himself recognised that the elections were quite clean. This time the electoral campaign lasted 47 days and sadly there were 28 victims (it’s possible that this figure could also change, given that some of these victims were of socio-labour conflicts and not political conflicts). Despite these events, there were no serious incidents on voting day, besides verbal abuse.

After the 1st and 2nd rounds had been held in some voting areas in the country between February and May, the elections led to the new parliament. From a total of 473 seats, Frente Popular won 263 of them. PSOE won 99, CEDA won 88, Izquierda Republicana (Azaña’s party) won 87, UR won 38, ERC and their allies won 37, PCE won 17, Lliga Catalana won 12, the agricultural landowners won 11, PNV won 10, another 10 were won by traditionalist parties, Lerroux’s party deflated and won just 5 (he didn’t even win his own seat). The remaining seats were shared between other right-wing and left-wing republican parties. Falange got barely 46,000 votes, barely 0.5% of the total votes. The results which granted Frente Popular victory began to be known in the evening of that same day and were confirmed on 20th. As with the previous elections, the results were published officially by the various Electoral Councils, the various BOPs (Official Regional Bulletin/Boletín Oficial de la Provincia) and by the regional and national press of the period. Whilst this was coming to light, Portela Valladares resigned and Alcalá Zamora named Azaña as the new Prime Minister. Faced with the fear of a left-wing triumph, it seems that both Gil Robles and some military officials (Franco, Fanjul, Varela and Goded), each in their own way, played with the idea of staging a coup d’état, something which was outright rejected by Portela Valladares himself and by the heads of the Guardia Civil (Pozas) and the Police (Núñez de Prado). There were only republican party ministers in the government (there were no socialists) as that was what had been signed in the January agreement.

The elections in February 1936 were the last free and democratic elections until June 1977, when Spain became democratic again. The dictatorship forbade political parties and the holding of elections. During this time, action was taken to justify the coup d’état of 18th July. Research has shown that there was a plan to stage a coup long before the date if happened. For example: participants in the coup contacted Italian fascists months prior. Franco and Serrano Súñer even created a committee which sought to criminalise the republican democratic experience and in this way, sweeten the roll of the dictatorship, all with the aim of justifying the coup and the later repression. During the 36 years that this dictatorship lasted, nobody was allowed to criticise them (at least in Spain). With the return of democracy, and in my personal opinion, I believe there are several authors who have continued this trend (the consequence of a not so exemplary transition). However, there is general consensus, which includes the views of a wide range of historians such as the recently deceased Hugh Thomas and others such as José Luis Martín Ramos, Julián Casanova, Francisco Espinosa Maestre, Edward MalefakisAbella, Julio ArósteguiJavier Tusell, Ángel Luis López Villaverde, Paul Preston, Josep Fontana, Ian Gibson, Edward Hallett CarrJuan Pablo Fusi, Carlos Seco Serrano, Santos JuliáTuñón de LaraÁngel Viñas and so on, that even though there were some irregularities (something which has been known for a long time), these were not large-scale enough to change the results of the elections and all claim the electoral victory of the left-wing parties was clean. One thing must be recognised: the first democratic elections held in Spain took place during the Second Spanish Republic.

Original blog post in Spanish: https://blogdehistoriaderafa.wordpress.com/2017/06/18/las-elecciones-durante-la-ii-republica-espanola-1931-1939-elections-during-the-ii-spanish-republic-1931-1939/

Translated by: Teacher Nicola

Un grupo de trabajadores celebra el triunfo del Frente Popular en las elecciones de 1936. EFE elpais

Some workers celebrating the victory of their candidates in 1936 elections in Spain. Source: EFE y elpais.com

Bibliography:

-Javier Tusell “Las elecciones del Frente Popular en España” (2 vols) Cuadernos para el diálogo, Madrid 1971

–                      “Las elecciones del Frente Popular “ H16 (págs. 39-49), núm 10, 1977

–                      “La experiencia democrática republicana (1931-1939)”

-Javier Tusell y otros “Las Constituyentes de 1931” Revista de Derecho Político, núm 12, invierno 1981-1982

-Eduardo González Calleja “La violencia política y la democracia republicana” Historia Nova, núm 1, 1998-2000

-Julián Casanova & Carlos Gil Andrés “Historia de España en el siglo XX” Ariel, Barcelona 2009

-Paul Preston y Josep Fontana, en Ángel Viñas (ed.) “En el combate por la Historia” Pasado y Presente, Barcelona 2012

-Julio Gil Pecharromán “La II República” Historia16/Temas de Hoy, Madrid 1996

-Manuel Tuñón de Lara “La II República” Cuadernos de Historia16, núm 1, Madrid 1995

-Eduardo Ros “Las elecciones del Frente Popular” Universitat de València/CSIC (2015)

-Carmen Ortega “Participación y abstención electoral” UGR, Granada 2005

-Newspaper articles and websites: Wikipedia, Julián Casanova y Rafael Arias Salgado (elpais.com), Ángel Luis López Villaverde y Ricardo Robledo (ctxt.es), José Luis Martín Ramos (espai-marx.net y publico.es), Francisco Espinosa Maestro y Carlos Hernández (eldiario.es), Javier Dale (lavanguardia.com), Eduardo Montagut (nuevatribuna.es), congreso.es, Euskadi.eus, Vicenç Navarro (vnavarro.org)

Francisco Boix es enterrado con honores en París/ Francisco Boix is buried with honour in Paris.

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Una imagen del entierro de Francisco Boix en París el pasado mes de junio. Fuente: eldiario.es

 

Francisco Boix, the Spanish Republican photographer who survived Mauthausen and declared in Nuremberg against Nazi crimes, was finally buried with honour in Père Lachaise cemetery (Paris).

Con bastante retraso, pero me gustaría decir que a mediados de junio se hizo por fin justicia con el barcelonés Francisco Boix (1920 – 1951), el fotógrafo republicano español que estuvo preso en Mathausen (Boix era comunista). Su labor fue muy importante, ya que formó parte de una red de presos republicanos españoles que estaban en ese campo que pudo sacar unos negativos con los que se demostraba las atrocidades cometidas por los nazis durante la II Guerra Mundial. Como testigo, Francesc Boix testificó en los Juicios de Nuremberg. Fue el único español que estuvo presente en dichos juicios a la cúpula del nazismo por sus crímenes contra la humanidad, aunque como dije en su día, tuvo que declarar con pasaporte suizo porque la dictadura de Franco le retiró la nacionalidad española.

Tras los juicios de Nuremberg, Boix se ganó entonces la vida como fotógrafo hasta su temprana muerte en 1951, debido a las secuelas que padeció tras todo el tiempo que pasó prisionero en Mathausen. Fue enterrado discretamente en el cementerio de Thiais y el lugar de su enterramiento cayó en el olvido.

Sin embargo, desde hace unos años, diversas asociaciones (de Memoria Histórica, de supervivientes de los campos de concentración y exterminio alemanes), así como el gobierno francés y algunos organismo autonómicos (como la Generalitat de Catalunya) empezaron a moverse para darle a Boix una tumba más acorde a la gesta que hizo, así como darle el reconocimiento que se merecía. Dicho reconocimiento llegó el pasado 16 de junio de 2017, cuando fue enterrado con todos los honores en el cementerio parisino de Père Lachaise, uno de los más conocidos de la capital francesa. Al acto acudieron entre otros la alcadesa de París Anne Hidalgo, representantes del gobierno francés, de la Generalitat catalana, así como de diversos organismos entre los que destacaban los de supervivientes de Mathausen y de otros campos. Tristemente hay que decir que el actual gobierno de nuestro país, no envió ningún representante, a pesar que encima el presidente Rajoy se encontraba de visita oficial en París por otro asunto.

Afortunadamente la figura de Boix empieza a ser de conocida en España (debe ser motivo de orgullo saber que el testimonio de un español sirvió para condenar a los jerarcas del nazismo) y poco a poco se va conociendo en general el papel de los republicanos españoles que lucharon contra el fascismo en la II Guerra Mundial. No debemos olvidar que casi 10.000 españoles y españolas pasaron por campos de concentración y exterminio nazis durante la II Guerra Mundial, especialmente en Mauthasen y Ravensbruck, la mayoría de ellos murieron allí y su historia no fue conocida, ya que la dictadura de Franco no les permitió volver. Ahora que España vuelve a ser una democracia hay destacar el papel de estos compatriotas nuestros que durante este conflicto lucharon por la libertad, la democracia y contra el fascismo, y darles el homenaje que se merecen.

Acompaño esta entrada con unos cuantos artículos de la prensa digital en los que se habló del entierro de Boix: http://www.eldiario.es/sociedad/Paris-entierra-honores-fotografo-Mauthausen_0_655135214.html, http://www.publico.es/politica/rajoy-no-minuto-paris-acudir-homenaje-boix-fotografo-espanol-mauthausen.html, http://www.eldiario.es/escolar/homenaje-democracia-espanola-Francesc-Boix_6_656244405.html.

Puedes leer su historia completa en la entrada (así como el documental que narra su vida) que le dediqué en su día: https://blogdehistoriaderafa.wordpress.com/2015/02/15/francisco-boix-campo-el-fotografo-de-mauthausen/

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Francesc Boix en el campo de Mauthausen. Fuente: publico.es